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Italo Calvino, Lorca, Cernuda y Blas de Otero

Como algunos de mis lectores ya sabrán, leo todo lo que puedo sobre Italo Calvino, autor por el que siento especial predilección. Tengo entre manos Italo Calvino. Los libros de los otros. Correspondencia (1947-1981) (Siruela, 2014), una selección de las cartas que el escritor envió desde la editorial Enaudi a numerosos autores valorando sus manuscritos. Y esta tarde me he topado con una carta que Vittorio Bodini mandó a Calvino el 28 de octubre de 1960, en la que le informaba del estado de una antología poética que preparaba y en la que incluiría a poetas españoles. Advertía de que ya había conseguido el permiso para "el epistolario lorquiano" (sic), y que convenía que la editorial se apresurase a adquirir los derechos sobre Luis Cernuda (aportaba la dirección mexicana de los Altolaguirre) y de Blas de Otero, al que calificaba como el "más grande poeta (antifranquista) de la generación actual". Lo curioso de esto es la respuesta de Calvino:
...
Incluso la poesía española, los poetas a que te refieres. ¿Son importantes? ¿Por qué? Tendríamos que saber algo más. 
(Epístola a Bodini, 10/11/1960)
...
Teniendo en cuenta que en 1960 Cernuda había escrito casi toda su obra, pues moriría solo tres años más tarde, y que Blas de Otero ya tenía más de la mitad de sus libros circulando, no deja de ser llamativo que Calvino, que demuestra en estas cartas ser un lector voraz y muy cualificado, no conociera a Cernuda y Otero. Tal vez lo justifica que su conocimiento se ciñe sobre todo a la narrativa y el ensayo y, como escribe en otro lugar, no es muy ducho en poesía. Pero no deja de ser sorprendente.

Estación Poesía 2

Sevilla ya tenía una Isla de poesía (de sugerente nombre) y ahora también tiene una Estación. Si la primera invita a embarcarse y navegar en busca de quién sabe qué soledades, la segunda sugiere al lector de versos una parada, un respiro en el tráfago cotidiano, acaso en el mismo andén donde aguardan las Musas el tren con destino al Helicón. Por mor de la polisemia, esta estación también reivindica la poesía como fruto granado en tres de los cuatro cuartos en que se divide el año (invierno, primavera y otoño). Dirigida por Antonio Rivero Taravillo y financiada por el CICUS (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) que dirige Concepción Fernández, el número 2, recién salido de las prensas, ofrece 31 poemas de 31 poetas diferentes, dos artículos (uno de Martín Merino Ruiz-Funes sobre la actualidad de la poesía china y otro de Carolina Depetris sobre Octavio Paz, Cortázar y Pizarnik) y tres reseñas de poemarios por José de María Romero Barea, Ioana Gruia y Juan Carlos Abril.
.....He aquí el elenco de poetas: Lorenzo Oliván, Marta Sanz, Enrique Barrero Rodríguez, Olga Bernad, José Luis Piquero, Luis Artigue, Manuel Lara Cantizani, Inmaculada Moreno, Ángeles Mora, Francisco Díaz de Castro, Luis Bagué Quílez, Manuel Ruiz Rico, Andrés Trapiello, Juan Cobo Wilkins, Alejandro López Andrada, Xelo Candel Vila, Antonio Serrano Cueto, Javier Lostalé, Andrés Catalán, Jesús Tortajada, José Antonio Fernández Sánchez, Víctor Jiménez, Jacobo Cortines, Elías Moro, Sara Mesa, Vicente Gallego, Aitor Francos, Adriana Schlittler Kausch, Rafael Fombellida, Jesús Cotta y Eloy Sánchez Rosillo.
.....Os dejo mi contribución:
...
NAVIDAD EN UNTER DEN LINDEN
...
El temblor de los tilos despojados,
las luces redentoras de la fiesta,
la nieve desprendida
en esquirlas de luna mancillada
como salutación de la ciudad.
...
Helaba en toda Europa
y huíamos del frío brabantino
por raíles de nieve interminables.
...
Nos habían hablado tantas veces
del calor berlinés, de la llama prendida
en el vaso de vino callejero
─ese trago caliente que acaricia
y redime los huesos ateridos,
que aquella Navidad de dos mil nueve
llegamos a Berlín esperanzados.
...
Tú buscabas el cielo
por plazas y avenidas terrenales
y el temblor de los tilos deshacía
en esquirlas de luna destrenzada
el recuerdo lejano de la nieve. 
...
(La revista puede leerse íntegra AQUÍ)

