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Cifras ocultas, @LuisCarlos


Queremos dar un debate informado, pero el Banco Central de Venezuela no publica cifras de inflación desde agosto, ni el índice de escasez desde marzo.

Las cifras de homicidios también están ocultas y aún no se sabe quiénes son los dueños de algunos medios de comunicación. Los acuerdos comerciales con varios países están blindados, los salarios de muchos altos funcionarios y sus declaraciones juradas de bienes tampoco son públicas.

Queremos hablar sobre la base de hechos y nos movemos en arena movediza. Las cifras de chikungunya no se parecen a tu proporción de familiares enfermos, tampoco se publicó jamás la lista de camaradas beneficiados por la fuga de capitales, ni es posible publicar información sobre la salubridad del agua sin una aprobación que nunca llega.

La democracia se sustenta en la capacidad que tienen sus ciudadanos de ser libres para escoger y tomar decisiones, y la base de ese acuerdo social es el acceso a la información. Si la información no es accesible, si los medios no son plurales, si no está garantizada la capacidad de deliberar, entonces se pierden nociones de realidad, la propaganda sustituye a los datos y se empobrece la ciudadanía, que es decir la democracia.

Entiendo que haya gente que escoja la ignorancia como método para construir su mayor suma de felicidad, pero eso no puede ser una política pública. Es un delito ocultar cifras. Es omisión. Es una violación de derechos humanos. Es también un acto de corrupción.

Tenemos derecho a saber y a que nos rindan cuentas. Trabajan para nosotros. Trabajan con nuestro dinero y están a nuestro servicio. Por lo tanto deben tener la capacidad de interpelar su desempeño con la mayor cantidad de datos posibles.


Venezuela: el camino equivocado, Eddie Ramírez


El régimen prefiere gastar en la Fuerza Armada, en empresas del Estado, en dádivas internas y externas y en propaganda, en lugar de invertir en educación, salud e infraestructura. Nuestra Fuerza Armada, deteriorada porque sus mandos permitieron el adoctrinamiento político y la corrupción, requiere armamento apropiado para garantizar la defensa de nuestras fronteras, pero hoy el peligro no proviene de tradicionales ejércitos enemigos, sino de la narcoguerrilla y del contrabando. En consecuencia los medios a su disposición no pueden ser tantos Sukhoy y tanques pesados, tampoco una nómina de cientos de generales y almirantes.

Seguir gastando en las empresas del Estado es un crimen y una estupidez. Continuar hablando de empresas ¨básicas y estratégicas¨ en el mundo actual no tiene sentido y mucho menos cuando por una gerencia politizada están quebradas o bien distraen fondos que deberían ir a satisfacer necesidades de la población. Lo que requerimos son empresas eficientes que tengan responsabilidad social, que cancelen los impuestos y respeten las leyes. Por razones constitucionales Pdvsa tiene que ser una empresa estatal, pero no sus empresas mixtas en las cuales puede ser accionista minoritaria pero garantizando por estatutos que las decisiones importantes cuenten con su aprobación. El que Pdvsa tenga el 60 % de las acciones la obliga a aportar enormes sumas que deberían ser destinadas a satisfacer necesidades apremiantes de los ciudadanos. Nuestros políticos de la alternativa democrática deben percatarse de que no es apropiado seguir ofreciendo más de lo mismo.

Las dádivas a nuestra población son necesarias en algunos casos para proteger a quienes están realmente desamparados, pero lo primordial es crear empleos productivos. Al exterior solo se justifican en casos puntuales de catástrofes naturales en países con pocos recursos. Los cuantiosos gastos en propagando son inmorales. Solo buscan lavar cerebros y sembrar odio.

En economía el régimen ahogó al sector privado, quebró las empresas del estado y endeudó al país. En política internacional se colocó del lado de otras dictaduras y de grupos terroristas. Internamente actúa con lenidad ante la delincuencia que asesina por igual a policías y a ciudadanos desarmados, y sus paramilitares son tan inescrupulosos como los que asesinaron a 43 estudiantes en México o como los integrantes del grupo extremista islámico Boko Haram que masacraron 48 estudiantes y secuestraron y violaron a cientos de niñas en Nigeria. Además, es notoria la corrupción de funcionarios de diferentes niveles.

Mientras nos hundimos como país y los venezolanos sufrimos por la inseguridad personal y jurídica, por el alto costo de la vida y por la escasez de productos, otros grupos humanos llevan a cabo estrategias exitosas para disminuir la pobreza y realizan la proeza de colocar un laboratorio en un cometa después de un viaje de diez años a través del universo. Los resultados están a la vista. Los venezolanos debemos reaccionar para tomar el camino de los países desarrollados, para lo cual es requisito indispensable, pero no suficiente, salir del régimen por las vías constitucionales.

Como en botica: Cuesta entender que ahora que el régimen va en picada la MUD insista en un diálogo que, ante unas próximas elecciones, solo favorece al oficialismo. Es evidente que la cúpula roja no permitirá un CNE, ni un TSJ autónomos, tampoco decretará una amnistía, ni desarmará a sus paramilitares. Entonces, ¿pueden explicarnos cuál es el objetivo? Debe dialogarse pero con los disidentes del Psuv y con los ciudadanos desencantados del régimen. Son válidos los argumentos de Antonio Ecarri Bolívar de que para seleccionar candidatos a diputados debe seguirse el mismo procedimiento anterior: consenso cuando sea posible y primarias cuando no se logre. La alcaldesa de Brampton, cerca de Toronto, no solo perdió la reelección sino que debe devolver a la ciudad 144.150 dólares por uso indebido de una limusina, ¿cuánto deben devolver a Pdvsa Jaua, su esposa, suegra y niñera por el viajecito a Sao Paulo? En China acusan de corrupción a la empresa Wison, pero aquí Pdvsa la contrata para construir una planta en la refinería de Puerto La Cruz. En su aspiración al TSJ Delcy Rodríguez reúne los mismos requisitos que los actuales magistrados: roja y sumisa a Miraflores. ¡ No más prisioneros políticos, ni exiliados!

El dilema de la MUD, @MiguelVelarde

No puede haber dialogo con presos políticos.

El experimento de Unidad, que comenzó el año 2006 de cara a la elección presidencial y que con el paso del tiempo se formalizó y mejoró, fue sin duda exitoso y es visto como ejemplo incluso más allá de nuestras fronteras. La capacidad de varias agrupaciones políticas con ideologías, visiones e intereses diferentes de sentarse en una mesa y lograr acuerdos es digna de reconocimiento.

El principal incentivo para este proceso fue electoral. En búsqueda de candidaturas unitarias, ya sea por primarias o por consenso, los partidos estuvieron dispuestos a entenderse para incrementar sus posibilidades en las diferentes elecciones desde ese momento hasta la fecha.

La evidencia más contundente del éxito de esta causa no son necesariamente los resultados. La realidad es que se fracasó en el objetivo más importante: lograr la Presidencia. Sin embargo, la apreciación de la Unidad como concepto y de su importancia para enfrentar al gobierno es innegable. Hoy, es un valor que comparte la mayoría de los venezolanos y quien atente contra ella, lo hace contra el bien de todos.

Eso lo saben los partidos que, circunstancialmente, se adjudicaron la dirección del ente coordinador de la oposición, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y desde hace algún tiempo intentan usar a la Unidad como chantaje para mantenerse en sus puestos de privilegio. No comprenden que tal organización se creó con fines electorales y no como un ente político que deba decidir eternamente a nombre de toda la oposición. Los últimos meses han evidenciado que los dirigentes de la MUD han perdido la confianza de la gente.

La renuncia de Ramón Guillermo Aveledo a la Secretaría Ejecutiva y la llegada de Jesús “Chuo” Torrealba con la promesa de “mayor apertura e inclusión” le dio un respiro a la MUD que no duró mucho. Aveledo había perdido el apoyo de varias de las toldas políticas que componen la organización debido a lo que consideraban su parcialización con otras, además de haber sido el promotor del “diálogo” a mediados de año que no fue más que un gran engaño montado por el gobierno. Torrealba prometía un perfil más popular, que auguraba recuperar la conexión con la gente, pero que desde un principio se veía débil en la característica más importante que debe tener cualquiera que ejerza ese cargo: la habilidad de negociar y operar políticamente entre los partidos. El retorno de Aveledo, anunciado la semana pasada, como “Coordinador Internacional” de la MUD y una “pieza clave” en la elección de los candidatos para las elecciones del próximo año solo evidencia la debilidad del liderazgo de “Chuo”.

