La lucha contra la especulación arde de nuevo en Gamonal.


Ante esta situación advertimos quien padece, pierde, muere, y quien gana. Reflexiones sobre la lucha de clases en la ciudad.

Los jóvenes de Burgos y de Gamonal tenemos el futuro negro, oscurecido por la falta de oportunidades que han traído la desindustrialización de la ciudad, que contaba con la mayor tasa industrial de Castilla y León, así como el exilio o la represión autoritaria que dejo más de 50 detenid@s en la lucha contra el Bulevar, las tasas galopantes de desempleo y miseria que el alcalde trata de acallar con la promesa del empleo basura que supone la construcción de un nuevo Mc'Donalds, la expulsión de alumn@s de las enseñanzas medias, el desmantelamiento de la Escuela de Artes, además de problemas de otros centros de educación pública con recortes superiores al 30% del presupuesto, el cierre de bibliotecas y guarderías por falta de personal, o el saqueo del hospital privatizado de Burgos, por el que el juez Velasco investiga a Méndez Pozo dentro del marco de la Operación Púnica. 
El antiguo alcalde de Burgos y ministro de empleo, J.C. Aparicio, aparece en los pápeles de Bárcenas del mismo modo que su suceso, Javier Lacalle, ha sido objeto de distintos escándalos de corrupción. Mientras Méndez Pozo le invitaba a viajes a Niza y le construía un ático en su casa, miles de jóvenes han abandonado la ciudad por la falta de oportunidades; conocid@s, amig@s, novi@s que se marchan y no vuelven. El aumento de la siniestralidad laboral; el año que viene se celebra el décimo aniversario de la muerte de 11 obreros que trabajaban en Arranz Acinas, otro de los oligarcas locales. Ante esta situación advertimos quien padece, pierde, muere, y quien gana.
Luchas de clases en la ciudad.
Diferencias respecto a la lucha contra el Bulevar.
Algunos de los elementos que caracterizaron la lucha contra el Bulevar, ahora se repiten. El contexto difiere en tanto que ya no se trata de Gamonal y la identidad de barrio obrero, sino de la construcción de una cubierta en la Plaza de Toros que elude la correspondencia con “necesidades materiales e inmediatas”, dificultando la identificación con la vida cotidiana. El objetivo común de paralizar la citada obra, no constituye en sí mismo el motor de la movilización. Entran en juego los factores subjetivos; la identidad, el discurso y la hegemonía. En este sentido, aplaudimos una vez más al movimiento vecinal de la ciudad; los discursos delimitan fronteras construyendo amigos y enemigos. Como enemigo, la oligarquía económica y sus títeres del ayuntamiento, que han puesto en el centro un modelo urbanístico caótico, que genera desigualdades en la distribución de los recursos y los servicios sociales.

