Por qué rechazan tu petición de préstamo

¿Por qué me han denegado un préstamo? 7 razones por las que pueden rechazar tu solicitud

Una de las principales dudas que nos asaltan cuando queremos solicitar financiación es si nos concederán el préstamo. Si bien es cierto que el crédito bancario se ha vuelto a reactivar (durante el pasado mes de noviembre el importe de los créditos al consumo aumentó un 22 % con respecto al mismo mes del pasado año), las condiciones de acceso no son aptas para todos los prestatarios y son muchos los solicitantes que ven como la entidad deniega su solicitud. 

Según  el comparador de préstamos HelpMyCash.com, “las razones para que un banco deniegue una solicitud de crédito son muchas y dependerá de los criterios que aplique cada entidad; sin embargo, aspectos como el historial crediticio, la capacidad de generar ingresos y los ahorros son clave a la hora de conceder financiación”. He aquí siete razones que pueden influir negativamente en la decisión del banco:

1. Falta de relación con la entidad
Si no hay una relación previa con la entidad, será más difícil que nos abra las puertas del crédito. Por lo general, los bancos están más predispuestos a prestar a aquellos clientes con los ya tienen una relación anterior (en algunas entidades es requisito indispensable) que a un cliente al que no conocen de nada. Así que si necesitamos liquidez, no está de más preguntar primero a nuestra entidad habitual. Si somos buenos clientes y nos quieren retener, quizá nos ofrezcan alguna oferta interesante.
2. Demasiado joven o demasiado mayor
Aunque no lo parezca, la edad del solicitante influye en la solicitud. Ser demasiado joven o superar cierta edad puede ser sinónimo de rechazo a la hora de solicitar financiación. Por lo general, los bancos suelen tener reparos en prestar a los más jóvenes, ya que el riesgo es mayor debido a su posible falta de experiencia y la inestabilidad del mercado laboral; por otra parte, los mayores también lo tienen más difícil, ya que la cercanía de la jubilación, en la que los ingresos se reducen, y un presumible aumento de los problemas de salud suelen echar para atrás a las entidades de crédito.
3. Inestabilidad laboral e ingresos esporádicos
Si no tenemos una situación laboral que presuponga que podremos generar los ingresos adecuados para hacer frente al crédito, difícilmente conseguiremos un préstamo del banco. Un contrato indefinido, un mínimo de tiempo en la misma empresa y unos ingresos acordes al préstamo que queremos solicitar serán valorados positivamente por el banco. Por el contrario, una situación laboral inestable y unos ingresos esporádicos o demasiado bajos en relación a la cuota del préstamo es probable que ahuyenten a la entidad.

4. Sin ahorros a la vista
Los bancos valoran la capacidad de ahorro de los prestatarios. Además de ser sinónimo, por lo general, de una buena planificación financiera y de que los gastos no superan los ingresos, tener ahorros nos permite disponer de un “cojín” para que, en caso de que nuestra situación cambie, poder hacer frente a las letras del préstamo. 
5. Nivel de endeudamiento elevado
Los expertos recomiendan no dedicar más del 35 % de nuestros ingresos a satisfacer deudas. Esto significa que si ganamos 1.000 euros mensuales, no deberíamos dedicar más de 350 euros a abonar las cuotas del préstamo. Menos aún si ya tenemos otras deudas vigentes. Estar sobreendeudados influenciará negativamente nuestra solicitud. Los bancos pueden consultar la base de datos del CIRBE para saber qué préstamos tenemos vigentes y valorar así nuestro nivel de endeudamiento.
6. Historial de impagos 
Los bancos no quieren entre su base de clientes a los malos pagadores. Antes de aprobar cualquier solicitud, el banco revisará si nuestro nombre está en Asnef, el registro de morosos más conocido de España. Si aparecemos en “la lista negra”, ya podemos despedirnos, la repuesta a nuestra solicitud será “no”. ¿Y si la razón es una deuda de 50 euros que no reconocemos con una compañía que no tiene nada que ver con el sector bancario? Lo más probable es que la respuesta siga siendo “no”. En cualquier caso, son muchas las financieras privadas que conceden préstamos con Asnef para clientes con impagos a sus espaldas.
7. Ausencia de garantías 
¿No tenemos avalista? ¿Ningún inmueble en propiedad para poner como garantía? La falta de avales o garantías pueden dificultar el acceso al crédito; no obstante, no es una razón determinante para que nos digan que no. De hecho, los préstamos personales se diferencian de los hipotecarios porque no hay un bien concreto sobre el cual el banco pueda ejercer su derecho en caso de impago, sino que el titular responde con sus bienes presentes y futuros, sin establecer nada en concreto.