La realidad es que hoy la “nueva” MUD tiene dos objetivos prioritarios: retomar el diálogo y las elecciones parlamentarias de 2015. Algo incomprensible con aún decenas de presos políticos, entre ellos estudiantes y líderes políticos como Leopoldo López, Daniel Ceballos y Enzo Scarano. No puede haber diálogo con presos políticos ni tampoco se le puede pedir a la gente que vuelva a votar sin antes asegurarle a cada ciudadano que nunca más le robarán su voto.

La MUD enfrenta hoy un dilema: quedarse del lado de quienes buscan mantener sus parcelas de poder a costa de la democracia y la libertad, o ponerse del lado del ciudadano, cansado de tanto engaño y dispuesto a una lucha seria, con valor y valores.

Miguel Velarde
@MiguelVelarde

Alguien que me responda, @gyepesven

Después de mucho devanarme los sesos, decidí que mejor dejo de pensar y comienzo a preguntar, a ver si alguien me responde. Y es que tengo muchas dudas, no me cuadran las cosas, no entiendo a los políticos – a los de oposición, porque los del gobierno están claritos. En fin, estoy confundido y necesito respuestas sinceras, si es que existen o alguien se atreve. Las preguntas son muy sencillas: ¿esta gente saldrá por el voto popular?, ¿la inflación acumulada es de setenta y pico por ciento?, ¿esto es una democracia?

La primera pregunta no implica que yo sea abstencionista, por si acaso, pero de verdad quiero saber si mi voto sirve para algo distinto a llegar de segundo, o a ser pisoteado cuando es parte de la mayoría. Ellos tienen todos los poderes, todas las armas, todo el dinero y han usado todos esos recursos para ganarnos en elecciones “tramparentes”. Compran votos, amenazan, impiden que muchos opositores voten, no enseñan los cuadernos electorales, cambian las circunscripciones a su antojo, se dan leyes habilitantes por adelantado, despojan a funcionarios electos de la investidura que les dimos con nuestro voto o simplemente los despojan de sus competencias, nombran funcionarios usurpadores, y pare de contar. Yo los entiendo. Si yo estuviera en su pellejo tampoco saldría por las buenas porque lo que me esperaría sería eneas con rinquincalla. Tienen demasiadas cuentas por pagar. Por eso me pregunto, y que alguien me responda con sinceridad: ¿esa gente saldrá con el voto popular?

La segunda tiene que ver con la aritmética y con el sentido común. Que alguien me diga de un producto, cualquiera, que no haya aumentado a más del doble en los últimos doce meses. Y no me vengan con eso de los precios regulados sino con los precios de verdad, esos que uno tiene que pagar para obtenerlos, si es que se consiguen. Por eso me extraña que los economistas que uno supone que saben de eso, hablan de inflación de setenta y pico por ciento. Mis cálculos personales, así por encimita, me dan una cifra cercana al 200%, pero debe ser que yo no sé de eso, o lo que es peor, que son ellos los que no saben. Hoy en día creo que no hay mejor economista que un ama de casa. Habría que preguntarles a ellas. Como he leído que nuestra economía depende del petróleo como entrada  de dinero y de las importaciones para lo que consumimos, y todo esto se cuenta en dólares, me di a la tarea de averiguar cómo ha sido el comportamiento del dólar desde que comenzó la democracia hasta ahora que la perdimos. Pues bien, al presidente de la democracia que peor le fue en este aspecto fue al Sr. Caldera 2, con un aumento del dólar del 415% en los 5 años de su mandato. Durante el mandato del difunto, el dólar creció en un 3873%, a un ritmo mensual promedio de 22,6%, y en el poquito tiempo que lleva el usurpador, ha subido un 432% a un promedio mensual de 21,23%. Para completar, al precio actual del dólar, el sueldo mínimo es el más bajo de nuestra historia. Así que por favor, alguien que me explique, ¿la inflación acumulada del último año es de setenta y pico por ciento? ¡Por favor!

Mi tercera y última pregunta tiene que ver con el tipo de régimen que tenemos. Yo escucho a los políticos y muchos de ellos dicen que la democracia está en riesgo, que este régimen está a punto de cruzar la línea, etc., etc. Sólo un ciego de mente no ve que este régimen controla todos los poderes. No hay más inmoralidad que el Poder Moral y no hay seres más genuflexos que los miembros del Poder Legislativo y Judicial. En las democracias, las cosas funcionan de otra forma. La constitución ha sido un gran alivio para la falta del papel sanitario. No le paran a las organizaciones nacionales e internacionales que denuncian reiteradamente las diarias violaciones a los Derechos Humanos.  Arman, instigan a la violencia y le brindan impunidad a grupos paramilitares afectos al régimen. Los altos mandos militares dan vergüenza. Se persigue al que opina. Por otra parte, me la paso oyendo que el tipo es bruto, que son incapaces, que no saben gobernar, y yo veo con toda claridad que este es el gobierno más capaz y efectivo que hemos tenido los venezolanos. Simplemente, su objetivo es secuestrar la democracia, cerrar todos los espacios de libertad, hacernos esclavos y mendigos, y todas sus acciones, muy inteligentemente, están dirigidas a cumplir esos objetivos. Por favor, necesito que alguien me explique cómo esto puede ser llamado democracia.

Bien. Estas son sólo algunas de mis preguntas. ¿Alguien que me responda


Recibido por correo electrónico de su autor.

El escudo de todos: La Política Social en la Venezuela Tricolor




En 1988 llegó al poder un grupo de venezolanos que, no tenemos porque dudarlo, querían lo que ellos creían era lo mejor para nuestro país. El proyecto que tenían se llamaba “El Gran Viraje”.

Tal viraje era esencialmente económico. Pretendía romper con el rentismo petrolero, promoviendo la capacidad exportadora del aparato productivo nacional. Para quienes asumían la conducción de ese proceso, la viabilidad social y política de ese proyecto descansaba en el “carisma” y liderazgo de la persona que ocupaba la Presidencia de la República. El tema de los costos sociales del programa de ajuste era visto desde la óptica de lo “compensatorio”, esto es, aligerar un poco el impacto de los efectos inmediatos del ajuste sobre los pobres y la clase media baja. De acuerdo a la “lógica” manejada entonces, la resolución de los problemas sociales de fondo (inequidad, falta de acceso a las oportunidades, desigual posibilidad de aprovechamiento de las mismas…) sólo tendría respuesta verdadera en el largo plazo. “La mejor política social es tener una buena política económica”, fue la expresión utilizada entonces para colocar lo económico por encima de lo social. El “largo plazo” de este proyecto nunca existió. Es la costosa historia conocida...

En 1998 llegó al poder otro grupo de venezolanos que, tampoco lo dudamos, igualmente querían para el país lo que ellos creían que sería lo mejor. No llegaron al poder con un proyecto claro, pero si con consignas de gran capacidad movilizadora. Al principio dijeron que no eran comunistas, que en Cuba había una dictadura y que el control de cambios era indeseable. Su principal consigna fue la “Constituyente”, que implicaba la realización de un conjunto de cambios fundamentales en lo político-institucional.

Tras esos cambios se perfiló, entonces si, una suerte de proyecto político que llamaron “revolución”. Este proyecto profundizó el rentismo petrolero, pues para enfrentar la influencia política y cultural del sector empresarial optó por destruir el aparato productivo tanto en el sector agro-industrial como en el sector industrial manufacturero, lo que hizo al país extremadamente dependiente de las importaciones, y en materia social generó los siguientes efectos: los sectores pobres siguieron siendo pobres, amplios sectores de clase media se convirtieron en empobrecidos y la burguesía productiva nacionalista se vio sustituida por una boliburguesía parasitaria y verdaderamente apátrida. Nuevamente la viabilidad social y política de ese proyecto descansó sobre el “carisma” y liderazgo de la persona que ocupaba la Presidencia de la República. El tema de los costos sociales de esas prácticas es manejado desde una perspectiva clientelar y de control político, usando la política social del Estado para premiar lealtad o castigar autonomía.


De acuerdo a la “lógica” manejada ahora, la resolución de los problemas sociales de fondo (inequidad, falta de acceso a las oportunidades, desigual posibilidad de aprovechamiento de las mismas…) sencillamente no está planteado como objetivo del Estado, porque “no los vamos a sacar de la pobreza para que se conviertan en escuálidos”. “Con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”, fue la expresión en algunos momentos utilizada para colocar lo político por encima de lo social. Ese proyecto si tuvo largo plazo, desastroso. Es la historia que hoy padecemos.