¿Cómo se construye la identidad obrera de Gamonal? A través de la dinámica de construcción-deconstrucción. En la ordenación urbanística, y debido a los requerimientos de la industrialización de los polos, el pueblo antiguo de Gamonal debió deconstruirse hacia un barrio masificado que albergara a la población obrera. En contraposición, las actuaciones realizadas en el centro histórico, como los procesos de gentrificación o la expulsión de la clase obrera de zonas que habían sido abandonadas, para después recalificar el suelo. Asimismo, podríamos señalar la peatonalización del centro y las actuaciones que pretendía convertirlo en un centro de flujos (trasporte, comercio, turismo); un “centro de representación” de Burgos para los turistas y los comercios, albergando también el centro administrativo.
Gamonal se define en la relación centro- periferia, esto es, en la relación de “lo que no tiene Gamonal” y sí el centro histórico. La actuación del Bulevar como el buque de lanza que pretendía aumentar el valor del suelo y preparar el terreno para un posible desplazamiento de los flujos que tienen lugar en el centro, hacia un barrio de Gamonal que hubiera sufrido un proceso de transformación paulatino. Por un lado, alejar a la clase obrera hacia nuevos barrios residenciales, faltos también de servicios sociales y desiguales respecto al acceso a la distribución urbana de los recursos. Aquí podríamos citar a los nuevos barrios como G3. Por otra, deconstruir espacios conflictivos como Gamonal, de modo que la “nueva centralidad” siguiera definiéndose respecto a las recién creadas periferias.
Lo que quiero decir es que el contexto ha cambiado. La Plaza de Toros no afecta a la vida cotidiana de las personas, que no identifican un interés colectivo por paralizar la obra; ejerciendo, así, el derecho a la ciudad, en consonancia con otras movilizaciones paralelas como la recuperación de la sanidad y la educación públicas o las movilizaciones en el sector del metal, destacando la victoria de la huelga indefinida en Lennox. 
Burgos se encuentra en constante trasformación. Este 2014 ilustra con claridad el miedo de las clases dominantes a que “la gente crea pueda auto-gobernarse”. A medida que cambiamos el mundo en que vivimos, las ciudades, nos transformamos a nosotros mismos.
¿Hemos ganado a la manipulación?
 Ibáñez declaró, tras reunirse con seis representantes de la Asamblea Contra la Especulación, que la plaza sería “un pabellón multiusos, desde el primer momento”. Como sabemos, esto es una estrategia de manipulación por parte de las instituciones. Venden la obra como un paso “modernizador” para Burgos, que podría contar con un pabellón multiusos en los que celebrar conciertos y otros eventos culturales y deportivos. En caso de que fuera cierto: ¿Quién podría pagar las entradas?
El Aeropuerto de Burgos también iba a suponer una modernización para la ciudad, y a la vista los resultados. Sólo lo utilizan unos pocos empresarios y profesionales liberales para viajar y hacer negocios. La mayor parte de la población estamos pagando los billetes subvencionados, igual que pagaremos las distintas partidas destinadas a la plaza de toros.
Lo que se esconde detrás es la oferta inicial de Méndez Pozo, cifrada en unos 23 millones de euros. Para que la estafa no fuera tan evidente, han fraccionado la partida en distintos años. Primero 6 millones para la cubierta, luego otros 6 para los vestuarios y las dotaciones que permitan jugar al baloncesto, y así sucesivamente.
Ante la creación de valor ficticio sobre el suelo, las empresas de construcción obtienen un plusvalor (beneficio), que han de maximizar. Si la opción escogida es la obra pública, Méndez Pozo y el resto de oligarcas de la ciudad presionan a las instituciones para que ese plusvalor obtenido de las actuaciones especulativas, sea canalizado espacialmente mediante la obra pública. Una vez que las empresas constructoras piden un crédito con el que financiar por completo una obra de tales envergaduras, descuentan los intereses financieros y añaden la tasa de ganancia media en el sector, cifrado en una tendencia media del 4,5%.
Si la actuación carece de rentabilidad, entonces las constructoras no hubieran acudido a un concurso público que, en el caso de la Plaza de Toros, fue amañado. La planificación urbanística de Burgos ha sido entregada a los mercados, y actuaciones como las referidas no revisten de ninguna utilidad social. La Plaza seguirá siendo utilizada durante 6 días al año, mientras cierran las guarderías, los servicios y políticas sociales se recortan o desaparecen, aumentando la desigualdad y la fragmentación entre distintos Burgos contradichos entre sí.
La “calidad de vida” significa que sólo quienes pueden costeárselo pueden acceder a los recursos de la ciudad. Los jóvenes sin recursos padecen en mayor medida la represión política del botellón, sin contar con opciones fuera del circuito industrial (El Hangar, Las Llanas y Bernardas) más allá del centro auto-gestionado CSR, recuperado tras las históricas protestas contra el Bulevar. ¿Qué calidad de vida tiene una joven de clase obrera, desempleada y sin perspectivas de futuro, que vive en un barrio abandonado y en decadencia? ¿Quién puede acceder a los conciertos o partidos de baloncesto que cuestan 20€? ¿De verdad nos podemos permitir seguir sufragando la deuda privada de los constructores, así como sus billetes de vuelo para hacer negocios o sus entradas para deleitarse con la tortura animal en la plaza?
La construcción del discurso institucional y manipulador ha seguido distintas líneas; primero significaron a los vecinos como vándalos o terroristas, y ahora se centran en que suponen una minoría ruidosa, frente a la mayoría silenciosa que permanece en sus casas. Se refieren aquí a la falsa sensación de paz social y al velo tendido sobre la conciencia y la identidad de barrio y ciudad obrera. El problema surge cuando los vecinos no han sido integrados en la planificación de la ciudad, y sus demandas son vilipendiadas mediante burdas estrategias de manipulación.
Nos viene a la mente la encuesta que encargó el PP, y que publicó el Diario de Méndez Pozo, en que se afirmaba que el 90% de los burgaleses apoyaba la remodelación del coso taurino. Sin embargo, la forma en que se planteaba la preguntaba, inducía a una respuesta que convenía al ayuntamiento. El movimiento vecinal ha recabado ya cerca de 5.000 firmas, realizando actos en los que se explicaba cómo ha sido perpetrada la estafa; algunos ajustes de acondicionamiento y una cubierta, 6 millones de euros para que peñistas y aficionados a la tauromaquia se diviertan durante una semana, al tiempo que Méndez Pozo y otros constructores siguen beneficiándose.
Los obreros de Río Vena, a quienes las protestas siempre han respetado entendiendo que el enemigo es Méndez Pozo, se concentraron a las puertas de PROMECAL, convertidos en instrumentos del juego manipulador. El problema es que el modelo urbanístico de Burgos no sólo ha generado miseria y desigualdad creciente; mientras aumentaban los beneficios, se preparaba la burbuja inmobiliaria que se salda, en la actualidad, con desahucios y gente en la calle, abandonando zonas de la ciudad y restaurando el casco histórico. El modelo urbanístico de Burgos genera desigualdad y también mata. Sólo tenemos que recordar la siniestralidad laboral, o tragedias como la acaecida en la calle Sauce en 2005.
El modelo urbanístico debe responder a criterios de igualdad y rentabilidad social, a los deseos de los vecinos, que son quienes viven en Burgos. Por el contrario, si perdemos la batalla y la primera fase de la Plaza de Toros sigue adelante, nos lamentaremos cuando anuncien otras partidas, cuyo beneficio recaerá en los bolsillos de El Jefe.  Pero Burgos no quiere ningún Jefe, y así lo ha demostrado en distintas movilizaciones, dirigidas a la masa, que se saldaron con la derrota de Méndez y que suponen el mejor ejemplo de cómo se hace ciudad; luchando.
La lucha es el único camino.