Una ruta común

Los partidos políticos que integran la Mesa de la Unidad Democrática están comenzando a posicionarse sobre los mecanismos a ser empleados para escoger a los candidatos del sector democrático para las elecciones parlamentarias del próximo año. Unos se decantan por las primarias, otros por el consenso y los hay también que quieren combinar ambos mecanismos.

Nosotros pensamos que el menos traumático es el de las primarias, pero nos parece que lo más sensato sea la combinación de ambos y pudiéramos decir que lo más conveniente sería tantas primarias como sea necesario y tanto consenso como sea posible.

El fin de todo esto debe ser reeditar lo que ya se logró para las elecciones parlamentarias de 2010: candidatos unitarios para todas las circunscripciones y todas las listas. El resultado en votos logrado en esa oportunidad fue muy bueno, aunque no se vio reflejado en la conformación de la Asamblea Nacional por las triquiñuelas que el chavismo, con la alcahuetería de Tibisay Lucena y su combo, hicieron para la conformación de los circuitos. Hoy dada la grave crisis que atraviesa Venezuela esas triquiñuelas pueden revertirse contra el maduro-cabellismo.

Es cierto que la actuación de la MUD en su conjunto no ha sido la más acertada durante 2014. No ha tenido una estrategia política unitaria. Algunos de los partidos que la integran quisieron jugar por su cuenta y adelantaron iniciativas, como la llamada salida, que fue un fracaso y un retroceso para el conjunto de la oposición. Los distintos mensajes que enviaban dejaron perplejos a más de uno y no contribuyeron en nada a atraer a un buen número de venezolanos desencantados con el gobierno de Maduro. Iniciativas como el congreso ciudadano y la promoción de una constituyente también han contribuido con esa falta de una política que atraiga a la mayoría de los venezolanos.

Eso está reflejado en todas las encuestas que se han venido haciendo en el país.

Entendemos ambas iniciativas como un intento de sus promotores por echar músculo político de cara a unas primarias opositoras, pero pensaron de manera muy egoísta. Por cierto que la iniciativa constituyente tiene mucho respaldo en algunas encuestas, pero dicho apoyo no se corresponde con lo que se ha visto en la calle, donde las jornadas de recolección de firmas han tenido poco éxito.

La tarea ahora para la MUD, en nuestra opinión, es trazar una ruta común, que permita reconquistar a un sector opositor renuente a votar, así como también recoger buena parte del chavismo descontento, que lo hay por montones. La realización de primarias, donde sea necesario, puede permitir entusiasmar a un buen grupo de compatriotas, lo que unido a un apoyo y acompañamiento de las protestas que se vienen produciendo en el país, puede concluir sin dudas en un resonante éxito electoral. Nos dicen amigos de la MUD que hay más consenso para los candidatos de lo que muchos creen, ojalá sea así.

Pero ojo, el maduro-cabellismo sigue siendo una opción política con fuerza. Quien crea que ya están derrotados se equivoca. Es cierto que también el sector gubernamental tiene que superar la prueba de la escogencia de sus candidatos. En ese momento se verá qué tan fuerte es el amor que se dicen prodigar Maduro y Cabello.

En esta oportunidad no contarán con el difunto ex presidente para poner y quitar candidatos sin que nadie chistara. Veremos cómo lo resuelven, pero es muy difícil que salgan del trance sin muchas heridas.

Insistimos en que lo sensato para la MUD es establecer una ruta única que lleve a lograr sumar el mayor número de respaldos para ganar la mayoría en la próxima Asamblea Nacional y permitir la reinstitucionalización del país. A quienes creen que la partida está ganada les recordamos lo que afirmaba Yogi Berra: el juego no se termina hasta que se acaba.