En la Venezuela Tricolor que habrá de suceder a este desastre rojo no habrá fundamentalismos político-ideológicos ni dogmas técnico-económicos que se erijan en camisas de fuerza: “Lo económico” y “lo político” serán los dos brazos necesarios para operar de manera concurrente y armoniosa sobre lo que debe ser el centro de la acción del Estado, que es LO SOCIAL.

Y “atender lo social” tras 15 años de destrucción sistemática de la infraestructura pública para operar en educación, salud y seguridad ciudadana; tras 15 años de deterioro del empleo público, privado y hasta del emprendimiento; tras 15 años de promoción expresa de los antivalores de la violencia y la muerte, y de también expresa agresión a los valores de la cultura del trabajo, será una tarea al mismo tiempo urgente e importante: Urgente, porque sin el abordaje exitoso de corto plazo no habrá la gobernabilidad necesaria para acometer los cambios de fondo; Importante, porque de lo que se trata es precisamente no de seguir “corriendo la arruga” sino de dar respuesta cierta a los problemas sustantivos: “inequidad, falta de acceso a las oportunidades, desigual posibilidad de aprovechamiento de las mismas…”.


En el ámbito de lo urgente se verificará un cambio sustancial en la lógica de los programas sociales: La política social del Estado Venezolano dejará de ser el instrumento de dominio y manipulación de unos, o el gran negocio de otros, sino que será el ESCUDO de todos. La política social del Estado será el Escudo que protegerá a los más débiles entre los débiles, a los más frágiles entre los frágiles, a los más pobres entre los pobres, de los nefastos efectos de 31 años de crisis y de los últimos 15 años de saqueo masivo. Y será también el Escudo que protegerá a TODA la sociedad de las indeseables consecuencias que en materia de lesiones gravísimas a la convivencia social tiene que más de un tercio de la población este hoy sumido entre la pobreza crítica y la pobreza extrema.

Este Escudo contra la pobreza y contra la desesperación no promoverá adicción, conformismo ni dependencia del ciudadano frente al Estado. Por el contrario, junto al auxilio socioeconómico para sacar a una familia de la precariedad urgente, estará también el apoyo socioeducativo para liberarla de la precariedad permanente. En vez de utilizar, como hoy, la política social para dotar al Estado de rehenes socioeconómicos, las herramientas, programas y proyectos de la política social estarán orientados a promover a un pueblo autónomo, independiente, dueño de su vida y capaz de gerenciar su futuro, en fin, un pueblo que sea capaz de ejercer el “poder popular” más allá de la ficción burocrática, un pueblo al que llamarlo “El Soberano” no sea una ironía.


Esto va mucho más allá, por cierto, de aquella simpleza de que “no hay que darle el pescado, sino enseñarlo a pescar”. Como alguna vez nos dijera en entrevista Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, “en este país hay muchísimas necesidades de muy diverso tipo, y todas exigen respuestas diferentes y urgentes: A algunos hay que darles el pescado, a otros hay que enseñarles a pescar y a otros incluso hay que comprarles los peces que pescan, mientras desarrollan sus propios mecanismos de mercadeo y comercialización. Pero a todos hay que apoyarlos. El de la pobreza extrema no es un problema de dogmas académicos, sino de urgentes necesidades humanas”. Que esto haya sido afirmado no por algún sociólogo centroizquierdista, sino por el empresario privado más exitoso del país, revela la importancia de abordar el tema de la pobreza extrema no desde los también angulosos extremos de los dogmas ideológicos, sino desde la proactiva perspectiva del compromiso social y la vocación democrática.


Estos deberán ser algunos de los rasgos distintivos de la Política Social del Estado en la Venezuela que viene, la Venezuela Tricolor: Un Escudo de todos, una mano solidaria para alcanzar la sobrevivencia de quien se encuentre en situación desesperada, otra mano solidaria para -resuelta la emergencia- ayudar ese hermano nuestro, a esa familia humilde, a continuar de manera cada vez más autónoma construyendo su vida, ejerciendo ciudadanía, para que esté e sus propias manos el ya jamás volver a ser pobre.

Hechos sin explicación lógica, por Sovenor




Tal vez los gobiernos de la ¨revolución bolivariana¨, y muchos venezolanos que aún creen en que el Plan de la Patria es la vía para el desarrollo y la resolución de los ingentes problemas de Venezuela, den argumentaciones o encuentren excusas para defender las políticas del socialismo del siglo XXI aplicadas en estos 15 años, a pesar de los nefastos resultados que estas han tenido y de las críticas persistentes de la mayoría de los sectores independientes y opositores del país.

Para la dirigencia del bolivarianismo, como han explicado Jorge Giordani y Héctor Rodríguez, la revolución se cimenta en la pobreza, primero porque mientras más pobre es la población, mientras más dependan de las dádivas del gobierno, más fácil es ejercer el control sobre ella; segundo porque mientras mayor es la pobreza mayor es la lealtad hacia el proyecto revolucionario, pues ¨los humildes son los que llegan al final¨, como lo afirmó Tareck El Aissami, el gobernador de Aragua hace poco más de un mes.

Y de esta abominable premisa es donde seguramente parten otras políticas como, por ejemplo:

1) La destrucción del sistema productivo privado a punta de expropiaciones, leyes penales y laborales, restricción de divisas, pues no solo elimina a un sector que le es adverso, y controla férreamente a los pocos que persistan en su actividad productiva, sino que con ello se destruyen las fuentes de trabajo y se generan más venezolanos dependientes de misiones y aportes del Estado. Amén de que al caer la producción y restringir las importaciones, la escasez generalizada obliga a la población a deambular en busca de los bienes y productos necesarios para la subsistencia diaria, con ello se consigue mermar la actividad política y las manifestaciones públicas. Lo que no parece entender el régimen es que con esto está condenando a generaciones futuras a la desnutrición y a problemas graves de salud y desarrollo.

2) El afán de eliminar universidades autónomas y privadas, y sacando del juego al sector privado de la educación primaria, media y diversificada. Con esto no solo logra ejercer el monopolio del Estado sobre todo el Sistema Educativo, imponiendo el adoctrinamiento y la ideologización para construir al ¨hombre nuevo socialista¨, sino que a menos educación recibida habrá más mentes marginales y menos emprendedoras.

3) El planificado silencio cómplice sobre la delincuencia desbordada y la promoción de grupos violentos utilizados para el control social en las barriadas pobres y en las eventuales explosiones de protestas de aquellos que persisten en resistirse. Sin importar que miles de vidas inocentes sean cercenadas por manos homicidas.

Así, puede ser que la “lógica revolucionaria” tenga explicación para todo, para la pobreza, la falta de vestimenta, la destrucción de la industria, las calles, avenidas y autopistas en total ruindad, incluso para el hambre y la falta de seguridad, ya que en su mayoría estas han sido políticas de comprobado éxito para los intereses de las élites gobernantes de la Unión Soviética y la Cuba de los Castro, a costa de los sacrificios y penurias de sus poblaciones. Pero, lo que no puede ser explicado, ni con la enrevesada mente castrocomunista es haber llevado al absoluto colapso el sistema de salud de Venezuela.

No parece que ni los “ideólogos” ni los radicales del gobierno puedan encontrar una justificación razonable para una política en el sector salud que no le da prioridad alguna al mantenimiento ni a la inversión para la construcción de hospitales; que no destina recursos para la dotación de los centros de salud; que niega divisas para la adquisición de medicinas, de insumos, de reactivos o de instrumental médico, tanto al sector público como al privado (a más de $245 millones asciende la deuda del sector con proveedores extranjeros debido a la renuencia del ente cambiario para aprobar las divisas); que se dedique a mal formar apresuradamente a profesionales de la salud con casi total carestía de conocimientos y competencias para resguardar la vida de las personas; que carezca casi en absoluto de estrategias de prevención de enfermedades, tales como fumigaciones, control del suministro de agua y campañas de vacunación; que incluso no haya salvaguardado de la desidia y el abandono a su promocionado, pero esencialmente ineficaz programa “Barrio Adentro”, convertido en un cementerio de módulos que ha sido deshabitado incluso por el personal de salud traído de Cuba especialmente para atenderlos, y que hoy en su mayoría se ha dado a la fuga.

Es inexplicable porque esta aberrante política de salud trae de la mano el incremento exponencial de pérdida de vidas, a las que tiene el mandato humano y constitucional de garantizar.

