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Jugar mientras conduces ES POSIBLE

Tanto cacharrito, tanto Internet de las cosas, tanto móvil, tablet, reloj, gafas, pulsera, ¡tanta leche!... y oye... ¡¡¡que KITT, el coche fantástico, sigue sin existir!!!.

El glamour y chulería de David Hasselhoff van aparte, practica todos los días frente al espejo y lo conseguirás. ¡Tú puedes!

"Smart cars"

Lo cierto es que se está trabajando en ello, pero claro, no se tarda lo mismo en hacer un coche que una pulsera. El camino se está marcando: BMW y Chevrolet apuestan por los iPhone y su Siri Eyes Free, y parece que ya ha salido algún modelo y se esperan más durante este mismo año. Otros como Ford apuestan por un sistema Sync de Microsoft, sobre el cual tengo unas ganas enormes por ver cómo reproducirán de forma sonora los pantallazos azules (apuesto a que sonará como los pitidos de carga de juegos del ZX Spectrum).

Audi parece hoy por hoy la más atrevida, y apuesta por su propia pantalla Virtual Cockpit integrada en lugar del clásico cuadro de mandos, y apuesta por la estandarización de Android y se alía con Google y otros fabricantes como General Motors, Honda y Hyundai para crear la Open Automotive Alliance.

En fin, aparentemente la baraja está lista y sólo queda echar las cartas. La referencia por ahora es el CES2014, que es donde se han presentado todas estas novedades de los coches, y según eso aparentemente este mismo año se empezarán a ver cosillas en la calle. De hecho, si comparamos las fotos que se están mostrando ahora de los cuadros de mandos de Audi con el de KITT la verdad es que por ahí ya vamos ganando.

Audi Virtual Cockpit
Más Audi, ¡leche!
KITT, vintage a tope pero... ¡más mono!

¿Y qué harán estos smart cars, o como vayan a llamarlos?. Navegador GPS, claro. ¿Y aparte?... ayudas para aparcar, que el coche te lea los wasap y correos, ayudas a la conducción... ¡BOBADAS!. Vale, seguro que el coche conduce mejor que mucha gente pero ¿de verdad te vas a fiar hoy por hoy de lo que conduzca?.

A mi todo eso me da igual. Yo lo único que quiero es que ya que tiene tanto cacharro y tanta gaita, cuando tenga un viaje en el que vaya yo solo conduciendo no tenga que estar aburrido oyendo música o cualquier chorrada que pongan en la radio. Lo que yo quiero es que... ¡PUEDA JUGAR!.

Sin matarme al hacerlo, claro.


¿Cómo puedo jugar sin usar las manos ni apartar la vista?

Esta es la pregunta clave: ¿es posible?. Previsiblemente, al menos cuando la cosa esté lo bastante avanzada, el interfaz con el smart car tiene que ser fundamentalmente a través de la voz. Cada vez que quieras que el coche haga algo, le hablas. Para que reconozca que quieres hablar con él, supongo que al principio seguramente tengas que pulsar un botón o una palanca del volante, pero lo normal es que llegue un momento en que el coche esté continuamente activo esperando a que le digas algo, y que reaccione ante una palabra clave: su nombre. Incluso, se podría poner en "modo conductor solitario" y que reaccionase ante cualquier cosa que le dijeras sin tener que decir su nombre.

Se ha trabajado mucho en reconocimiento de voz últimamente. Antes en inglés todavía, pero en español no reconocía ni papa. Ahora con los avances del Siri de Apple y el Google Now, más otros "outsiders" como Sherpa (que además es español), el reconocimiento de voz está mejorando cada vez más. Ya se puede hablar con el móvil y mientras lo hagas con cierta calma, funciona bastante bien. Cualquiera podéis hacer la prueba con vuestro smartphone, si no lo habéis probado aún. Creo que todavía le falta un puntito para que sea más cómodo, para poder hablar con menos cuidado y que te siga entendiendo, pero no me cabe duda de que se conseguirá.