Ángel Crespo en Campo de Agramante

Eres tu mi maestro, tú mi autor:
eres tú solo aquel del que he tomado
el bello estilo que me diera honor
(Dante, Divina comedia, Infierno I 85-87. Trad. A. Crespo)
....
Trae la última semana de la primavera el recuerdo de otro ángel poético. Con el sol ya en declive alzado sobre la balaustrada de la Alameda Apodaca, desde el salón de actos del Centro Cultural Reina Sofía veíamos el mar rizado de poniente. Mar al otro lado de los balcones; dentro, un campo fértil que llega desde la campiña jerezana: Campo de Agramante, la revista literaria de la Fundación Caballero Bonald. La gaditana Fundación Carlos Edmundo de Ory acogía el acto de presentación del número 19, dedicado a Ángel Crespo, poeta, traductor y crítico de arte. Más de cien páginas sobre la figura y obra de un poeta de grandeza poco reconocida en esta España tan corta de miras literarias en vida de los autores, pero tan propensa a las florituras en la póstuma pervivencia. He aquí las aportaciones notables de esta entrega:
...
- "Ángel Crespo: poesía y humanismo" (José M. Caballero Bonald).
- "La natural emoción de Ángel Crespo" (Antonio Colinas).
- "Primera poesías: entre el juego postista y la especulación simbólica".
- "Poesía y porvenir"  (Ignacio García Crespo).
- "Los espejos del aire" (Juan A. Masoliver Ródenas).
- "Ángel Crespo y Juan Ramón Jiménez. Los dioses descielados" (Soledad González Ródenas).
- "Los trabajos y los días. Fragmentos de un diario" (Ángel Crespo).
- "Cabalgando un buey solitario" (Clara Janés).
- "Ángel Crespo, crítico literario: poética y pensamiento crítico" (Jaume Pont).
- "Ángel Crespo y la crítica de arte: su trayectoria" (Pilar Gómez Bedate).
- "Armonía de las bóvedas florentinas, fraternidad artística y forma humana. Una flor para Ángel Crespo y su poesía, desde Florencia" (Cristina Isoldi).
- "Ángel Crespo traducido por Arthur Terry" (Gareth Walters).
- "Biografía de Ángel Crespo, hombre sinónimo de libro" (José María Balcells).
...
Añádanse, para enriquecer el volumen aún más, poemas inéditos de Antonio Colinas, Jaime Siles y Antonio Lucas, así como las habituales "Notas de lectura" o reseñas de libros recientes.
El acto de presentación, a cargo de Jesús Fernández Palacios y Josefa Parra, contó con la inestimable presencia de la viuda del poeta, Pilar Gómez Bedate, que habló de sus poemas primeros y la consideración que a Crespo le merecían. La acompañaba en la mesa un amigo de ambos, el escultor e ilustrador Fernando Navarro, quien evocó la convivencia amistosa y fecunda en el pueblo de Calaceite (Teruel), donde Ángel, Pilar y Fernando tenían residencia. Fernando, además, ha ilustrado la revista homenaje al amigo.
Concluido el acto, unos cuantos insatisfechos continuamos la conversación entre vinos y tapas al aire apacible de la noche. Descubrí que, además de la admiración por el excelente traductor de Dante, otros vínculos me unían a Pilar Gómez, Fernando y su esposa Pilar: el pueblo de Alcañiz, cercano a Calaceite, adonde labores profesionales me han llevado al menos en seis ocasiones en las últimas dos décadas. Hemos quedado en vernos allí, o en Calaceite, el próximo año. Será un placer seguir hablando de Ángel Crespo con quienes tan bien lo conocen.

Rafael Guillén en Cádiz

...Rafael Guillén es poeta ya octogenario. De cuerpo menudo y ojos rasgados, su cabeza plateada bien podría ser el busto de un senador romano. El miércoles 23 de abril estuvo en la Universidad de Cádiz, en el ciclo Presencias Literarias, entrevistado por José Jurado. Más que responder a las preguntas que Jurado le hacía, Guillén prefería leer sus versos, y lo hacía con pericia recitativa poco frecuente entre los poetas. No obstante, dejó algunas reflexiones dignas de anotarse, que trascribo como recuerdo ahora: 
...
- La poesía surge de movimientos tectónicos. De ahí salen cordilleras, con unas cimas más altas que otras. En España las cimas altas del siglo XX están en la Generación del 27
...
- El poeta escribe cuando está en estado de palabra, o, si se quiere, estado de lluvia. Entonces se dice: "Yo estoy lloviendo aquí". 
...
- El tiempo no existe; existe el instante, y ahí se funden mundos paralelos.
...
- La misión del arte, y del poeta como artista, es forzar los límites de lo perceptible. No transgredir ni romper, sino forzar, llevar un poco más allá.
...
...Entre los poemas que leyó, "Un gesto para el quinto aniversario de tu muerte", una elegía en recuerdo de su madre, fallecida cuando el poeta contaba veintisiete años:
...
He venido hasta aquí, por ver si el polvo
de lo que tanto amé... 
...
...También nos regaló la lectura de un poema inédito, del libro que se trae entre manos. Poemas, según dijo, que buscan un lenguaje más moderno, un lenguaje de este tiempo. 
...
...A veces, como en esta ocasión, por esta ciudad tan lejana de todo, tan al sur del sur, llueve un poeta. Y da gusto mojarse.