Como también es inexcusable la secuela de hospitales derruidos o que se ven obligados a cerrar servicios vitales como es el caso del Hospital Universitario de Caracas que se vio forzado a cerrar temporalmente el servicio quirúrgico cardiológico por falta de anestesia; el abandono de obras de centros de salud prometidos a la población; la escasez de medicinas y de instrumental médico y la falta de profesionales; la ausencia de programas de salud pública que constituye una condena segura de exterminio de toda la población, en especial la de los pobres que tanta lealtad le guardan al régimen.

Hoy se estima que más de dos tercios de los medicamentos más necesitados no se consiguen en el país a ningún precio. Muchos venezolanos están muriendo por la falta de medicinas para el tratamiento del cáncer, problemas cardiovasculares, diabetes y otras enfermedades crónicas. A muchas personas se les han tenido que amputar sus extremidades porque los hospitales no tienen los materiales que habrían permitido recuperar dichos miembros, según denuncias de Avedem, la Asociación de Distribuidores de Equipos Médicos, odontológicos, de laboratorios y afines, así como la Asociación de Clínicas y Hospitales, hace varios meses.

La negligencia del gobierno ha permitido que el estallido de la “chikungunya” haya alcanzado proporciones de epidemia en los últimos cinco meses: de un caso en junio a unos 9.800 casos en el país, una cifra que se queda cortísima pues según cifras aportadas a la prensa nacional por el Dr. Félix Oleta, ex ministro de salud, coincidiendo con la aparición de la chikungunya en el país se han registrado unos 1.250.000 casos de fiebre aguda, que se sospecha sea debido a esta virosis. Además de la epidemia de dengue con más de 71.000 casos, la cifra más importante en los últimos 25 años; la malaria con más de 73.000 casos, un impactante retroceso con respecto a los 2.000 casos registrados en 1960, y en las últimas semanas el cuadro se agrava con la aparición de casos de fiebre tifoidea importada de Haití.

Pero ahora, para este gobierno del absurdo, las prioridades en salud se enfocan en traer como becarios a un contingente de palestinos para ¨estudiar medicina integral¨, de los cuales ya arribaron al país 119, de los 1.000 palestinos que anunció Maduro.

“CUANDO LA TIRANÍA SE HACE LEY, LA REBELIÓN ES UN DERECHO”
Simón Bolívar

¡El orgullo de ser Republicana!



Miguel Ángel Martínez Meucci en su excelente obra Apaciguamiento: El Referéndum Revocatorio y la consolidación de la Revolución Bolivariana,refriéndose a aquél evento,  dice que “(…) todos los grupos opositores compartían de uno u otro modo la sensación de que Chávez estaba destrozando el país y que era necesario detenerlo antes de que los daños fueran mayores (…)” (páginas 116 y 117).

En efecto, la “doctrina” chavista ya dio sus frutos. Colocó a Venezuela en los primeros lugares, pero en las listas negras del planeta Tierra: 1er lugar en inflación (Ver: http://economia.elpais.com/economia/2014/03/25/actualidad/1395740817_055663.html); Primer lugar en número de homicidios (Caracas)[1]; de los primero lugares en corrupción[2] y otros primeros lugares que estamos corriendo el riesgo de seguir “conquistando”, en áreas como epidemias, embarazos precoces, en fin, las peores calamidades de la especie humana.

¿Por qué no parece existir ahora la misma convicción entre los opositores, sobre la necesidad de que el “chavismo-madurismo” salga del poder, lo antes posible, para que podamos salvarnos como país o, mejor dicho, como República? Escojo la llamada “Salida” para tratar de dar respuestas a esta pregunta.

La mera lógica diría que ante el desgobierno absoluto que existe en el país,  la presión de calle que impulsó López a inicios de 2014 debió haber sido respaldada por todos los que queremos salvarnos. Se trató, simple y llanamente, de un movimiento de protesta tan legítimocomo lo fue la rebelión civil del año 2002, basada en los Artículos 333 y 350 de la Constitución. Lo que Carlos Raúl Hernández (PhD en Ciencias Políticas) calificó entonces como“(…) un intento de restablecer la Constitución de 1961, vilmente violada por un déspota (…)” (Ver: https://www.youtube.com/watch?v=8ULcMI0QXrE)

Hoy, en cambio, el exponente del criterio de la llamada “Mesa de Unidad Democrática” (“MUD”)-  critica “La Salida”. ¿Por qué? Habrá quienes digan que puede ser por un sincero cambio de opinión, al asumir que la rebelión del año 2002, aunque fue legítima, fracasó. Sin embargo, eso no lo habría llevado a injuriar a López, pretendiendo responsabilizarlo de los asesinatos de jóvenes que sucedieron a principios de 2014, que fueron causados por fuerzas “del orden” o “colectivos”  (hoy enfrentados). Menos aun cuando él mismo reconoce que estos últimos son civiles que “están armados hasta donde dice made in China”.

¿Qué más puede estar influyendo en la división opositora? En algunos inexpertos pudiera haber “confusión”, por  la pésima“asesoría” recibida  de individuos que se mimetizan de “opositores”, sin serlo. Al estilo del otrora gurú asesor de opositores, Oscar Schemel, quien hace poco “twitteó”, refiriéndose a las largas colas que se hacen en Venezuela para comprar comida, que “(…) no son porque la gente tenga hambre, sino porque hay dinero y la gente busca estos productos (…)” (Ver:  http://informe21.com/oscar-schemel).  ¿Todavía duda alguien de a cuál sector favorecía con su “asesoría”? Pero en el caso de Hernández-MUD, descartamos la inexperiencia.

Habría que dar cabida a considerar, entonces, que pudieran estar cediendo ante presiones. Si en el régimen hay quienes fueron capaces de ordenar asesinatos y ejecutarlos, entre ellos mismos (según denuncias de los propios “Colectivos”), ¿quién duda de que hagan inimaginables amenazas a opositores? Las preguntas son: ¿Será que Hernández –o la MUD, que a los efectos es igual- sienten miedo?. ¿O serán unos “Schemel”, que sucumben ante el vil egoísmo, al “quítate tú pa´ponerme yo”?

Para complicar las cosas, hay un tercer sector en la disidencia, que no rechaza “La Salida”, más sí se opone a la “Constituyente” que ahora impulsa Voluntad Popular (partido de López). Alegan que al estar regida por las Bases Comiciales que Voluntad Popular escogió sin mayor discusión, se convierte en una “trampa comunista”. Se basan en considerar que la convocatoria a celebración de una “Constituyente originaria” no puede pasar por el CNE, como pretende V.P, porque se trata de un Poder constituido, que al igual que los otros (Judicial, Legislativo, Ciudadano), está secuestrados por el chavismo-madurismo. La Constituyente justamente busca depurar esos poderes, sacando a sus titulares a través de un nuevo texto Constitucional, legítimo, que lo permita. Y ¿cómo se consigue esa legitimidad?  Estableciendo unas bases comiciales que permitan la conformación de una Asamblea Nacional Constituyente (“ANC”) que represente auténticamente a la sociedad. No emplear –como está actualmente en las bases Comiciales que propuso V.P- los mecanismos que usó Chávez en 1999, con los que aplastó a un 42% de venezolanos, que claramente rechazaba su “doctrina”, desde entonces.

Hernández también califica a la Constituyentede  “(…) filibustera, fili embustera, indeseable e imposible (…)” (Ver: http://www.eluniversal.com/opinion/141109/el-manuscrito-de-la-ninera-feroz). Y cuando habla de quienes ya han firmado para convocarla, dice que son “(…) 70 mil respetables ciudadanos con cuya valiente decisión juegan a conciencia, porque el CNE dijo claramente que no serían válidas (…)” y añade  “(…) ¿Ese es el liderazgo de la democracia? (…)”.  Pero otros le preguntamos: ¿Cuál democracia? ¿La que puede aplastar a quien manifieste su opinión públicamente, al firmar para convocar una ANC? ¿La de un CNE que no le permitiría al pueblo expresarse conforme al Artículo 347 de la Constitución (para convocar una ANC)?- ¿Por qué ese mismo CNEcorrupto que Hernández dice que bloquea la voluntad del pueblo, sí daría por válidos los resultados desfavorables para el chavismo-madurismo de una elección como la de la Asamblea Nacional, que permitiría ir “depurando” las instituciones que mantienen al chavismo?