Se puede repetir la burbuja inmobiliaria

¿Se puede repetir la burbuja inmobiliaria de 2008?

Hace tiempo que escuchamos como los bancos han vuelto a prestar dinero. Además, según la agencia comunitaria de estadística Eurostat, el valor de la vivienda en España ha aumentado un 4,5 % durante el tercer trimestre de 2015 y las hipotecas para financiar la adquisición son mucho más baratas que en los últimos años. A muchos les suena el escenario y lo comparan con el principio a la burbuja inmobiliaria que estalló en 2008. Entonces, ¿estamos ante una segunda burbuja inmobiliaria? ¿Repetiremos los errores que cometimos hace 8 años? El comparador financiero HelpMyCash.com nos trae las claves para entender el mercado inmobiliario actual. 

Sin riesgo a una nueva burbuja, de momento

Desde el comparador señalan que lo más probable es que no nos encontramos ante una nueva burbuja inmobiliaria y que esta no se repetirá ni a corto ni a medio plazo. Así que de momento podemos estar tranquilos porque no hay riesgo de que la economía vuelva a estallar. 

La principal razón es que el mercado hipotecario actual es mucho más sano que el que teníamos antes de que llegara la crisis económica. Ya no todo el mundo puede convertirse en propietario y mucho menos, acceder a una hipoteca. Los bancos exigen un mínimo de solvencia, con ahorros e ingresos estables. Tanto entidades como clientes son conscientes de que no se pueden arriesgar a perder su hogar por no poder pagar la hipoteca. 

Sin embargo, lo que se conoce como burbuja forma parte de los ciclos de las finanzas, por lo que no se puede negar al 100 % que a largo plazo, cuando nos olvidemos de lo que ocurrió en 2008, nos veamos inmersos en otra. 

Se acabaron las hipotecas tóxicas

Los motivos que nos condujeron a la burbuja inmobiliaria y la consecuente crisis económica son varios. Una de los principales factores fue que no existía una barrera de entrada para conseguir una hipoteca. Los intereses estaban por los suelos y la única forma que tenían los bancos de asegurarse muchos ingresos era concediendo muchos préstamos hipotecarios. 
Además, se trataba de hipotecas con un riesgo muy alto, ya que la financiación solía ser superior al 100 % del precio de la vivienda y los que accedían a ellas dedicaban más de la mitad de su sueldo a pagarla. 
De sobra conocemos las consecuencias. Así que, todos los que quieran una hipoteca ahora deberán aportar ahorros de más del 30 % del valor de la vivienda y nunca destinar más del 30 % de los ingresos mensuales a pagar las cuotas.

Cambio de tendencias
España se caracteriza por ser un país de propietarios, pero después de la crisis económica los contratos de alquiler han ido ganando terreno. Según datos de Arrenta, ya representan el 41,7 % los jóvenes que prefieren vivir de alquiler. Además, las hipotecas que hoy en día nos parecen muy baratas, no lo son tanto como las que se firmaban antes de la crisis.
HelpMyCash.com opina que ahora es un buen momento para comprar, ya que tanto la vivienda como las hipotecas se comercializan a precios bajos.

Préstamos personales más baratos en las entidades online

Los préstamos personales más baratos, en manos de las entidades online

Noviembre fue un buen mes para los créditos. El importe de los préstamos personales concedidos a las familias alcanzó los 1.889 millones de euros, un 5,8 % más que en octubre y un 22,1 % más que durante el mismo mes del pasado año, según los datos publicados por el Banco de España. Los créditos al consumo que mayor crecimiento han experimentado de un año a otro son los préstamos con un plazo de más de un año y hasta 5 años, dentro de los cuales se incluyen los préstamos a tipo fijo con esa duración y los préstamos de interés variable con un período de fijación del tipo inicial comprendido entre uno y 5 años.

Pero no sólo ha aumentado su importe, sino que el precio de los préstamos personales ha bajado. Si se compara la TAE de los créditos de noviembre con los de octubre, la bajada ha sido de 0,35 puntos porcentuales y de 1,07 puntos si se compara con la que tenían el  mismo mes de 2014. 

Préstamos virtuales por debajo de la media 

El coste de los préstamos personales no se ha abaratado tanto como podía pensarse, teniendo en cuenta que los tipos de interés oficiales están en mínimos históricos, al 0,05 %. Algo que sí ha afectado y mucho a la rentabilidad de los depósitos que durante ese mismo mes tuvieron un tipo medio ponderado del 0,40 %.

