“UN PLAN INDUSTRIAL MUNICIPAL COJO”.

Declaración de Izquierda Anticapitalista

Ahora parece que si se puede hacer lo que hace décadas llevamos reclamando desde la izquierda. Por fin el ayuntamiento dice tener competencias en materia industrial para impulsar la ocupación de solares en los polígonos que aún están sin ocupar.

Con motivo del 50 aniversario de la creación del Plan de Promoción Industrial, el  Ayuntamiento va a elaborar un Plan Industrial, para atraer empresas y revitalizar las que hay con el fin de combatir el paro en la ciudad y aumentar la riqueza productiva.

Tal giro no responde solo a la conmemoración de esta celebración que sacó a Burgos de ser una capital administrativa y de servicios, pequeña, dedicada a la atención del entorno rural, para convertirla en la principal cuidad industrial de Castilla y León en cuanto a la riqueza generada.

Otros elementos hacen que el PP haya movido ficha de forma controlada. Por un lado el riesgo para nuestra economía local que suponen las denunciadas por la UE, pero en funcionamiento, “vacaciones fiscales vascas”, las reducciones impositivas y fiscales que pretende Cantabria, o la reunión sindicatos mayoritarios-patronal. Todo eso provoca que el PP tenga que girar su discurso y planificación hacia posiciones tradicionales de la izquierda.

Resulta contradictorio ver al PP y a la patronal, adalides del sistema capitalista más brutal, donde el liberalismo económico y social en su manual de cabecera, cómo planifican los sectores económicos. L@s empresari@s en presencia de representantes municipales y autonómicos exigieron hace unos meses apoyos políticos a la actividad industrial, a la debilitada industria burgalesa, tal como lo entendemos la izquierda, porque la Junta lleva tiempo favoreciendo a otras provincias como Palencia o Ávila, abandonando la creación de las infraestructuras prometidas a Burgos como el parque tecnológico.

Eso sí, esas empresas siguen defendiendo el liberalismo en material laboral aplicando duramente la reforma laboral contra l@s trabajadores/as y menospreciando la negociación colectiva.

Para Izquierda Anticapitalista la planificación del PP municipal en materia industrial se queda corta, porque no quieren molestar a la burguesía industrial. 

Compartimos el Plan Municipal en principio, porque es lo que llevamos planteando hace décadas, pero se queda corto.
 
Nuestra propuesta ante la gran cantidad de suelo industrial no utilizado ni vendido es la siguiente:

1. Cesión de suelo en usufructo a las empresas que se quieran instalar. Esto permite que el ayuntamiento no pierda suelo tras venderlo barato para atraer empresas que en caso de no seguir con su actividad, lo venden a costes mucho mayores, obteniendo importantes plusvalías. Por otro lado, mejora la oferta del gobierno cántabro sobre aplazar 5 años los costes de implantación de las industrias.

2. En caso de que las empresas quieran comprar el suelo dado en usufructo, se hará de acuerdo al precio del mercado, mediante una tasación real, asegurando que va a seguir siendo dedicado el suelo a la empresa y funciones para lo que se adquirió en usufructo.

3. La cesión en usufructo conllevaría como condiciones inexcusables la creación de empleo indefinido, de calidad y con derechos laborales, aplicación de medidas de ahorro energético y de no haber agresiones al medio ambiente.

4. Cuando se apliquen ERE´s y cierres empresariales (concursos de acreedores), se recuperará el suelo con la consiguiente sanción por incumplir las causas.

5. Se reducirán impuestos y tasas municipales que afecten a las empresas nuevas hasta en un 50%-60% durante los cinco primeros años siempre y cuando no se vulneren las metas señaladas en el punto tercero que hemos enunciado.


Iguales condiciones se pueden plantear a las empresas ya existentes, si cumplen con estas condiciones que planteamos desde IA.

Como también dice el ayuntamiento para defender su escasa propuesta, lo que se deja de cobrar, se rentabiliza con nuevos trabajadores indefinid@s y a medio plazo las empresas que funcionan potenciarán la economía de la sociedad.


