La nanny quiere ser niñera, Eddie Ramírez

Fran, esa nanny espectacular que trabaja en la casa de un viudo con tres hijos en la ciudad de Nueva York está solicitando trabajo en Venezuela. Algunos compatriotas exiliados le han explicado que ese cambio no le convine ya que en Caracas no conseguirá desodorante, lápiz de labio, ni muchas otras cosas. Además, le recalcaron que a los venezolanos no les alcanza el sueldo para contratar una niñera. Tanto es así que las nuevas generaciones solo saben que existen porque han visto la serie de televisión The Nanny.

Sin embargo la nanny gringa insiste en venir, ya que está entusiasmada con unas fotos que vio en Facebook donde una niñera criolla presume de haber viajado por medio mundo. En cambio ella, sigue alegando la musiua, su jefe solo la ha llevado a un restaurante cercano y en metro, lo cual agradece pero también quisiera cenar en La Tour D´Argent con vista al Sena o al menos en Au Pied du Cochon, cerca del Centro Pompidou, además de retratarse con famosos directores de orquesta.

Ante su insistencia los compatriotas le informaron que su única oportunidad es que sea contratada por un jerarca del régimen, quienes aunque devengan sueldos relativamente modestos tienen otras facilidades. Fran entendió cuál debería ser su objetivo, sin embargo se preocupó por las noticias de que desde Venezuela es muy difícil viajar porque el gobierno tiene una elevada deuda con las líneas aéreas. Afortunadamente, sus amigos le informaron que esa era una restricción solo para los ciudadanos comunes, ya que los chivos tienen a su disponibilidad unos aviones de una empresa petrolera llamada Pdvsa. Ella alegó que no se tragaba ese anzuelo, ya que hace años leyó que los aviones de esa petrolera habían sido vendidos por medida de austeridad y para evitar ¨colitas¨. Dijo recordar que el presidente Chávez había recibido un gran cheque de manos de un tal Ciavaldini, entonces presidente de Pdvsa.

Cuando comprobó que más bien ahora Pdvsa tiene más aviones para poder atender a los amigos del gobierno, sean locales, nicas o bolivianos y que no se investiga ese uso doloso porque la Fiscal se hace de la vista gorda, se le renovaron las ganas de venir, con todo y las advertencias de la inseguridad, escasez y costo de la vida. Ella lo que quería es tener la oportunidad de conocer el mundo trasladada en avión privado, sin tener que llegar a los aeropuertos con tres horas de anticipación. No le importa que tenga que viajar no solo con los niños, sino también con las suegras de su potencial empleador.

Ya decidida a venir y tentar suerte de que un ministro, “protector” de algún estado o jefe de comunas la pudiese contratar, recibió un baño de agua fría cuando le informaron que el gobierno venezolano tenía una campaña insidiosa en contra de los judíos y ella lo era, por lo que nuestra nanny desistió de su ilusión por los viajes y se quedó en el imperio. Suerte que tienen las barquisimetanas y otras criollas de no tener que enfrentar una competencia gringa. Fran no lo sabe, pero se salvó de ir a parar a una cárcel tercermundista, ya que quienes podrían contratarla acostumbran llevar armas en sus maletas y, como siempre, el pato lo paga el eslabón más débil. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!