Lo que sí es cierto es que durante 2015 el grifo del crédito ha vuelto a gotear y son muchas las entidades que han lanzado propuestas competitivas para destacar por encima del resto. Más allá de las cifras oficiales, los particulares pueden conseguir financiación desde el 5 % TAE. De hecho, los mejores préstamos personales de 2016 oscilan entre el 5 y el 8 % TAE. Lo curioso es que muchos de ellos pueden contratarse a través de Internet. 

Si por algo destaca la banca online y los establecimientos privados de crédito es por el catálogo de productos con ventajas por encima de la media (rentabilidades más altas de lo habitual en los depósitos y créditos más baratos) y por su política de cero comisiones que es un buen gancho para captar nuevos clientes. Al fin y al cabo, la diferencia entre contratar un préstamo con comisiones y otro sin ellas puede suponer un ahorro de varios cientos de euros, señalan desde el comparador de préstamos HelpMyCash.com.

Entre los establecimientos privados de crédito destacan Cofidis y Cetelem. Sus principales ventajas son que no imponen comisiones, que no requieren cambiar de banco y que no exigen la contratación de productos vinculados, algo que sí suele ocurrir en la banca tradicional. Cofidis comercializa el llamado Crédito Proyecto para múltiples finalidades con un tipo de interés de partida del 4,95 %  y una TAE desde el 5,06 %. Permite conseguir hasta un máximo de 15.000 euros a devolver en hasta 6 años. El interés final así como el importe y el plazo máximo dependerán de la finalidad del préstamo.
Cetelem, por su parte, tiene un tipo de interés mayor (TIN mínimo del 6,95 % y TAE mínima del 7,18 %), pero permite conseguir más dinero, concretamente hasta 30.000 euros a devolver en 8 años. 
Entre la banca online destaca ING Direct, Uno-e y Openbank. Las condiciones del Préstamo Naranja de ING Direct son similares a las de Cetelem (interés del 6,95 % y TAE del 7,18 %). En este caso, se admiten solicitudes de entre 6.000 y 40.000 euros a devolver en hasta 7 años. No exige contratar productos vinculados, no tiene comisiones y no requiere ni siquiera domiciliar la nómina en la entidad. 
En Uno-e, entidad perteneciente a BBVA, el tipo de interés es menor que en la entidad holandesa. Un 6 % TIN y una TAE mínima del 6,94 %. El importe va desde los 1.800 hasta los 30.000 euros con un plazo máximo de amortización de 5 años. En este caso, el préstamo está reservado para clientes con una antigüedad de al menos 3 meses y es necesario tener la nómina o 3 recibos domiciliados. Tiene una comisión de apertura del 1,75 % con un mínimo de 72 euros. 

El banco online del Grupo Banco Santander también ofrece financiación por debajo de la media. El Crédito Preconcedido de Openbank tiene una TAE máxima del 8 %. No tiene comisiones y al ser una línea de crédito el cliente solo paga por el dinero que utiliza, por lo que es una buena opción si se quiere disponer de un “cojín” financiero. Los clientes con una nómina de al menos 900 euros en la entidad podrán solicitar un importe equivalente a sus haberes, con un máximo de 12.000 euros, mientras que los clientes que tengan fondos, depósitos o valores por valor de al menos 12.000 euros podrán solicitar hasta 3.000 euros.

Fallecimiento del titular de la hipoteca

¿Qué pasa con la hipoteca si fallece el titular?

Perder a un familiar supone un duro golpe a efector personales. Además, a esto se le suma la gran cantidad de trámites y gestiones que debemos llevar a cabo. Si el familiar tenía contratada una hipoteca con el banco, es necesario saber qué ocurrirá con esta deuda, en caso de que seamos herederos. El comparador HelpMyCash.com resuelve 5 de las dudas más frecuentes sobre cómo tramitar una hipoteca cuando fallece el titular. 

1. ¿Qué deberíamos hacer primero?

El comparador advierte de que lo primero que deberíamos hacer es notificar al banco de la situación, ya que las cuotas de la hipoteca seguirán a cargo de la cuenta asociada del titular de la hipoteca y no se podrá cambiar mientras no se haga el cambio de nombre. 

2. ¿Quién seguirá pagando la hipoteca?

Debemos saber que, cuando alguien fallece, los herederos no solo reciben los bienes y derechos sino que además, las obligaciones y cargos (como podría ser la hipoteca). Sin embargo, según el Código Civil, la herencia es un derecho y no una obligación, así que los herederos pueden renunciar a ella. Si el fallecido tenía abierta una hipoteca, los herederos disponen de tres opciones respeto a la herencia de ésta: 
Aceptar la herencia, junto con la hipoteca y el resto de deudas pendientes.
Si no nos vemos capaces de hacer frente a la hipoteca del fallecido, podemos rechazar la herencia por completo. 
Aceptar la herencia a beneficiario de inventario. En ese caso, los herederos recibirán la parte restante de la herencia tras haber pagado la hipoteca.