La soledad del poeta

Con cierta frecuencia me encuentro, en la nota biográfica de la solapa de un libro o en la efímera noticia de un periódico, que fulano es poeta y escritor o que fulana es poeta y escritora. Extraña escisión esta, que contempla el noble ejercicio de la poesía como una parte desgajada de la escritura. Con más tino se establecen otras etiquetas dobles: poeta y narrador o poeta y novelista. La segregación se hace ahora por géneros, pero no por el acto (único) de escribir. Si alguien dijera que Pepe Sánchez es camionero y conductor provocaría alguna risotada, cuando no la reconvención de algún adalid de la lengua: lo primero basta; lo segundo es prescindible. La soledad del poeta es el sino de este tiempo, por más que estuviera antaño tan cerca de los dioses.

Dos comuniones gozosas de poetas

Mecida por un poniente suave que preludia aromas primaverales, nuestra ciudad atlántica ha sido por tres días sede de la poesía iberoamericana. Poetas de aquí y poetas de allá en comunión fugaz pero perdurable, entregados a la gozosa tarea de debatir sobre la palabra poética de ambos ultramares y a la no menos gozosa recitación de sus versos. El Festival Iberoamericano de poesía (dedicado a Costa Rica como país invitado) ha sido posible gracias a la cada vez más activa Fundación Carlos Edmundo de Ory y, muy especialmente, al perito timonel que maneja el gobernalle de la gestión, el poeta Javer Vela. En una antigua cárcel, hoy recuperada como Casa de América frente al océano inquieto, aún resuena el eco de los versos de Javier Bozalongo, José Pérez Olivares,  Manuel Díaz Martínez, Marcos-Ricardo Barnatán, Noni Benegas, Violeta Medina, José Ramón Ripoll, Felipe Benítez Reyes, Joaquín Pérez Azaústre, Julieta Dobles, Osvaldo Sauma, Ana Istarú, Mauricio Molina y David Cruz. Si, como dijo el poeta cubano Manuel Díaz Martínez recordando una cita de Eliseo Diego, la poesía es darle vueltas a la cara oscura de las cosas, en esta vieja prisión lo oscuro ha rodado para hacerse luz.

* * *

Desde otra ciudad que también mira desde antaño a Ultramar, Sevilla, nos llega la feliz noticia del nacimiento de Estación Poesía, revista respaldada por CICUS (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) y dirigida por el escritor y amigo Antonio Rivero Taravillo. En el Comité Editorial figuran Enrique Baltanás, Juan Bonilla, Luis Alberto de Cuenca, Ana Gorría, Ioana gruia y Aurora Luque. Y en este primer número se dan la mano poetas de reconocida trayectoria con otros menos conocidos, comunión que es posible porque, como afirma su director, "no basta tener un nombre hecho, los poemas se tienen que defender por sí mismos, por su excelencia". Están, pues, Juan Carlos Abril, Jesús Aguado, María Alcantarilla, Carlos Alcorta, Hilario Barrero, Francisco Barrionuevo, Susana Benet, José Manuel Benítez Ariza, Felipe Benítez Reyes, Piedad Bonnett, Ben Clark, Pablo Fidalgo Lareo, Trinidad Gan, Álvaro García, José María Jurado, Juan Lamillar, Juan Manuel Macías, Pilar Márquez, Erika Martínez, Francisco José Martínez Morán, Lola Mascarell, Toni Montesinos, José Luis Morante, Manuel Moya, Josefa Parra, Joaquín Pérez Azaústre, Antonio Praena, Olga Rendón Infante, Josep M. Rodríguez, María Ruiz Ocaña, Lola Terol, Álvaro Valverde y Javer Vela. Larga vida, querido Antonio, a este hermoso proyecto.
 