En definitiva,  tanto la MUD (Hernández), como Voluntad Popular (López), consideran posible una victoria electoral importante, bajo las condiciones electorales e institucionales actuales. Nosotros, en cambio, no. Porque en un país donde no hay igualdad en el proceso electoral y en especial, mientras haya “colectivos” y milicias oficialistas armados, NO HAY DEMOCRACIA. Por tanto, tampoco PUEDE HABER OPOSICION. Lo que debe haber es “resistencia, Constitucional y republicana”.


Por eso, ¿qué debería hacer la dirigencia disidente? Públicamente y antes de las elecciones a la Asamblea Nacional, exigir: 1) El desarme de los colectivos y milicias 2) La no intervención de la FAN en cualquier proceso electoral.  Ni  siquiera aceptar el tradicional “Plan República”, porque la FAN se ha declarado públicamente “chavista y revolucionaria”. 3) Una auditoría del RE hecha por entes profesionales sin sesgos ideológicos pro izquierda, porque son los que han actuado hasta hoy, diciéndole a la MUD que tal auditoría es irrelevante. Y esto no sería discriminación. Es la vieja teoría de los “check and balances” (al contrario lo revisa el adversario). Si no se consiguen esas condiciones, ni la MUD, ni nadie, deberían participar en la farsa.

Pero si la dirigencia disidente calla, la única “acción democrática” que nos queda a los republicanos parecería ser dar con alguna actitud que devele al plantea complaciente con el régimen -aún hoy, cuando importamos petróleo- la gran farsa que existe en Venezuela, donde estamos entrampados entre un REGIMEN INCONSTITUCIONAL e ILEGITIMO y una OPOSICIPON que, queriéndolo o no, le hace el juego, al no exigir condiciones para que haya auténtica posibilidad de elegir. Empecemos por considerar Ilegítimos también a quienes sigan insistiendo en repartirse “cuotas de poder”, que sólo los beneficia en lo individual, mientras continúa creciendo la jungla que es Venezuela hoy, donde la única ley que en verdad aplica es la ley del más fuerte y que inexorablemente, terminará por devorarlos también a ellos, si no rectifican a tiempo y se unen a la lucha por la auténtica democracia.



[1]El informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, Justicia y Paz, de México, reveló que 5 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en Venezuela. En la capital venezolana ocurrieron 4.364 homicidios el año 2013, lo que da una proporción de 134,3 casos por cada 100.000 habitantes, 15 más que en 2012.  San Pedro Sula tuvo menos homicidios en términos netos, pero debido a su menor población la tasa se situó en 187,1 casos por cada 100.000 habitantes. El reporte indica que en 2013 Caracas subió del tercero al segundo lugar. La tasa de homicidios en la capital, para ese año, solamente fue superada por la de San Pedro Sula, en Honduras. Pero en número de homicidios, Caracas ocupó el primer lugar del mundo. Ver: http://www.el-nacional.com/sucesos/barquisimeto-caracas-ciudadbolivar-homicidios-maracaibo-valencia-venezuela-violencia_0_338366475.html
[2]En el índice de percepción de corrupción de Transparencia Internacional,  compuesto con la opinión de cientos de expertos y entidades especializadas, que incluyó 177 países, Venezuela está en el puesto 160, con 20 puntos, donde 100 puntos representa calificación de mayor transparencia: Está por debajo de Colombia, Zimbawe y Eritnia. Ver: http://www.transparency.org/cpi2013/results

Y lo demás son pistoladas


A las dictaduras no se les combate con elecciones.De eso estamos claros. Porque, cuando los dictadores llaman a elecciones, siempre las ganan y logran su objetivo: ¡perpetuarse en el poder! El chavismo –ahora con Maduro a la cabeza del desgobierno- va para dieciséis años hundiendo a Venezuela en la ruina y la miseria, imponiendo un modelo que insisten en llamar socialista; pero que, a todas luces, es otra cosa: una neodictadura comunistoide. Esta advertencia la hizo hace más de una década,  nuestro recordado y querido colega Oscar Yanes, quien  sentenció –refiriéndose al difunto Presidente- “(…) este es un gobierno muy peculiar, un desgobierno de malandros, con un trastornado mental como jefe de esa pandilla. Aquí se está instaurando una dictadura con bases constitucionales.No estamos en un escenario democrático. Hay gente ingenua que cree que estamos ante un modelo democrático imperfecto. Estamos luchando contra una dictadura con bases constitucionales. Le estamos diciendo al pueblo que este gobierno se puede combatir por medios democráticos, cuando lo que hay que explicarle es que estamos luchando contra una dictadura; por lo tanto, no se pueden utilizar métodos democráticos clásicos para combatir a este gobierno”.

Nuestro apreciado Chivo Negroprevenía en el 2003 que, y de nuevo cito sus palabras, “nosotros pretendemos oponernos a un régimen con la faena clásica que se usa con los políticos; pero, esta gente no es como Caldera, ni como CAP, Lusinchi o Luis Herrera. Para salir de Chávez no se pueden utilizar métodos democráticos, porque Chávez no conoce los métodos democráticos. Mientras la oposición insiste en las marchas, en permanecer en la calle y en denunciar las cosas que ocurren; él está trabajando con hechos: el que se burla del presidente va preso, porque él necesita una dictadura de carácter constitucional. Y, si nosotros nos ponemos a pensar que los organismos internacionales, van a sacar a Chávez, estamos equivocados”.

Han pasado más de diez años, y me temo, con todo el dolor y la impotencia que me da reconocer esto, que seguimos estancados pensando que con métodos democráticos lograremos el cambio que urge en el país. Los diagnósticos están hechos; los problemas, identificados; la causa-raíz de todos nuestros males, también. ¡No caigamos de nuevo en la trampa! Lo vemos a diario: el régimen grita a los cuatro vientos que se abren las postulaciones para – ¡por fin!-renovar la directiva del CNE o el TSJ y el dedo de Maduro amenaza con hacer de las suyas. ¿Y quién va a ser capaz de contravenir la orden de Nicolás?

La destacada abogada, mi amiga Adriana Vigilanza, me hizo llegar un documento que escribió recientemente en el que afirma que los republicanos -como ella se autodefine-  tenían en el 2002, “una preclara comprensión de la perversidad del sistema que construía el chavismo”. Pero, al mismo tiempo, le hace una estupenda pregunta a la oposición: “¿por qué hoy (…) al contrario de lo que ocurrió en el año 2002, no parece existir la misma convicción entre los opositores sobre la necesidad de que el “chavismo-madurismo”  (que es EXACTAMENTE LO MISMO, ni peor, ni mejor, para desgracia de los que siguen ignorando que el Comandante 'eterno' es quien  mayor cuota de  responsabilidad tiene en la pésima situación económica y social que vivimos), salga del poder, lo antes posible,  para que podamos salvarnos como país o, mejor dicho, como República?”.

Para Vigilanza, es  “imposible cualquier cambio de régimen mientras se siga peleando por la mejor 'estrategia', la más 'inteligente', pero sin llegar al corazón del problema. Un problema que los republicanos tenemos claro: la imposibilidad de conseguir una victoria electoral importante, bajo las condiciones electorales e institucionales actuales.”

Oscar Yanes lo planteaba de otra manera. Él decía que, para salir de Chávez, había que lograr que todos los opositores se reunieran para decidir “como hicieron los aliados en la 2da Guerra Mundial, ¿qué le vamos a hacer a Hitler y su pandilla? Entonces, inmediatamente, nombrar un Estado Mayor de Oposición con un jefe, a quien no se le va a discutir porque su visión es destruir a Chávez y su pandilla. Lo que hay que hacer es una estrategia de destrucción de un régimen fascista, que si no nos adelantamos nos peina, porque es una araña gigantesca que está tejiendo una red”.

Volviendo a lo escrito por Vigilanza, le hace una sugerencia a la oposición indicándole que el camino a seguir, es declararse en “resistencia” porque, a su juicio, “en un país donde no hay igualdad en el proceso electoral NO HAY DEMOCRACIA y por tanto, NO PUEDE HABER OPOSICION. Así como hubo una reciente solicitud de renuncia que le hizo públicamente a Maduro un grupo de republicanos conscientes, así mismo quienes resistimos al régimen tenemos que exigir condiciones electorales que permitan elecciones auténticas.  Mientras haya un Registro Electoral  no auditado, ni auditable y, sobre todo, mientras haya 'colectivos' y milicias armados, eso no es posible”.

