Venezolanos o equipajes a la deriva, @nancycolina2


Por Nancy Colina, 13/10/2014

Pensar en irse de Venezuela no es poner un dedo en un mapa y ligar donde va a caer y para allá me voy, tampoco es creer que los países que están ofreciendo oportunidades para los inmigrantes son una papaya, porque no ponen obstáculos. Una naranja pelada, no la vamos a conseguir en ninguna parte, mucho menos decir que al tener un pasaporte y un boleto, ambos muy difíciles de encontrar en estos momentos, estamos dando el primer paso.

¿Cuántos venezolanos han pensado en irse del país? Quizás termina uno más fácil la cuenta si lo hacemos al revés. Cada día uno de cada 100 venezolanos sueña en ese viaje sin pronto retorno cuando se levanta temprano en la mañana. No importa si ya ha visto o no, las sin noticias del día. Cada cosa exaspera, es un motivo para llenarse aunque sea de ilusiones con un equipaje vacío, porque es muy difícil atiborrarse de una realidad que nos mortifica.

Las razones que nos mueven a dejar nuestra tierra son las mismas. Violencia excesiva como para subsistir, falta de oportunidades de trabajo, imposibilidad para prosperar económica mente, inseguridad alimentaria, deficiencia letal de asistencia médica, escasez a todos los niveles, deficiencia educacional, falta de libertades y un gobierno descarado y corrupto y opresor que está rompiendo todas las esperanzas, porque se ha adueñado de todos los poderes. Que corrompe, que desmoraliza y en muchos casos hasta para no volver a escuchar las voces ni ver las caras de los que deshacen al país.

Los que se están yendo son venezolanos de clase media y más arriba, por lo general profesionales, que se han criado en medio de una relativa abundancia económica, que tienen un trabajo casi estable, porque aquí nada es estable, que tienen vivienda propia aunque este hipotecada y un carro en buenas condiciones. Hay excepciones, como en todo, pero la realidad es que se arriesgan los que están más acomodados, o los que pueden hacerlo.

Nosotros no somos inmigrantes como los que llegaron al país después de las guerras mundiales. Con una mano adelante y otra atrás y dispuestos a echarles pichón a lo que salga. Nosotros nos vamos porque no estamos acostumbrados a lo que esta pasando en el país, porque nos gustan las libertades, parque hemos crecido saboreando lo que es comer lo que puedo y lo que quiero, que viajo si puedo y si quiero, que escucho a quien me provoca, que salgo a la calle sin miedo, por lo menos sin tanto miedo

Los venezolanos no somos guerreros. Aquí nunca hemos necesitado defendernos de otros países, desde los tiempos de la Colonia. Nos gusta nuestro terruño y los domingos familiares, pero ahora las cosas han cambiado. Ahora nos vemos obligados a escuchar que un amigo, un familiar, un vecino o alguien que conocemos ha sido asesinado, o ha sido atracado.Aquí nos sembraron una guerra entre nosotros, aquí se armó impunemente a una población para que luchara contra otra. Esa es una realidad que no podemos ocultar ni disfrazar.

Cada día el número es más amplio y las ganas crecen, a pesar del apego que podemos tener a nuestra tierra o a nuestros familiares y amigos, porque nosotros no tenemos ni cultura de nómadas ni personalidad de nómadas.Nos gusta estar cerca de nuestros padres, abuelos, hermanos, primos, sobrinos y amigos, porque así somos, por lo menos la mayoría.

Como el venezolano que se va o se esta yendo, tiene por lo general, un nivel económico y cultural bastante alto, no lleva en mente ningún trabajo que este por debajo de lo que hace en su país. Es más, siempre cree que pueden elevar sus oportunidades y esto es así, en la mayoría de los casos, pero hay que ser muy cuidadoso. No es un secreto que en estos momentos de nuestra historia, lo más seguro podría ser empacar, pero hay que saber hacerlo, para no tener que regresar con las alas caídas y las maletas llenas de tristeza.

Al lado de cada venezolano que se va hay otro que aprovecha el momento para ocupar su puesto. Ese otro es el que cree que la cosa no esta tan mala, de hecho ni se preocupa mucho por eso. No piensa salir a luchar por el país, a marchar, a tirar piedras, ni siquiera a hablar mal del gobierno. Utiliza su tiempo para conseguir lo que no hay que es casi todo. Esta convencido en hacer dinero aquí para después irse o simplemente cree que con su trabajo va a mejorar y podría dejar de pensar en agarrar rumbos inciertos. Ese dice que no ve noticias, me quedo, hago dinero y después me largo porque aquí no hay vida para mis hijos.

Debo aclarar que estoy hablando solamente de los venezolanos que se quieren ir, porque hay muchos, muchísimos compatriotas que no han pensado ni por lo más remoto en salir del país, a menos que sea de vacaciones, lo que igual no pueden hacer porque no hay boletos al alcance de todos. Hacen su vida aquí, lo mejor que pueden, con preocupación, algunos con des esperanza, con impotencia pero con las raíces bien enterradas aquí.Luchan para crecer y cada quien a su manera hace algo para salir de un gobierno que esta carcomiendo nuestras raíces. Ellos pueden ser el contrapeso, la fuerza opuesta. Ellos tienen en sus manos el poder de lograr un cambio, pero viven ocupados en saltar de obstáculo en obstáculo que les pone o nos pone el gobierno.

El venezolano que se quiere ir, tarde o temprano se va, porque su vida se enfoca en eso. No piensa en otra cosa y empieza a investigar por internet, a preguntarle a los demás, a llenar papeles, a visitar embajadas, a legalizar y apostillar, a luchar por una visa. Se enfoca más en eso que en buscar lo que no se encuentra. Su cabeza anda por otras tierras, porque no es fácil irse,como no lo es quedarse. Es la disyuntiva del día a día.

Por lo general el venezolano que se va es el que soñó con hacer carrera en el país, el que empezó una empresa, el que tuvo una y quedo en quiebra o se va porque no quiere que esto no ocurra, el que ejerce su profesión pero lo boicotean por todos lados. Es el que sabe como defenderse fuera del país y por eso se va sin humildad. Cree que va a lograr lo que siempre ha tenido así de fácil, pero no lo es porque una cosa es salir a estudiar a otro país, una cosa es salir a pasear a otro país y otra es emigrar a otro país.

Debemos ser humildes y saber que hay que trabajar, no importa si es o no en lo que queremos y que deberíamos hacer. En la mayoría de los casos implica mucho esfuerzo, tiempo y dinero.

En lo personal creo que todo lo que se quiere se puede, hasta tumbar este gobierno malo que nos ha hecho tanto daño, pero si lo que que se quiere es irse a buscar otros rumbos, tener un poco de paciencia para analizar lo que se va a hacer en otras tierras, estar bien informado y consciente del paso que se esta dando, de hecho puede ser una de las claves del éxito.

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