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Texto e imagen. A propósito de una fotografía de José Varela

Hace un par de meses el pintor gaditano José Alberto López me pidió un texto para ilustrar una fotografía de José Varela, como parte de lo que sería un nuevo número de su revista Cromomagazine de Escuela de Color. He aquí la imagen y el texto que escribí. (Clik sobre ella para ampliarla).

Sentarse con el escultor Cornelis Zitman

Sentarse a esperar a quien un día prometió imposibles. Sentarse a descansar, mermadas las fuerzas y agostado el ánimo. Sentarse a contemplar el vuelo enigmático de las aves. Sentarse a leer un libro que palpita en las manos. Sentarse a... ¿Por qué siempre con un propósito? ¿Por qué no sentarse sin más, como sin más respiramos? Un acto tan simple, tan cotidiano, merece estar despojado de fines y liturgia. Acomodemos el cuerpo al asiento, hasta fundirnos con él en negro bronce, y abracemos la indolencia de los objetos.





(Exposición de esculturas de Cornelis Zitman 
en la Casa de Iberoamérica, Cádiz).

Annie Leivobitz y mi "El fotógrafo" en Talentura



Estupendo guiño de Leibovitz al mito de Leda,
aquí en brazos de Leonardo-Zeus

Aprovecho la noticia de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades a la excelente fotógrafa Annie Leivobitz para dejaros un microrrelato mío que acaba de salir en De antología. La logia del microrrelato (Talentura).



EL FOTÓGRAFO

Al cabo de una sesión vespertina agotadora, el viejo fotógrafo recoge su equipo, se pone la gabardina y se despide de su ayudante y de la joven modelo, que ha entregado sin descanso su cuerpo desnudo a la mirada focal del artista. Abandona el estudio y camina hacia su apartamento. Sabe bien que el lastimero maullar de los gatos que lo acompañan por el callejón presagia una noche de tormenta, y que en esas noches merodea cerca el asesino. Piensa en la joven, en su obstinado propósito de alcanzar la fama antes de cumplir los veinte años. La luna desaparece detrás de las nubes y la silueta de la ciudad se esfuma con la primera lluvia. El fotógrafo, que empieza a sentir el cansancio de mantener dos oficios, se refugia en las sombras y aguarda.

De espejos

¿Qué es, a fin de cuentas, la vida, sino una amalgama de cristales bajo el gran espejo celeste? Buscad, buscad... y me encontraréis.








Quasi Brick Wall (2002), de Olafur Eliasson. Fundación NMAC, 
Dehesa Montenmedio, Veger de la Frontera. Fuente: Silenos

Literatura y pintura en Benaocaz

Durante estos días festivos en torno a las fiestas de la  Constitución y la Inmaculada, en Benaocaz, pueblo serrano de Cádiz, se ha celebrado la fiesta del arte (Arte para todos). 
Pintores de la zona, muchos de ellos de larga y sólida trayectoria (José A.  Martell, Manuel Morgado, Jose L. Mancilla, Javier Molina, Caridad Soto, Antoniop Benítez, Paco Gil, entre otros), han convertido la pequeña plaza consistorial en una galería al aire libre, incluso bajo la lluvia y la niebla matutinas del viernes. A ellos nos hemos sumado, como el año pasado, dos escritores con vínculos serranos: José Manuel Benítez Ariza y servidor. Mientras ellos exhibían su mercadería de colores, nosotros voceábamos la nuestra de sílabas huidizas. A nuestro lado, Lourdes Rodríguez, llegada desde Sevilla, vendía su bisutería de espirales y geometrías serpentinas. La fiesta se inauguró el jueves, a la hora del ángelus, con la presentación de dos libros nuestros que son maridaje de literatura y arte: el relato Bum (de José Manuel), ilustrado por Javier Molina, y mi poemario Son caminos, ilustrado por Manuel Morgado.
Ofició Nieves Vázquez Recio, la directora de Cuadernos de Kronion, la colección tan bellamente editada por Del Centro Editores (Madrid) que acoge ambos libros. Una buena excusa para un encuentro de amigos en estos tiempos maltrechos. Gracias, como siempre, a Martell y Susana, excelentes anfitriones en toda ocasión que se presente.