El coche, por supuesto, también responderá con la voz. La síntesis de voz también funciona muy bien actualmente. Cualquiera que hayáis usado un GPS en vuestro móvil lo habréis visto. Existen otros motores de síntesis de voz más avanzados, que a menudo son de pago. El reto en este caso es conseguir que la voz tenga alma. Que sea capaz de entonar un poco, no sólo leer. ¡Diablos, al menos como lo hacía KITT, que tampoco era el alma de la fiesta!

Entonces, de lo que se trataría es de encontrar un tipo de juego que se pueda jugar sólo con la voz, hablando con el coche. Y que no sea el "veo veo", vaya.

El caso es que existe un tipo de juegos que encaja perfectamente con esta forma de comunicación: las aventuras conversacionales.


Aventuras conversacionales

Sin gráficos: Fotopía

Las aventuras conversacionales, o interactive fiction (IF) como se las conoce en inglés, son un tipo de juego antiiiiiiiiiiiiguo. La primera se considera que es Adventure, data del año 1975 y se programó en Fortran en un PDP-10. O sea, tela. Sin embargo, vamos a ver cómo su simplicidad y su falta (o no necesidad) de gráficos juegan muy en su favor en este caso.

Distribución típica, con gráficos arriba: Alien

En una aventura conversacional, se te cuenta una historia y se te pone en situación y describe tu localización actual mediante texto. Entonces tú, el jugador, escribes también por texto y en lenguaje "natural" lo que quieres hacer. El juego devuelve el resultado de tu acción otra vez como texto, y así sucesivamente, de forma que se crea una conversación entre el juego y tú. La historia va evolucionando con lo que vas haciendo, y se te van presentando retos y puzzles a resolver.

de computeremuzone.com
Puede que te suenen porque en España tuvieron su época dorada en los años 80-90, cuando Aventuras AD lanzó para los ordenadores de 8 bits juegos como La aventura original, Don Quijote, El Jabato o La Diosa de Cozumel. Incluso, por entonces llegaron a España varios juegos en inglés, especialmente El Hobbit, y que obligaron a muchos jóvenes de la época a tirar de diccionario. Aunque ya por entonces la mayor parte de los juegos tenían gráficos descriptivos de las localidades, lo cierto es que dichos gráficos eran normalmente superfluos y no afectaban al desarrollo del juego, y su objetivo fundamentalmente es hacer los juegos más atractivos a la vista (cosa que nos importa poco mientras conducimos).


Este tipo de juegos, evidentemente, encaja perfectamente con un interfaz de voz. Tú dices lo que quieres hacer, el coche responde. Curva cerrada a la derecha, te callas y te concentras. Vuelves al juego, dices lo siguiente... te puedes tirar un montón de tiempo así. Y creo que a la vez, aparentemente no es tan inmersivo como para que pierdas la concentración en la conducción.

Y además... ¡son un tipo de juegos muy divertidos! (incluso si no los comparamos sólo con el veo-veo).

Esta sería una hipotética transcripción de una conversación entre KITT (obviamente llamaríamos así a nuestro coche) y tú, que dé paso a una sesión de jugar una aventura:


KITT: Buenos días, Andrés

Andrés (reemplázalo con tu nombre para disfrutarlo más): Hola, KITT

K: ¿Dónde vamos?

A: Vamos a casa

K: ¿A casa, a la calle Ríos Rosas?

A: Sí, eso es

(KITT programa el GPS y tú mientras arrancas y te pones en camino)

A: KITT, vamos a jugar a Olvido mortal

K: Cargando Olvido mortal. Continuamos la partida que dejaste ayer. ¿Correcto?

A: Sí

KITT: Oficinas
Estás en una especie de oficinas.
No ves ningún cartel que te indique qué lugar es este. La cola se extiende por la alargada localidad, enorme. Por detrás, una pared te impide ver dónde acaba. La fila de gente continúa por una puerta abierta en la pared.
En el otro sentido, las cabezas te impiden ver qué hay al principio de la cola.