3. ¿Qué ocurre si existen dos titulares o un aval?

Este punto puede llegar a ser más complicado, ya que dependerá del tipo de las condiciones firmadas en relación con el avalista o el segundo titular.
Si la hipoteca tenía dos titulares, se considera que el 50 % de la deuda lo asumirán los herederos (o el porcentaje correspondiente dependiendo del número de titulares). Si los herederos deciden rechazar toda la herencia, el cotitular de la hipoteca deberá asumir toda la responsabilidad del préstamo hipotecario. 
En cuanto a la figura del avalista, hay que saber que no desaparece en caso de que el titular de la hipoteca fallezca. Si los herederos han aceptado la hipoteca, seguirá siendo avalista de ésta hasta que la deuda quede totalmente pagada. En caso de que los herederos rechacen la herencia, la responsabilidad del avalista dependerá del contrato, qué puede ser diferente en cada hipoteca.  

4. ¿Qué debe hacer el banco? Trámites y protocolo

Cada banco tiene un protocolo de actuación diferente en estos casos. De forma genérica, los documentos que se deberán entregar son: 
Certificado de defunción
Certificado de las últimas voluntades
Testamento o declaración de herederos
Escritura de adjudicación de la herencia
Certificado de pago del impuesto de sucesiones. 
Escritura pública de renuncia, en caso de que los herederos no acepten la herencia. 
Con toda la documentación en mano, el banco entregará la información sobre todos los productos que el fallecido tenía contratados con la entidad.

5. ¿Qué parte de la hipoteca cubrirá el seguro de vida?

La mayoría de hipotecas exigen contratar además, un seguro de vida vinculado. Hay que revisar las condiciones de cobertura del seguro para averiguar si se hará cargo de una parte de la hipoteca o de su totalidad. Para eso, deberemos entregar la documentación relativa tanto a la aseguradora como al banco.

Si te has quedado con dudas sobre cómo gestionar las cuentas de un fallecido, puedes descargarte una guía gratuita elaborada por los expertos de HelpMyCash. Allí encontrarás más información que te puede ahorrar tiempo, dinero y disgustos tras el fallecimiento de un ser querido. 

El fraude del azafrán español

El estigma rojo de la flor del azafrán (Crocus sativus) es una de las especias más antiguas y caras del mundo, especialmente aquellas variedades reconocidas internacionalmente por su calidad, como el azafrán cultivado en España. Esto ha favorecido la actividad fraudulenta de etiquetar como español un azafrán que no lo es.
“Desde hace unos años los medios de comunicación vienen denunciado este fraude, pero hasta ahora apenas existían herramientas analíticas para detectarlo, así que hemos  desarrollado una nueva estrategia de autenticación del azafrán basada en la metabolómica, es decir, la huella dactilar química de los alimentos”, explica Josep Rubert, investigador de la Universidad de Valencia.
La nueva técnica permite diferenciar tres tipos de azafranes: el certificado con la denominación de origen protegida (DOP) de La Mancha o Aragón, el cultivado y empaquetado en España (aunque no tenga DOP) y aquel etiquetado como ‘azafrán español’ que, a pesar del nombre, es de origen desconocido (aunque muy probablemente empaquetado en nuestro país).
Más del 50% de las muestras etiquetadas como 'azafrán español' no se han cultivado ni procesado en España
Con esas posibilidades, Rubert, junto a científicos de la Universidad de Química y Tecnología en Praga (República Checa) –donde también es investigador postdoctoral y ha realizado este trabajo–, recogieron 44 muestras comerciales de azafrán para comprobar la veracidad de lo que ponía en su etiqueta.
Los resultados, que publica este mes la revista Food Chemistry, revelan que más del 50% de las muestras etiquetadas como ‘azafrán español’ no se han cultivado ni procesado en España. “Muy probablemente se compra azafrán de peor calidad y a un precio mucho más bajo en otros países (como Marruecos, Irán o India, según nuestros datos) –apunta el investigador–, y después se envasa y vende como español ese azafrán de origen desconocido, un fraude que juega con la confianza del consumidor”.
La técnica desarrollada por los científicos checos y españoles ha confirmado que los azafranes etiquetados con DOP de la Mancha (y Aragón) sí se cultivaron y procesaron en España. “No había fraude, cuadraban perfectamente con nuestros modelos”, subraya Rubert, “a diferencia de las muestras del ‘azafrán español’, que tenían un metaboloma o conjunto de pequeñas moléculas completamente diferente”.

