Nuevo libro de Viento Sur: “El capitalismo en 10 lecciones. Breve curso ilustrado de economía heterodoxa”: Michel Husson

272 páginas en color, formato 145 x 240 mm, encuadernación rústica cosida
PVP: 16,00 euros (IVA incluido)
con ilustraciones de Charb
ISBN: 978-84-940011-4-7


Recorrido en 10 etapas (salpicadas de cómicas ilustraciones) para probar la incompatibilidad del capitalismo con los retos sociales y ecológico de este tiempo en crisis.
El capitalismo, término tabú hasta hace poco, es hoy un sistema bulímico que, para perpetuarse, necesita de un crecimiento continuo y que basa su expansión global planetaria en la depresión salarial y la sobrecarga de la biosfera. Incapaz de satisfacer las necesidades humanas, día a día pierde girones de su legitimidad social y ecológica. Y también económica. Lejos del armonioso funcionamiento de los mercados que predican los neoliberales, sus agudas crisis son continuas. Hoy el capitalismo es sub-óptimo: ya no es el mejor de los sistemas concebibles. Desde 2008 se han sucedido a una velocidad de vértigo un acontecimiento crítico tras otro, secuencia cuya lógica debemos intentar comprender para enfrentar con éxito la salida de la crisis. En pos de ello, Michel Husson nos propone un recorrido en diez etapas que nos permite colocar cada pieza en su sitio y que representa un creativo rescate de las herramientas metodológicas del marxismo.




Michel Husson (Lyon, 1949) es economista y estadístico francés. Trabaja en el Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IRES, vinculado a los sindicatos) como líder del grupo “Empleo”. Miembro de la Fundación Copérnico y el Consejo Científico de Attac.Ex militante del Partido Socialista Unificado (PSU) y miembro desde 1979 a 2007 de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), participó en la creación de la asociación Actuar juntos contra el desempleo (“AC”) en 1993. Apoyó la candidatura presidencial de José Bové y en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2012 suscribió el llamamiento de un grupo de economistas a favor del Frente de Izquierdas.

Autor de una decena de libros de economía y de numerosos artículos, el lector en castellano puede encontrar decenas de ellos en la revista Viento Sur y en http://vientosur.info/ . Los trabajos de Husson citados en el presente libro traducidos al castellano son:
Capitalismo puro, Maia Ediciones, Madrid, 2009.
–«¿Econometría o ideología en ecuaciones?», en Panorama Internacional, http://hussonet.free.fr/ideoleco.pdf.
–«¿Hemos entrado en el capitalismo cognitivo ?», en http://hussonet.free.fr/cognitic.pdf .
–«La subida tendencial de la tasa de explotación documento», en Viento Sur, junio, 2008.
–«El debate sobre la tasa de beneficio», en Viento Sur, octubre, 2010.
El libro se puede adquirir en: http://www.laovejaroja.es/

Móntate la mejor Smart TV + centro de descargas + servidor con la Raspberry Pi

¿Cómo te gusta ver las pelis y las series en casa?. ¿Eres de verlas en sitios online o de descargarlas?. Si eres de los segundos, y tienes unos mínimos conocimientos de cacharreo con terminales Linux, este es tu artículo.

Controlarás tus descargas al máximo, desde cualquier sitio y en cualquier momento, con un coste energético mínimo y sin ruido. Y sin tener que hacer nada, copiar nada ni tener que arrancar nada más, encenderás tu tele y tendrás tu catálogo completo navegable con información completa y la portada de cada peli, y podrás elegir la que quieras ver manejando todo con el propio mando de la tele.

¿Preparado?

NOTA: Por supuesto, estoy hablando siempre de descargas legales. Si usas este sistema para descargar algo que no sea gratuito o sobre lo que no tengas derechos, este blog y su autor no se responsabilizan en absoluto.

Introducción

Si no teníamos suficiente inteligencia en el mundo con los smartphones, ahora vienen las teles a hacerles la competencia, y cada vez se oye más el nuevo término molón: las Smart TV.