La mujer de delante en la cola parece ser la única persona que te presta algo de atención.


(un chalao se te cruza en ese momento y te centras en lo tuyo)

A: Perdona, KITT, ¿puedes repetir?

K: Oficinas.......... (y repite toda la descripción, ¡más majo!)

A: Resumen

K: Despertaste en la cola sin recordar quién eras ni dónde estabas.

A: Inventario

K: Llevas: una cartera (que está cerrada)

A: Abre la cartera

K: Abres la cartera, descubriendo un carnet de identidad y una foto.

A: Mira el carnet

K: Es un carnet de identidad normal y corriente. La foto del carnet está un poco difuminada, pero se ve lo suficiente.

"¿Es posible que ese sea yo?. Desde luego, la cara me resulta familiar, pero no soy siquiera capaz de asegurar tajantemente que sea la mía."


(...)
(y así pasa el tiempo y cuando te quieres dar tiempo estás ya en casa... ¡y no quieres dejar de jugar!)



¿Qué tal, te convence?. ¡¡¡A mi sí!!!

Otra buena noticia es que muchos de estos juegos son multi-plataforma y se ejecutan sobre una máquina virtual. O dicho de otra forma: es muy muy fácil adaptar un intérprete de estos juegos para que se ejecute en un coche y se juegue con la voz. Y automáticamente, en cuanto tengas hecho el intérprete, tienes disponibles cientos, miles de juegos, listos para jugar.

En español, el mejor sitio donde encontrar juegos es la web del CAAD, el sitio donde se reúnen todos los "chalaos" de este tipo de juegos y aúnan esfuerzos alrededor de la aventura. Una de las grandes ventajas que tienen estos juegos, además, es que casi cualquiera puede programar uno. No hace falta ser programador, ni tampoco saber dibujar ni componer música. Esto ha hecho que se cree una comunidad alrededor de ellos y que se sigan programando juegos. En inglés, por otra parte, la comunidad es aún más activa y para descargar juegos tenemos el Interactive Fiction Archive.

Si queréis probar con alguno de estos juegos, ¡qué demonios!. ¡Prueba alguno de los que he hecho yo! Sí, así a lo tonto y mientras hablaba de "esos chalaos" en tercera persona, os metía de tapadillo mis juegos (hechos hace ya un buen montón de años, en el 2001, ahí es ná): Olvido mortal, que ya habéis probado un poco con KITT pero podéis jugar online aquí, y Akbarr.

Forma original en forma de libro: Akbarr


Conclusión

Esto no es más que elucubrar pero, ¿por qué no?. Está todo ahí: los coches ya produciéndose integrados con tecnologías móviles como Android e iPhone, los motores de reconocimiento y síntesis de voz a un puntito de ser cómodos y molones, justo ese puntito de más que daría el interés por el mercado de los coches... y las aventuras conversacionales ahí, listas para que las juguemos charlando con nuestro coche mientras hacemos un viaje.

¿Y vosotros, qué pensáis de todo esto?...

¿Y tú, KITT?. ¿Te apetece que juguemos?.


Oda al informático vago

de desmotivar.com
Amigo cazatalentos, no le des más vueltas. Deja de estudiar la personalidad de tus candidatos desarrolladores de software: su positividad, su entusiasmo, su inteligencia, su liderazgo, su empatía, sus valores y todas esas zarandajas. Que sí, que pensabas que eso era importante, lo sé. Pero es mucho más sencillo que eso. Si estás buscando a los mejores informáticos, hay un aspecto que te mostrará de forma inequívoca quiénes son. Distinguirás al mejor porque será un vagazo. Un perraco. Un zángano de monte. Un gandul del abedul. Un oso perezoso. Un haragán sin cura posible. Un remolón irredento. Un indolente natural. Lo más holgazán que ha parido madre.