Podemos y el eje del mal

Enrique Valdivieso |Kaos en la Red

Los ataques en forma de mentiras y difamaciones a Pablo Iglesias y a la apuesta política que supone Podemos vienen a añadirse a una larga trayectoria en el uso irresponsable, por parte de algunos medios, del miedo como catalizador de procesos sociales que impiden el debate democrático. Tras las elecciones del 25M el mapa político en el Estado español ha registrado, si bien con retraso, parte del sentir social de indignación que viene recorriendo como una ola nuestras vidas desde mayo del 2011. La irrupción de Podemos, con 1.250.000 votos y 5 eurodiputados, ha supuesto un punto de inflexión en ese proceso de transformación de la indignación en cambio político comprendido por muchos como una necesidad frente a un sistema sordo a las demandas populares. La traducción política de éste fenómeno queda representada en lo que se ha venido a denominar un “bloqueo institucional” por parte de las élites políticas en connivencia con el poder económico oligárquico. Una suerte de proceso que culmina de forma límite cuando el sistema, a diferencia de uno radicalmente democrático, es incapaz de asumir las contradicciones y tensiones que en su seno se generan y de resolverlas mediante procesos participados por la ciudadanía en los que las decisiones atiendan al interés colectivo mayoritario. Nos topamos con que la democracia realmente existente, de baja calidad pero con cierta capacidad de negociación en torno a pactos capital-trabajo y garantista en lo que a derechos individuales y colectivos se refiere, ha perdido toda capacidad de concesión, tornado así en régimen. Un sistema encerrado en sí mismo e incapaz de agregar cualquier elemento ajeno a su propia condición que solo puede servirse del uso de la herramienta-miedo como espita para expulsar la tensión acumulada por la olla a presión de una democracia hinchada en las calles que no tiene por donde salir. Es así como nos lanzan machaconamente desde las instituciones una idea que debemos de asumir: democracia si, pero siempre y cuando esté dentro de los estrechos límites que marca el no salirse de lo constituído. Siempre y cuando estas prácticas democráticas no hagan peligrar el statu quo pese a instituir una realidad insoportable para la mayoría de la sociedad y privilegiar cada vez más a unos pocos. Resignación.

Los medios de comunicación juegan, en lo referido a difundir y amplificar ésta idea, un papel clave en el sostenimiento de cualquier régimen más si cabe cuando éste se encuentra acaecido de una crisis de legitimidad profunda como es el caso del nuestro, cuyos estertores traen los ecos del 78. Hemos asistido durante estas semanas post-electorales a través de ciertos medios de comunicación a un nuevo episodio que ejemplifica el hilo conductor existente entre una casta cada vez más arrinconada y unos medios de comunicación al servicio de los intereses de las élites políticas y económicas. Los ataques en forma de mentiras y difamaciones a Pablo Iglesias y a la apuesta política que supone Podemos vienen a añadirse a una larga trayectoria en el uso irresponsable, por parte de algunos medios, del miedo como catalizador de pulsiones viscerales profundas arraigadas en la sociedad, de cuya existencia son también responsables, y sirven para hurtar a la ciudadanía el debate político sobre temas que han de ser resueltos políticamente. Ésta campaña de blindaje del régimen va encaminada a cambiar el foco de atención social a un terreno de juego favorable para sus intereses a través del discurso mediático de masas, despertando fantasmas diluidos como el de ETA y asegurando así no tener que enfrentarse a problemas reales que preocupan y sufren los ciudadanos como los desahucios, la desigualdad creciente, el paro, el exilio de nuestro jóvenes, la malnutrición infantil, etc.
La estrategia seguida, tan antigua como lo es la política, se centra en la dualización de la realidad, simplificándola de forma burlesca hasta reducir al absurdo las posiciones políticas, pasando así el debate y la discusión del terreno político al terreno moral. La creación de un enemigo interno al régimen que sirva para justificar todo tipo de medidas de excepcionalidad y urgencia, por medio de la represión, está así muy cerca. La pregunta que se sigue es clara y no deja lugar a ambigüedades ¿estas con nosotros o estás con ellos? Te posicionas políticamente ante una disyuntiva ficticia que te hace elegir entre el Bien y Mal. La enseñanza que podemos sacar de aquí a nivel práctico es: cualquiera que sea el origen desde el que sean enunciadas posiciones democráticas de disenso al discurso construido de “lo único posible”, dicho discurso será inmediatamente tachado de terrorista, y situado en ese lugar común del que se sirven los que usan el miedo para infundirlo: el eje del Mal.

