“¿Qué quieres tù que yo haga?”, por @httptwjjguerrac

José de Jesús Guerra C. octubre de 2014
jjguerrac@gmail.com
@httptwjjguerrac

Maduro en el Cementerio General del Sur, ya frente a los ataúdes de Robert Serra y María Herrera, contó que a la entrada del Camposanto, una dama joven, obviando a la escolta se le acerco y zarandeándolo con el vigor de un reproche le gritó “¿HASTA CUÁNDO, MADURO?” Y él le respondió: “¿QUÉ QUIERES TÚ QUE YO HAGA?”, sus correligionarios celebraron su relato con carcajadas y aplausos, como si de una gracia o un chiste se tratara.

Yo no estuve allí, pero tengo la respuesta: Ella lo que quiere es que asumas tu responsabilidad, que dejes de ser incompetente, mediocre e incapaz, se supone que fuiste electo por la mayoría de los venezolanos para que fueras el presidente de todos, pues asume eso, deja de ser el presidente de una mitad para convertirte en el de todos, piensa en todos, actúa en función de todos, ella quiere como todos, que acabes con la delincuencia, con la inseguridad, con el desabastecimiento, con la inflación, con la galopante corrupción, sé un verdadero presidente, el contar el anécdota te pone en ridículo frente al país y frente al mundo, máxime cuando respondes “¿QUÉ QUIERES TÚ QUE YO HAGA?”, esa no es la respuesta que has debido darle mediocre incompetente, esa es la respuesta de quien no tiene ni la más peregrina idea de para qué sirve el cargo que detentas. Te repito, se supone que fuiste electo por la mayoría de los venezolanos para que fueras el presidente de todos, pues asúmete como tal, estas allí para resolver los problemas que a todos nos aquejan, para dar las respuestas adecuadas a los ingentes problemas que afectan a la nación, a todos los ciudadanos, revísate, pregúntate ¿Qué estás haciendo y que debes hacer como presidente? El cargo te exige responsabilidades de estado muy serias, el cargo no es solo para disfrutarlo, para pasearlo, para viajar, comer y beber a costa de los recursos de la nación; al contrario es un trabajo de 24 horas al día, es una eterna preocupación que dura seis años, el Presidente de un país es semejante a un padre de familia, a un buen padre de familia, que debe en todo momento tener en cuenta los problemas que afectan su casa y su familia y darles oportuna y adecuada solución. Tú, hasta el presente no has hecho nada de eso. El país que teníamos hace quince años ustedes lo convirtieron en el rancho que es hoy y para complemento, endeudados hasta los teque teques, piensa, ¿En cuánto estaba el barril de petróleo cuando el difunto llego al poder?, ¿En cuánto ha estado durante estos quince años? Venezuela durante todos estos quince años ha recibido solo por concepto de la renta petrolera, nada menos y nada más que “UN BILLON QUINIENTOS MIL MILLONES DE DOLARES”, suficiente dinero para haber convertido a nuestro país en una nación del primer mundo con todos los atributos, con seguridad, sin escasez, con baja -por no decir nula- inflación, sin deudas; ¿Qué han hecho con todo ese dineral? ¿Pasárselo por el arco del triunfo?, ¿regalarlo?, ¿bonchárselo?, ¿robárselo?

Con todo lo que la nación ha recibido en estos quince años, podían haber hecho de la Venezuela de 1998, una Venezuela súper moderna, una Venezuela del primer mundo, y sin deberle un centavo a nadie, ah pero en lugar de eso, era mejor aprovechar la bonanza de dólares y salir a comprar lealtades, satisfacer las viejas apetencias del chulo cubano, el de Nicaragua, el de Bolivia y del foro de Sao Paulo y hacer populismo con el pueblo ofreciéndole villas y castillas para finalmente darle migajas, todo con el fin de mantenerse en el poder per saecula saeculorum como es a lo que aspiran, ¿y Venezuela y su tan ansiada modernización? ¡¡Pues que espere!! (“Los venezolanos pueden esperar mientras nosotros nos afianzamos en el poder” le escuche decir hace tiempo a un connotado dirigente del oficialismo).

De manera pues, que eso fue lo que esa humilde mujer quiso decirte con el zarandeo y su desgarrado grito, ella en ese momento fue la voz de todo un pueblo venezolano que clama por un mejor standard de vida, con seguridad, sin sobresaltos, sin escasez, sin corrupción, sin las carencias y penurias que a diario vivimos todos los venezolanos y sobre todo, por un país solvente donde el futuro de las nuevas generaciones de venezolanos, no este comprometido con nada ni con nadie.

Luego de esto, ¿les quedarán ganas de reír y aplaudir?


José de Jesús Guerra C.
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