Ese y sólo ese será el factor que te hará reconocer a tu candidato uno entre un millón. El tío capaz de cambiar las cosas. El factor diferencial. El informático alfa.

No me crees, ¿verdad?.

Al fin y al cabo llevas toda la vida escuchando la importancia de la disciplina y el trabajo duro. Piensa en tu propia historia. Cuando eras un niño pequeño, te tirabas el día jugando, imaginando, creando. Llegaste al colegio y todo cambió. De repente no sólo tenías que estar todo el día escuchando el rollo macabeo que te contaba el profesor, y que te importaba un pimiento, sino que cuando por fin llegabas a casa tenías que... ¡hacer los deberes!. Deberes que estaban diseñados aposta de forma que fueran, bueno, un rollazo. Que no aportaran nada. Su único objetivo era moldearte de acuerdo a esos principios de la disciplina, trabajo, etc., o sea, que su único objetivo era que agacharas la cabeza y te acostumbraras a perder unas horas de tu precioso tiempo haciendo algo que ni te aportaba nada a ti, ni le aportaba nada a nadie, ni disfrutabas haciéndolo (bueno, quizá tú sí lo disfrutaras un poco... ¡y por eso no eres un informático alfa!).

de desmotivar.com
Ahora bien, retrocedamos unos años, y estudiemos la historia de Willi, el primer informático alfa. Willi estaba pasando a limpio uno de esos insufribles trabajos del cole con su máquina de escribir. Taka-taka-taka-ta-ka-takataka-kata¡CRACK!... ¡cagonlaleche!, ¡ya me he vuelto a equivocar!. Como buen vagazo, Willi no había comprado aún el típex, que le hubiera permitido corregir los errores (más mal que bien) y que se le había acabado hace dos años. Por supuesto, Willi no estaba dispuesto a volver a escribir la página entera, bastante se había aburrido ya preparando ese trabajo sobre las opciones reproductivas del berberecho silvestre en celo. Como no era la primera vez que no presentaba un trabajo (dos años sin típex dan para muchos trabajos sin presentar), Willi se encontró conque para aprobar el curso le habían puesto la condición de... preparar otro trabajo para Septiembre. A máquina, por supuesto (la letra de Willi era deslabazada y poco definida, como corresponde a todo buen informático alfa).

Como la necesidad aguza el ingenio, Willi pensó una solución a sus males. Cogió cuatro condensadores, unas resistencias, una caja de zapatos, una malla de las patatas, un gnomo del bosque (esto es sólo una leyenda urbana no verificada, al contrario que el resto del artículo), un cristal de la ventana y unos botones de camisa, se puso manos a la obra y creó... el primer ordenador. Gracias a él, cada vez que se equivocaba al pulsar el botón equivocado mientras escribía, podía apretar la goma de borrar (en un alarde de ingenio y originalidad Willi usó una goma de borrar Milán en lugar de un botón para eliminar la última letra escrita), y no tenía que volver a empezar cada vez que la cagaba. Willi celebró su hallazgo durmiendo una profunda siesta de 3 horas.

El día antes de la fecha límite de entrega del trabajo, Willi se dio cuenta de una cosa... tenía todos los bytes del trabajo guardados en el tambor de Colón floppy que le servía de almacenamiento, pero no podía llevar el trabajo así, porque el profesor no estaba preparado aún para tamaño avance (y aparte de eso, no tenía su dirección de email). Se puso manos a la obra y con unas agujas de coser, unas plastilinas y el líquido de siete latas de calamares en su tinta, creó la primera impresora, con la que pudo plasmar el trabajo en papel y entregarlo. Es verdad que tuvo suerte para que su madre tuviera la despensa llena de latas de calamares, y que estos no fueran en salsa americana (el mundo no estaba aún preparado para las impresiones en color), pero lo cierto es que esta es otra de las características que persiguen a los informáticos alfa: cuanto más acorralados parece que están, más suerte tienen.