Somos la poesía que festejamos: a propósito de Cernuda y JRJ

En la medianoche del pasado 31 de diciembre alguien volteó el reloj de arena de las celebraciones literarias y el bulbo de cristal que contenía la arena cernudiana ha comenzado a vaciarse por el orificio comunicante. El otro bulbo, en posición receptora, recibe, ya mudada, la arena juanramoniana. De un gran poeta a un magno poeta. Del medio siglo de ausencia del sevillano al siglo de presencia de Platero. ¿Qué dirían si pudiesen conocer esta concatenación de celebraciones? Fabulo con la imagen de Cernuda blandiendo su encono por JRJ y exigiendo mayor distancia entre ambos, mas gozando calladamente de la prelación fortuita. Imagino también al de Moguer malhumorado con esta transposición de su indiscutible magisterio. Busco en el recuerdo de mis primeras lecturas (allá por los tiempos del bachillerato) y veo a Cernuda semidesnudo, como un san Sebastián asaeteado por versos forjados en fragua al rojo vivo, un cristo en las sombras del Barroco portando la cruz dolorosa y doliente. Junto al poeta de Sevilla veo la grupa del burro de un poeta de Huelva, de brinco sonoro y mirar humano (y también doliente) por pagos y caminos, por calles y plazas. Entonces el adolescente que yo era no podía ni imaginar que más de treinta años después se sentaría a escribir este texto para celebrar y agradecer aquel temprano acercamiento. Somos la poesía que festejamos. 

Mis poetas franceses (1): Jean Legrand

Leo versos de Jean Legrand. L'Amour insolent, editado por La Termitière en 2002, es uno de esos libros de apariencia frágil y luz modesta. El amor como fuerza subversiva contra la guerra. El sexo como crisol de los sentidos frente a la amenaza de las bombas. Estamos en Francia, en 1944. Amar justifica recorrer largas distancias en bicicleta. He aquí una muestra del galope erótico de Legrand, que traduzco del francés:


..... La he ayudado a montar el caballo blanco, desnuda como estaba y tan vulnerable. Después, yo he montado detrás. Apoyados sobre nuestros muslos endurecidos, hemos seguido juntos los movimientos del trote. La línea de mi vientre y de mi torso se hundía en la tibieza de su delicada espalda. El universo nos rodeaba, abalanzándose sobre nosotros, y quietos estábamos. Pues ella siempre se mantenía sobre mí y yo no me retiraba de ella. 
..... Nuestros sexos tomaban sus variaciones de la bestia que habíamos adiestrado para ignorarnos. Cuando se rompió el galope, estábamos en el centro inmóvil del mundo. Todo desapareció, menos el esplendor de nuestra carne, demasiado luminosa para este cielo.


(Inauguro con esta entrada una serie de traducciones de poetas franceses).




Poesía en París: Legrand, Jaccottet, Mesanza

El domingo pasado se clausuró la trigésima edición del Marché de la Poésie, dedicado este año a Singapur. Como ya es tradicional, la Fuente de los Cuatro Obispos de la place Saint-Sulpice recogió su hermoso velo por unos días y en las casetas se expusieron, vendieron y recitaron los versos de antes y los de ahora. Curiosa feria esta, dedicada en exclusiva al género literario menos comercial de todos, y donde se dan cita editores, libreros y poetas durante cuatro días hasta la soirée. Algunos autores recitan sus versos al paso de los lectores y curiosos, en una práctica que no imagino en España, donde la recitación poética suele constreñirse a los actos y tertulias celebrados entre paredes, en cenáculos que tienen tufo de clandestinidad. Mientras acabo la lectura del libro de Alan Riding sobre el papel de los intelectuales y los artistas en París durante la Ocupación nazi, alterno versos de Jean Legrand (L'Amour insolent, La Termitière, 2002), Philippe Jaccottet (Poésie 1946-1967, Gallimard, 1977) y Julio Martínez Mesanza (Soy en mayo, Renacimiento, 2007). Voy, como sobre el vaivén de las aguas del Sena cuando se abren al paso de los barcos, de la mirada erótica de Legrand sobre su amada y musa Aurette, a los paisajes animados y enigmáticos de Jaccottet, y de estos a los encuentros marciales de los héroes de Mesanza, héroes que arrastran su extinguida nombradía sobre nobles caballos fantasmales:

Quand déferla le galop, nous etions au centre immobile du monde.

(Cuando se rompió el galope, nosotros estábamos en el centro inmóvil del mundo)

(Legrand, "Scénes normandes")

*  *  *
Oú serez-vous quand agira la mort,
lune aussi belle qu'un soleil
qui rouliez vers le bois marin,
oiseaux levés tous ensemble,
beaux ouvriers de l'aurore?

(¿Dónte estaréis cuando la muerte actúe,
luna tan bella como un sol
que rodabais hacia el bosque marino,
pájaros en vuelo todos juntos,
bellos obreros de la aurora?)