(Arriba, en el acto, de izquierda a derecha: Ana Belén García, primera teniente de alcalde del ayuntamiento de Benaocaz; Javier Molina, José Manuel Benítez Ariza, Nieves Vázquez Recio, ASC, Manuel Morgado. En la tercera imagen, Lourdes Rodríguez. Abajo, fachada del ayuntamiento con artistas, escritores y visitantes)

Una caricatura universitaria

Era lunes y todos volvíamos a la universidad después de la semana de Carnaval. Al entrar en clase sorprendí a un grupo de alumnos alrededor de un compañero sentado en la primera fila. No debieron de percatarse de mi llegada, pues estaban de espaldas a la mesa del profesor. Me acerqué y les pregunté qué ocurría. El alumno que atraía sobre sí las miradas curiosas tapó disimuladamente un folio con las manos. Le pedí que me mostrara aquello tan preciado que escondía. Me fui hacia la mesa en silencio, propiciando un instante de expectación en todos. Imagino que el joven caricaturista temió que la exhibición pública de su arte le saliera cara. Me dirigí de nuevo hacia él (hacía esfuerzos por contener la risa) y le espeté con autoridad: "Mañana quiero tres copias firmadas". Rompieron todos a reír. Desde entonces tengo la caricatura colgada en la pared de mi despacho de la facultad, a la vista de todos. El alumno se lamaba Jairo y además era buen estudiante. Hoy es profesor de instituto.

Incertidumbre y fotografía de Ramón Simón

Para justificar el título de mi último libro de relatos, Zona de incertidumbre, escribo: Es la zona de incertidumbre ese espacio fantasmal que rodea al ser en movimiento, allí donde sus ojos no alcanzan a ver porque están orientados siempre hacia delante y donde puede suceder cualquier cosa. No podía imaginar yo entonces que meses más tarde el amigo Ramón Simón, miembro sin par de la tertulia los Mercuriales y fotógrafo esmerado, pondría esta imagen a esas palabras. Qué bien hubieran quedado en compañía, pictura et verba, en el frontispicio del libro. Miedo da tanta incertidumbre en derredor.

Amistad y pintura en Benaocaz

Pasamos el fin de semana en Benaocaz, con J. M. Benítez Ariza y Mª. Ángeles, que nos acogen (a Carmen, Lourdes, Ángel y a mí) en su rincón serrano. Entre otras actividades, nuestros anfitriones nos proponen visitar el estudio de tres amigos pintores, todos ubriqueños: José Antonio Martel Guerrero, Antonio Rodríguez Agüera y José Luis Mancilla Angulo. Nos sorprende primero su hospitalidad, pues nos abren las puertas de su taller y nos explican, con admirable pasión, su trabajo cotidiano: las técnicas que emplean, los motivos que los seducen, la búsqueda de un acabado que devuelva a sus ojos la imagen que sus ojos atraparon. Y observamos no sólo que sus dibujos, paisajes y retratos son de gran calidad, sino también que en sus palabras no aflora la queja de la incomprensión tan habitual en muchos artistas. Todo lo contrario: entienden la tarea de pintar como una satisfaccion en sí misma, sin que haya de ser refrendada por la recepción pública y el encomio. Agüera, el más veterano de los tres, nos dice: "Hay que pasar todos los días un rato delante del caballete". Esa entrega lo justifica todo. Y, no obstante, tienen razones para quejarse de nuestro desconocimiento y abandono. Porque Ubrique, ese mismo pueblo que brilla en el mapa por el culebrón de los Janeiro y la manufactura de la piel, se nos ha revelado como cuna de numerosos pintores, excelentes muchos de ellos, cuyo trabajo apenas tiene eco en la provincia y mucho menos en la capital, Cádiz, tan cateta en tantos aspectos. José Manuel y M. A. ya hace varios años que disfrutan de su amistad y su arte y, en un gesto de generosidad que les agradecemos, han querido compartir ambas cosas con nosotros. Justo es que yo haga lo mismo con mis lectores.

Más sobre los pintores ubriqueños AQUÍ.