de desmotivaciones.es
¿Por qué sucede esto?. Obviamente, es una cuestión evolutiva. La Naturaleza ayuda al ser humano a garantizar su supervicencia, y en los momentos importantes es capaz de dar un empujoncito para apoyar estos sucesos que nos hacen evolucionar. Dios no juega a los dados. Si Willi no hubiera sido más vago que la chaqueta de un guarda, hubiera escrito otra vez su trabajo, que tampoco era para tanto el sufrimiento, y por tanto no hubiera creado nunca un ordenador. Y la Informática no hubiera existido jamás.

El arma principal del informático alfa, que ya hemos visto en acción en la emotiva historia de Willi, es el detector de coñazos. El informático alfa tiene un detector natural que le hace percibir de forma inequívoca cuándo una tarea es automatizable y optimizable, y se debería buscar una forma diferente de hacerla, o de evitarla para que no sea necesaria. Y lo siente en forma de coñazo. Y lo siente tan fuerte, que recibe unas energías que hacen aumentar su ingenio y le ayudan a encontrar una solución que optimice el trabajo, y que por tanto le distinguen frente al resto de informáticos obedientes.

Ejemplos los tenemos a patadas. Toda la evolución de los procesos y herramientas de desarrollo de aplicaciones ha surgido a partir de informáticos alfa. Todas las herramientas de desarrollo las ha creado uno de ellos, como no podía ser de otra forma. Y las metodologías ágiles, por ejemplo, son resultado indudable de la agitada mente de un informático alfa, que supo usar su detector de coñazos para percibir que las metodologías estaban llenitas de ellos, que escribir documentación para los programas era un aburrimiento y no podía ser bueno, que las reuniones eternas con clientes en las que no se avanza nada no hay cristo que las aguante, y que las estimaciones y los planes definidos a largo plazo acaban llevando a hacer tareas poco lógicas, sin sentido y, claro, aburridas.

de himajina.blogspot.com
Quizá pienses que si el candidato es tan vago no hará nada y punto. Pero te equivocas. El informático vago disfruta trabajando para no trabajar. Y en el fondo es conocedor del importante papel que tiene en el desarrollo de la Humanidad, aunque no necesariamente de forma consciente. Su detector de coñazos le convierte en el mejor definidor y propulsor de buenas prácticas de desarrollo. Y ya hemos visto la importancia de todo esto para cualquier mínima evolución en el mundo de la Informática.

¿Me crees ya?.

Pues ahora escucha, amigo cazador de talentos. Si me haces caso, puedes resumir tus entrevistas de trabajo en una sola pregunta:

1.a. ¿Te definirías a ti mismo como un vagazo?

Ni siquiera hace falta hacerla en persona, puedes mandar un formulario a los candidatos, o una encuesta online. Y tendrás una efectividad del 100%.

Por tanto, con esto tienes en tu mano la oportunidad de convertirte en un pionero... de convertirte en EL PRIMER CAZATALENTOS ALFA VAGAZO.

Y pegarte la vida padre, ya puestos.

En la nube y gratis, ¡barra libre! (¿Google is evil?)

La semana pasada saltó la noticia: Google había decidido cerrar uno de sus servicios gratuitos en la nube, Google Reader. Esto ha creado una importante polémica, ya que muchos de sus usuarios se han sentido engañados por Google, que no ha tenido en cuenta sus sentimientos y necesidades y en su lugar ha atendido al "vil dólar".

Esta reacción me ha dejado, la verdad, bastante sorprendido. Y leche, voy a opinar, ¡que pa eso tengo un blog!