(Jaccottet, "Notes pour un petit jour")

*  *  *
Vagan grises caballos por la senda
nevada, y un anciano se detiene
y ve pasar jinetes y armas oye.

(Martínez Mesanza, "Retirada").

En París con Maram al-Masri

Viajo en un autobús urbano por París y, al pasar por la place de St. Sulpice, veo desde la ventanilla un cartel que me seduce: Marché de la póesie. No puedo en la ida, mas en la vuelta me bajo allí. En una veintena de tiendas se expone mercancía poética variada. Mariposeo de cubierta en cubierta, de nombre en nombre: G. Bataille, R. Murier, C. Demageot, L. Pons, G. Bounoure, A. du Bouchet, D. Guillet, Rimbaud, Celan, P. Devaut, J. Prévert... Y he aquí que, sentada delante de una mesa, soportando estoicamente una treintena de grados, una mujer hermosa, de traje rojo y sonrisa inesperada, me mira. Yo, que soy de natural realista, me digo que esa mirada responde a una razón más simple que al interés por mi aparente persona, ya degradada a esa hora de la tarde por el implacabe sol parisino. De pronto me acerco y ambos, casi simultáneamente, caemos en la cuenta de que nos hemos visto en otro lugar. Claro, le digo en francés, en la cuenta de Facebook. Somos amigos virtuales. Charlamos y estrechamos el círculo y, como suele ocurrir en estos encuentros azarosos, me habla de mis/sus amigos de Cádiz (Juan José Sánchez Sandoval, Jesús Fernández Palacios, Ana Rodríguez Tenorio...). Nos besamos amicalmente y nos hacemos la foto, con la promesa parisina de leernos mutuamente (compro su Par la fontaine de ma bouche). Paris tiene encuentros así de memorables.




(Maram al-Masri y servidor. Pl. St. Sulpice, París)

Los Ory que conozco

Este es el breve texto con el que contribuí al homenaje a Carlos Edmundo de Ory que se hizo en Cádiz en diciembre pasado:





LOS ORY QUE CONOZCO




Lo sabemos hace tiempo: cuando un poeta se va, se quedan los pájaros cantando sobre la luna negra de un pozo blanco. Ory fue -es- negro sobre blanco, peregrina noche fugaz errático bulto inmenso y sombrío, pero también leche blanca y heno. Ory es -fue- ausencia y canción, cuerpo de niño psíquico en el aire inexistente de un cajón vacío, mas también jinete audaz en los caballos raros del lenguaje. Ory fue -será- amor y disensión, amante corrompido de flores, preceptor de muchachas castas que besan con las puertas y los labios encendidos, pero también un loco con permiso divino que escribió sobre una hoja de papel con una mancha en su virginidad. Estos son los Ory que conozco, los que sobreviven al canto de los pájaros, voces del hombre Carlos Edmundo que se fue mitad soñando y otra mitad dormido.

I Ruta Fernando Quiñones

Estos Silenos cumplen hoy tres años de baile, con un saldo excelente sobre todo de amigos. Para celebrarlo, nos hemos ido esta mañana temprano (las 10,30 es temprano en sábado) a la I Ruta Fernando Quiñones, organizada por Blanca Flores y Juan José Téllez. Gente, gente y más gente (unos ciento veinte, según los organizadores; unos trescientos, según la policía). Una iniciativa necesaria, visto el olvido en que los políticos (sobran todos, como el viento puñetero) tienen a Fernando, el poeta, el narrador, el flamencólogo, el gaditano de veras, el disfrutón de la vida en lo que tiene de bueno, que es bien poco (amor, vino, literatura y más amor...). Y he de decir que la Ruta ha sido un éxito de convocatoria, de entusiasmo, de cante y poesía en las calles de Cádiz (Bar Lucero-iglesia Santo Domingo-Pay-Pay-Callejón de los Piratas-San Juan-Mercado-Palillero-Rosario Cepeda-La Palma-La Caleta), con broche de oro en la estación término (y sigue): la Peña Flamenca Juanito Villar. Un rosario de actos desenfadados, presididos por la sonrisa, que es la mejor presidenta: representación dramática de fragmentos quiñonescos por Montse Torrent y Kiko Butrón; lectura de textos narrativos y periodísticos por Paloma García y José Pettenghi; poesía en labios de Téllez, Mariela y Mauro, hijos de Fernando, Merche Pons, Pepe Maestro, Charo Troncoso, Josefa Parra... Hasta yo me he permitido la licencia de hablar algo de Fernando y leer un par de poemas. Algo había en el aire de Cádiz hoy que invitaba a participar, a cantar por bulerías de haber sabido uno meterse en ese cante, o en otros sones, como el cubano, o el tango, o la copla, o la fusión (sin in)... Pero allí había gente para hacerlo, bien trabajada en la tablas, como el Chipi y La Canalla (especiales, especiales), Carmen de la Jara (¡larga!), Inmaculada Márquez (portento de la naturaleza), Inmaculada Mora (voz secreta del amor oscuro) y Manuel Martín (La Hoguera), Alejo Martínez (prodigio isleño, allí o acá), Ignacio Lobo (voz umbría, nemorosa).
No sé si habrá más rutas en años venideros, pero esta ha sido sonora y será sonada. La viuda de Fernando dijo algo irrefutable: "qué coraje le habrá dado no estar aquí".




