Química para desenmascarar el fraude

Para desarrollar su metodología, los autores han unido la química y la estadística. La primera fase del estudio ha consistido en identificar los metabolitos o pequeñas moléculas características del azafrán. Después han creado un método para detectarlas mediante la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución.
Por su parte, los tratamientos estadísticos han servido para detectar las diferencias claras entre los tres tipos de azafrán y validar la técnica. Según los autores, el resultado “es un modelo de excelente calidad que clasificó de forma correcta el 100% de estas muestras y, presenta para otras (aunque estén sin etiquetar y sean desconocidas) una capacidad de predicción superior al 85%”.
Respecto a los mejores marcadores moleculares para identificar el origen del azafrán, los autores sugieren que son los glicerofosfolípidos y sus lípidos oxidados. También han observado que la tecnología o procesado del azafrán desempeña un papel clave, “concretamente durante el secado, donde se forman productos de transformación de acuerdo con la temperatura a la que se realiza y vinculados al origen”.
Exportaciones (en azul) y producción (en rojo) de azafrán en España entre 1997 y 2013. / Fundación Consejo Regulador DPO Azafrán de La Mancha
Exportaciones (en azul) y producción (en rojo) de azafrán en España entre 1997 y 2013. / Fundación Consejo Regulador DPO Azafrán de La Mancha
Por ejemplo, en el caso del azafrán de La Mancha se realiza un secado extendiendo los estigmas frescos sobre cedazos, que se colocan junto a fuentes de calor como el fuego, las brasas, cocinas o braseros. La deshidratación es rápida –dura una media hora– y se lleva a cabo a unos 70 ºC, lo que acelera la oxidación de los lípidos.
En las últimas décadas el azafrán de Castilla-La Mancha ha supuesto más de 97% de la producción nacional, que presenta un desfase enorme respecto a las exportaciones de este producto. Entre los años 1997 y 2013 se produjo una media de 2.813 kg de azafrán al año en España, sin embargo desde nuestro país se exportó una media anual de 35.978 kg. ¿De dónde salieron los 33.165 kg de diferencia?
“Proceden de otros países, como Irán o Marruecos”, vuelve a recordar Pedro M. Pérez, gerente del Consejo Regulador DPO de La Mancha, que insiste: “Ese azafrán extranjero se trae aquí y se etiqueta como ‘elaborado y envasado en España’, algo que es verdad, pero no se indica su verdadero origen, así que el consumidor no tiene la información suficiente para valorarlo”.
El gerente recuerda que existe una legislación nacional desde 1999 y otra europea de 2011 sobre el correcto etiquetado de los productos alimentarios, “pero los organismos competentes de las comunidades autónomas no están cumpliendo de forma eficaz su cometido para el caso del azafrán”.

Préstamos personales en 2016

¿Necesita financiación? Así debería ser su préstamo personal en 2016

El mercado del crédito se está reactivando. El importe de los préstamos personales concedidos a las familias entre enero y noviembre de 2015 ha alcanzado los 17.817 millones de euros, un 18 % más del total que concedieron los bancos durante todo el 2014, diciembre incluido. Pero ¿qué pueden esperar las personas que necesitan financiación durante este 2016? Para empezar, se debería exigir como mínimo una TAE inferior a la media del mercado. La tasa anual equivalente de los créditos al consumo de noviembre fue de un 8,70 % y actualmente los mejores préstamos del mercado tienen una TAE de entre el 5 y el 8 %, por lo que no debería resultar difícil contratar un préstamo personal barato. 

Entre el 5 y el 8 % de interés nominal

Como ya hemos mencionado, la TAE no debería superar la media y para eso es necesario que el tipo de interés sea ajustado. Aceptar un tipo de interés por encima del 8 % implica, irremediablemente, subir la TAE, que incluye tanto el interés nominal como las comisiones. 

Un TIN entre el 5 y el 8 % nos garantizará un préstamo personal con una TAE por debajo de la media, a menos que las comisiones o el precio de los productos asociados sean muy elevados. Afortunadamente, los mejores préstamos personales de 2016 tienen un interés aceptable que permiten conseguir financiación barata.

Sin comisiones para no pagar de más

La comisión de apertura, la de estudio y la de amortización anticipada son las más habituales. Si bien muchos bancos se resisten a quitarlas, en 2016 se pueden encontrar préstamos que no las tienen como el Préstamo Naranja de ING Direct (7,18 % TAE), el Crédito Proyecto de Cofidis (desde el 5,06 % TAE) y el Préstamo Personal de Cetelem (desde el 7,18 % TAE), todos ellos sin comisiones, sin productos vinculados y contratables a través de Internet. 