Ha habido gente que siempre ha demostrado muchísimo criterio y educación, como Enrique Dans (gran blog el suyo aunque ahora no esté de acuerdo con él), que de repente, en mi opinión, pierden un poco los papeles con tweets como este:



Traducción (no literal pero creo que sí bastante equivalente): "Ey, @google, ¿recuerdas tu última limpieza de Primavera, cuando te cargaste el Reader? Pues ahora coge el Google Keep y metételo por el ****..."   (Keep es un nuevo servicio que ha sacado Google durante estos días)

También debo decir que Dans ha reconocido su grosería en ese mensaje y que por lo demás ha dado explicaciones sobre su opinión aquí y aquí, pero... ¿qué ha ocasionado que tanto él como muchos otros pillen semejante cabreo?. ¿¿¿Qué ha hecho Google tan diabólico como para llegar a eso???.

Creo que casi nadie duda, o debería dudar, de que Google, como empresa privada, está en su derecho de pensar en sus beneficios por encima de los de sus usuarios. David Bonilla, por ejemplo, razonaba bien esto en un artículo sobre el tema. Pero creo que ese no es el meollo principal del asunto. De lo que se acusa a Google es de maltratar a sus usuarios en el cierre, de no ser justo con ellos. De "jugar sucio".

Yo creo que esto hace que el tema no sea tanto de lógica como de sentimientos, de corazones rotos. Como Maven y yo, vaya. Examinemos pues la historia de amor-odio desde sus principios.

Año 1999. Para todo el mundo, Google es ese buscador que ha salido en los últimos años y que es la leche, y que encuentra más cosas que Altavista y Yahoo. Bueno, no es para tanto, aunque, ¿te has dado cuenta?. Me está mirando.

Año 2000. Google empieza a sacar otros servicios en Internet, como AdWords, con el que empieza a mostrar las cartas de su estrategia empresarial. También empieza a llevar a cabo una de las prácticas que se convertirá en marca de la casa: comprar productos que han hecho otros y hacerlos suyos. Así nace Google Groups. Ey, pues parece que tiene su gracia y hace cosas que no están mal, aunque tía, no me enrollaría con él ni borracha.

Año 2002. Google crea Google Labs, con el que envía otro mensaje: "Nosotros molamos. Estamos continuamente investigando y probando nuevos productos para que todo lo que hagamos sea la leche". Se empieza a conocer que los empleados de Google tienen permiso para dedicar el 20% de su tiempo a proyectos que decidan ellos, y que son los que alimentan el Labs. Pues oye, vale, no es guapo... pero tiene algo especial, no sé cómo explicarlo. Aunque no está tan bueno como Migolsón, claro.

Año 2003. Compra Blogger, y con esto empieza a petarlo, por varios motivos. Por un lado, es un servicio que gana muchísimos usuarios, y que además consigue unir el nombre de Google a una nueva moda que se empieza a imponer en Internet, la creación de blogs. Por otro lado, supone un nuevo mensaje de Google al mundo: "No necesitas Windows, se pueden hacer grandes aplicaciones directamente en la web". No olvidemos que en ese momento Microsoft, su Windows y su Office dominaban el mercado, sin que aparentemente le importara usar malas prácticas para conseguir el monopolio (y estos de verdad, aunque también en esto hay cierta polémica). El caso es que empieza a mostrar otra de sus líneas estratégicas: cargarse a Microsoft, no enfrentándose en su mismo terreno, los sistemas operativos de escritorio, sino yendo más allá, cambiando el paradigma: llevemos las aplicaciones a la web, retornemos desde el ordenador monolítico hacia el cliente-servidor, aprovechando la existencia de Internet. Microsoft tiene su corralito muy bien montado, pero no está preparado para esa pelea. Hasta este momento, no se hacían "aplicaciones" completas en la web, que no se consideraba suficientemente cómoda para ello. Se hacían en Windows. Jo, tía, ¡me está empezando a traer loca! Es tan interesante en lo que dice, es tan sensible, tan especial... Migolsón está muy bueno, pero no mola tanto, te acabas dando cuenta de que es un soso, no tiene fondo.