Lo que está claro es que la tele ya no es lo que era. Hace ya mucho tiempo que eso de que sean las emisoras las que deciden lo que puedes ver es cada vez más cosa del pasado... El caso es que la tele está en un importante momento de cambio. Contratos del pasado y miedos del presente hacen que servicios online como Netflix no existan en España, y que los que existen, como Filmin o Waki.tv no tengan, en mi opinión, un precio ni un catálogo comparable (y el precio y el catálogo, amigos, es lo principal de todo esto). Eso merma mucho las posibilidades online actuales en nuestro país, aunque poco a poco el panorama está mejorando mucho. También hay sitios online de pirateo, pero tienen sus limitaciones (de muchos tipos). Mientras los servicios online acaban de estabilizarse, tenemos la interesante opción de las descargas.

En este artículo os voy a contar cómo os podéis montar la mejor Smart TV al menor precio posible. Existen otras opciones, cada vez más, sobre todo basadas en Android, y ahí están Google TV y Apple TV con el revólver desenfundado. Nosotros usaremos un ordenador barato, la Raspberry pi, perfecta para este uso. Como software principal del centro multimedia le pondremos uno de los más populares actualmente, y que es la leche: XBMC. No contentos con ello, aprovecharemos que tenemos un peazo de Linux con todas sus posibilidades, y lo convertiremos también en un centro de descargas y a la vez en un servidor.

La Raspberry Pi


La Raspberry Pi es un mini-ordenadorcillo poco potente y barato, que viene con lo mínimo minimísimo para poder llamarlo ordenador. No trae ni un solo periférico, es decir, no lleva pantalla (tiene una conexión HDMI y otra de vídeo compuesto RCA), ni teclado, ratón, etc. (tiene dos conectores USB), ni discos duros (tiene una ranura para tarjetas SD, donde se puede instalar el sistema operativo), ni siquiera fuente de alimentación (se alimenta por micro-USB). Por no tener no tiene ni caja. O sea, lo que podéis ver en la foto.

Se ha puesto un poco de moda en el mundillo geek por eso de que es un juguetito "teóricamente" barato, aunque eso ha llevado a que mucha gente no sepa qué hacer con ella pasadas las semanas. Lo cierto es que, precio aparte, le veo al cacharrillo algunas ventajas importantes para ciertos usos, que son los que voy a explorar en este artículo.

Cuidadín, aviso que la instalación de la Raspberry y sus aplicaciones no es para todo el mundo. Conviene tener un mínimo de conocimientos de Linux para ponerla en marcha, sobre todo por la parte de instalación de aplicaciones como servidor. Casi todas las instrucciones van por consola y es fácil que en algunos momentos tengamos que salirnos de lo que te cuentan e instalar algún paquete adicional para que todo funcione, y aparte de eso tendremos que ir pegándonos con el router para abrir puertos, asignar direcciones IP estáticas, etc. Si no te ves capaz, siempre puedes simplemente instalar XBMC y ya está, que eso sí es fácil y sale prácticamente solo.