Un régimen como el actual, no sale del poder con elecciones. Ya nos lo advirtió Oscar Yanes…“lo grave es que no pasa nada, porque la estrategia es una estrategia para combatir a un régimen democrático. Y la estrategia  a utilizar debería ser para discutir, liquidar y destruir  a una dictadura. ¿Estamos dispuestos a pagar ese precio? Ya Churchill lo dijo: solo sangre, sudor y lágrimas puedo prometer'”… Proponer otra cosa, para mí, son puras pistoladas.


@mingo_1

Controles castrantes, Vladimiro Mujica

Venezuela tiene una larga tradición de contar con instrumentos legales y procedimientos administrativos sumamente complejos. Una enervante costumbre que posiblemente heredamos de España y que se traduce, entre otras cosas, en una cultura de apego al papeleo y a la burocracia pomposa e inútil. La copia, de la copia, de la copia, es requisito normal en muchos trámites públicos que podrían resolverse de modo mucho más expedito. A esto hay que añadirle una tendencia a modificar de manera permanente y a veces compulsiva los instrumentos legales, desde la Constitución hasta las ordenanzas municipales, pasando por las leyes orgánicas y reglamentaciones.

Mientras que una democracia razonablemente funcional como la norteamericana ha tenido una sola Constitución desde la declaración de independencia de los Estados Unidos, Venezuela ha tenido innumerables cartas magnas que en muchos casos responden no a la necesidad de modernizar el contrato social de afiliación de los ciudadanos a un conjunto de leyes y normas, sino al capricho de los gobernantes de turno. Por otro lado, nuestras leyes tienden a ser exhaustivas e intentan prever todos los casos que se puedan presentar, con el resultado de que termina por armarse una cadena inagotable y de difícil aplicación de la regla, de la regla, de la regla.

Como en muchos otros casos, la pseudorevolución chavista ha transformado una mala costumbre en un vicio nacional. Toda la cháchara sobre el gobierno electrónico que en algún momento formó parte de la propaganda oficialista ha terminado por evaporarse frente a una terca realidad de burocracia profundamente anclada en los procesos públicos. El gobierno ha llegado al extremo de inventar reglas ad hoc para intentar modificar y falsear una realidad caótica que pretende presentarse como un paraíso en la tierra. Detrás de cada nuevo control impuesto por el gobierno se encuentra un error monumental de gestión pública. Peor aún, los controles terminan por ser ejercicios de castración de la actividad económica, social e intelectual de la población y estímulos abiertos para la corrupción.

Uno de los mejores ejemplos de lo que decimos es el control de cambio. Presuntamente destinado a impedir la fuga de divisas, en realidad se ha transformado en un gran caldo de cultivo de la corrupción. Alguna gente cínica diría que no hay virtud humana que soporte la tentación de hacer negocios cabalgando sobre una diferencia cambiaria de más del 1000% entre el dólar oficial y el dólar negro. Los enchufados y sus amigotes con acceso a dólares preferenciales han hecho fortunas enormes en tiempo record, pero al jubilado, o al turista, que requiere unos pocos dólares se les exige un mamotreto de papeleo. La verdad es que el control de cambio no controla lo que pretende controlar y constituye una afrenta a la gente y un sumidero horrendo de recursos.

Pocas cosas están tan reguladas en Venezuela como el porte de armas. En teoría es casi imposible para un ciudadano normal, no enchufado, obtener un permiso legal para la adquisición y posesión de armas. En la práctica, hay millones de armas ilegales en la calle, en manos de los bandidos y sus cómplices. Una situación directamente correlacionada con el hecho de que más de 20.000 venezolanos mueren al año en situaciones violentas que no son esclarecidas en un pavoroso porcentaje. Nuevamente, un control severo que no controla nada y que las autoridades manejan con un cinismo alucinante acompañado de medidas improbables como el supuesto desarme de la población.

Se controla el precio de alimentos que no existen, de bienes desaparecidos, de medicinas imposibles de obtener. Se cierra la frontera con Colombia en las noches para impedirle el paso a las sardinitas, mientras el verdadero negocio del contrabando, manejado por los peces gordos, cabalga en la diferencia abismal entre la economía colombiana, razonablemente estable, y la disfuncional y errática economía venezolana. El pobremente trabajado concepto de precio justo, que pretende desconocer las reglas básicas de la economía, es usado como criterio para emascular la ya semidestruida actividad económica de la nación.

Quizás valdría la pena preguntarle a los jerarcas del gobierno y de Pdvsa cuál sería el precio justo del petróleo venezolano si el mismo se calculara a partir de lo que cuesta producir un barril de crudo. Nos encontraríamos con que los países productores de petróleo, incluida Venezuela, venden este producto a precios tres o cuatro veces superiores a los costos combinados de exploración y producción, lo cual los calificaría indudablemente como especuladores.

Ahora nos enteramos de que se pretende ponerle un precio justo a la enseñanza universitaria basado en una supuesta estructura de costos de las instituciones de educación superior. Este exabrupto, mezcla de ignorancia y mala fe, desconoce que el tema del costo de la educación superior incluye intangibles como el conocimiento de los docentes, como lo señaló recientemente el rector de la Universidad Metropolitana, Benjamín Scharifker, además del costo de la investigación sobre la que se soporta la docencia. Esa vez se trata de aplicar controles para regular el libre pensamiento.

La conclusión de tanta ignominia es inescapable. Estamos en el medio de una monstruosa operación de controlar todo sin resolver nada de lo que realmente trastorna la vida de los venezolanos. Controles castrantes que asesinan el esfuerzo creativo de la nación y que crean la ficción de que el gobierno actúa para resolver males cuya solución requiere de acciones de fomento y creación y no de más alcabalas.

Nos acercamos a la posición de dudoso prestigio de ser simultáneamente una las sociedades más disfuncionales y más controladas del planeta.

Guasdualito: el viacrucis de la gasolina



Por Belkis Quintero, AASC, 12/11/2014

Queremos compartir esta experiencia que vivimos el pasado fin de semana en un viaje al Alto Apure; podría decir que fue realmente una odisea.

No podemos tapar el sol con un dedo, hay que ser realista y vivir en la verdad. No debemos callar, hay que denunciar la problemática que se está viviendo en Guasdualito, Elorza y Mantecal, respecto a la venta de la gasolina. Lo padecimos en carne propia.
La parroquia Nuestra Señora del Carmen de Guasdualito nos invitó a dirigir una convivencia vocacional. Muy contentas y emocionadas aceptamos ir a ese rincón de nuestro país a encontrarnos con jóvenes, muchahas y muchachos, para orar, platicar y reflexionar sobre la vocación humano- cristiana y la vida religiosa y sacerdotal.

El viaje San Fernando-Guasdualito.

Entrada a Elorza
El viernes, a la cinco de la mañana, partimos de San Fernando rumbo a Guasdualito. Salimos con la camioneta full de gasolina. La primera parada para echar gasolina fue en Elorza, ahí no había combustible. La gente muy amable nos informó que la gandola llegaba al lugar cada dos días. Pues nada, seguimos nuestro camino a Guasdualito con la esperanza de que allá si nos iban a tanquear.

Al llegar a Guasdualito nos llevamos una gran sorpresa al ver una tremenda cola de carros para comprar gasolina. Nos quedamos con la boca abierta. Más aún, cuando vimos rodeada la estación de gasolina por efectivos militares, supuestamente para controlar el contrabando, pero en realidad, durante nuestra estadía nos enteramos que es la guerrilla la que controla todo, sobre todo al pueblo, son los grupos irregulares los que imponen su ley.

Impresionadas por la cola, las hermanas, nos acercamos al Teniente de guardia para ponerle al tanto de que no teníamos gasolina y que veníamos de San Fernando. El teniente, con rostro de resignación, nos dijo: “lo siento, hermanas, no puedo hacer nada por ustedes porque aquí solamente pueden comprar gasolina los que tienen chip”. Y nos aconsejó que fuéramos a la estación de gasolina Caucagüitaque atiende a los carros que no tienen chip.

Salimos de Guasdualito rumbo a Caucagüita porque necesitábamos llenar el tanque y tener la camioneta lista para nuestro regreso, una vez concluyera la actividad programada en la iglesia. Corrimos al lugar indicado por el oficial, todas emocionadas, pero lamentablemente tampoco nos vendieron la gasolina.

Entonces, llamamos al párroco por teléfono y lo pusimos al tanto de lo que nos sucedía. El párroco envió a un seminarista a socorrernos y nos tocó esperar dos horas el auxilio. Aprovechamos esta larga espera para almorzar. Finalmente, con un poco de gasolina, emprendimos el camino de retorno a Guasdualito y llegamos por fin a la parroquia donde nos estaban esperando. Que paciencia, pero a la vez, que indignación.

