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Un microrrelato parisino de leyenda

De un libro de microrrelatos inspirado en París, os dejo esta muestra.
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LA LEYENDA
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Romulus y Rémus han crecido marcados por la leyenda. Desde pequeños han sido aleccionados en el arte del avistamiento no solo de piezas volátiles, sino de todo tipo de objetos y seres móviles, conscientes de que en cada cómputo se jugaban la vida. De niños buscaban las alturas de los bancos, las papeleras, los pretiles o las escaleras; de adolescentes se encaramaban a los árboles, las murallas, los puentes o los parapetos del Sena. Siendo adultos subían a los campanarios, las azoteas de los edificios o las cubiertas de los monumentos históricos. Pese a los esfuerzos de ambos por hacerse con la victoria, el ejercicio numérico siempre ha arrojado un saldo parejo. Ahora, respetables octogenarios de gorra y bastón, se sientan en los bancos de los Campos Elíseos y cuentan a las turistas de andares volanderos. A veces acuerdan como restricción el color del cabello o de las ropas; otras, la cortedad de la falda o el estampado de los pantaloncitos. Aunque ya no recuerdan la misión histórica para la que nacieron, siguen arreglándoselas para redondear las cifras en un prudente empate.

Podría ser un microrrelato

(H)USO HORARIO
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Me despierto a las 3:00, retraso el reloj a las 2:00 y me duermo de nuevo. A las 3:00 me despierto, retraso el reloj a las 2:00 y me duermo. A las 3:00 me despierto, retraso el reloj a las 2:00 y me duermo. A las 3:00 me despierto, retraso el reloj a las 2:00 y me duermo. Luego de repetir esta operación cinco veces, comienza a amanecer. Son las 3:00 de la mañana, por lo que retraso el reloj a las 2:00 y desayuno.

Un microrrelato boscoso

TRABAJOS Y DÍAS (1): EL DESCORCHE
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Principiaba junio en los bosques cuando llegaron al alba con palos largos, hachas y perros catadores. Se aplicaron a la faena bajo el estridor ardiente de las chicharras. Cumplida la jornada, abrieron los zurrones y repartieron pan y queso. Con el sol poniente regando las altas copas, esperaron a que los alcornoques descorchados destilaran el rojo vino. 

De un libro nuevo, una muestra

Os dejo una muestra de un libro nuevo de microrrelatos, inspirado íntegramente en París, que anda estos días en busca de editor.
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Arthur y Paul
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Cercano el alba de un día abrileño, dos noctámbulos caminan abrazados por la rue Lepic camino del boulevar de Clichy. Se adivina que son asiduos de Montmartre porque celebran las bondades de la noche y muestran el desaliño indumentario como signo de distinción. Arthur y Paul son bien conocidos en los tugurios y prostíbulos por su desmedida adicción a la poesía. Acostumbran a declamar acodados en la penumbra de la barra, ante la fascinación de las putas y la mirada lánguida de los gays. Cuando Arthur no zozobra como un barco ebrio y Paul dirige con magisterio el ceremonial de las fiestas galantes, congregan en torno a sí a un auditorio atento, respetuoso y hasta émulo de sus virtudes literarias. Por la rue Lepic suelen bajar poco antes de que despunte el día, siempre juntos, siempre ebrios, luego de haber derramado versos blancos en las sábanas amigas.

Cleptomanía (o un microrrelato sobre esta España nuestra)

Douglas Fairbanks en El ladrón de Bagdad (Raoul Walsh, 1924)
CLEPTOMANÍA
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Desde que aprendí el significado de la palabra, no lo oculto: mi hijo es cleptómano. Haber reconocido la enfermedad me ha eximido de culpa y ya no me mortifico con su educación, que, pese a todo, ha sido esmerada y eficaz. Que mi hijo robe no me preocupa; lo que me irrita es no poder exhibir yo, cuando la policía me detiene en flagrante oficio, un certificado médico semejante. 