La lista de la compra

El truco de la Raspberry es que es barata... porque está pelada. La mayor parte de cosas que puedes necesitar es fácil que las tengas ya por casa, pero siempre hay algo que no. Según lo que tengas o dejes de tener, tu lista de la compra real se puede parecer a la siguiente (ojo, los precios que pongo, redondeados, son los que he conseguido yo; no son los más baratos ni de coña, he buscado siempre la comodidad y conseguir lo que fuera sin tener que esperar):
  • La Raspberry Pi modelo B con 512 MB de RAM. Tanto ella como varios de los complementos los compré directamente en una tienda física de Madrid, ya que me pillaba muy cerca y no tardaba nada en comprarla: Electrónica Embajadores. Por Internet y comprando en el extranjero se pueden conseguir precios mejores, aunque sin pasarse. 44 euros.
  • Una caja donde meterla, para que no se quede con la melena al aire, que da penica. Hay cientos de tipos y diseños de cajas distintos, algunos con bastante gracia, de hecho ni siquiera tienes por qué comprártela, te puedes hacer una con Lego. Yo no me compliqué la vida y me compré una caja transparente, que también tiene su aquel. 11 euros.
  • Un cargador de corriente USB y un cable de USB a micro-USB. Esta será la alimentación de la Raspberry. Puede valer el cargador de un móvil, aunque... ¿entonces cómo cargamos el móvil?. Si tenéis alguno de sobra, os valdrá. Lo más importante es mirar los amperios del alimentador. Como poco deberían ser 700 mA. Puede valer con menos, pero hay que tener en cuenta que lo que conectemos a los USB del cacharro también chupa potencia. Para poder poner dispositivos a troche y moche sin miedo, recomiendo que tenga más potencia aún. Yo me compré uno de 2100 mA, pa que no nos falte de ná (en la misma tienda). 13 euros.
  • Una tarjeta SD de clase 10. El tamaño no es tan importante, 8 GB por ejemplo está bien, pero la velocidad de la tarjeta sí tiene importancia. Tened en cuenta que en ella va a estar el sistema operativo, así que para algunas aplicaciones nos convendrá que vaya rapidito. Si tenemos una sobrante de clase 4 ó 6 podemos probar también con ellas, que puede que nos valga. Yo compré una microSD clase 10 de 8 GB (recomendable que sea microSD porque nos valdrá para otros cacharrillos) por 12 euros.
  • Puede que te hagan falta otros cables si por lo que sea no los tienes, básicamente necesitarás un cable Ethernet y otro HDMI (también puede valer un cable de vídeo compuesto)... bueno, ¡y una tele, claro!
  • Un disco duro externo USB. Para no cagarla al final, lo suyo es que no tenga ventilador ni soniquetes "raca-raca". Si tienes ya uno, fenomenal, en mi caso me compré uno de 1TB de esos pequeñines sin alimentación ni ventilador. Ojo, si no tiene alimentación propia seguramente tengas que conectarlo a un hub USB enchufado a la corriente (yo lo he hecho). A mi me el disco me costó 70 euros.
Como veis, al final este "ordenador de 30 dólares" puede llegar a convertirse en unos 150 euros, aunque depende mucho de lo que tengamos disponible por ahí. También es verdad que todos estos componentes los podemos acabar reutilizando en otras cosas, especialmente el componente más caro, el disco duro externo.

Otras cosas que podríamos comprar... o no:
  • Adaptador Wifi USB. Entre que nuestro cacharro vamos a ponerlo a descargar como loco y que queremos que consuma lo mínimo posible, lo suyo es conectarlo al router directamente mediante un cable de red. Pero puede que eso físicamente no sea posible, en cuyo caso nos haría falta uno de estos.
  • Teclado y ratón: en general, lo cierto es que no hacen demasiada falta. En cuanto puedas acceder a un terminal en remoto, podrás manejar todo desde un ordenador, digamos, "normal". Si no tienes ordenador normal, siempre puedes ponerle unos inalámbricos. Ojo, si conectas más de dos dispositivos necesitarás también un hub USB. Si es para hacer cosillas de forma ocasional, siempre podemos comprar un mini-tecladito-touchpad 
  • Mando remoto para manejar las "pelis". Otro que no hace demasiada falta, como veremos más adelante. Hay otras opciones muy buenas. En cualquier caso, si hace falta, existen

XBMC: espectacular centro multimedia

Instalar XBMC en la Raspberry es realmente fácil. Existen varias distribuciones que lo llevan ya de serie, pero yo recomiendo seguir estas instrucciones para instalar Raspbmc. Para poder usarlo luego de servidor, es importante ponerle una IP fija. Esto se puede hacer desde el propio instalador, si se instala desde Windows.

Ahora conecta la Raspberry, con la tele encendida. ¿Por qué con la tele encendida?. Porque si tienes una tele compatible con CEC (y la mayor parte de las teles actuales lo son), vas a poder controlar XBMC con el mando de la tele, sin tener que poner ningún receptor de infrarrojos en la Rasp (la señal se transmite de la tele al cacharro por el cable HDMI). Por lo menos en mi caso, para que esto funcione la tele tiene que estar encendida cuando conectas la Raspberry (simplemente encendida, da igual en qué canal esté).

