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El certamen


Un día soleado de marzo, Zeus, en su soberano aburrimiento, decide organizar un certamen de belleza para las crías de los animales. Encarga a Hermes que lo disponga todo en una llanura del centro de Creta, bajo la mirada salvaje de las cabras Kri-kri, y luego desciende olímpicamente para presidir el acto. La mona, que era culta y ya se había leído la fábula de Babrio donde todos los dioses se ríen de la fealdad de su monito, lo viste de seda para la ocasión, convencida de que su treta obrará el cambio en el final del relato. Y hete aquí que todo iba sobre ruedas: la mona caminaba orgullosa exhibiendo a su hijo ante la admiración general. Pero en ese momento Hermes dio orden a las Náyades para que sirvieran un aperitivo: pistachos de Egina, dátiles de Jordania, cacahuetes de Egipto. Y, ay, naturaleza, la mona y el monito brincaron, rodaron y pelearon por los frutos hasta la extenuación, mientras la jirafa se enredaba, a modo de foulard, las ropas de seda.

(Imagen: emblema del holandés Jacob Cats (1577-1660)
sobre el tema de la mona y su hijo)

Humilde homenaje a Delibes


A Miguel Delibes,
a quien saludé en
El camino
y despedí en
El hereje

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

.....El cuervo sabe que tiene una segunda oportunidad. Posado en la rama del abedul, mira de reojo hacia el sendero por donde viene cavilando la zorra. “Esta vez no, zorra”, se dice para animarse, y aprieta con el pico la porción de queso. La zorra cumple el papel que tiene asignado:
.....─Dicen que tu voz es hermosa, cuervo, digna de ser exhibida en la Scala de Milán, pero que eres muy tímido para abrir el pico. Si quisieras, yo podría convertirte en un Pavarotti. Hace años fui mánager de un loro que, después de vivir con los humanos, contaba chistes de alcoba. Lo hice famosísimo.
.....El cuervo aprieta el queso, sin quitarle de encima el ojo negro, sin mover una pluma. Entonces la zorra descubre que algo va mal, que el pájaro se está saliendo del guión esópico. Se marcha por donde vino con el hocico rastrero, murmurando para sí:
.....─¿Y ahora qué hago yo con mi honra?
.....Exultante por haber vencido, el cuervo salta en la rama y grazna a los cuatro vientos, mientras el queso cae al suelo y rueda hasta las patas de la zorra:
.....─Sólo un tonto vanidoso como tú, cuervo, desaprovecha una segunda oportunidad. Por cierto, tienes una voz horrorosa, indigna de la Scala de Milán.

Si no es por quejarse...


"Bajo este caparazón la vida transcurre tan despaciosamente," se quejó la tortuga a la polvareda levantada por la liebre.