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La ausencia (¿y su territorio?)

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Triste es el territorio de la ausencia.
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...Con este verso comienza una de las elegías que José Agustín Goytisolo dedicó a su madre, Julia Gay. ¿Qué territorio es ese? ¿Cómo puede tener un espacio la ausencia, que es por definición no estar?
...La ausencia es un rastro, una estela evanescente que nos convoca y huye. Al ir a su encuentro, atravesamos un territorio que no es más que la vida lastrada por el dolor. Y ahí, en ese páramo inhóspito nos esforzamos en vano en asir lo inasible ("Me abrazaré a tu sombra", escribe Rafael Guillén en la elegía a su madre). La vida de antes, la casa de antes ("Yo amaba aquella casa / sin vientos ni desgracias", sigue Goytisolo) ya no serán las mismas, pero seguirán siendo. Porque la vida es mudanza, triste mudanza a menudo. Agua que fluye por declives hasta el muro postrero. O jolgorio de pájaros que se quedan cantando en el huerto del poeta de Moguer. Acumulamos ausencias como contamos años. Sombras que van y vienen, nos invitan a seguirlas, se alejan con las brisas primaverales. Pero en la evocación hay olor, hay luz, concluye Goytisolo: 
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...Sea fragancia el tiempo del no ser
...y claridad su reino. 
...
...Y desde ese reino esperamos el prodigio de su voz, como Pablo Baena espera la de su amigo muerto: "El aire está esperando que de nuevo tu voz / vuelva a oírse en el mundo". 
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Sin duda, triste es el territorio de la ausencia, pero grata la región del recuerdo.

Silencio, lecturas y fragua de versos

Disculparán los lectores de estos Silenos el silencio prolongado. Si hasta hace un mes se debía a que otras ocupaciones me tenían cautivo, ahora se debe a que no tengo más acceso a la red que esta cafetería aledaña a un centro comercial, cercano a la zona de playa donde suelo pasar parte del verano. Si a ello añadimos que nunca hemos querido televisor en esta estancia estival, el resultado es una jornada larga, plena de lecturas y escritura, con alguna visita (obligada) al cine de verano. Me he traído cuentos de Chéjov (en la edición de Paul Viejo) y Thomas Mann (en Edhasa), obras de Italo Calvino para relectura, el Rojo de Pamuk y poesía francesa en Gallimard (Paul Éluard y otros). Ando además a la zaga con varios versos que una vez se presentaron, se enquistaron e insisten en permanecer en el limbo de los versos solitarios, impidiendo que aflore el resto del poema. Creo que fue JRJ quien dijo que las Musas insuflan el primer verso, pero el resto es trabajo, duro trabajo ("canto obstinado") de taller. Cincel y martillo bajo el sol, apremiante, del Mediterráneo.

Lanseros y Valverde aplacan el levante

La presentación de libros de poesía tiene algo de epifanía en diferido, algo de alumbramiento ya tardío. Y también de titánico esfuerzo por mostrar lo que brotó un día, cada vez más lejano, acaso en la soledad de un parque, o en mitad de un tumulto inspirador de soledades. Ayer, casi mediado junio, el viento de levante (por el brazo ejecutor del Centro Andaluz de las Letras) trajo a Cádiz a dos poetas andaluces cuyas voces ya forman parte del páramo poético. Raquel Lanseros, curtida en versos y premios, y Fernando Valverde, no menos favorecido por las Musas y procurador de encuentros donde la poesía habla y callan los poetas. Fueron presentados, respectivamente, por otros dos vates del Sur: Luis García Gil y Javier Vela. La tarde, ventosa e impertinente, contuvo su ímpetu y amainó durante el acto, dejando el tiempo adelgazado en un susurro, grato susurro. Raquel celebraba la vida y sus bondades, porque Las pequeñas espinas son pequeñas, mientras que Fernando abundaba en La insistencia del daño por madrugadas, ayeres y precipicios. Qué proeza venir a cantar versos en tardes de azote levantisco. Qué placer haber compartido esa calma, ese sorbo de agua en el secarral de este tiempo español tan anodino.