Si no te funciona, o si reiniciaste la Raspberry con la tele apagada, tienes otra opción sencilla: usar el móvil como mando. En Android tienes aplicaciones como la oficial de XBMC ó Yatse que cumplen este papel a la perfección, además de permitirte otras cosas como por ejemplo explorar tu catálogo de películas, series y música. Pruébalas conectando por wifi. Y si no... siempre puedes conectarle un teclado o un ratón a la Raspberry. Otra ventaja de tener estas aplicaciones en el móvil es que te permiten consultar tu catálogo, así que si quieres por ejemplo puedes elegir qué película vas a ver mientras vas a casa en el metro.

XBMC es una gozada. Le dices el directorio donde tienes las películas y las series, y él solito se pone a pensar un rato y te hace un catálogo completo con todas ellas: portadas, ficha técnica, argumento, información sobre el tipo de fichero... en fin, lo mejor es mirar las capturas de pantalla. ¡Todo eso sale solo!. Y por muy baratera que sea la Raspberry, reproduce vídeos HD de 1080p sin ningún problema.


XBMC tiene muchas más posibilidades. Por ejemplo, tiene un administrador de ficheros que nos puede venir muy bien para colocar ficheros recién descargados, tiene distintos skins... y sobre todo, también existen add-ons para acceder a múltiples servicios online.

Mini servidor "full time"

Ya tenemos nuestro centro multimedia "estándar". Pero... ¿por qué conformarse con eso?. La Raspberry puede ser también un gran servidor, porque:
  • Tiene un consumo energético ridículamente bajo.
  • Es silenciosa. No tiene ventilador, ni disco duro haciendo raca-raca... no que haga poco ruido... absolutamente silenciosa
Y... ¡es completamente compatible tener el servidor con tener el XBMC!. No sólo compatible, sino que se complementan a la perfección.

Como desventaja, tiene poca potencia, así que olvidaros de instalarle un servidor de base de datos, una web Java potente o simplemente cualquier servidor con un gran número de accesos concurrentes. Aunque, bueno, tampoco digo yo que no pueda servir para todo esto, sencillamente no parece la solución ideal para esos casos.

¿Entonces qué tipo de servidores le podemos instalar?. Básicamente, podemos usarlo como:
  • Centro de descargas: torrents, descargas directas, eMule...
  • Servidor web HTTP + PHP
  • Servidor de almacenamiento en la nube, al estilo de Dropbox, Drive, Box, etc.

Preparando el terreno

Por lo pronto, de serie ya trae instalado un servidor SSH. Gracias a él, podemos conectarnos con cualquier otro ordenador e instalar lo que queramos (Raspbmc es una distribución basada en Debian). No sólo eso, también podemos acceder al sistema de ficheros cómodamente con cualquier cliente FTP (como por ejemplo Filezilla) a través de SFTP.

Al acceder por primera vez por SSH, se configuran algunos elementos más: es conveniente poner el locale es-ES_UTF8 (salvo que seas iberoamericano, en cuyo caso sería el dialecto correspondiente, pero es importante que sea UTF8). También es conveniente cambiar la password, ya que para aprovechar todo esto a tope lo suyo es que el acceso SSH (así como el resto de servicios que estemos instalando) sean accesibles desde fuera de la red local. Por tanto, ya tenemos listo nuestro acceso por consola para instalar lo que queramos.

Algo importante es el montaje de nuestro disco externo. Por defecto, Raspbmc automonta el disco con el usuario pi y con permisos de escritura sólo para él (ni siquiera para el grupo). Como los servidores que le instalemos tendrán en general sus propios usuarios, lo mejor es que montemos el disco con permisos de lectura y escritura para el grupo. Para mejorar el control, podemos crear un grupo propio "ntfs":

sudo groupadd ntfs
sudo usermod -a -G ntfs pi
sudo usermod -a -G ntfs root

Como no se pueden cambiar los permisos por defecto para el automontaje, tenemos que cambiar a mano la configuración del montaje de nuestro disco en concreto en el fichero /etc/fstab. Primero obtenemos el UUID de nuestro disco:

sudo blkid /dev/sda1
(probablemente sea /dev/sda1 pero para asegurarnos podemos ejecutar antes sudo fdisk -l | grep NTFS)