ENHORABUENA, BLANCA Y JUAN JOSÉ

(1: Parte de los asistentes en torno a la estatua de Fernando, donde se hizo ofrenda de arenques y flores; 2: lectura de Josefa Parra; 3: Inmaculada Márquez y Alejo Martínez; 4: Inmaculada Mora y Manuel Martín (La Hoguera); 5: Carmen de la Jara

Tertulia, poesía y noche sevillana

Tenía yo mis reservas con las tertulias, en la idea de que de literatura solo se habla cuando ella viene (como el cante), no cuando se la llama. Pero he aquí que el pasado viernes aprendí que lo literario también surge si es bueno el merodeo y noble la intención. Fue en la tertulia los Mercuriales, celebrada en el Fogón de Leña de Sevilla, que se trasladó a un viernes para facilitar que tres gaditanos (José Manuel Benítez Ariza, José Miguel Domínguez Leal y el que escribe) pudiésemos asistir. Sobran mis palabras para narrar cuanto allí se dijo y se leyó, porque mejor que nadie lo hace el secretario, Juan Antonio González Romano (léase el acta aquí), pero no son suficientes para expresar el placer del rato compartido con un puñado de amigos y poetas. Un abrazo a todos, Mercuriales, algo Venusinos esta pasada semana bajo la noche primaveral sevillana.

Homenaje a Carlos Edmundo de Ory


El lunes 20 de diciembre la familia y amigos, bajo la batuta de Jesús Fernández Palacios, homenajearemos en Cádiz a Carlos Edmundo de Ory, el último poeta elegido por las Parcas. Será en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras, a las 19,30. No dejéis de ver el programa: a los escritores Félix Grande, José Ramón Ripoll, Jaume Pont, Rafael de Cózar, Juan José Téllez, José Manuel García Gil y Jesús Fernández Palacios se suman los cantautores y músicos Luis Eduardo Aute, Fernando Polavieja, Fernando Lobo y Juan Luis Pineda. Los amigos cercanos no tenéis excusa para no asistir; los lejanos seréis acogidos con los brazos (y los versos) abiertos.


La suerte póstuma de la materia poética: Ory


Escribí esta reflexión cuando murió Mario Benedetti. Hoy, que lloramos la muerte de Carlos Edmundo de Ory, sigo preguntándome lo mismo.

A Jesús Fernández Palacios,
que tanto quería a Ory.


Cuando muere un poeta, ¿adónde van las voces interiores que nos hablaron a través de sus versos? Si un principio esencial de la química es que la materia no se destruye, sino que se transforma, ¿cuál es el destino de la fuerza endógena que alienta a un poeta? ¿Muere con él? ¿Retorna al Universo para deshacerse en moléculas infinitisimales? Quizás sí retorne a ese espacio infinito y allí aguarde su tranformación, para al fin inocularse en el espíritu de un poeta en ciernes, desconocedor aún de que ha sido invadido por este bendito veneno. Escribe Joan Margarit que entender un poema es un proceso de entrada y salida de una caja negra y que el lector entra desordenado en los versos y sale más ordenado. Creo que el poeta, en tanto que vive y escribe, es también una suerte de caja negra. Porque, ¿qué es su espíritu sino un receptáculo que acoge esa materia, la transforma y la expele mudada en los versos? Me gusta pensar que en algún lugar del Universo esperan turno las voces que no hace mucho ocuparon el espíritu carnal de José Ángel Valente, Ángel González, Mario Benedetti... y, el más reciente de todos, Carlos Edmundo de Ory. Quién sabe si en este mismo instante alguna de ellas...