Revisando papeles, el "noseo" de los años y un viejo microrrelato

Biblioteca del Archigimnasio de Bolonia
Revisando papeles, me topo con borradores de algunos microrrelatos que salieron publicados hace cuatro años en Fuera pijamas. No sé que tiempo tienen estos estados de escritura; tal vez cinco o seis años. Desde aquel primer libro mío de ficción ha llovido lo suyo: he escrito un poco más y publicado algunos títulos; y, supongo, ya no soy el mismo. Uno entra en veredas nuevas, se decide por este o aquel sendero en raras encrucijadas, abandona caminos al poco de emprenderlos, opta por rutas poco antes insospechadas. ¿Significa esto que se mueve? ¿Es esto avance? Cuanto más leo y más escribo, tanto más dudo, vacilo, noseo. Pero hay que seguir leyendo, escribiendo, vacilando. Tercamente. Como aquel lector que hoy me muestra su prehistoria literaria en un folio con tachaduras (Mientras suena en mi estudio Stormy weather en la voz anchurosa de Betty Carter).

EL LECTOR NOCTÁMBULO

Instruido durante mucho tiempo en los cuarteles del insomnio, el lector noctámbulo mora entre las sombras letradas de la Sala de Manuscritos, Raros e Incunables. Códices españoles del siglo XI, incunables de Lutecia, volúmenes quinientistas importados de los talleres de Amberes o Basilea. No hay libro antiguo que se resista a su olfato prodigioso, ya oculte su fruto bajo la cáscara de los latines medievales, del griego bizantino o de la indescifrable arabía. Se ha acostumbrado al polvo secular de los anaqueles, al olor a humedad que corroe la madera en los siete sótanos y a los guardianes que vigilan apostados en las tinieblas; y aunque la iluminación de la biblioteca es pésima, goza de vista de roedor y conserva inmaculado el deseo de acariciar la piel áspera de los infolios. Pero cuando el alba asoma por las claraboyas y los viejos vitrales, restableciendo la dimensión humana de los techos artesonados y los pasillos angostos, corre a refugiarse, hasta el próximo ocaso, en su ratonera.

Fuera pijamas, Montcada i Reixac - DeBarris, 2010, p. 49. Fue incluido también por I. Andres-Suárez en Antología del microrrelato español (1906-2011). El cuarto género narrativo, Madrid, Cátedra, p. 499.

Marta forever

Diosas minoicas. Museo de Heraklion (Creta). Fuente: Silenos

Marta acapara microrrelatos, cuentos y novelas de variada extensión e innumerables propósitos. Marta es la protagonista de cientos, miles, millones de historias; su nombre figura ya incluso en ensayos filosóficos, monografías sobre estética y un sinfín de tesis doctorales. Marta empieza a estar cansada de tanto esfuerzo, de sostener el peso de tantas vidas e intervenir en tantos desenlaces no siempre satisfactorios. Pero, sobre todo, Marta está hastiada de ser la última superviviente del planeta y tener que dedicar todo su tiempo libre a leer tanta literatura sobre sí misma.    

Mis cuentos en el blog de Antón Castro

El escritor y periodista Antón Castro publica hoy en su blog tres relatos míos. Muchas gracias, Antón. Podéis leerlos AQUÍ.

Un microrrelato para estos días

Me dice mi hija que en el instituto le han pedido un microrrelato navideño. Le doy alguna idea, le sugiero un comienzo, pero no parecen convencerle. Entonces le he leído este que apareció en mi Fuera pijamas (2010), por ver si le sirve de inspiración:

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GÉNESIS
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Desde su altura, con la visión privilegiada de los dioses, compone un vergel admirable en medio de una planicie rodeada de cimas suaves. Coloca árboles frondosos, de sombra prieta y perpetua fruta en sazón: doradas manzanas, pomelos de orondo deseo, ciruelos y melocotones cuya pulpa estalla derramando sus líquidos y olores en brazos del céfiro. Alrededor coloca arbustos de baja espesura y cuevas donde habita alegre la luz. Muy cerca de una de estas cuevas coloca un manantial de agua saltarina, que, a medida que discurre hacia la planicie, crece en caudal y envergadura, hasta escindirse en cuatro ríos sonorosos. En medio de todo, en el espacio que dista entre dos árboles señeros, uno esplendente al sol, el otro tenebroso y retorcido, coloca al primer hombre y a su lado, hermanados por la carne, a la primera mujer. Como desde su altura no logra saber qué traman, apoya los codos sobre la planicie con la cara entre las manos, y espera expectante. Pero no sucede nada. Entonces recuerda que aún debe colocar a los demás pastores, al ganado diseminado en la floresta, a los Reyes Magos y, cómo no, a los tres protagonistas del belén.