Raspbmc trae un editor "cómodo" para editar ficheros, nano, que podemos usar para modificar cualquier fichero de configuración (si eres un fanático del vi lo tienes también, claro).

sudo nano /etc/fstab

Añadimos una línea con el UUID del disco (aquí pondré XXXXX, reemplazar por el que tengáis) y el punto de montaje, que normalmente será un subdirectorio de media (aquí voy a poner externaldisk, pero puede ser lo que queráis):

UUID="XXXXXXXXX" /media/externaldisk ntfs-3g auto,gid=ntfs,umask=0002,uid=pi 0 0

Para asegurarnos, creamos el subdirectorio en media:

sudo mkdir externaldisk
sudo chown pi:ntfs externaldisk
sudo chmod 775 externaldisk

A partir de aquí, por cada servidor que instaléis que queráis que tenga acceso de escritura al disco, deberéis añadir el usuario con el que se ejecute el proceso (que se puede ver ejecutando sudo ps -ef | grep <parte de nombre de proceso>) al grupo "ntfs":

sudo usermod -a -G ntfs <usuario>

Normalmente después de hacer esto habrá que reiniciar (sudo reboot).

[EDITADO] Las instrucciones anteriores suponen que el disco lo tenemos formateado en NTFS, que fue lo que hice yo para poder llevarlo con más facilidad a otras máquinas o centros multimedia ajenos. Sin embargo, si tenéis una conexión a Internet rápida es muy recomendable para el rendimiento formatearlo en ext4 (gracias a Antonio Muños por la información).

Una última recomendación: en general vamos a instalar servidores que te proporcionan un acceso web. El propio XBMC también tiene uno. Para no liar mucho el tema, recomiendo modificar el usuario por defecto y poner en todos los servidores el mismo usuario y password. Ojo, que sea uno propio, no uséis uno estándar, porque cualquiera podría acceder a ellos y liaros una buena. Aparte de eso, para que cualquiera de estos servidores sea accesible por Internet, habrá que abrir los puertos en el router.

Instalando servidores


Para empezar a darle caña, podemos poner un cliente bittorrent con estas instrucciones para instalar Transmission, y poder descargar lo que queráis al disco duro externo. Como podéis ver, Transmission incluye un interfaz web, así que si abrimos el puerto (por defecto 9091) podremos gestionar nuestras descargas desde cualquier sitio. Ojo con la password en ese caso, claro.

Añadimos el usuario debian-transmission al grupo ntfs, cambiamos la configuración para que se descarguen las cosas al disco externo, y todo debería ir como la seda. Como los torrents tienen muchísimo peligro de colapsar la conexión, es importante limitar también la velocidad de subida. En esta dirección podéis calcular qué límite de velocidad es adecuado para vuestra conexión.

Para que cualquier sitio sea cualquier sitio, también podéis controlar vuestras descargas con una aplicación móvil. Para Android por ejemplo tenéis Remote Transmission. Y... también podéis acceder desde el propio XBMC, con lo cual si estáis pegados a la tele no necesitáis despegaros del mando. Basta conque instaléis desde el mismo XBMC el correspondiente add-on.

Pero no sólo de torrents vive el hombre... también tenemos las descargas directas de la web o a través de servidores de descargas. ¿JDownloader? No... mejor instalar pyLoad, un programa que es mucho más ligero, tiene interfaz web y funciona muy bien en nuestra Raspberry. Podéis seguir estas instrucciones, aunque ojo, yo he tenido que instalar muchos más paquetes que faltaban, así que el punto 1 de la instalación a mi me quedó así:

sudo wget -O pyload-cli.deb http://get.pyload.org/get/ubuntu-cli
sudo apt-get install python python-pycurl python-crypto unrar-free tesseract-ocr tesseract-ocr-eng python-imaging spidermonkey-bin libgif4 libwebp2 libgmp10 liblcms1 python-support libnspr4 libtesseract3 tesseract-ocr-osd tesseract-ocr-equ
sudo dpkg -i pyload-cli.deb

Una vez hecho esto, todo debería funcionar correctamente. Sin embargo, veremos que al reiniciar dejará de funcionar. Añadimos el usuario al grupo ntfs y todo debería funcionar correctamente.