Otro poeta Ángel (Mendoza) y su luz de hoy

Hay poetas que labran su obra con callada dedicación, como si no quisieran hacer ruido con el martillo y el escoplo, y cada cierto tiempo asoman para regalarnos un poemario que es primor de ebanista, fruto en sazón. Es el caso de Ángel Mendoza, poeta de El Puerto de Santa María, cuyo quinto libro de poemas ha visto la luz en el sello Libros Canto y Cuento, la meritoria editorial jerezana que ha levantado otro poeta del Sur: José Mateos. Cuatro años después de su Pájaro negro (Siltolá), Mendoza vuelve con La luz de hoy a un tema que ya es medular en su poética: el tiempo. La niñez retorna como refugio luminoso frente a las sombras de hoy (Después, vuelta al Infierno / oliendo a Paraíso) y la memoria deviene reducto y bálsamo contra el paso acelerado y doloroso de la vida (Semáforo verde, / la vida que pasa). Poesía intimista y existencial, dolorosamente humana, que revela el desamparo creciente del adulto ante la vejez (Somos miedo que crece, / nostalgia de otra luna, / dolor de hacernos viejos). Ese desamparo cobra mayor dimensión cuando se toma conciencia de que una vida significa la renuncia a todas las demás, la insignificancia del hombre en el universo (Triste luz de bombilla / bajo infinitos astros). De ahí que la huida (¿hacia dónde?) sea una opción (Cualquier camino para susurrar / el idioma secreto de la vida). Pero no todo es sombrío en la visión del poeta. Luce la primavera en "Música de marzo" con reminiscencias machadianas (En las ramas de los sauces / el jilguero ha florecido, / los álamos blancos gritan / el verde azul de los ríos) y en otro poema de la estación florida, "Las palabras de mayo", se lanza un conjuro contra la desazón (Si mires donde mires / todo es agua podrida, / será que no encontraste / la llave de tu fuente). Lo mismo sucede en "Azúcar", cuya lluvia gozosa (está lloviendo azúcar. Mójate / del invierno más dulce de tu vida) contrarresta la lluvia sin ilusión de "Dos vidas"(Llueve sin ilusión y está la madrugada / limpiando las señales de un cuerpo que no es tuyo).
Los lectores de poesía deberían seguir el camino firme de este poeta, de este otro Ángel del verso español que, como Valente, clamaba en "Límite": Qué oscuro el borde de la luz / donde ya nada / reaparece".

Dos comuniones gozosas de poetas

Mecida por un poniente suave que preludia aromas primaverales, nuestra ciudad atlántica ha sido por tres días sede de la poesía iberoamericana. Poetas de aquí y poetas de allá en comunión fugaz pero perdurable, entregados a la gozosa tarea de debatir sobre la palabra poética de ambos ultramares y a la no menos gozosa recitación de sus versos. El Festival Iberoamericano de poesía (dedicado a Costa Rica como país invitado) ha sido posible gracias a la cada vez más activa Fundación Carlos Edmundo de Ory y, muy especialmente, al perito timonel que maneja el gobernalle de la gestión, el poeta Javer Vela. En una antigua cárcel, hoy recuperada como Casa de América frente al océano inquieto, aún resuena el eco de los versos de Javier Bozalongo, José Pérez Olivares,  Manuel Díaz Martínez, Marcos-Ricardo Barnatán, Noni Benegas, Violeta Medina, José Ramón Ripoll, Felipe Benítez Reyes, Joaquín Pérez Azaústre, Julieta Dobles, Osvaldo Sauma, Ana Istarú, Mauricio Molina y David Cruz. Si, como dijo el poeta cubano Manuel Díaz Martínez recordando una cita de Eliseo Diego, la poesía es darle vueltas a la cara oscura de las cosas, en esta vieja prisión lo oscuro ha rodado para hacerse luz.

