ROMPECABEZAS

Las disposiciones del presidente Maduro relacionadas con militares, colectivos y gabinete están ocupadas por los nervios y la improvisación. Se relacionan con hechos que invaden áreas no gubernamentales como los colectivos, que sin embargo fueron concebidas como armazón paramilitar destinada a la defensa revolucionaria in extremis.

Las brujas de la fantasía, que tanto han revoloteado alrededor de la sesera de los líderes, comprometen el vapuleado modelo infructuosamente impuesto en Venezuela. Siembran no pocas ideas extravagantes. La primera, quizá, sería que estos primeros 16 años sin ver luz se explican por la disparidad entre el pasado decadente y el luminoso futuro. Son tanteos necesarios, hercúleas pruebas, hazañoso aprendizaje en busca de la senda aun no encontrada que nos llevará de la mano al socialismo imaginado por el difunto eterno. Lógico sería, pues, que no hayan abundado los aciertos si es que puede mencionarse alguno. Se ha estado disparando en la oscuridad -¡pero no le hace!- los blancos parecen dibujarse con mayor nitidez en el horizonte. Por eso los fracasos no serían propiamente tales, sino errores inevitables en busca de la perfección.

¿Se entiende la idea? Los revolucionarios que construyen el gracioso modelo vivieron en ese pasado que debe revolucionarse. Se trata de ambientes cargados de degradado capitalismo por lo que ha sido menester este paso de los cruzados del socialismo a través de purificadoras vejaciones. La destreza revolucionaria no cae del cielo. La pureza debe adquirirse en lucha contra los elementos. Es la premisa que nos llevará al puerto seguro y feliz, a la Tierra Prometida por el endiosado líder.

Al fin y al cabo don Simón Rodríguez había advertido que es imposible tener República sin educar republicanos, frase tergiversada por nuestros fallidos bolivarianos al homologar República y dictadura revolucionaria. Obviamente, el inteligente maestro del Libertador era un amante de la libertad en el marco del Siglo de las Luces y los Derechos del Hombre y el Ciudadano, y por eso cuando hablaba de República solo podía pensar en la soberanía del pueblo (jamás en oligarquías socialistas vitalicias) en la democracia y el ciudadano que popularizó la revolución liberal francesa desde 1789 y 1792.

Como bien sabemos “ciudadano” es la antípoda, la negación de “súbdito”, figura ésta propia de la monarquía absoluta que aquellos tres soñadores del Monte Sacro supuestamente juraron subvertir en la América Hispana. Hoy en día se considera que ciudadanos son los seres humanos libres, iguales, protegidos por instituciones que garantizan el respeto de sus derechos humanos, civiles y políticos, y esos sí que no caben en regímenes autocráticos o dictatoriales aunque se adornen con galanas ideologías.

Los ciudadanos son el sostén de las democracias y de la propia soberanía porque si no es inconcebible encontrar a un déspota a la cabeza de algún proceso independista, lo que a lo sumo podría conseguir es una independencia castrada, sumisa y reversible. Al desterrar la democracia, reproducirá la vasalla condición de súbditos sin libertad ni garantías, propia de los regímenes totalitarios. Ciudadanía y libertad, en su más amplio sentido, solo son imaginables en el marco de democracias dignas de ese nombre.

Es perfectamente coherente que en un sistema despótico el factor militar sea irremplazable. Pero no cualquier “factor militar”. Para evitar que los uniformados, a sabiendas de las normas constitucionales, impidan imposiciones dictatoriales, en 16 años hemos presenciado el intenso esfuerzo de ideologización de la Institución Armada y de militarización de la estructura gubernamental y la sociedad civil.

Subrayo la palabra “militarización” para diferenciarla de “militar”, dado que en democracia los militares tienden a ser naturalmente civilistas y no militaristas. El peligro totalitario y dictatorial está vinculado al militarismo y hace del civilismo democrático su enemigo a vencer. Así como hay militares militaristas también los hay civilistas, muy probablemente en mayoría aunque la disciplina les imponga guardar silencio. Y del mismo modo hay civiles civilistas y civiles militaristas, usualmente más despiadados que los militares de esa condición. Los nombres están a la vista.

En tiempos del presidente Chávez comenzaron a avanzar en la sombra los militares civilistas. La respuesta fue el desborde de depuraciones, cambios, ideologización de la Institución Armada. Pero el hiperquinético gobernante no recuperó la calma. Por desconfiar de los militares concibió cuerpos paralelos, y no contento con introducir esa fisura en la institución, promovió los colectivos. Fue su respuesta a aquellos uniformados que no pudo someter, pese a intentarlo como nadie.

Los colectivos nacieron como instrumentos de defensa de la revolución y simultáneamente como eventuales sucedáneos de la Fuerza Armada. Alentada por la prevención, la tensión entre colectivos y militares está creciendo a su aire. Aprovechando su autonomía, los colectivos se expanden sin permiso alegando que nacieron para combatir desviaciones morales e ideológicas.

Al desatarse la lucha dentro del PSUV, algunos de los jefes de corrientes se conectan con colectivos. Los necesitan para posicionarse. Les facilitan recursos para influir sobre ellos, pero tales artilugios quizá sean inútiles porque aquellos generan sus propias políticas y jefes.

La erosión desarticula al gobierno y perjudica el diálogo solicitado infructuosamente por corrientes internas con visiones del socialismo contrarias a las de la cumbre del poder. La simultaneidad de las pugnas entre grupos, colectivos y militares descubre la gravedad de la crisis y explica ciertas desconcertadas medidas oficialistas.

Sale despedido del MININT un fuerte líder militar, por presión de varios colectivos que exigen adicionalmente la expulsión del diputado Cabello. Un general en jefe asume MINDEFENSA. Goza de especial respaldo de Cabello. ¿Se podrá inferir que pondrá en su sitio a los colectivos?

¿Quién armará semejante rompecabezas, en medio del indetenible deterioro de un país cada vez más desesperado?