Por si te lo estabas preguntando, sí, pyLoad también tiene una aplicación Android para gestionar tus descargas con el móvil.

EDITADO: Antonio Muñoz añade también que es importante para el rendimiento de pyLoad configurar su servidor threaded en lugar de builtin.

Aprovechando que tenemos un cacharrillo propio constantemente encendido, también podemos aprovechar para instalarle un servidor HTTP. Seguro que en algún momento le podemos dar uso. Por ejemplo, puedes instalar el servidor ligero lighttpd, con soporte de PHP. Ponle también soporte para SSL.

Aunque tenemos un servicio sFTP, nos va a venir bien tener también acceso al sistema de ficheros con un interfaz web. Así que podemos instalar Ajaxplorer simplemente descomprimiéndolo en el directorio /var/www y dando permisos de escritura en el subdirectorio data.

sudo apt-get install unzip
wget -O ajaxplorer.zip http://sourceforge.net/projects/ajaxplorer/files/latest/download?source=files
sudo unzip ajaxplorer.zip -d /var/www
sudo mv /var/www/ajaxplorer* /var/www/ajaxplorer
rm ajaxplorer.zip
sudo apt-get install php5-cli php5-gd php5-mcrypt
sudo chmod 776 /var/www/ajaxplorer/data

(al arrancarlo aparecerán avisos varios, cada uno tiene más o menos instrucciones de cómo resolverlo; en cualquier caso, debería funcionar ya)

Ajaxplorer tiene varias cosas que están bastante bien. Permite streaming, como poco de ficheros MP3 (no sé si también será capaz de hacer streaming de vídeo). También tiene herramientas para sincronizar automáticamente un directorio local con un directorio del servidor, al estilo de Dropbox, como esta y esta. Y también permite crear usuarios y roles, por lo que podemos crear carpetas públicas, o invitar a gente a subir ficheros a una carpeta. Y si no te acaba de convencer, siempre puedes probar Owncloud (no tengo muy claro cuál de las dos es mejor o más ligera, la verdad).

¿Más cosas?. Todas las que quieras. Puedes instalar un cliente para descargas de la red de eMule, poner un sistema de administración por web, un servidor Samba, configurar rsync para hacer backups, poner un proceso que reinicie la máquina cuando estén caída, o incluso probar a instalar un servidor J2EE ligero como TJWS... en fin, todo lo que vayas necesitando. ¡Por este artículo creo que es más que suficiente!

Configuración final XBMC

Ahora vamos a cambiar algunas cosillas de la configuración de XBMC para evitar problemas. Si tenemos la Raspberry conectada a la tele por HDMI, la configuración por defecto tiene un inconveniente para nuestro servidor: si al encender la Raspberry el televisor está apagado, no detectará el HDMI y automáticamente mandará la señal de vídeo por el RCA, con lo cual no veremos nada. Esto se puede deshabilitar siguiendo estas instrucciones. Aun así, al menos en mi caso es conveniente conectar o resetear la Raspberry con la tele encendida, porque como comenté antes, parece que si no el mando no funciona. Aunque por lo menos nos aseguramos de que podemos ver lo que estamos haciendo y usar el móvil como mando.

Además, XBMC trae instalado un firewall. Para que podamos usar nuestra maquinilla por Internet, lo podemos deshabilitar. Esto se puede hacer directamente desde la pantalla de configuración de Raspbmc, en Programas > Raspbmc settings > System configuration. Esto me ha estado funcionando durante un tiempo, pero en la última actualización creo que han introducido un bug que hace que no funcione. Si estás en el mismo caso, edita el fichero /etc/network/if-up.d/secure-rmc y al final pon:

sudo /sbin/iptables --flush

¡Listo!

¿Ya lo tienes todo funcionando?. Pues ahora... revisa la agenda, llama a todos tus amigos frikis, y... ¡¡¡presume de Smart TV!!!

TAPICERÍAS PEÑA, JOYERÍA ALDAO Y UN ATRACO EN LA GRAN VÍA.

