Consejos para ahorrar dinero cuando cancelas tu hipoteca

Tres consejos para ahorrar dinero antes de cancelar la hipoteca

La cancelación de la hipoteca es un escenario que se nos puede presentar por varias vías. Para unos significa el último sprint de una larga maratón de pagos que por fin llega a la meta. Para otros, sin embargo, es un paso atrás para coger impulso y firmar un nuevo préstamo con mejores condiciones. En cualquier caso, antes de finiquitar el contrato hipotecario podemos ahorrar algo de dinero teniendo en cuenta los siguientes consejos.

Ocuparnos personalmente de los trámites de cancelación

Si disponemos de tiempo libre y necesitamos ahorrar, podemos realizar nosotros mismos las gestiones oportunas. En cambio, si delegamos esta función en el banco, tendremos que afrontar varios gastos. La entidad contratará a su vez a una gestoría, que nos va a exigir un fondo de provisiones con un coste aproximado de 200 €, señalan desde HelpMyCash.com.

Los pasos para cancelar la hipoteca personalmente y ahorrar 200 € no son muy complejos. En primer lugar, tendríamos que abonar la comisión por cancelación, en el caso de que figure en el contrato.

Posteriormente tendremos que solicitar al banco el certificado de deuda cero y entregárselo al notario. El siguiente paso es acudir a la delegación de Hacienda de nuestra comunidad autónoma y solicitar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD).

Una vez realizadas estas gestiones tan sólo nos queda recoger la escritura del notario y por último acudir al Registro de la Propiedad para hacer efectiva la cancelación.

Para mejorar la hipoteca, subrogar antes que cancelar 

Puede que firmáramos la hipoteca cuando las condiciones eran más duras y ahora estemos pagando un interés muy por encima del que actualmente ofrecen los bancos. Si queremos rebajar el interés o eliminar algún seguro o comisión, antes de cancelar la hipoteca y abrir una nueva es mejor cambiarla de banco.

La subrogación de hipoteca es una alternativa más económica si el banco no nos permite modificar las condiciones. El motivo principal es que al subrogar el préstamo no tendremos que volver a pagar impuestos, a diferencia de abrir una nueva hipoteca.

Cambiar la hipoteca de banco, no es gratis, pero sí más económico que cancelar el préstamo, además, con la subrogación podremos cambiar el tipo de interés, eliminar comisiones y productos vinculados, y deshacernos de cláusulas abusivas, como el suelo hipotecario.


Solicitar una carencia si pasamos por un apuro puntual

Si en un momento determinado no podemos hacer frente a las cuotas de la hipoteca, pero  prevemos que puede ser una situación temporal, antes de cancelar la hipoteca podemos solicitar una carencia de capital.

La carencia de capital nos permitirá rebajar las mensualidades de la hipoteca, durante un tiempo determinado (en general hasta 3 años), en el que normalmente solo se paga la parte correspondiente a los intereses. De esta forma, las cuotas son mucho más llevaderas, ya que se pueden llegar a reducir casi a la mitad.

Pero siempre que se solicitemos una carencia de hipoteca, debemos ser conscientes de que se trata de una solución temporal, ya que la carencia nos supondrá un aumento de los intereses, y por tanto del coste total.

Por ejemplo, si tenemos una hipoteca de 150.000 € a 25 años con un interés de euríbor actual + 1%, los intereses que pagaríamos al final de la hipoteca sin hacer carencia ascenderían a 22.748 €. Por tanto devolveríamos al banco un total de 172.748 €. Sin embargo, si tras 5 años de hipoteca solicitamos una carencia de 1 año, los intereses aumentarían hasta los 24.078 € , y el importe a devolver al banco ascendería a 174.078, 52 €.

En resumen, si hemos liquidado hasta la última cuota de nuestra hipoteca y estamos cansados de seguir pagando, podemos ahorrar unos euros ocupándonos de los trámites. Sin embargo, si lo que queremos es mejorar nuestras condiciones, existen otras alternativas más baratas como la subrogación. Y por último, si nos estamos planteando cancelar la hipoteca porque pasamos por apuros económicos, la carencia puede ser un aliado puntual.