Año 2004. Lanza GMail, y ahora ya sí que la lía parda. Sigue una inteligente estrategia comercial: aprovecha que ya tiene ganado un gran prestigio, y saca el servicio en forma de "beta privada" con invitaciones. Si quieres ser uno de los "privilegiados" en probarlo y usarlo, necesitas que alguien te dé una invitación. Los que la prueban hablan maravillas del producto, y además presumen de que "yo la tengo y tú no". Además, es que es verdad que GMail está realmente bien. Acaba de un plumazo con algo que hasta ese momento se sufría mucho en el correo electrónico: tenías que estar vigilando siempre el espacio libre que quedaba, y borrar mensajes. Se da una gran capacidad de almacenamiento a cada cuenta y santas pascuas. Aparte de esto, crea un sistema de agrupación de mensajes por conversaciones realmente bien pensado. GMail está tan bien, que 9 años después nadie ha intentado ni siquiera enfrentarse a él. Tía, ¡creo que me mola!, ¿pero qué se ha creído?, le he dicho de salir y me ha dicho que iba a tener unas semanas muy ocupado, ¡que ya me llamaría!. Te lo digo yo, ¡este no se me escapa!

Año 2005. Google cada vez lanza más aplicaciones en la web. Una de ellas de gran importancia con el tiempo, Google Maps, con un completísimo callejero de todo el mundo. Y siguen saliendo más servicios: Google Docs, Picasa, Calendar... Google Reader. Todos gratis. Sin publicidad. Google mola mucho. Google no piensa en ganar dinero, ¡Google piensa en nosotros!. ¡¡¡Tía, qué feliz soy!!! ¡Es perfecto, maravilloso, no tiene ningún defecto! ¡No hay nadie como él! ¡Y sólo piensa en mi, no le importa nada más en el mundo!

Siguieron pasando los años, claro, en los que Google fue dejando cada vez más claras sus estrategias comerciales. Apostó por los móviles con Android. Fue a "matar" a Internet Explorer con Chrome. Sigue intentando cargarse también a Windows, por un lado con los Chromebooks, por otro con Google Apps. Dejó claro que todo eso que nos estaba dando gratis tenía un precio: estaba obteniendo información sobre nosotros, para dar un servicio de publicidad ajustado automáticamente a nuestros gustos, que es revolucionario y con el que se puede ganar (claro) muchísima pasta.

Y es aquí cuando llegamos al meollo. Google nunca ha dicho que piense más en el usuario que en ganar dinero. Google acuñó desde el principio una frase: "se puede ganar dinero sin ser malvado". Se refería a Microsoft, claro. Microsoft aprovechaba su estatus de dominio para hacer el mundo un poco peor. Se saltaba los estándares a la torera. No le interesaban. Lo que le interesaba es que sus productos fueran oscuros y cerrados, y que no fueran compatibles con nada, para cargarse su competencia. Nada de usar formatos estándar de documentos para Office. Nada de usar estándares para las páginas web, ¿para qué?. Si lo que queremos es que todo el mundo use Internet Explorer. Personalmente, culpo a Internet Explorer y por tanto a Microsoft, de que el desarrollo en la web haya crecido tan lentamente.

De lo que se acusa ahora a Google es precisamente de esto: de ser malvado. De dejar tirados a sus usuarios. Sin embargo, lo cierto es que Google en ningún momento ha usado su posición de dominio para ocultar la información y cargarse a la competencia. Google ha hecho todo lo contrario, ha dejado siempre más o menos claro cómo acceder a sus servicios, ha creado APIs, ha fomentado los estándares. Si nadie se ha opuesto a Google en su terreno es porque nadie ha pensado que podía hacerlo mejor.

Una de las cosas que se le achaca es que "Google se equivoca". Suponemos que lo usa "mucha" gente. Suponemos que si es así le tiene que interesar a Google, sin pensar en qué gana Google con todo esto, sin pensar en que el mantenimiento de los servidores y del almacenamiento son dinero que Google pierde. Suponemos que si le interesaba hace 8 años le tiene que seguir interesando. Suponemos que Google ha hecho mal las cuentas, que claro que le tiene que interesar. Suponemos que Google quiere perjudicarnos para colárnosla por otro lado... ¿Por qué?. ¿Por qué va a ser así?. ¿Porque lo usamos yo y mis amigos?