Quien hoy pase por la acera de los impares de la Gran Vía de Madrid, habrá de fijarse en que varios de sus establecimientos más representativos han dejado de existir o están a punto de hacerlo. Locales cerrados, tapiados y abandonados a la espera de un futuro mejor (esperemos que manteniendo intacta su estructura original), desaparecen de esta calle que a partir de los años veinte del siglo pasado fue el lugar elegido por el comercio más refinado de Madrid. 

Foto: M.R.Giménez (2007)
Fachada de Tapicerías Peña.

En el edificio de la Gran Vía, número 15 (inicialmente avenida del Conde de Peñalver, 8) denominado “Viviendas y oficinas para el marqués de Villamayor de Santiago”, realizado por el arquitecto Juan García Cascales y concluido en el año 1921, se encuentra Tapicerías Peña o una de las tiendas que en breve colgará el cartel de cierre indefinido.

Juan Fernández Peña abrió su tienda de tapicería tras haber trabajado para los Almacenes Rodríguez de la avenida del Conde de Peñalver, número 4 (Gran Vía, 19), desaparecidos en la década de los años setenta del siglo pasado. 

La primera ubicación de Tapicerías Peña habría sido la entonces muy comercial calle del Caballero de Gracia, a espaldas de la Gran Vía, pero en el año 1928 vino a instalarse en la nueva y elegante avenida del Conde de Peñalver, junto a la ya inaugurada Joyería y platería López y Fernández (hoy Aldao), de cuyos dueños era familiar.

Fuente: Memoriademadrid.es (1920)
A la derecha se aprecia el edificio en construcción de lo que entonces era la avenida del  Conde de Peñalver, 8, junto al Oratorio del Caballero de Gracia.

La liquidación por cese del negocio de los artículos de la tienda que hasta ahora tapizaban por completo sus paredes, permite hoy contemplar uno de los locales más bonitos de la Gran Vía. 

Foto: M.R.Giménez (2013)
Interior de Tapicerías Peña, hoy en liquidación.

De alto techo sustentado por gruesas columnas recubiertas de mármol, con sencillos capiteles, el diáfano local tiene al fondo una entreplanta a la que da acceso una discreta escalera. Molduras y escocías se distribuyen por la parte superior de las altas paredes y bajo ellas las enormes estanterías ahora sin género, los mostradores de madera y los soportes donde se exponían los tapices que vendía la casa. 

Foto: M.R.Giménez (2013)
Aspecto interior de Tapicerías Peña con las molduras, columnas, capiteles y altos techos.

Lo que más llama la atención al entrar en la tienda, son las enormes hornacinas con casetones situadas a cada lado de la puerta y cuyo fondo está cubierto por espejos. La emplazada a la derecha aún mantiene el magnífico jarrón en porcelana azul de Sèvres para el que fue proyectada y que constituyó uno de los lujosos adornos de este comercio.

Foto: M.R.Giménez (2013)
Una de las hornacinas que decoran el local, realizadas para contener el precioso jarrón azul de porcelana de Sêvres.

La joyería Aldao ocupa el local contiguo a Tapicerías Peña, también en el número 15 de la Gran Vía (antes avenida del Conde de Peñalver, 8). El local mantiene una entrada trasera por la calle del Caballero de Gracia, número 7.

Foto: M.R.Giménez (2007)
Fachada de la joyería Aldao, junto a Tapicerías Peña, en la Gran Vía, número 15. 

El negocio provenía de la calle de la Sal, números del 2 al 8 y fue inaugurado en el año 1911 con el nombre de sus dueños: José López Amor y Manuel Fernández Aldao. En 1921 se instalan en la Gran Vía, nada más ser construido el edificio. Tío y sobrino abrirán la Platería y joyería López y Fernández el día 14 de marzo de ese año en la nueva vía.

Fuente: Memoriademadrid.es (1925)
Fachada de la Platería y joyería López y Ferández de la avenida del Conde de Peñalver, 8 (hoy Gran Vía, 15).

El suntuoso comercio es de estilo Luis XVI, pero amoldado prácticamente a las comodidades de la vida moderna. Los señores López y Fernández han realizado sus compras en las más acreditadas plazas del extranjero. 