* * *

Desde otra ciudad que también mira desde antaño a Ultramar, Sevilla, nos llega la feliz noticia del nacimiento de Estación Poesía, revista respaldada por CICUS (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) y dirigida por el escritor y amigo Antonio Rivero Taravillo. En el Comité Editorial figuran Enrique Baltanás, Juan Bonilla, Luis Alberto de Cuenca, Ana Gorría, Ioana gruia y Aurora Luque. Y en este primer número se dan la mano poetas de reconocida trayectoria con otros menos conocidos, comunión que es posible porque, como afirma su director, "no basta tener un nombre hecho, los poemas se tienen que defender por sí mismos, por su excelencia". Están, pues, Juan Carlos Abril, Jesús Aguado, María Alcantarilla, Carlos Alcorta, Hilario Barrero, Francisco Barrionuevo, Susana Benet, José Manuel Benítez Ariza, Felipe Benítez Reyes, Piedad Bonnett, Ben Clark, Pablo Fidalgo Lareo, Trinidad Gan, Álvaro García, José María Jurado, Juan Lamillar, Juan Manuel Macías, Pilar Márquez, Erika Martínez, Francisco José Martínez Morán, Lola Mascarell, Toni Montesinos, José Luis Morante, Manuel Moya, Josefa Parra, Joaquín Pérez Azaústre, Antonio Praena, Olga Rendón Infante, Josep M. Rodríguez, María Ruiz Ocaña, Lola Terol, Álvaro Valverde y Javer Vela. Larga vida, querido Antonio, a este hermoso proyecto.
 

Un poema, una flor y Caballero Bonald

Para celebrar el Día del Libro, en el que se concederá el Premio Cervantes a mi paisano José Manuel Caballero Bonald, os dejo un poema y una flor. El poema pertenece a mi libro Son caminos; la flor, a una tierra que ya no recuerdo.


LOGOS
 
Si nos fuera posible separar
del cuerpo decadente el pensamiento,
cogerlo entre las manos,
limpiar sus adherencias,
dejarlo en desnudez y reducido
al núcleo primigenio,
como almendra naciente y vulnerable,
como palabra flor en eclosión,
como gota de agua inaugural
en estreno del mundo…
podríamos viajar lejos del llanto,
alzados por encima de las sombras,
testigos intocados por el tiempo.

Vuelta, nuevos bríos y versos de Carmen Moreno

Después de unos meses de baile lento y trabajoso, por mor de responsabilidades académicas absorbentes, y luego de haber tirado lastre por la borde, recupero los Silenos con brío renovado y el propósito de no permitir que se oculten de nuevo en la floresta. 

* * *

Ayer asistí a la presentación de un nuevo poemario de Carmen Moreno, titulado Relámpagos (Madrid, LVR ediciones, 2013). Fue en la librería-café "La clandestina" (Cádiz). Ofició de presentador un Javier Ruibal lírico, desprovisto de guitarra. Son los poemas de este libro muy breves, apenas el fulgor de un guiño, y veloces y temibles como dardo emponzoñado. Pinceladas de amor y desamor, erotismo, desamparo... en las tres primeras (París, Relámpagos Monroe y Pasillos), y destellos de una Rusia evocada a través de Tsvietaieva, Gorenko, Pushkin o el perfil palaciego del Hermitage en la cuarta parte (Rusia en un destello). Lectura engañosamente ligera, fugaz en apariencia:
. Carmen


.

VIII
.
Antes de que mi sombra 
sea una con tu sombra
deja que mi cuerpo
nazca del derrumbe de los cuerpos.
.
.
XXIV
.
........................................... (Para Marilyn Monroe)
.
No dejes que el revólver te mancille.
Sal de la vida como mereces,
con la premura de las rachas de viento.

Publicado ya el número 7 de "Isla de Siltolá. Revista de poesía"

Acaba de aparecer el último número de Isla de Siltolá. Revista de poesía, donde publico algunos poemas. Estoy, como puede verse, en magnífica compañía.


