“Con la caída del petróleo Venezuela dejará de percibir este año US$ 3.600.000.000 y el descenso puede ser mayor”

Entrevista a Rafael Quiroz Serrano / Economista petrolero
La situación afecta a las reservas internacionales y los compromisos con otros países que Venezuela tiene que honrar. Si a ello se le suma el cuadro económico del país, el impacto es mucho más grave. La OPEP debería aceptar la propuesta venezolana y convocar a una reunión lo más pronto posible, opina el experto.
Se desempeña como profesor en la Facultad de Economía de la Universidad Central de Venezuela y como asesor de temas energéticos para diversas instituciones. Además, es columnista de la prensa nacional y de publicaciones internacionalizadas en esta materia. Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

— La baja en los precios del petróleo no se había registrado en los últimos años. Esta fluctuación, a pesar de que no es una caída abrupta o vertical, parece ser una tendencia que no es producto de circunstancias geopolíticas, de conflictos armados o guerras, sino de un reajuste del mercado. ¿Cuáles son los factores que han presionado este descenso?
— Para mí, la caída (suave y ligera, pero permanente desde hace unas semanas y que podría extenderse hasta finales de año) de los precios del petróleo se debe fundamentalmente, en primer lugar a la desaceleración de la economía mundial, tomando en cuenta la contracción de la economía en la Eurozona y el estancamiento parcial de la economía en Estados Unidos y China, lo que ha hecho que disminuya la demanda petrolera mundial. Además, se ha venido reduciendo el consumo energético de EE.UU., de allí que la Agencia Internacional de Energía (AIE) y demás agencias internacionales especializadas en la materia, han recortado su proyección del crecimiento de la demanda petrolera durante el segundo semestre de este año. A ese factor también hay que agregarle el aumento en la producción por parte de países que no son miembros de la OPEP como Rusia, Canadá, EE.UU., México, Brasil y Kazajistán, por ejemplo. Así mismo, en países de la OPEP como Irán, Libia, Iraq y Arabia Saudita. Específicamente Estados Unidos, que es la potencia más significativa desde el punto de vista militar y económico, ha disminuido la importación de petróleo más o menos en cuatro millones de barriles porque han logrado aumentar su producción doméstica a través de los llamados esquistos.

— Se especula mucho y se dice que el desarrollo de estas tecnologías va a significar una catástrofe para el resto de los países productores…
— Yo no lo creo así. Estados Unidos tiene ahora una producción doméstica de 10 millones de barriles pero están consumiendo 18,4, por lo cual siguen importando 8,4 millones, lo que todavía es una buena cantidad. Lo que pasa es que desde hace cuatro años han aumentado su producción 6,2 ó 6,3 millones a 10, estamos hablando de prácticamente un millón de barriles por año, lo cual es bastante significativo. Yo creo que ellos van a seguir exportando esquistos, lo que por cierto tiene un costo de producción que está en un rango entre 65 y 80 dólares por barril, y yo estoy convencido de que a Estados Unidos poco le conviene, y harán el esfuerzo suficiente, para que los precios de los marcadores referenciales no bajen de esos niveles porque tendrían que cerrar los esquistos o habrán perdido los cuarenta y cinco mil millones de dólares que han invertido en estos yacimientos en los últimos años.

— Canadá también aprovecha esta oportunidad.
— Estados Unidos tiene un campo petróleo de esquistos que está en la frontera con Canadá, en Dakota del Norte, y este yacimiento es compartido en términos binacionales, por lo que Canadá también ha aumentado su producción. Pero esta desaceleración de la economía mundial y el consiguiente decrecimiento en la demanda petrolera, sumado al simultáneo aumento de la producción, ha generado una sobreoferta muy por encima de la demanda, una sobreoferta que en estos momentos fácilmente alcanza los dos millones de barriles diarios. Es decir, hay un mercado sobresaturado con una oferta más que suficiente. Además, a ello hay que agregarle un último factor que es el fortalecimiento del dólar frente al resto de las economías fuertes. Esos elementos son perniciosos y diabólicos para los efectos de la caída del precio, independientemente de que tengamos en contrapeso variables coyunturales de tipo geopolítico como las que están sucediendo en el Medio Oriente: la guerra civil en Siria, la inestabilidad política en Libia, el bloqueo en Irán debido a las sanciones impuestas por la comunidad internacional sobre su producción, la crisis entre Rusia y Ucrania, el problema del Estado Islámico, los conflictos en Egipto y la guerra palestina-israelí, son variables coyunturales que aguantan un poco la caída del precio del petróleo.

Producción petrolera

— Por cierto que en el territorio en poder del Estado Islámico también se está produciendo y vendiendo petróleo a través de una especie de “mercado negro”, con descuentos muy grandes…
— En la parte que el Estado Islámico ha logrado controlar en el norte de Iraq hay dos yacimientos y dos o tres refinerías. Afirmativamente, ISIS ha tomado las poblaciones y territorios donde se encuentran y han continuado vendiendo a sus clientes barriles entre 44 y 48 dólares, es decir, un descuento casi de un 50%, lo que es grave para el mercado y para ellos por supuesto es sumamente generoso, porque logran tener ingresos para la compra de armamentos y todos sus equipos de guerra, porque ello representa 600 millones de dólares de ingresos diarios.

