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Un breve descanso

Estimados lectores, los Silenos se toman un breve descanso hasta finales de septiembre. Volverán con nuevas energías.
Un abrazo.

Cuatro años en danza

Hoy cumplen estos Silenos cuatro años. Muchos lectores han pasado por aquí, y algunos se han quedado para siempre. Internet no es solo virtualidad. En mi caso ha sido una plataforma para llegar a un afecto real, a un conocimiento físico de algunas personas a las que hoy estimo. Empezamos leyéndonos los blogs en reciprocidad, acaso con la sensación primera de que detrás de la pantalla no había nadie. Hoy sabemos que al otro lado hay amigos, con los que incluso ya hemos compartido alguna que otra agradable velada: Antonio Rivero Taravillo, Fernando Valls, Gemma Pellicer, Pedro Herrero, Juan Antonio González Romano, Julio Ariza, Javier Sánchez Menéndez, Olga Bernad, Antón Castro, Elías Moro, José María Jurado, José Miguel Ridao... Y espero ampliar pronto la nómina con lectores afectuosos a los que aún no he conocido en persona, como Sergio Astorga, Norberto Luis Romero, Araceli Esteves, Juan Manuel Macías, Manu Espada, Isabel Barceló, Jesús Esnaola, Antonio Cardiel, Pedro Quiñones, Javier Puche...
GRACIAS, amigos de los Silenos, amigos míos.

(Imagen: regalo de Sergio Astorga)

Noticia de los Silenos

Los Silenos estarán de nuevo bailando a mediados de la semana próxima, después de casi un mes esperando a que su corifeo deje a un lado otras ocupaciones y les preste la atención que merecen ellos y vosotros, queridos lectores.

Sigo aquí (y un microrrelato)

Me han preguntado si tengo alguna dolencia que me impide escribir en este blog, o si me he cansado de la blogosfera, a juzgar por el poco movimiento que hay últimamente en los Silenos. No. Ni estoy enfermo, ni me he cansado del blog. Ocurre que en las últimas semanas se me han impuesto, a golpe de reloj y premuras, varias tareas universitarias que me tienen como perro ensogado. Creo que en unos días estaré más liberado y podré seguir la danza con el ritmo que merecéis, queridos lectores. De momento, os dejo un microrrelato.


EL PORTERO Y LA PORTERA

Al portero lo vemos a menudo cortando las flores del jardín, limpiando los portales, acarreando herramientas para asuntos varios y, sobre todo, ganándose la confianza de los niños de la urbanización con animalitos que él mismo fabrica con el envoltorio de los caramelos. En cambio, a ella nunca la hemos visto fuera de la casita de colores que huele a azúcar y regaliz. Dicen que la portera atesora entre las paredes el secreto de su obesidad y que solo asoma su rostro impaciente de luna vieja detrás de los visillos con la luz vespertina, cuando por el camino de tierra que llega del bosque se divisa la triste silueta del portero bajo la mole
del saco.

Descanso pascual

Queridos amigos, estaré unos días ausente, liberado de la esclavitud de internet y lejos del incienso, cuyo olor detesto. Lisboa es la ciudad elegida. En ella espero rematar un libro de cuentos (contiene pocos microrrelatos y mayor número de relatos extensos) que espero me publique una editorial sevillana. Así pues, los silenos se quedan aquí, con su baile detenido, a la espera de que su corifeo regrese y traiga, además del broche del libro, algo que contar en una o dos estampas lisboetas. Buen descanso pascual.



(Imagen del tranvía de Lisboa. Tomada de www.disfrutalisboa.com/tranvia)