 Colaboraciones inéditas de: Nicanor Parra, Aquilino Duque, Jaime Quezada, Miguel Ángel Yusta, Tomás Rodríguez Reyes, Efi Cubero, Luis Alberto de Cuenca, José María Jurado, Manuel Martínez Forega, Juan Cobos Wilkins, Luis Miguel Rabanal, Marta Navarro, Inmaculada Moreno, José Manuel Benítez Ariza, Antonio Rivero Taravillo, Pilar Pardo, Antonio Serrano Cueto, Jordi Doce, Antonio Gil García, José Luis Gómez Toré, Sergio Fernández Salvador, Rodrigo Olay, Gonzalo Gragera, Mascha Kaléko (traducción de Inmaculada Moreno). Crítica y reseñas de: Rafael Adolfo Téllez, Miguel Ángel Lama, Manuel Moya, Javier La Beira, Olga Bernad y Pilar Pardo.

Nuevo poemario

Envié este texto para que se leyera en la presentación de Cuadernos de Krónion en la Feria del Libro de Cádiz, el pasado día 9.



Son caminos es un pequeño poemario sobre el viaje, el tránsito, la mudanza, el pasar en definitiva. Ha querido el azar que se presente poco después de haberme trasladado a París, donde ejerzo en los ratos libres de aprendiz de flâneur, de paseante atento, y donde leo, a la vez, la aventura por el sórdido París de posguerra de otro paseante: el vagabundo Jean-Paul Clébert. Tres circunstancias cruzadas que confirman que la vida es un constante cruce de caminos. Muchas gracias, querida Nieves, por haberme invitado a estar en este hermoso proyecto junto a tantas plumas y tantos pinceles admirados. Muchas gracias a Del Centro Editores por mantenerlo vivo. Y, cómo no, mi agradecimiento a mi querido pintor, Manolo Morgado, cuyas ilustraciones son lo mejor del librito. Finalmente, mando un fuerte abrazo a los amigos que sin duda estarán en la sala.
Bulevard de Saint-Germain, 6 de mayo de 2012.
Día de la esperada victoria de Hollande.


Una de las ilustraciones que contiene el libro, obra de Manuel Morgado.

Celebración para la poesía / La poesía como bálsamo

Día Internacional de la Poesía. Tres niños y un adulto asesinados a balazos en Toulouse. Un atentado con decenas de muertos ayer, en Irak. Matas, a prisión por corrupción. El chófer del ex-consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, a prisión con su jefe, por corrupción múltiple. Camps afirma estar en forma para hacerse con las riendas del Gobierno. La vergüenza nacional de los políticos, cuyos cinismo y mediocridad se han vuelto endémicos. El juego archisabido de los sindicatos en las vísperas de una huelga general... ¿Puede la poesía mitigar el horror y la náusea? ¿Es la poesía una invitación a la fuga del poeta, del lector? ¿Qué es la poesía, para que hoy se la celebre entre naciones?

Libros, libros... poesía, poesía...

Hace poco más de una semana recibía en mi correo La poesía es un fondo de agua marina (Los Libros de la Frontera, 2011) y Absurdos principios verdaderos (March editor, 2011), libros de poesía que me enviaba generosamente su autor, Santiago Montobbio. Hoy me he encontrado con nuevos libros en el casillero, todos ellos gentileza de ese mecenas de la poesía que se llama Javier Sánchez Menéndez, pues son hijos de su sello editorial (Ediciones de la Isla de Siltolá): El mar del otro lado, de Olga Bernad; Después del siglo XX, de Fernando Ortiz; El llanto de los boxeadores, de Fernando Sanmartín; y Versión original, de Antón Castro. Tantos envíos hacen que me sienta abrumado, porque van precedidos por una imagen de mí que no se si se corresponde con la realidad: la de un lector que sabrá apreciar lo que tiene en sus manos, bien que a veces le cuesta valorar lo propio, lo que ha de acabar en otras manos. En cualquier caso, he empezado a leerlos y en breve dejaré aquí constancia de mi impresión de, al menos, un par de ellos.

