El pueblo contra el ciudadano



Cada venezolano, por muy humilde que sea, tiene derecho a ser tratado como un individuo con libertad, derechos y aspiraciones

El populismo ha penetrado hasta lo más profundo de nuestra sociedad. Sería inútil negarlo, la evidencia más contundente es que hoy vivimos sus consecuencias: una población dependiente, atemorizada y desmoralizada.

Tampoco debería sorprendernos, porque un país como Venezuela es el caldo de cultivo perfecto para el auge de quienes buscan el poder a costa de la demagogia. Un país rico con tanto pobre tiene para ellos una sola explicación: alguien se está quedando con lo que tú mereces.

El logro más importante de la “revolución” fue enfrentar al pueblo contra el ciudadano, sin que los primeros se dieran cuenta de que con esto se resisten a su propia esencia, a su aspiración más legítima. Sin embargo, quienes gobiernan lo hicieron con el objetivo de tener una sociedad sumisa que dependa del Estado, una variable imprescindible para mantenerse en el poder, su más importante objetivo.

Pero el populismo no es solo un mal del gobierno, también lo es de un importante sector de la oposición. Decepciona ver como algunos “líderes” opositores hacen todos los buenos oficios para ser los verdaderos “hijos de Chávez” y rescatar su legado. No tienen la valentía ni la claridad intelectual para decir que todo lo que hoy vivimos se origina con él y que la única salida de esta crisis es un cambio de modelo.

Algunos incluso pretenden salir de este sistema aplicando uno parecido: quieren acabar con el populismo con más populismo. Ese discurso solamente ayuda a quienes pretenden mantener de rodillas al venezolano y hacerle creer que dependerá siempre de las migajas del Estado y que nunca podrá superarse por sí mismo ni vivir del fruto de su esfuerzo.

Por fortuna, no son todos. También existe un sector que tiene la convicción de que la reconstrucción nacional no pasa solamente por un cambio de gobierno, sino por el cambio del modelo. El país debe pasar de tener una población con la mano extendida hacia el Estado a uno donde el Estado esté al servicio del ciudadano. Su rol debe ser el de acompañar a los venezolanos en lograr sus metas y jamás condicionarlos.

Cada venezolano, por muy humilde que sea, tiene derecho a ser tratado como un individuo con libertad, derechos y aspiraciones. Los únicos que ganan con la confrontación de pueblo contra ciudadano son pequeñas élites, de lado y lado.

Miguel Velarde
@MiguelVelarde
mvelarde@guayoyoenletras.com

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