Orihuela en las Calendas de agosto


En la mañana de estas Calendas de agosto, tórridas en la Vega Baja del Segura, visitamos Orihuela. Como en el "Lamento Borincano" de Caetano Veloso, "todo está desierto, el pueblo está muerto..." O, como en Ferragosto italiano, tutto chiuso, más por agosto que por domingo. Buscamos la casa-museo del poeta, más casa, con su patio, su huerto y su higuera, que museo. Poca noticia nueva encuentra el visitante que ha leído un poco de y sobre Miguel Hernández. Establecimiento austero, de corto recorrido, aunque de impecable presencia. Digna de mención es la labor apasionada de Manuel Terres, que recibe al visitante en la salita-comedor y lo introduce en lo esencial de este espacio. Y si se tercia, conversa sobre otras cuestiones de interés. Hablamos, por ejemplo, de Agustín García Calvo y sus tertulias en el Ateneo de Madrid, bajo el tórrido sol oriolano. Ahora que estas Calendas ya empiezan a menguar, pienso en ese Sijé "muerto como del rayo", y sigo estremeciéndome por la lectura de una de las tres elegías inmensas de la literatura española. En Orihuela, su pueblo y el nuestro.

(Pozo del patio de la Casa-Museo de Miguel Hernández. Fuente: Silenos)

Ángel Mendoza libera su pájaro negro


Asisto a un acto literario. Mejor homenaje no cabe para José Saramago. El poeta Ángel Mendoza ha presentado en Cádiz su Pájaro negro, en compañía del periodista y también poeta Juan José Téllez. Como viene siendo habitual en los actos culturales de esta ciudad, poca gente en la sala: una veintena de personas sumando amigos y poetas. Aún no tengo el poemario de Mendoza, con el que ganó el II Premio de Poesía de la Fundación Ecoem (2009) y que acaba de ver la luz por gracia de Ediciones de la Isla de Siltolá, pero la lectura pública de algunos de sus versos ha despertado mi interés por este libro breve pero intenso, presidido por la pérdida en sus dimensiones más humanas (la infancia, la memoria, la muerte...). Salgo del acto más convencido aún de que en estos tiempos de capitalismo salvaje, ideologías embarradas y sálvese quien pueda, leer poesía es abrazar la supervivencia.

Sobre "Poetas de aquí y ahora" (EPS)


Manía de clasificarlo todo, lo mismo a las personas por sus afinidades políticas, que las cuentas de un collar por sus colores. J. Ruiz Mantilla se hace eco de los intentos (¡qué obsesión!) de "bautizar" y, a la postre, encorsetar a un grupo de poetas nacidos en los últimos cuarenta años, defininidos por el articulista como "eclécticos, vivos, atentos y comunicativos" y "poetas globales". Puestos a etiquetar, acaso "les puede venir bien", añade, la de "la generación del 2000", título ya lanzado por L. A. de Villena. Debo reconocer que he leído algo de Ana Gorría, de Luis Muñoz y de Raquel Lanseros, pero no del resto. Lanseros me parece poeta culta, cuya versatilidad en temas y formas no deja de seducirme. En su Croniria (Hiperión, 2009) hay un buen ramillete de poemas notables. Sin embargo, no debe el lector de El País Semanal hacerse una idea parcial de la(s) hornada(s) de poetas españoles de las últimas décadas. Porque hay otros valores que no aparecen en el artículo, como es normal en este tipo de selecciones parciales, como, por ejemplo, Eduardo García (1965), que goza ya de cierto y merecido reconocimiento, el poeta y traductor Eduardo Moga (1962) y Manuel F. Reina (1974), más desconocido, pero de voz prometedora (léase con placer su Las rosas de la carne, en Calambur, 2009). Y ojo con esos otros poetas que van desbrozando el difícil camino de hacerse un hueco entre los escasísimos lectores de poesía de este país sin un premio de relumbrón que los catapulte, como Olga Bernad (1969) y su ópera prima: Caricias perplejas (Isla de Siltolá, 2009). Es obvio que EPS ofrece una mirada panorámica, y es de agradecer que la dedique esta vez a la poesía, pero es lamentable que pase a todos sus protagonistas por el tamiz del estilismo vestuario, lo mismo si se trata de empresarios, actores, toreros, deportistas o, como ahora, poetas. Con ello, y a pesar de que se editan algunos poemas dignos (de Lanseros y A. Lucas especialmente), se fortalece más la imagen del escritor (qué manida dicotomía la de ciudad/campo que sirve de decorado de cartón piedra) que la obra. Lo cual va en la línea contraria de lo que ayer mismo destacaba R. Fresán en un interesante artículo, "Escritores en la sombra", en ABC Cultural.