Julia y Consuelo Gay

Acabo de leer los poemas elegíacos que José Agustín Goytisolo compuso por la muerte de su madre, Julia Gay, víctima de los bombardeos de la aviación fascista italiana que apoyaba desde el aire a las tropas insurrectas de Franco. Ocurrió en el Paseo de Gracia, en Barcelona, el 17 de marzo de 1938. Goytisolo, que entonces tenía solo diez años, consagró más tarde dos libros, El retorno (1955) y Final de un adiós (1984), al dolor por la pérdida y a la rabia por una muerte injusta, violenta, prematura. Hay poemas bellísimos en estos libros, que permiten reconstruir, entre la vigilia y el sueño, en una atmósfera a veces brumosa y lejana, entre la ciudad y la arboleda, la imagen de Julia Gay. Los lazos familiares me llevan ahora a empezar un librito que tenía olvidado en mi bliblioteca (acaso por ser extremadamente delgado entre volúmenes corpulentos): Poetas muertas. Consuelo Gay (EdG, 1999), cuya introducción firma Luis Goytisolo, acompañada por un prólogo de Elvira Huelbes. Se trata de la única hermana de Julia y tía, por tanto, de los Goytisolo. Paso, pues, de las elegías en honor a Julia a los ocho poemas que escribió Consuelo. De momento, transcribo un poema de José Agustín que me ha conmovido especialmente:


NO EN TU CASA

Sucedió que la muerte
por doquiera imperaba.
No en tu casa no en otra,
no alrededor de nadie.

Estaba allí tendida

como un pájaro inmenso.
Sucias manos querían
todo el país su nido.

Y sucedió sin aire

sin luz que por tal odio
la multitud de afanes
le dio sentencia y forma.

Se cumplieron las suertes

nada quedó en su sitio.
Porque hirieron cegaron
asesinos de luces.


(J. Agustín Goytisolo, Elegías a Julia Gay (Visor, 1999)

Un poema para Año Nuevo

Para felicitaros el año no se me ocurre nada mejor que este poema, que cierra mi libro No quieras ver el páramo:

CARPE DIEM

Esta música, el sol, la poesía,

los amigos sedientos de palabras,

el amor siempre en busca de aposento,
las huellas venideras de algún viaje,

las flores de tu sexo en mis jardines,

esa risa, por dios, tan de mañana…


todo ello justifica la osadía
de vivir en la piel de lo primario,

de encarar el azote de los fríos

sin el abrigo tosco de la vida.

Homenaje a Ory en la revista Caleta

La recientemente creada Fundación Carlos Edmundo de Ory, con la colaboración del Ayuntamiento y la Diputación de Cádiz, celebra en estos días (2,3 y4) un homenaje a la persona y obra del poeta gaditano. Exposiciones, lecturas, mesas redondas, conciertos y otros actos cubren estas jornadas que quieren ser un hito en la memoria del poeta vanguardista y provocador que fue Ory ya desde los años grises de la posguerra española. Ayer tarde se presentó un número monográfico de la revista Caleta, que dirige con discreción y sabiduría el poeta José Manuel García Gil. El libro, cuya cubierta ha ilustrado admirablemente el pintor y escultor Luis Quintero (Finie la monotonie! es el lema), recoge un ramillete de impresiones, poemas, dibujos, fotografías y documentos varios aportados por numerosos amigos, escritores, artistas plásticos y cantautores. La nómina de participantes da una idea del interés del libro no sólo para los estudiosos de Ory, sino también para cualquier amante de la poesía: José Manuel García Gil, Solveig de Ory, Francisco Nieva, José Manuel Caballero Bonald, Pablo García Baena, Osías Stutman, Pilar Gómez Bedate, Francisca Aguirre, Pilar Paz Pasamar, Eduardo Tijeras, Arcadio Pardo, Andrés Sánchez Robayna, José Antonio de Ory, Miguel Sánchez-Ostiz, Andrés Sorel, Luis Antonio de Villena, José María Conget, Luis Eduardo Aute, Marco Fonz, Ricardo Cano Gaviria, Rosa Lentini, Rafael Adolfo Téllez, Felipe Benítez reyes, Guadalupe Grande, Alberto Porlan, Uberto Stábile, Amador Palacios, Juan José Téllez, Ángel Petisme, Jorge de Arco, Rafael Ramírez Escoto, Alejandro Luque, José Manuel Benítez Ariza, Manuel Ramos Ortega, José Jurado Morales, Carlos Manuel López Ramos, Fernando Valls, Javier Vela, Antonio Lucas, Antonio Puente, Juan Luis Calbarro, Nieves Vázquez Recio, Matías Ávalos, Antonio Serrano Cueto, Juan Gómez Macías, Jaume Pont, Rafael de Cózar, Jesús Fernández Palacios, José Ramón Ripoll, César Antonio Molina, Rafael Mesado, Félix Grande, Antonio Hernández, Juan Vicente Piqueras, José Fernández de la Sota, Ignacio Martínez-Castignani, Ana Sofía Pérez-Bustamante Mourier, Pablo Acevedo, Carmen Camacho, Mercedes Escolano, Luis Felipe Barrio, David Eloy Rodríguez, Alberto Lauro, Isabel Bono, Javier Barreiro, José Luis Rey, José María Gómez Valero, Miguel Ángel García Argüez, Raúl Quinto, Ana Rodríguez-Tenorio, José Jiménez y Laura Lachéroy, viuda del poeta.