En Guasdualito.

Llegamos a descansar un rato porque ya habíamos almorzado. Después de un gran descanso, los anfitriones, nos llevaron a dar un paseo por el pueblo. Guasdualito es un pueblo bonito y grande, aparentemente muy tranquilo y mejor organizado que San Fernando. Pero, como dice el refrán, no todo lo que brilla es oro, las apariencias engañan, todo marcha muy bien, supuestamente, entre comillas, pero la realidad es otra. Como dije antes, no debemos tapar el sol con un dedo, hay que ser realista y no tener miedo. En Guasdualito hay mucho miedo, y muchas dinámicas injustas por debajo de la aparente paz. Eso se siente, se huele, se intuye en el ambiente.

Al día siguiente, llegó el tiempo de la convivencia vocacional, fue una experiencia satisfactoria y enriquecedora el ver tantos jóvenes reunidos con inquietudes, sueños, ilusiones y sobre todo con mucha alegría. La convivencia terminó a las doce del mediodía.


Nosotras las hermanas y el chofer decidimos viajar el domingo, porque nuestros anfitriones nos invitaron a visitar la ciudad de Arauca (Colombia). Estábamos muy alegres por la invitación, pero la alegría duró muy poco, por la sencilla razón de que se nos presentó el problema de la gasolina. El padre Claudio, párroco de Guasdualito, dejó de echar gasolina en su carro para que pudiéramos llenar nuestro auto, pero solamente nos vendieron 40 litros. Así que decidimos no ir al paseo para no gastar la gasolina, porque si la gastábamos no podíamos regresar a San Fernando. Pues nada, nos quedamos como novia de pueblo, vestida y alborotada.


Regreso a San Fernando.

El domingo a las seis de la mañana regresamos rumbo a San Fernando. En el fondo teníamos miedo de volver a quedarnos varadas a mitad de camino. Solamente llevábamos cuarenta litros de gasolina y el tanque de la camioneta es de ochenta litros. Pero Dios nunca falta, realmente hay que confiar en la providencia de Dios, confiar en la Misericordia de Dios.

Llegamos a Elorza casi a las ocho de la mañana con la intención de desayunar y echar gasolina. Los militares nos informaron que la gandola llegaba a las doce del mediodía. Ya había cola a esa hora de la mañana. No nos pareció justo y nos marchamos con la esperanza y confianza en Dios de que llegaríamos a Mantecal. No nos alcanzó la gasolina y nos quedamos a diez kilómetros de Mantecal, frente a un quiosco de comida. Gracias a Dios que un señor muy generoso nos regaló diez litros de gasolina para así poder llegar a la bomba del pueblo. Llegamos a la estación de servicio y que decepción, allá tampoco había gasolina. Verdaderamente esto es para sentarse a llorar, que tristeza, que dolor y que indignación.

Gracias a Dios que, nuestro chofer es una persona muy conversadora y agradable, y en una conversa con un señor que estaba en la bomba, aquel hombre se compadeció de nosotros, nos tranquilizó y prometió ayudarnos, y así fue, se nos acabó de nuevo la gasolina a diez minutos del Samán y él nos prestó un mecate y nos llevó arrastre hasta la bomba del Samán. Ahí si había gasolina, y nos vendieron los ochenta litros de gasolina, como tiene que ser. Nos entró un airecito, respiramos, suspiramos, porque ya podríamos llegar sin problema a San Fernando.

Llegamos a San Fernando casi a las dos de la tarde, cansadas y con hambre. Verdaderamente ese fin de semana fue una odisea, pero también, lo confieso, fue un abrir los ojos ante la realidad que viven nuestros hermanos en El Alto Apure, podría decir, que es otro mundo.


Confirmación de la experiencia.

Finalizo parafraseando un reportaje que salió hoy en el Diario Visión Apureña, donde la dirigente político Maritza Velázquez cuestionó que aún con la implementación de diversos planes en busca de disminuir las colas para surtir de combustible en Guasdualito, la situación persiste y lejos de subsanarse empeora.

Manifestó que siguen siendo cotidianas las inmensas filas de camiones, carros particulares y motocicletas, para poder movilizarse, perdiendo gran parte del día debido a que permanecen horas en las colas. Enfatizó que esta situación incide negativamente en la calidad de vida de la población alto apureña. Señaló que aún con el chip la situación no ha cambiado.

“Los propietarios de vehículos pasan medio día, desde la madrugada, y algunas veces no logran llegar y se acaba la gasolina por lo que pierde el tiempo”, todo esto lo comenta Velázquez basada en testimonios de habitantes de esta región fronteriza. Recientemente el cupo para adquirir combustible fue reducido. Los conductores de vehículos particulares les disminuyeron el surtido de 42 a 32 litros diarios y la motocicletas de 8 a 6 litros por día.

El descaro.

Mientras esto pasa. Cuentan que la gasolina, en gandolas, sigue pasando a Colombia, y, el pueblo de Guasdualito vive entre las colas, el miedo, la extorsión y el silencio. Hay muchos militares, pero quien manda, al parecer, es la guerrilla.


El pueblo contra el ciudadano



Cada venezolano, por muy humilde que sea, tiene derecho a ser tratado como un individuo con libertad, derechos y aspiraciones

El populismo ha penetrado hasta lo más profundo de nuestra sociedad. Sería inútil negarlo, la evidencia más contundente es que hoy vivimos sus consecuencias: una población dependiente, atemorizada y desmoralizada.

Tampoco debería sorprendernos, porque un país como Venezuela es el caldo de cultivo perfecto para el auge de quienes buscan el poder a costa de la demagogia. Un país rico con tanto pobre tiene para ellos una sola explicación: alguien se está quedando con lo que tú mereces.

El logro más importante de la “revolución” fue enfrentar al pueblo contra el ciudadano, sin que los primeros se dieran cuenta de que con esto se resisten a su propia esencia, a su aspiración más legítima. Sin embargo, quienes gobiernan lo hicieron con el objetivo de tener una sociedad sumisa que dependa del Estado, una variable imprescindible para mantenerse en el poder, su más importante objetivo.

Pero el populismo no es solo un mal del gobierno, también lo es de un importante sector de la oposición. Decepciona ver como algunos “líderes” opositores hacen todos los buenos oficios para ser los verdaderos “hijos de Chávez” y rescatar su legado. No tienen la valentía ni la claridad intelectual para decir que todo lo que hoy vivimos se origina con él y que la única salida de esta crisis es un cambio de modelo.

Algunos incluso pretenden salir de este sistema aplicando uno parecido: quieren acabar con el populismo con más populismo. Ese discurso solamente ayuda a quienes pretenden mantener de rodillas al venezolano y hacerle creer que dependerá siempre de las migajas del Estado y que nunca podrá superarse por sí mismo ni vivir del fruto de su esfuerzo.

Por fortuna, no son todos. También existe un sector que tiene la convicción de que la reconstrucción nacional no pasa solamente por un cambio de gobierno, sino por el cambio del modelo. El país debe pasar de tener una población con la mano extendida hacia el Estado a uno donde el Estado esté al servicio del ciudadano. Su rol debe ser el de acompañar a los venezolanos en lograr sus metas y jamás condicionarlos.

Cada venezolano, por muy humilde que sea, tiene derecho a ser tratado como un individuo con libertad, derechos y aspiraciones. Los únicos que ganan con la confrontación de pueblo contra ciudadano son pequeñas élites, de lado y lado.

Miguel Velarde
@MiguelVelarde
mvelarde@guayoyoenletras.com

http://guayoyoenletras.net/index.php/2012-08-06-05-07-46/editorial/1844-editorial-234

Del desastre Rojo a la Venezuela Tricolor: El Proyecto





El oficialismo no tiene ideas para salir de la crisis. En realidad nunca tuvieron ideas para gobernar a este país, si por "gobernar" entendemos la búsqueda del bien común, y por eso precisamente fue que nuestro país cayó en la crisis atroz en que actualmente se encuentra, con escasez de medicinas, alimentos y paciencia, con abundancia de violencia, corrupción e impunidad, pese a que el régimen dispuso en los últimos 15 años de la más alta cantidad de dinero, popularidad y control institucional que gobierno alguno haya disfrutado en los últimos  200 años.