— ¿Esta tendencia a la baja supones que se va a acentuar o la complicación de los conflictos en el Medio Oriente podría, al contrario, generar un aumento en los precios?
— Podría haberlo si se mantienen esas variables y desaparecen las otras de orden de económico. Por ejemplo, si se reduce la producción de petróleo inmediatamente se reduce la sobreoferta, siempre y cuando se mantengan estos elementos en el Medio Oriente. Pero no hay señales de que ello vaya a ocurrir. Entonces, la OPEP tiene un papel fundamental que desempeñar, y ya lo ha hecho en otras oportunidades cuando se han producido sobreofertas, vamos a ver cuál es la decisión que toma en su próxima reunión. Sin embargo, yo creo que el ministro Rafael Ramírez hizo bien al proponer una reunión urgente, porque el próximo encuentro que es a finales de noviembre está bastante lejos (en términos de la caída). Por ello, la OPEP debería aceptar la propuesta de Venezuela y hacer una convocatoria lo más pronto posible, porque si la OPEP, que de toda la estructura que hay en el mercado mundial petrolero y en la historia de los hidrocarburos es la más efectiva, la más interesante y el mejor mecanismo para defender los precios, no hace un recorte esta inclinación de los precios va a continuar fácilmente hasta finales de diciembre. Ahora bien, la OPEP tiene la responsabilidad histórica de tomar una posición en relación a esto y recurrir lo más pronto a los recortes que sean necesarios hacer.

— Allí también cumple un papel muy importante Arabia Saudita.
— Sí, porque tiene una gran capacidad de producción y de hecho, tienen una capacidad ociosa de producción. En este momento está produciendo 10,6 millones de barriles y todavía tienen como 2,5 millones de capacidad ociosa o cerrada. Arabia Saudita siempre ha tenido un papel destacado dentro de la OPEP porque ha servido como comodín para los países miembros. En ese sentido, como un país con altísimas reservas y con una gran capacidad de producción pues fácilmente abre o cierra grifos cuando quiera, sin que eso afecte para nada su economía. Por lo general, aumentan la producción para ocupar espacios o vacíos que dejan algunos de sus colegas por los problemas internos de orden político, bélico y militar que han tenido, entonces Arabia Saudita ocupa esos espacios a los efectos de que no vayan a ser usurpados por otros mercados. El problema es que llena esos vacíos inteligentemente pero después no quiere recoger los barriles que ha insertado.

Impacto económico

— ¿Y el efecto de este descenso en la economía venezolana?
— La caída de los precios del petróleo tiene un efecto directo e inmediato, pero más que un efecto yo diría que tiene un impacto, por lo menos en cuanto al ingreso de lo que llamamos petrodólares. Por supuesto, si hay una disminución del precio del petróleo aún cuando mantengamos la misma producción, va a haber una rebaja en los ingresos de reservas internacionales, o sea, en relación a los ingresos que recibe el Estado por efecto de la recaudación fiscal petrolera, y esto afecta a las reservas internacionales porque quiere decir que vamos a disponer de menos millones de dólares para cubrir todas las necesidades de nuestras importaciones, de pago de deudas y de compromisos internacionales que sin duda alguna Venezuela tiene que honrar.

— ¿Cuáles son las estimaciones en el caso de Venezuela por cada barril que baje de precio?
— De acuerdo a la caída del precio promedio anual de 2013 con respecto a ésta, que fue de 98 y ahora está por debajo de 94, Venezuela estaría dejando de percibir ligeramente este año 3.600 millones de dólares. Ello en la situación actual, si esto se prolonga hasta diciembre y el precio de nuestro promedio anual baja a 93, 92 ó 91 estamos a hablando de 7 dólares de diferencia que serían 5.000 ó 6.000 millones de dólares, prácticamente el compromiso de pago de deuda del próximo año.

— Además ello se vincula con el complicado cuadro económico que se dibuja en el país.
— Por supuesto, si se le agrega ese rosario de problemas de la economía doméstica a la caída de los precios del petróleo se profundiza y su impacto es mucho más grave, porque esa pérdida del precio de la cesta petrolera va a tener efectos internos. Yo vislumbro un escenario bastante fuerte, sin necesidad de encender las alarmas todavía, porque Venezuela tiene una carta interesante que jugar que es la OPEP, y a su vez la OPEP tiene un mecanismo muy efectivo, que es regular la producción y siempre que la OPEP ha hecho recortes los precios del petróleo se han recuperado o por lo menos se ha detenido la caída. Además, las veces que Venezuela se ha acoplado a las políticas de la OPEP, ha tenido buenos resultados.