Lógicamente, cuando la explicación de la crisis pasa, no sólo por la complejización de los problemas para darles solución sino por asumir responsabilidades, de las que no tienes intención de asumir en lo que a términos de justicia social y reparto equitativo de la riqueza respecta, el recurso a establecer un marco cognitivo imaginario por medio de aparatos capaces de ello, es algo más que tentador, es absolutamente necesario. Ahondando en esta crisis están entonces unos medios de comunicación cuya responsabilidad pasa por estar vulnerando uno de los derechos fundamentales recogidos en la Constitución como es el derecho a la información. Para que dicho derecho sea tal, debemos reconocer que tienen que existir mecanismos efectivos que lo garanticen, cosa que actualmente no ocurre. Tratar de reducir y asemejar democracia y libertad de prensa a un entramado de canales de televisión privados controlados por empresas que cotizan en el Ibex 35 es un insulto a la ciudadanía. Debemos plantear un debate en el que pueda participar la sociedad en su conjunto sobre si puede o no existir democracia si nuestra información proviene de medios de comunicación inscritos en un mercado de la información al servicio de intereses espurios cuya función se reduce a salvaguardar los intereses del gran capital y de la casta política que garantiza el marco de seguridad político, jurídico y social para su reproducción.

Podemos es muchas cosas, unas nos gustarán más otras menos, pero lo que si sabemos con certeza es que Podemos se sitúa dentro del espectro del campo democrático de las fuerzas políticas. Lo saben el millón doscientas cincuenta mil personas que votaron sus propuestas como herramienta de cambio y lo saben las miles de personas que aportan trabajo desde los Círculos para hacer el proyecto posible. Ganar el sentido común es no seguir tragando con las mentiras y las manipulaciones de los medios propagandísticos. Eso hace ya tiempo que una parte importante de la sociedad lo ha entendido. Cuando se habla de generar hegemonía se trata de romper con todo el entramado legitimador que antes era el sentido común de las élites asimilado por parte de la población y que ahora pasa a ser incomprensible, ofensivo en su reiteración, por verse como un ataque a los intereses de las mayorías sociales conscientes de que existen formas de hacer política de forma honrada, con mecanismos de control democráticos, con garantías para la participación y la toma de decisiones efectiva por parte de la gente organizada política y socialmente.

Nos llamaron ETA por estar en las calles exigiendo y dando soluciones a los problemas generados por sus políticas neoliberales y austericidas, nos dijeron que usásemos los “canales democráticos” de participación criminalizando así la protesta social pacífica. Aún así y pese a nunca perder los pies de la calle, lo hicimos, usamos las ILPs como la PAH y nos llamaron ETA, nos presentamos a las elecciones, entendidas por la casta en su escasa calidad democrática como la única vía de participación democrática y, como era de esperar, nos siguen tachando de terroristas. Desgraciadamente para ellos, el chollo se les ha acabado, Podemos no es Pablo Iglesias, Podemos somos decenas de miles de personas conscientes de que otra forma de hacer política, desde abajo y para las personas, es posible. Sus ataques seguirán, pues se revuelven como gato panza arriba, sin embargo, y a pesar de ellos, hemos venido para quedarnos, hemos venido para echarles.

Rebaja fiscal para ricos y empresarios: recortes para el pueblo

Declaración de Izquierda Anticapitalista

Suenan tambores de urna. Tras el impacto del resultado de las elecciones al parlamento europeo del 25 de mayo pasado, Rajoy que tuvo la osadía de declarar vencedor de los comicios a Miguel Arias Cañete, reunió sigilosamente el 6 de junio a la cúpula del PP en Toledo para evaluar los daños en su partido y el descalabro del “otro”, el PSOE. Y quedó inaugurado el ciclo electoral que, de momento y ya veremos si no hay cambios sobre la marcha, prevé la celebración de comicios locales y autonómicos –en la mayor parte de comunidades- en primer lugar y luego elecciones generales a las Cortes.