Aparte de esto, digo yo, ¿qué se supone que tiene que hacer una empresa que está dando un servicio gratuito cuando está perdiendo dinero por ese servicio o sencillamente no le interesa continuar con él por el motivo X?. ¿Qué tiene que hacer para cuidar a sus usuarios y darles la posibilidad de migrar a otro sistema? ¿Para tratarlos bien?. En mi opinión, si quieres ir de buenas y buscas el bien de tus usuarios tienes que hacer esto:


1. Avisar con tiempo suficiente de cualquier cambio que quiera hacer en este sentido (cesar el servicio o cambiar sus condiciones)

2. Permitir a los usuarios extraer de alguna forma sus datos, para poder migrarlos a otro sistema

(habría una tercera, que no es aplicable a Reader: el día que Google decida cerrar otros servicios como GMail y Blogger, espero que durante un tiempo permitan configurar una redirección desde tu página o dirección de correo a otra página / dirección)


Esto lo ha hecho Google, y lo ha hecho muy bien. El mismo día que Google anunció que iba a cerrar Reader, Feedly ya aseguraba que iban a permitir una migración transparente sin que el usuario tenga que hacer nada. Esto lo puede hacer Feedly porque Google lo permite, ni más ni menos.

¿Y qué es lo que le piden los que se quejan?. Que Google ofrezca un reemplazo. Vamos a ver, pongámonos en la piel de Google, supongamos que somos nosotros los que damos ese servicio. Si el servicio no me compensa, porque he hecho cuentas y sé que no me compensa, no voy a hacer otro producto que haga lo mismo. ¿Y ofrecer a mis usuarios que se muevan a un producto de otra compañía?. Soy Google, estoy dando una garantía de calidad demostrada con los años. Si te ofrezco un producto de otra compañía, no te puedo garantizar esa calidad. No puedo responder de la otra compañía. Pueden ser unos chapuceros. Sinceramente, si Google hubiera hecho esto sí que estaría perdiendo algo de mi confianza. Y si resulta que no existe ningún producto similar con un nivel parecido, Google no tiene culpa de nada, hay que dejar que sea el mercado el que decida la realidad que hay detrás de todo esto. Una de dos, o aparece un buen producto aprovechando la buena base de usuarios (es lo que ha pasado con Feedly, que se estará frotando las manos), o es que nadie quiere hacerlo porque se pierde dinero con dicho servicio. El caso es que cualquiera puede hacerlo, Google no pone trabas.

Entonces, ¿qué es lo que ha ocurrido?. Yo creo que esto pasa única y exclusivamente por ser Google. Creo que había gente obnuvilada. Que confundió no ser malvado con ser tonto. Que pensó que Google era una ONG. Que usaban cualquier producto de Google sólo porque era de Google, aunque existiera otro mejor. Porque, claro, tenemos sentimientos. Y es tan bonito enamorarse, pensar que el otro es perfecto. Hasta que cualquier día te das cuenta que ¡zas!, es humano igual que tú. Y tiene necesidades igual que tú. Y que, vale, te quiere, pero está mirando a esa otra. Y en ese momento nos sentimos decepcionados y engañados.

Pero tranquilos, que eso se pasa. Se llama realidad, y si la sabes entender, es maravillosa. En cuanto te des cuenta de que pasa el tiempo y otras empresas van cerrando también sus servicios, y que ninguna hace eso que le exigías a Google (pero que tampoco tienes muy claro lo que era), y que al contrario, muchas lo hacen mucho peor... entonces igual vuelves a mirarlo y piensas "Oye, pues no estaba tan mal. Y ey, me está mirando".