Esta ha sido mi aportación:

Lo sabemos hace tiempo: cuando un poeta se va, se quedan los pájaros cantando sobre la luna negra de un pozo blanco. Ory fue -es- negro sobre blanco, peregrina noche fugaz errático bulto inmenso y sombrío, pero también leche blanca y heno. Ory es -fue- ausencia y canción, cuerpo de niño psíquico en el aire inexistente de un cajón vacío, mas también jinete audaz en los caballos raros del lenguaje. Ory fue -será- amor y disensión, amante corrompido de flores, preceptor de muchachas castas que besan con las puertas y los labios encendidos, pero también un loco con permiso divino que escribió sobre una hoja de papel con una mancha en su virginidad. Estos son los Ory que conozco, los que sobreviven al canto de los pájaros, voces del hombre Carlos Edmundo que se fue mitad soñando y otra mitad dormido.


Nace una editorial en Cádiz

El nacimiento de una librería o una editorial ha de ser celebrado siempre por quienes vivimos entre libros. Más aún en este desfiladero empresarial en el que se ha convertido la crisis. Y más aún si la ciudad que acoge el parto es pequeña, provinciana, isleña y, además, la propia. En Cádiz, ciudad que se empina y busca el cielo a través de más de un centenar de torres miradores, antiguas atalayas para controlar el tráfico marítimo ultramar, nació en primavera Bablé Ediciones, un proyecto dirigido por el periodista Jesús Bablé pensado inicialmente para publicar libros turísticos y comerciales, pero que, apenas cinco meses después, se abre como flor otoñal a la literatura. Para ello se ha sumado a la empresa el poeta José A. Bablé, hermano del editor, que ya dirige la colección "Torre Mirador", creada para albergar obras (prosa y verso) de escritores gaditanos. La apuesta cultural ha echado a andar con un poemario, Domus Viridis, de la poeta Patrizia Marruffi. Es este libro, editado con primor e ilustrado por Patricio Carretié, un jardín doméstico de plantas mimadas por la mano de Marruffi, donde poesía y botánica se abrazan naturalmente, como la hiedra a un muro, en cuatro apartados que delimitan el hábitat: "Media sombra", "Luz parcial", "Luz directa" y "El jardín". Ayer tarde asistimos a la presentación del libro, encomendada a la también escritora Mª. Ángeles Robles Morales. Ya está en pie la primera "torre mirador" de los Bablé, un edificio más con el que esta familia enriquece desde hace años el patrimonio cultural de Cádiz. ¡Enhorabuena y mucha suerte!




Os dejo un poema del libro:


PETROSELINUM CRISPUM

Podría participar en todo aliño
-lustrosas hojas en tres gajos dentados partidas,
y nervudos, angulosos, ramificados tallos-.
Se cuentan de mar y de monte, el oreoselino.
Se afirma de adorno o compostura excesiva.
Y honra a San Pancracio... el discreto perejil.



(Fotografía: Jesús Bablé, Patricia Marruffi y Mª. Ángeles Robles)