El porqué de la escritura (y otros asuntos literarios)

No sé bien por qué escribe el escritor de hoy. Es una pregunta que a menudo se hace en entrevistas o presentaciones de libros. Para responder a lo que ya es un locus communis, el tiempo y las ocurrencias (mucho menos la sensatez y la inteligencia) han ido conformando todo un catálogo de perlas, entre las que destaco ahora una muestra: "Para sentirme un dios creador", "Para corregir aspectos de un mundo imperfecto", "Porque se me agolpan dentro las palabras", "Para ser yo mismo", etc. (Esta última no tiene desperdicio. Se trata de una torpe actualización de la célebre sentencia clásica Nosce te ipsum, "Conócete a ti mismo", difundida en las culturas occidentales durante siglos a través de repertorios paremiológicos y florilegios medievales de sabiduría. Por cierto, cómo abusa el cine norteamericano de la variante "Sé tú mismo", como si los guionistas hubiesen encontrado en esta estomagante formulación la piedra filosofal). Pero no quiero irme por las ramas. Venía esto a cuento del porqué de la escritura literaria. Confieso que no suelo pensar en ello, pero hoy sí. Escribo porque a veces me falta el aire. Escribo porque todos los días veo la misma procesión de interrogantes. Escribo para salirme de este cuerpo que envejece. Escribo para remontar la vida. Y escribo, en fin, para hablar conmigo y sentir que aún estoy, que aún llueve.

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Releo Ágata ojo de gato, de J. M. Caballero Bonald, y pierdo pie en la hondura de ese territorio primitivo y mágico de Argónida. Alterno este libro inabarcable con otro más liviano, que me trae recuerdos parisinos: El café de la juventud perdida, de Patrick Modiano. Y entre uno y otro, leo poemas de Cuaderno de Zahara, de mi amigo J. M. Benítez Ariza, que se nos ha vuelto más serrano que yo mismo. 

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Doy los últimos retoques a un libro de microrrelatos en el que he puesto entusiasmo y corazón a partes iguales. Ahora toca buscar editor, tarea nada fácil en esta España desolada. Me dejo querer. 

Un microrrelato demoníaco



LA TENTACIÓN ESPERA ARRIBA
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 ..Cada domingo después del oficio, media docena de demonios, enanos y alborotadores, vuelan desde una de las muchas puertas del Infierno hasta la calle donde vive el padre Damián y lo esperan ansiosos delante de la puerta de su apartamento. A pesar de su avanzada edad, el sacerdote sube los sesenta y seis peldaños con energía juvenil, sujetando en una mano la bolsa con el almuerzo que le ha preparado doña Amparo, la mujer del sacristán, y con la otra, los negros bajos de la sotana. 
....Cuando llega al rellano, mira a los demonios de reojo, saca un tarrito con agua bendita y traza una frontera líquida en el umbral de la puerta. Los demonios escupen una retahíla de blasfemias en latín y se golpean entre ellos con saña, pero el padre Damián, que ya hace tiempo se conduce inmutable ante los desaires del Maligno, cierra la puerta altivo y se aplica religiosamente al condumio. Es una escena cotidiana, repetida después de cada misa dominical en los últimos veinte años.
.....En contra de la creencia popular, los demonios tienen una paciencia finita. Hartos de los desplantes semanales del viejo cura, acaban desistiendo del asedio y deciden marcharse para siempre en busca de otro ministro de la Iglesia más vulnerable. Con torpe revuelo de alas y cuernos desaparecen por el alto ventanuco que ilumina las escaleras.
.....Hace ya un mes que el rellano está vacío, mas el padre Damián sigue fiel cada semana a su rutina: llena su tarrito en la pila de agua bendita, recoge el almuerzo de manos de doña Amparo, recorre la poca distancia que media entre la parroquia y el portal y, balanceando la bolsa en una mano y sujetándose con la otra los negros bajos de la sotana, va subiendo hacia el rellano. Pero cómo suda y jadea ahora por esas escaleras de Dios.
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Zona de incertidumbre, Sevilla, Paréntesis , 2011, pp. 249-250