En cualquier caso, si encontramos un crédito atractivo, pero tiene comisiones, siempre podemos negociar con el banco. Probablemente si contratamos algún producto asociado, como un seguro, podremos regatear la comisión e incluso eliminarla, eso sí, habrá que valorar si contratar un producto extra resulta más barato que pagar el importe de las comisiones.

Seguros vinculados, como máximo uno

La mayoría de los bancos exigen la contratación de un seguro cuando se solicita un préstamo personal. El más habitual es el de protección de pagos, pero los bancos pueden ser muy imaginativos en este sentido y condicionar la concesión del préstamo a la firma de un seguro de vida, una póliza del hogar o un seguro de auto en el caso de los préstamos coche. 

Hay que tener muy claro que los seguros siempre tienen un coste, que puede ir desde unos pocos euros hasta varios cientos al año, dependiendo del perfil del asegurado y del tipo de póliza. Pero que tengan un coste no significa que siempre encarezcan el préstamo. Por lo general, muchos bancos reducen el tipo de interés de sus préstamos a los clientes que contratan un seguro, mientras que si no firman la póliza el tipo de interés aumenta. Hay que calcular qué sale más a cuenta. Eso cuando la entidad ofrezca esa opción, ya que en algunos casos la contratación del seguro es inevitable. En cualquier caso, no se debería aceptar más de un seguro, sobre todo si firmarlo no implica la reducción de algunas décimas del TIN.

Cuentas asociadas sin comisiones

Por norma general, cuando se solicita un préstamo es imprescindible abrir una cuenta en el banco, para que la entidad domicilie las cuotas. Hay excepciones, como Cofidis y Cetelem que al ser establecimientos privados de crédito no requieren cambiar de banco. En 2016 el mercado ofrece una vasta oferta de cuentas sin comisiones para todos los perfiles, por lo que deberíamos exigirle al banco que la cuenta asociada a nuestro préstamo no tenga gastos de ningún tipo, ni por el mantenimiento, ni por las transferencias ni por las tarjetas, como mínimo por la de débito. Y con más razón aún si nos obliga a domiciliar la nómina.

Un crédito rápido, poco pan para hoy, mucha hambre para mañana

Como ya hemos anticipado en este blog de forma reiterada, el asunto de los micropréstamos está alcanzando una dimensión inmoral, que ha llamado la atención de Facua. Mas vale tarde que nunca. 
La ley de la selva se cumple también en la sociedad: cuando aparecen personas necesitadas, crecen los depredadores. En España, tres de cada 10 familias no llega habitualmente a fin de mes y cinco de cada diez ha pasado apuros en alguna ocasión, según la última encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Otro dato: 3,5 millones de parados no cobra ni prestación ni subsidio, según la EPA. En este ecosistema, han surgido especialistas en créditos rápidos y fáciles, pero con veneno.
Cuando alguien tiene necesidad de dinero, puede encontrarse con cuatro tipos de ofertas: créditos al consumo (con una media aproximada del 13% de tasa anual equivalente o TAE), tarjetas de crédito (hasta el 27%), créditos rápidos (a 3.500% TAE) y microcréditos (4.500% TAE). Estos dos últimos solo se diferencian por la cuantía; los microcréditos ofrecen un máximo de 600 euros.
La Asociación de Usuarios de Banco y Cajas (Adicae), ha presentado un estudio con más de 40 abusos en comercialización, publicidad y venta de estos créditos. En las próximas semanas lo denunciará a la Comisión de Competencia, la Agencia Estatal de Consumo y el Defensor del Pueblo.