Pero el problema para el PP es que el 25 M no es un mero traspiés electoral en unas elecciones secundarias, es un punto de inflexión que viene tras un largo periodo de movilizaciones contra las políticas de austeridad y de pérdida de legitimidad de las instituciones y partidos del régimen de la reforma. Y, además marca el nacimiento de una fuerza electoral, Podemos, capaz de generar nuevas esperanzas en el electorado de izquierdas harto y ajeno de las rutinas y componendas de los partidos de izquierda convencionales que se han mantenido sumisos dentro de las reglas del juego constitucional.

La primera preocupación del gobierno del PP ha sido recomponer sus lazos con un electorado que cada día huye más aprisa de las opciones tradicionales, remendar los rotos en su partido muy tocado por los escándalos de corrupción e intentar gobernar los tiempos políticos inmediatos para suturar las heridas del propio régimen. Para todo ello confía en la varita mágica de la recuperación económica y en la pócima del egoísmo monetario individual.

Un país en almoneda

Una pieza clave en la estrategia y discurso del PP es crear la sensación en la opinión pública de que la recuperación económica en el Estado español es un hecho -que califican de forma cursi como “vibrante”- que ya está dando sus frutos en la creación de empleo. Pero la realidad es tozuda y no existe una correlación entre mejora de algunos negocios e incremento del empleo, valga como ejemplo que según el INE el incremento interanual de la facturación (abril de 2013 a 2014) en la producción de servicios aumentó un 3% y por el contrario el empleo solo aumentó un 0,9%. Más allá de la inestabilidad económica internacional y de las amenazas de nuevas recaídas recesivas, en el caso español los problemas estructurales de su modelo productivo persisten y frente a la bajada de la prima de riesgo, que algunos analistas opinan que volverá a remontar, los datos son demoledores.
Según la OCDE el desempleo sigue siendo dramático, aumenta la desigualdad en España. El 16% de los jóvenes europeos en paro, 900.000, tienen DNI. El INE ha hecho públicos los datos de 2012 en los que queda de manifiesto que en dos años el porcentaje de personas que percibían un sueldo igual o inferior al Salario Mínimo Interprofesional se ha duplicado alcanzado la cifra del 12% de la población asalariada. La Encuesta de Condiciones de Vida retrata un panorama de aumento acelerado de la pobreza en los hogares, tanto en los de trabajadores con empleo como, lógicamente, en los que no lo tienen. Los servicios públicos han sido duramente golpeados; el déficit presupuestario sigue fuera de los parámetros exigidos por la UE pese a la reducción del gasto y la inversión pública; la deuda privada de empresas, bancos y familias sigue en términos insostenibles y la deuda soberana alcanza ya la cota del 100% del PIB. Se ha producido un debilitamiento estructural del sector público y el PP basa el aumento de los ingresos públicos exclusivamente al efecto del multiplicador fiscal mediante el cuento de la lechera de que si la economía crece todo se solucionará.

El recurso al bolsillo, el discurso de la racionalidad del homo economicus

Otra de las piezas claves de la estrategia del PP es la mal llamada reforma fiscal basada en el mantra de que rebajar los impuestos supone que hay más dinero en manos de los individuos para consumir y “emprender”, lo que llevará aparejado un relanzamiento económico. Pura ideología a la vista de la realidad en muy diversos países dónde los impuestos no solo juegan un papel de redistribución de la riqueza sino también sostienen, mediante el gasto y la inversión públicos, el tono muscular del conjunto de la economía. Pura ideología con la que intentan engatusar a las capas más desfavorecidas de la sociedad que reciben más en forma de servicios como enseñanza y sanidad que lo que puedan pagar de impuestos. Y, a su vez las medidas de Montoro ni van a servir para crear empleo, ni van a reducir el déficit, ni van a rebajar la deuda. El mismo Ministerio de Hacienda reconoce en sus optimistas cálculos que el efecto de la reforma fiscal sólo supondrá un crecimiento del 0,55% del PIB en los próximos dos años. Las medidas fiscales van a suponer nuevos recortes sociales y sufrimientos.