(Imagen: A. Lucas, J. Rodríguez Marcos y Elena Medel. Fuente: EPS)

Semana de poesía: Centro Andaluz de las Letras e Isla de Siltolá


La primavera genera y concentra actos literarios aquí y allá. El Centro Andaluz de las Letras reunió el pasado miércoles en Cádiz a varios poetas jóvenes cuyos nombres ya despuntan: Raquel Lanseros, Carmen Moreno, Charo Troncoso, Javier Vela y Julio César Jiménez. Durante hora y media hablaron de la poesía y sus aledaños, especialmente de la imagen del poeta y de la difícil ubicación de la poesía en estos días cibernéticos y de metas comerciales. Luego el escasísimo público (una decena, y no echemos la culpa al fútbol: en Cádiz hay una desidia in crescendo a asistir a los actos literarios, salvo que brille en cartel algún estrellón de las letras hispanas) preguntó y debatió con ellos. Luis García Gil y servidor alargamos la conversación con los protagonistas en un bar cercano.
Ayer otro acto poético me convocó por la tarde en La Casa del Libro de Sevilla. Ardían en la ciudad a esa hora varios soles y abundante gentío. La sala de actividades de La Casa del Libro menguó ante tanto público. En la mesa estaban el editor de Isla de Siltolá, Javier Sánchez Menéndez, el poeta José Mateos, que hizo de maestro de ceremonia, y los dos autores con sendos poemarios pimerizos: Pilar Pardo con su Temporada de fresas, y Tomás R. Reyes con su El huerto deseado. Pilar, mujer discreta y algo contenida, habló de emociones, del agua como metáfora poética, del influjo de maestros como el presente Mateos. Tomás confesó preferencias poéticas, entre ellas otros maestros, como San Juan de la Cruz, JRJ o Rilke, y subrayó el poder subyugante del silencio. Fue un acto algo breve, que dejó insatisfecho a los que queríamos más. Insatisfacción que quedó compensada por el conocimiento, al fin directo, de varios amigos blogueros, como J. A. González Romano, Enrique Baltanás y J. M. Ridao, así como por unas breves palabras con Abel Freu, el artista del diseño y maquetación en Isla de Siltolá. La reunión se disipó poco antes de las primeras luces de la noche. A mí, que soy de natural sediento, me faltó una cerveza en tan grata compañía, no necesariamente para hablar de poesía. Salí al fresco de la noche en dirección a Triana, y en la calle Betis me remojé los adentros constatando una vez más lo hermosa que es Sevilla por debajo de veintinco grados.

II Encuentro primaveral en Los Toruños


Ayer, en el Parque Metropolitano de los Toruños y Pinar de La Algaida (Cádiz), se celebró la segunda jornada del II Encuentro que coordina, desde que alumbrara la feliz idea el año pasado, la profesora y poeta Charo Troncoso. Aunar actividades culturales y lúdicas, relacionadas estrechamente con la primavera entrante, es el objetivo de estas jornadas, que hoy continúan con varios actos, entre ellos un concierto de Javier Ruibal. Ayer, cuando mi hija y yo nos acercamos pedaleando hasta allí, nos encontramos con un edificio de reciente factura, titularidad de la Junta de Andalucía, que sustituye a la carpa, velador y bancos de madera del año anterior. Es un recinto con varios patios y dependencias en derredor, un centro de intepretación de esos que tanto abundan ahora, con pantallas digitales y paneles informativos. Si el año pasado los recitales de poesía y otros actos se hacían al aire libre, bajo el ruido del gentío acodado en la barra del bar, este año hay salas cubiertas con megafonía. Se ha ganado en infraestructuras, pero se ha perdido en calidez y, me temo, en contacto con la naturaleza. Ayer, como decía, tuvimos ocasión de ver En medio de las olas, la película documental que el poeta Luis García Gil y Pepe Freire filmaron en 2009 para rescatar la memoria del padre del primero, José Manuel García Gómez, poeta y dinamizador cultural en el Cádiz de los cincuenta del siglo XX. Luego Luis, Charo Troncoso y Eduardo Flores presentaron el Aula de Poesía José Manuel García Gómez, un proyecto incipiente, iniciativa de Luis, que pretende convertirse en lugar de encuentro de poetas, y en el que servidor también arrimará, dentro de sus posibilidades, el hombro. La mañana se alargó con un concierto de José Luis Pineda, que presentó su disco Olla de Grillos, una docena de poemas cantados con esa voz preciosa de Pineda, que a mí me recuerda en muchos de sus relieves a Silvio Rodríguez, aunque menos aguda y más sutil. Un descubrimiento, he de reconocerlo. Como lo fue también ver en el escenario al escritor Alejandro Luque palmeando el cajón. Lástima que hubiese poco público para distrutar de este delicioso concierto. Hoy, más en Los Toruños.

(Un momento del concierto de J. L. Pineda)