Un microrrelato para este lunes gris




 Miradas insólitas
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.....El juguetero triste llega al mercadillo con una mesa plegable y una pequeña maleta que contiene, además del género, una licencia municipal en la que el funcionario del Negociado de Ventas Ambulantes ha rotulado con tinta roja el nº 58. Una vez localizada su parcela, da los buenos días a los vendedores de los puestos nº 57 y nº 59 y planta la mesa en el suelo, abre la maleta y se dispone a organizar la exposición de sus productos.
.....Acostumbrados a ver al difunto Julián empujando su carro atestado de cajas, los otros vendedores se sorprenden de que su sustituto ocupe una plaza de casi cuatro metros cuadrados con tan pocos enseres. De hecho, ya instalado, constatan que le sobra más de la mitad del área delimitada en el suelo. El reproche por tamaño desperdicio salta silencioso de mirada en mirada y va encendiendo el recelo en aquel tramo central del mercadillo. ¿Quién es ese tipo que se permite pagar al ayuntamiento metros que no utiliza, mientras que a ellos les falta espacio para moverse con desahogo?
.....En contra del hábito generalizado del negocio de venta de cachivaches, la mercancía del nº 58 no es de naturaleza miscelánea, sino regular y única, y tan diminuta, que no cubre la superficie de la mesa. De lejos parecen canicas de cristal, con minúsculas incrustaciones de colores en el núcleo. Se mantienen muy lustrosas porque el juguetero les aplica un pulverizador y las humedece constantemente.
.....Este nuevo dato acrecienta y propaga la suspicacia entre los vendedores. Una exposición de tan poco calibre proporciona escasa ganancia, lo que sin duda alimentará el argumento de los vecinos que desde hace meses se están movilizando para que el ayuntamiento clausure el mercadillo. Según ellos, los vendedores no son trabajadores en busca de sustento, sino un puñado de ociosos y aparejadores de cacharros inservibles, gente cuya inutilidad para otros menesteres ha encontrado acomodo en esta actividad más festiva que empresarial. Luego, para colmo, no bien concluya la jornada, lo dejan todo regado de residuos cortantes, líquidos malolientes y deshechos de trapería.
.....Así las cosas, a media mañana decenas de ojos ya están clavados en la estampa de ese hombre de estatura menuda que afronta con aflicción el desguace de la juguetería familiar. Pero el juguetero no está solo en su nueva aventura mercantil. Desde la mesa una cuarentena de pupilas de muñecas, húmedas y relumbrantes al sol de mediodía, devuelven en todas direcciones miradas vidriosas de inquebrantable lealtad.


Del libro Zona de incertidumbre (Sevilla: Paréntesis), 2011, pp. 197-198.

Imagen tomada de http://objetosconvidrio.blogspot.com.es/2011/02/jost-haas.html

Traducido al francés


Gracias a Caroline Lepage Poitiers y todo el equipo de Taadabordo.

Traducción al francés

Caroline Lepage, de la Université de Poitiers, y Céline Rollero, de la Université de Bordeaux 3, han traducido al francés tres microrrelatos míos para el blog Tradaborgo: "El fotógrafo", "La lección" y "Cita pajarera". Para quien, como yo, considera el francés la lengua íntima de la poesía, este regalo de las colegas francesas es un regalo espléndido.

De miedos infantiles ("En el claro")


Os dejo el otro microrrelato que acaba de salir en De antología. La logia del microrrelato (Talentura):




EN EL CLARO
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No tengáis miedo, hijos míos. Aquí estaremos a salvo. Los seres que habitan en el bosque no se dejan ver a cielo descubierto. Sólo se atreven a abandonar sus madrigueras bajo el escudo de negrura expandida que tejen las copas frondosas. Bajo esas sombras sí deambula el ogro con su cuchillo degollador, sí refulgen los colmillos sangrientos del lobo, sí dispone sus terribles asechanzas la bruja infanticida… Pero vuestro padre ha sido muy precavido y ha levantado la tienda de campaña en este pequeño claro, el único resquicio de la inmensa arboleda iluminado por la luna llena. Él mismo os lo contará cuando vuelva. Ya no puede tardar mucho.