El modelo fiscal español necesita un cambio radical. No hay equidad horizontal: dos personas que ganan lo mismo tributan lo mismo; no hay equidad vertical: que pague más quien gana más. No es un sistema suficiente porque sean cuales los tipos marginales –teóricamente más altos que en la UE tanto en el caso de de IRPF y beneficio de sociedades, la recaudación es inferior a la media europea y, de hecho tiene una de las presiones fiscales (ingresos por impuestos del estado / PIB) más bajas. Tampoco Montoro solucionará esos graves desequilibrios.

Las medidas de la propuesta fiscal de Montoro solo encuentran explicación en la búsqueda de votos. El aparato de propaganda de Génova presenta las medidas como el cumplimiento de la promesa de bajar los impuestos, cuando simplemente van a volver al nivel de 2011 tras las subidas del mismo gobierno de Rajoy. Ninguna de las propuestas va en la buena dirección para crear un sistema fiscal justo, eficiente y basado en impuestos directos sobre la riqueza y los ingresos de quienes más ganan.
Ni siquiera se plantea luchar contra el fraude fiscal que según el propio Círculo de Empresarios alcanza la cifra de 70.000 millones de euros anuales, cantidad que si la ponemos en relación con lo que Montoro piensa recaudar de los impuestos sobre la indemnización por despidos, 1.000 millones de euros, resulta obvio que no se quiere combatir el fraude del capital y se busca gravar la desgracia. Ni siquiera merece el calificativo de reforma lo que simplemente es, manteniendo las mismas figuras impositivas, una bajada de lo recaudado que se estima entre 6.000 y 9.000 millones de euros al año, lo que pone en cuestión el futuro de las arcas públicas. Y ese es el quid de la cuestión.

Anatomía de la regresiva “reforma” fiscal

Son varios los aspectos que contiene la propuesta Montoro de interés que no vamos a analizar en esta declaración: cambios regresivos en deducción por alquiler de vivienda, tardías exenciones a las ganancias por dación en pago y preferentes, deducciones familiares, etc. Vamos a centrarnos en aquellos que tienen mayor impacto real y que de hecho suponen los aspectos más regresivos.
En primer lugar cabe señalar que se reduce el tipo marginal máximo de los tramos altos de ingresos en el IRPF del 52% al 45%, lo que unido a la disminución de tramos, hará que las rentas más beneficiadas son las superiores a 60.000 euros anuales y, sobre todo, las de quienes tienen ingresos mayores de 300.000 euros. Quienes ganen más de 500.000 euros anuales pagarán un 13% menos de lo que pagaban hasta la reforma. Cuanto más ganas más te beneficias de los regalos de Montoro. La deducción general de rentas de trabajo que estaba situada en 2.652 euros baja a 2.000. Cierto es las rentas inferiores a 18.000 euros saldrán beneficiadas, pero muchos de sus perceptores no tributaban anteriormente con lo que el impacto real es más propagandístico que real. Cierto es que hay un guiño misericordioso (buscavotos) hacia los autónomos que verán disminuidas las retenciones fiscales. Truco este, el de retener menos a principios de 2015 con el efecto ilusorio de tener más dinero en el bolsillo, se extenderá al resto de contribuyentes tres meses antes de los comicios municipales.
En segundo lugar se dan dos pasos más en beneficio del capital. Por un lado se reduce el tipo de gravamen sobre beneficios de las empresas del 30% al 25%, excepto los bancos que seguirán al 30%; pero hay trampa: las entidades que tengan créditos fiscales –la mayoría de los bancos- derivados de pérdidas del pasado podrán seguir ahorrando impuestos y convertir los créditos en capital. Por otro lado se reduce el tipo de gravamen sobre el ahorro del 27% al 23-21%. Esta última medida es especialmente regresiva pues este es el tipo al que se grava a las rentas del capital, de entrada inferior al tipo del IRPF, que experimenta una nueva reducción. Que nadie caiga en la ingenuidad de las denominaciones, se le llama gravamen sobre el ahorro, pero grava básicamente las inversiones financieras. Por otro lado las plusvalías especulativas a corto plazo tributan por debajo del tipo que corresponde al contribuyente.