Tuvieron, si, consignas. Tuvieron la habilidad para conectar esas consignas con profundos pozos de resentimiento social que encontraron en el alma nacional. Tuvieron la falta de escrúpulos necesaria para utilizar ese resentimiento como sustituto de su inexistente plan político, para así llegar al poder por la vía electoral cabalgando sobre el rojo caballo del odio. Y llegaron al poder de esa manera, con esa orfandad doctrinaria, recitando necedades como las de "El Oráculo del Guerrero" y reverenciando las obviedades fascistoides de Norberto Ceresole. Así fue como cayeron en manos de los Castro, cuyo único "proyecto" es la sobrevivencia de su casi sexagenaria tiranía. En vez de una propuesta para construir la Venezuela del Siglo XXI el oficialismo sólo atinó a encarnar en nuestro tiempo la pulsión militarista del Siglo XIX, de manejar a Venezuela como un botín de guerra, como una hacienda particular, como un potrero, salpicada con nostalgias ajenas que tomaron prestadas de la iconografía castro-guevarista que causó lamentable furor en la sexta década del Siglo XX. Pero, en materia de ideas, poco más.

En cambio, el pueblo demócrata si ha ideado, diseñado y presentado al país varios conjuntos de ideas articuladas, útiles para definir cómo será un país regido por los principios y valores que congregan a quienes luchamos por un cambio. En los Programas de Gobierno presentados por Henrique Salas en 1998, por Manuel Rosales en 2006, por Henrique Capriles en 2012 y 2013, así como en numerosos documentos y declaraciones emitidos por la Mesa de la Unidad Democrática, es posible constatar no sólo la existencia de un proyecto de país alternativo al actual Desastre Rojo, sino además es posible advertir como ese proyecto ha ido madurando, creciendo, enhebrándose, tejiéndose y retejiéndose, para expresar cada vez con mayor nitidez y eficacia los anhelos de esta Venezuela que conoció la democracia política en los 40 años de la República Civil y que ahora se apresta a construir una nueva experiencia democrática, en la que los mecanismos de la política, los resortes de la economía y las instituciones de lo social estén siempre llenas de pueblo, de gente, de ciudadanía en permanente ejercicio de soberanía, pues esa y no otra es la única garantía eficiente contra los desvaríos de la demagogia y el autoritarismo.


Lo agudo y grave de la crisis actual nos obliga sin embargo a que ese progresivo proceso de optimización del proyecto de cambio democrático cristalice hoy no en un "programa de gobierno", no en un "recetario" exhaustivo, sino en una oferta política clara, en un conjunto de pinceladas que dibujen con eficacia, ante la inteligencia y el corazón de los venezolanos, como será la Venezuela Tricolor que sustituirá al actual Desastre Rojo. Como contribución a esa elaboración colectiva, en la que trabajan centenares de equipos técnicos y profesionales de los partidos que integran la Mesa de Unidad Democrática y calificados grupos de trabajo independientes cercanos a la Alianza, adelantamos los siguientes criterios:


1)       LA VENEZUELA TRICOLOR SERÁ LA DEL PUEBLO PROPIETARIO

Cada quién será dueño de lo suyo, de lo que haya logrado y construido con su trabajo honesto, con su dedicación y esfuerzo, con su compromiso y dedicación. Quien viva en una humilde casa en un barrio será dueño de la tierra en que la misma este levantada. Quien resida en una vivienda construida por el Estado será propietario y no "adjudicatario" de la misma. Quien trabaje en un puesto en un mercado será dueño de su negocio, y no "concesionario" del gobierno. Si esos y otros emprendimientos prosperan y llegan a convertirse en grandes empresas seguirán teniendo las mismas garantías, pues el derecho a la libre empresa es, como la libertad de trabajo, un derecho humano fundamental y una garantía constitucional.


2)       LA VENEZUELA TRICOLOR SERÁ LA DEL PUEBLO SOLIDARIO

Nadie podrá discriminar a nadie, por no tener dinero o por tenerlo, por el color de su piel o por el nombre de su dios, por ser oficialista o por ser opositor. La pertenencia a la burocracia oficial tampoco será pretexto para la discriminación socioeconómica. Se acabará para siempre el Desastre Rojo en que los ciudadanos andan por las calles con dificultades extremas para encontrar medicinas, alimentos y hasta sin desodorante, mientras que los jerarcas van a hospitales del exterior en aviones de PDVSA con sus esposas, suegras y niñeras. En la Venezuela Tricolor "inclusión" y "solidaridad" dejaran de ser consignas cínicas y pasarán a ser realidades cotidianas.


3)       LA VENEZUELA TRICOLOR SERÁ LA DEL PUEBLO PRÓSPERO Y EL ESTADO AUSTERO

Todos podrán llegar a ser lo que quieran ser. Progresivas medidas sociales, económicas y hasta constitucionales promoverán que el dinero del petróleo no siga siendo malbaratado en gasto corriente, en negocios de unos pocos o en la inútil promoción de la quincalla política de una cúpula, sino que será usado íntegramente para que todos tengamos un servicio de salud excelente, una educación de alta calidad (orientada a formar ciudadanos creativos, productivos y críticos, no a adoctrinar "cuadros" dóciles a un credo político), una vivienda propia y confortable y pensiones de monto suficiente para una vejez tranquila y segura. El Estado vivirá de su legítima y razonable participación en la riqueza generada por los ciudadanos, y los ciudadanos viviremos del ingreso estable que proporcionarán empleos de calidad creados por empresas privadas que producirán riqueza y bienestar en áreas como el turismo, agroindustria, industria, comercio y servicios, ciencia y tecnología. En la Venezuela Tricolor solidaria e inclusiva nadie podrá ser pobre, pero una economía abierta y productiva brindara oportunidades para que todo el que quiera ser rico pueda serlo, tanto como su inteligencia y su trabajo se lo permitan.


4)       LA VENEZUELA TRICOLOR SERÁ LA DEL PUEBLO SEGURO

Los únicos que se sentirán inseguros serán los delincuentes, los violentos, los criminales. Policías profesionales y competentes los atraparán; fiscales eficientes e independientes los acusarán; tribunales autónomos los juzgarán, y un sistema penitenciario decente administrará castigo y oportunidades de rehabilitación. En la Venezuela Tricolor las personas tendrán seguridad ciudadana para vivir y disfrutar, y las empresas (nacionales y extranjeras) tendrán seguridad jurídica para trabajar y producir.
  


5)       LA VENEZUELA TRICOLOR SERÁ LA DEL PUEBLO UNIDO EN SU DIVERSIDAD

Los venezolanos dejaremos de estar enfrentados en "bandos" y volveremos a ser un NOSOTROS, diverso pero armonioso: Al contar con seguridad social eficiente que aleje el peligro de la pobreza, con la seguridad económica que acerque el objetivo de la prosperidad, y con una seguridad pública respetuosa del ciudadano y firme frente al delincuente, volveremos a vivir en vez de sobrevivir, volveremos a disfrutar nuestras ciudades en vez de padecerlas, volveremos a tener nuestras familias unidas en vez de tenerlas separadas por la muerte o el exilio. No se acabarán las diferencias, obviamente. Pero cada quién podrá expresar sus opiniones y preferencias sin riesgo de ser perseguido, preso, torturado, asesinado o expuesto al escarnio público sólo por pensar distinto a quien circunstancialmente ejerza el poder.


Y todo esto estará garantizado no por la voluntad displicente de un caudillo, sino por una democracia participativa de verdad, por unas instituciones eficientes y con pueblo, por unas fuerzas armadas al servicio de la Nación y no de un partido o una ideología, por un Estado al servicio de la ciudadanía y por una ciudadanía educada, organizada y movilizada, todo ello en el marco del pacto de convivencia que es la Constitución Nacional.


Construir una Venezuela Tricolor como la aquí descrita es plenamente posible. Los venezolanos tenemos perfecto derecho a vivir en un país del Primer Mundo. Y la ruta hacia ese objetivo no es Maiquetía, sino LA UNIDAD: Unidad de sueño y compromiso, unidad de preocupación y ocupación, unidad de reflexión y lucha, UNIDAD DE VOTO Y CALLE. Y, por encima de todo, unidad de quienes siempre hemos adversado al Proyecto Totalitario con los compatriotas hermanos nuestros que en los últimos dos años han descubierto que ese proyecto es una oferta engañosa, una estafa. Venzamos a los estafadores, construyamos la viabilidad para este sueño plural, avancemos desde los escombros del Desastre Rojo hacia la libertad, la igualdad y el progreso de la Venezuela Tricolor. Y hagámoslo JUNTOS porque, como dice nuestro entrañable Gloria al Bravo Pueblo, "¡La Fuerza Es La Unión!"

¡PALANTE!