El tonto útil y La pirámide de Power8

Tuanjie jiu shi liliang. "La unión hace la fuerza" es la frase que desde enero reúne en un grupo de Wechat (el WhatsApp chino) a más de 200 personas de China y Taiwán que afirman haber invertido y perdido, en conjunto, millones de euros en la marca que pagó por dar nombre al estadio Cornellà-El Prat del RCD Espanyol: Power8.


"Yo no sabía qué era. Me impresionó que patrocinara un equipo de la liga española", explica Li, funcionario público de Wenzhou, una ciudad del sureste de China que asegura haber invertido 90.000 euros en Power8. Liu, un vendedor de productos electrónicos de Guang Dong, también invirtió en la firma. 


El relato siempre es el mismo: un conocido les habló de Power8 como opción interesante para multiplicar su dinero. Nadie sabía qué hacia la empresa, pero su proyección en la liga de fútbol española bastó para convencerles de su legitimidad.


Los interesados hacían una transferencia a su contacto, de al menos 4.000 euros. Ni Liu ni Li firmaron un contrato o un certificado por su compra. A cambio de su transferencia recibieron un código para tener acceso a la web de Power8, el único lugar donde podían ver los movimientos de su inversión. Los beneficios eran alrededor del 2% de interés semanal.

"Se trata de sociedades relacionadas entre sí que se pasan acciones o inmuebles acumulando beneficio pero con activo cero, ya que la tesorería sale del dinero de los depositantes (o sea del pasivo)", explica el profesor de Esade Santiago Simón del Burgo. El economista aclara que la ilegalidad reside en que las empresas no tienen rentabilidad sino que pagan intereses gracias al dinero de los depositantes. "Se le dice esquema piramidal porque pagas el dinero a los de arriba con el de los de abajo", agrega.

El viaje

No todo el mundo podía convertirse en inversor de la marca: solo quienes ingresaran al sitio desde un proveedor de internet de ciertos países veían las opciones de iniciar sesión y apuntarse. Desde China sí era posible, pero no desde Europa.

Al menos un centenar de inversores fueron invitados el año pasado a Barcelona con vuelos y estancia pagados por Power8. La empresa invitó a aquellos que habían destinado al menos 90.000 euros al proyecto, según detalla Chen, una ama de casa de Chengdu que había puesto hasta 225.000 euros en la firma. En setiembre del 2014, Chen visitó Barcelona, las oficinas de Power8 y el Power8 Stadium junto a otros cuarenta inversores. Fotos del viaje muestran a inversores sonrientes, con la camiseta del club en el estadio y frente a las oficinas de la avenida Diagonal. Hay fotos en las que salen acompañados de Philippe Cappelle, director de Power8 España y quien presentó la marca durante el anuncio del acuerdo para poner nombre al estadio del Espanyol.
"Parecía más un salón de recepción que una oficina", dice el empresario Liu. 


"Cuando vi el logo en el estadio y la gente del equipo que nos recibió me di cuenta de que la empresa era de verdad", explica la señora Chen. "Al volver a China todos teníamos maravillas que contar acerca de Power8". Hoy la central catalana que visitaron los inversores de Power8 está vacía.


En enero del 2015 los inversores recibieron un nuevo aviso: quienes quieran seguir con la empresa tendrán que pagar una nueva cuota debido a que Power8 quiere salir a bolsa. Chen se alarmó: "Esto me olió a estafa". La inversora decidió no entregar más dinero a la empresa. Al no cumplir, no pudo ingresar más a su cuenta en la página web.

Según informan los inversores, en febrero de este año Cappelle se reunió con ellos en varias ocasiones, tanto en Barcelona como en Taiwán. A unos les dijo que él era responsable del patrocinio y de la hospitalidad, nada más. A otros les anunció que Power8 pasaría a ser una empresa conjunta con City Windmills, una compañía inglesa que produce turbinas eólicas. Finalmente, a quienes querían denunciar al grupo London Capital, que identificaban como la matriz financiera de Power8, les dijo que confiaran en él, que recuperarían el dinero invertido.
A partir de ese momento la unión dejó de hacer la fuerza: el grupo de Wechat se partió en subgrupos: unos apostaron por denunciar a Cappelle por presunta estafa. Otros apostaron por hablar de otros programas de inversión.

Hacia finales del mes de abril Cappelle se comunicó con Yu, una profesora de Shanghai que había invertido 180.00 euros, y le aseguró que él también era una víctima; le informó que junto con el RCD Espanyol estaba preparando una demanda en España contra los grupos Power8 y London Capital por haber vendido acciones sin certificados. Este diario ha intentado contactar a Cappelle sin éxito.

Pero, ¿qué es el grupo Power8 si no la suma de las empresas homónimas de Costa Rica, España y posiblemente alguna otra? ¿Qué empresa con sede en España podría demandar Cappelle si la única registrada aquí es la que está a su nombre? Quedan muchas preguntas por responder.

Si, habrá que responder a muchas preguntas como ... que papel juega el Español en el asunto? de tonto útil? de colaborador necesario? Como es que no se preocuparon de auditar la empresa?  Cerraron los ojos ante el dinero? No se preguntaron por el prestigio de la empresa? y de donde vino el dinero? pudo incurrir el Español en un delito de blanqueo? ha quedado el nombre de la ciudad de Barcelona afectado para la opinión pública China?