Facua-Consumidores en Acción ha detectado intereses “de hasta el 4.500% TAE en un estudio realizado sobre las web de créditos rápidos para préstamos de pequeña cuantía a devolver en un mes”. Tomando como referencia un préstamo de 300 euros a devolver en 30 días, “en las ocho entidades incluidas en el estudio los intereses oscilan entre el 1.269,7% de Vivus.es y el 4.507% de la entidad Préstamo10”.
“Son tipos absolutamente desproporcionados, de usura, sobre todo en ocho entidades: Préstamo10, Twinero, sucredito.es, ¡Qué bueno!, Ok Money, creditomovil.es, Ferratum y Vivus.es (ver cuadro). En los próximos días interpondremos denuncias contra ellos”, afirman en Facua. EL PAÍS se puso en contacto con Préstamo10, Vivus y Twinero, pero los tres declinaron responder a las preguntas.
Como regla general, los créditos se encarecen a medida que baja la solvencia del solicitante y en proporción a los menores requisitos que se exigen. Esto prueba que los prestamistas no exigen propiedades (o no comprueban lo declarado) porque no les importa que el deudor no pague al principio. Están convencidos de que lo hará más tarde y con unos intereses estratosféricos.
En España se puede prestar sin estar regulado por el Banco de España, al contrario que si se captan depósitos. La legislación establece que estas empresas (en muchos casos solo son páginas web radicadas en pequeños pisos de Madrid o Barcelona), deben estar registradas en la Subdirección General de Calidad y Cooperación en Consumo, dependiente del Ministerio de Sanidad.
“La inscripción en el Registro se formaliza mediante solicitud que deberá ir acompañada de la acreditación del cumplimiento de los requisitos legales, una memoria explicativa de la actividad, póliza del seguro de responsabilidad civil y un folleto informativo sobre precios máximos de los servicios que aplicará y las operaciones y servicios que prestan”, señalan en Sanidad. Sin embargo, la capacidad sancionadora, en caso de abusos, está en manos de las Comunidades Autónomas, lo que dificulta su control.
Las asociaciones de consumidores preparan demandas por abusos y publicidad engañosa
Las asociaciones de consumidores coinciden en señalar que la legislación sobre los prestamistas es ambigua, lo que ha facilitado que crezcan los abusos en la crisis ante las necesidades económicas de los ciudadanos, la falta de transparencia con la que trabajan y el afán consumista de la sociedad. “No se realizan controles ni se aplican sanciones contundentes”, acusa Facua.
Y en este entorno han crecido estas empresas que cobran unos intereses que, según recuerdan Facua y Adicae, “superan con creces el 24,6% de interés declarado usurario por el Tribunal Supremo en una sentencia del 25 de noviembre pasado. El caso era un crédito de una tarjeta revolving”. Se denomina revolving a los créditos preconcedidos por una cantidad limitada.
Para Adicae la sentencia “es importante porque, aunque no crea jurisprudencia, confirma que el Supremo antepone la protección al consumidor y su riesgo de sobreendeudamiento ante el que asume la entidad al conceder de forma irresponsable créditos a intereses desproporcionados”. Sanidad no se pronuncia sobre si estos tipos son abusivos o usureros: “Eso lo deben determinar los tribunales de Justicia”.
Cetelem o Cofidis están en otra liga, aunque también ofrecen créditos rápidos al 17,75% y 24,51% TAE respectivamente, si prestan 4.000 euros en 12 cuotas, según Facua. “Nos regula el Banco de España, la publicidad está controlada, rechazamos ocho de cada diez peticiones por falta de solvencia y ofrecemos créditos a largo plazo. Somos otro tipo de empresa frente a esas web que en realidad solo ofrecen aplazamientos de pago. Nosotros competimos con las tarjetas de consumo de los grandes bancos”, recuerda Carolina de la Calzada, directora de Marketing de Cofidis.
La compleja regulación de este negocio (tres leyes, de 2007, de 2009, de 2011 y una directiva de la UE) no facilita las reclamaciones. Para Adicae, falta lo más importante: trasponer la directiva de sistemas de resolución extrajudicial de conflictos en consumo, que no ha sido adaptada por este Gobierno. “En un país como España donde ni las reclamaciones ante el Banco de España y la CNMV son vinculantes, la vía extrajudicial puede ser un buen camino para acortar los procesos de abusos en este sector”, dice Adicae. A río revuelto, ganan los usureros.

Negociar el precio de tu hipoteca

Cómo negociar la hipoteca para no pagar el doble por tu vivienda

Las personas dispuestas a comprar una vivienda muchas veces cometen el error de centrarse en negociar el precio de la casa, pero se olvidan de pelear por mejorar las condiciones de la hipoteca. Si no se negocia una buena hipoteca o se cometen errores de planificación, nos puede salir muy caro, tanto que podríamos llegar a pagar casi el doble por nuestra casa. Por eso, desde el comparador HelpMyCash.com insisten en que bajar el tipo de interés y contratar una hipoteca con un plazo corto son objetivos básicos a la hora de negociar la hipoteca. 

Negociar el interés es tan importante como negociar el precio del piso

Todos sabemos que, cuando hallamos la casa que nos gusta, regatear el precio con el vendedor puede suponer un gran ahorro. Lo que algunas personas desconocen es que negociar con el banco el precio de una hipoteca, sobretodo el interés, es incluso más importante. 