(Varios cuadros de J. L. Mancilla)

Prefiguración (o aparición virginal) en Lieja


Durante mi primera estancia en Lovaina, en el verano de 1997, tuve ocasión de visitar Lieja, ciudad francófona asentada en el valle del río Mosa. Tenía anotado en mi cuaderno el nombre de una cita, el Musée d'Art Religieux et d'Art Mosan, y en una tarde que todavía hoy recuerdo calurosa, entré en aquella casa fresca, confundida, si la memoria agostada no me falla, con las casas paredañas. En cambio, sí recuerdo perfectamente que, cuando se me apareció en las sombras la Vierge d'Evegnée-École, tallada en madera de roble allá por 1070, pensé que aquella imagen femenina y virginal era una prefiguración medieval de François Mitterrand, que había dejado de ser presidente de la República de Francia dos años antes. Han pasado catorce años y tenía en el olvido aquel encuentro. Pero he aquí que en una purga de papeles reciente he encontrado casualmente la postal que compré en la tienda del museo y he redescubierto que el parecido sigue siendo más que razonable. Entradas recientes de mi querido Juan Antonio González Romano sobre otras semejanzas humanas (y amigas) me anima a traer aquí ambas imágenes.

Jaime Siles en Cádiz

La Asociación Qultura cierra mañana su ciclo "Voces en el Museo", dedicado al tema "El arte y sus conexiones: de los orígenes a la modernidad", con una conferencia del filólogo y poeta Jaime Siles, titulada "¿El arte de la Antigüedad clásica y el de la modernidad: diferencias y coincidencias?" Como pieza de referencia Siles ha elegido la estatua de Adriano heroizado que se exhibe en el museo.

Será presentado por un servidor. Los que estáis cerca no os lo penséis; los que estáis lejos, os lo perderéis.
Hora: 20,00
Lugar: Museo Arqueológico (Plaza de Mina, Cádiz)

Juguetes de las vanguardias

El genio no es más que la infancia recuperada a voluntad
Baudelaire, El pintor de la vida moderna

Nos escapamos a Málaga para visitar en el Museo Picasso Los juguetes de las vanguardias, una muestra de juguetes de naturaleza diversa (papel, cartón, metal, madera, tela) que dan la medida de los sueños de la infancia de entonces.
.....Después de un preámbulo en el que se indaga en los antecedentes didácticos y artísticos de finales del siglo XIX, el visitante recorre cuatro amplias salas con juguetes y libros infantiles fruto de los artistas, escritores y arquitectos de las primeras décadas del siglo XX.
Me detengo primero en los preciosos animales de madera de "El arca de Noé" de André Hellé (1871-1945), del que se han excluido, por razones de parentesco y finalidad, los animalitos de la "Serie de pequeñas huchas" de Minka Podhájská (1881-1963). Ahí el visitante recuerda que una vez amó la tierra y los seres que la habitan, y este sentimiento no se rompe, pese al contraste, con los "Paisajes industriales" (la geometría constructiva de los bloques) de Ladislav Sutnar (1897-1976), sino que lo acompaña en el tránsito hacia la urbe. De alto nivel técnico los alemanes, compuestos por sencillas piezas de madera los estadounidenses, los juegos de construcción de los años veinte apenas se diferencian de los juegos de hoy. Como tampoco hay diferencias en las travesuras infantiles, espléndidamente personificadas en los muñecos de Podhájská. Los demás muñecos y marionetas, de Paul Klee (1897-1940), Otto Morach (1887-1973), Alexandra Exter (1882-1949) o Fortunato Depero (1892-1960) son la evidencia de que el niño siempre ha sentido predilección por el juego con sus semejantes, figuras antropomórficas dotadas de las mismas cualidades que él a poco que la imaginación actuase.
.....Completan la exposición trenes, coches, caballitos, barcos de madera, prototipos de robot, rompecabezas y otros juguetes y artilugios primitivos (en general antibélicos), de esos a los que a veces, cuando nos aguijonea el hartazgo de la vida moderna, recurrimos en las jugueterías alternativas para congraciarnos con la sencillez de ataño. Porque los humanos somos pendulares en las ideas y circulares en los sueños.

(Imagen: Figura de madera pintada, piezas de metal y cordel. Picasso)
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