En tercer lugar se mantiene el injusto IVA como impuesto básico con unos tipos muy altos a los que se incorpora una subida en los productos sanitarios hasta el 21%. Se incrementa la deducción del IRPF del 25% al 30% en el caso de los donativos en la línea de favorecer la caridad y el mecenazgo típica fórmula neoliberal. Se gravan las indemnizaciones por despido laboral –que son ingresos no buscados como puedan serlo los salariales o los dividendos- por encima de los 2000 euros /año trabajado, sin diferenciar entre la gran mayoría de personas que van al paro y los sinvergüenzas de los contratos blindados.

Habrá una reducción de los ingresos que puede conllevar nuevos recortes del gasto, sobre todo en el caso de que Eurostat pueda hacer en 2013 y 2014 lo mismo que hizo en 2012: contabilizar las ayudas a la banca como déficit del estado. A lo que hay que sumarle otros 30.000 millones que podrían integrar el déficit público si finalmente se materializan los avales otorgados a la banca en 2013. Parte de este atropello contra las finanzas públicas se trasladará hacia las comunidades autónomas que son quienes a partir de la parte de los impuestos transferidos tienen que atender la mayor parte del gasto social.

Cifras que vienen a sumarse a las exigencias del Pacto de Estabilidad de cerrar 2016 con un déficit del 2,8% del PIB, lo que supone, teniendo en cuenta que 2013 se cerró, en el cálculo más favorable a las tesis del gobierno, con un 6,6%, disponer de 50.000 millones de euros y si no se tienen “ajustar” de nuevo y más. Tanto el portavoz comunitario de Asuntos Económicos, Simón O´Connor, como su jefe el comisario Olli Rehn, ponen en duda las cifras y planes del gobierno de Rajoy.

Un marco inestable que abre posibilidades a las gentes de abajo

La pérdida de legitimidad del tinglado institucional es creciente y una de sus manifestaciones ha sido el golpe al bipartidismo del 25 M, pero también el rechazo creciente del funcionamiento del conjunto de las instituciones hijas de la Constitución Española de 1978. Para desgracia de la burguesía española y de los partidos que la amparan, subsisten procesos de fondo que ponen en peligro el modelo político vigente. Desde el gobierno la derecha inició, a la chita callando, un proceso de involución constitucional en clave autoritaria, pero a la vez desde las movilizaciones populares avanzó la idea de iniciar nuevos procesos constituyentes.

Dos graves problemas para el régimen se han puesto de manifiesto en el último periodo: el descrédito de la monarquía y la crisis del estado de las autonomías. La jefatura de Estado, tras los diversos escándalos de todo orden, ha desembocado en la acelerada abdicación de Juan Carlos I en clave absolutamente dinástica y alejada de toda referencia democrática con resultado en la “coronación” de Felipe VI cuya legitimidad meramente sexual-reproductiva-sucesoria, está por ver si soportará los embates de la nueva realidad. En este momento y tras las movilizaciones populares masivas por el derecho a decidir en Cataluña, la fecha de la consulta catalana del 9 de noviembre aparece a los ojos de los defensores del status quo españolista, con Rajoy a la cabeza, como una amenaza de primer orden. Las fuerzas del régimen van a presionar para que no se celebre la consulta y todo está por ver.
El barco del régimen hace aguas en muy diversos puntos de proa, popa, babor y estribor. Los problemas económicos y sociales dificultan las operaciones cosméticas institucionales, el impasse político y la crisis institucional traban la recuperación económica. Por ello resultan insuficientes las recetas de Rajoy para achicar las aguas. Por ello una política audaz pueda profundizar en la crisis institucional, impulsar nuevos procesos constituyentes y diseñar el horizonte de lucha por un gobierno valiente frente a la Troika basado en la movilización y participación del pueblo, que sea capaz de acabar con la losa de la deuda, el austeritarismo, el autoritarismo y asegure el derecho a decidir de las personas y los pueblos.

26 de junio de 2014