Fuente: Prensahistorica.mcu.es (fotografía de la izquierda) y Hemeroteca de la B.N.E. (fotografía de la izquierda).
Dos aspectos del interior de la tienda.

La empresa mantuvo el nombre hasta el año 1931 en que ya figura como “Manuel Fernández Aldao, sucesor de López y Fernández”, por el fallecimiento de José López en el año 1930.

Entre el enorme muestrario de artículos en plata, oro, piedras preciosas y perlas, este comercio destacó por la gran variedad de copas de sport que tenía a la venta.

Fuente: Pares.mcu.es. (Guerra Civil Española)
A la izquierda, con los cierres echados, se aprecia la joyería tras uno de los muchos bombardeos que la Gran Vía sufrió.

A las 10 horas de la mañana del día 8 de mayo de 1956, un automóvil negro se detuvo delante de la puerta principal de la joyería Aldao. Dos hombres vestidos con rudimentarios uniformes militares descendieron de él y atravesaron la acera de la Gran Vía, entrando en el establecimiento cuando se estaban colocando las joyas, retiradas por la noche, dentro del escaparate de la tienda. Uno de ellos sacó del talego que portaba una metralleta y el otro extrajo un revolver de su bolsillo. 

Mientras el atracador de la metralleta ordenaba a los presentes que mantuvieran los brazos en alto y se colocaran junto a la pared, el otro procedía a robar las joyas del escaparate ayudándose de una herramienta casera y depositando su pistola sobre el mostrador, que posteriormente dejaría allí olvidada.

En un descuido la hija del propietario de la joyería consiguió escapar logrando que su padre, que se encontraba en la trastienda, se percatase del robo y saliera con su pistola a defender el negocio. En menos de un minuto los atracadores salieron con un botín valorado en 7.631.600 pesetas intercambiando tiros con Manuel Fernández Aldao, montaron en el coche negro que les esperaba y se dirigieron por la calle del Clavel hacia la calle de Alcalá. 

De inmediato la policía tomó cartas en el asunto y la prensa reflejó el suceso relatando los pormenores del atraco que, por haber sucedido en la Gran Vía, tuvo trascendencia inmediata. El acento de los atracadores era del otro lado del Atlántico y el revólver que dejaron olvidado estaba cargado con munición de calibre inferior al que le correspondía mientras que la holgura del rodillo aparecía rellena de papel de periódico. 

Cuatro días después se supo que uno de los atracadores había resultado malherido por una bala, siendo atendido por una amiga enfermera en la habitación de la pensión en que vivían. En el momento de su detención, el atracador ileso dijo a los policías: “Ustedes ganaron, nosotros hemos perdido”, entregándose sin oponer resistencia, mientras el otro era conducido al hospital. Ambos eran de nacionalidad chilena y procedentes de Argentina, pero nunca pensaron en hacer daño a nadie, solamente en “hacer plata”.

El botín fue recuperado y expuesto en el escaparate de la joyería, por donde pasó casi todo Madrid para verlo. Los asaltantes fueron juzgados en “consejo de guerra” dos meses después del atraco, imponiéndoseles la condena de veintitrés años de prisión a cada uno. La enfermera y amiga española que había tratado de curar al herido, fue absuelta. 

Dos años después de ingresar en el penal del Puerto de Santa María (Cádiz), los atracadores escaparon del recinto con otros dos presos, siendo abatidos por la Guardia Civil en su fuga. 

La recreación de este atraco ha sido llevada al cine por el director Eduard Cortés en la película “¡Atraco!” (2012), aunque se trata de una historia de ficción.

Un año después del atraco la joyería Aldao remodela su local, reabriendo en el mes de mayo de 1957 con la decoración que mantiene en la actualidad.






Fuentes:
Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC
Granvia.esmadrid.com
Memoriademadrid.es
Pares.mcu.es

Los antiguos cafés de Madrid quieren agradecer especialmente la amabilidad y atención prestada por Jesús Casariego Lourenzo de Tapicerías Peña, quien facilitó el acceso y las fotografías realizadas para este blog, tanto en su establecimiento como en la joyería Aldao.