Para hacernos una idea, para una hipoteca de 150.000 euros a 25 años, con un interés del 1,25 %, la mensualidad a abonar sería de 582 euros. En cambio, si el interés fuera solo 0,25 puntos superior, de 1,50 %, la cuota ascendería hasta 600 euros y si el tipo fuese del 2 %, a fin de mes se tendrían que pagar 636 euros. Por tanto, rebajar solo 0,25 puntos el interés puede suponer un ahorro de 18 euros al mes durante los 25 años de vida de la hipoteca, lo que serían 5.400 euros en total. Y si se rebaja 0,75 puntos porcentuales, el ahorro total podría ser de más de 16.000 euros. 

Abrir la hipoteca más corta que nos podamos permitir

Ampliar el plazo de amortización de la hipoteca puede disminuir hasta la mitad la cuota a pagar cada mes. Si tomamos como ejemplo la hipoteca anterior con un interés de 1,25 %, al pagarla en 15 años las cuotas serían de unos 915 euros, pero amortizándola en 30, la mensualidad se reduciría hasta casi 500 euros. 

No obstante, hay que saber que estirar la hipoteca tiene un precio. Si la pagamos en 15 años, el total de intereses a abonar será de más de 14.500 euros. En cambio, si el plazo se alarga hasta los 30 años, los intereses son más del doble, unos 30.000 euros. 

Por tanto, extender el plazo de amortización tiene la ventaja de conseguir cuotas más bajas, pero con el peligro de pagar muchos intereses por ello. 

Consejos para evitar pagar de más por la hipoteca 

Buscar un equilibrio entre el plazo más corto posible pero con cuotas que nos sean cómodamente asumibles. Para esto, el Banco de España recomienda no destinar más del 35 % de los ingresos al pago de la hipoteca. 
No tener miedo de negociar con el banco un interés más bajo. Las hipotecas no son productos con precio cerrado y hay que intentar negociarlo siempre. Eso sí, es posible que a cambio de bajar el interés, el banco nos pida contratar productos de su cartera. Hay que hacer números y valorar si éstos nos saldrían a cuenta. 
Si hace al menos 5 años que pagamos religiosamente las mensualidades de la hipoteca y nuestro banco no está dispuesto a mejorar el interés a través de una novación, podemos considerar cambiar la hipoteca de banco. Si conseguimos que otra entidad nos presente una oferta vinculante con mejores condiciones, se puede dar que el banco actual esté más dispuesto a mejorar las actuales. En caso contrario, deberíamos calcular si nos sale a cuenta pagar los gastos de la subrogación de hipoteca. 

Qué es la subrogación de una hipoteca

¿Qué es la subrogación de una hipoteca?

La subrogación de una hipoteca es un tipo de novación, es decir: una modificación sobre alguno de sus factores, puede ser una subrogación de deudor, o de acreedor.

Subrogación de Hipoteca ¿qué es ? ¿ cuándo es conveniente?

En el primer caso, subrogación de deudor o entre particulares, cambiamos el titular de la Hipoteca, es lo habitual cuando compramos una casa que ya está hipotecada. El Banco, puede o no admitir al nuevo deudor y para ello realizará un estudio de riesgos igual que realiza en cualquier concesión de préstamo. De esta manera podemos asumir la deuda ya existente sin tener que realizar nuevo pago de impuestos por este evento, aunque sí tendremos que abonar unos gastos que la subrogación lleva implícitos: notario, gestoría, registro y una comisión de subrogación que se firmó en el momento de iniciar la hipoteca.

El segundo caso, subrogación de acreedor o entre entidades, consiste básicamente en cambiar nuestra hipoteca de un banco a otro. Se empezaron a favorecer desde el gobierno con el fin de fomentar la competencia entre entidades.

Con este cambio, el cliente suele obtener una mejora en las condiciones de su préstamo, sin necesidad de cancelarlo y formalizar uno nuevo. Así, se puede beneficiar de una modificación en las condiciones de la operación y en el plazo de amortización, sin incurrir en pago de impuestos, aunque sí que tendrá que abonar unos gastos que la subrogación lleva implícitos: notario, gestoría, registro, y una comisión de subrogación que actualmente no puede superar el 0,5% para las operaciones formalizadas con posterioridad a abril 2003.

A la hora de comprar una casa nueva, un caso muy frecuente de subrogación de hipoteca es la del promotor. Él habrá construido la vivienda financiando la obra a través de un banco, y el comprador podrá optar a subrogarse en ese préstamo si el banco nos admite como deudor. Es similar a la subrogación de deudor comentada anteriormente. 

Si el nuevo comprador no se subroga en el préstamo existente, el promotor deberá asumir los costes de cancelación de ese préstamo.