Paquidermo agonizante, @PoliticaUCAB



Por Juan Manuel Trak, 16/10/2014

La última encuesta de IVAD[1] que se ha hecho pública esta semana muestra el pesimismo y la desesperanza de los venezolanos ante la situación nacional. Las perspectivas sobre el presente y el futuro son contundentemente negativas; lo mismo que la evaluación del gobierno. Desabastecimiento e inseguridad son los dos principales problemas del país para más del 70% de los encuestados; y el 60% considera que el gobierno no es democrático y se está convirtiendo en una dictadura. Como es de esperar, Nicolás Maduro es evaluado negativamente por el 65% de los encuestados, quienes al preguntarle sobre cuánta confianza tienen en él y su gobierno para resolver los problemas el 70% contestó que poca o ninguna.

Esta percepción negativa del país es consecuencia de la incapacidad del gobierno de resolver los problemas elementales de la sociedad venezolana. Cuando Hugo Chávez llegó al poder, el país reclamaba una nueva forma de hacer política, un cambio en las estructuras del Estado para que estuvieran al servicio de la gente y no del partido de turno. La realidad ha sido que quienes acompañaron a Chávez y ahora gobiernan tenían otros planes, aprovecharon el cambio exigido por el país para irrumpir en el Estado y postrarlo ante sus intereses particulares, de modo que el boom petrolero experimentado en los últimos tres lustros ha terminado dilapidado en obras inconclusas, obesidad estatal y corrupción generalizada. En un década en la cual Venezuela tuvo la oportunidad se transformarse en una economía productiva, terminamos siendo el país peor administrado de América Latina.

Maduro es una mera expresión de lo anterior, solo ha logrado insistir en los errores en los que incurrió Chávez y que llevaron al fracaso de nuestra sociedad, con lo cual estamos condenados a continuar en este proceso agónico de muerte de lo que queda de Estado. Podría decirse que hemos llegado al estado de naturaleza hobbesiano, en donde lo único que queda es la violencia y el engaño frente al otro para sobrevivir. Esto lo observamos en la creciente criminalidad, en la impunidad con que operan las bandas armadas y la permisividad que se les ha dado a los colectivos armados, quienes sienten que están por encima de la ley. Pero al mismo tiempo lo observamos cuando en la acera de en frente de los supermercados encontramos a los buhoneros vendiendo los productos que dentro no se consiguen, pero a un precio tres o cuatro veces superior al “precio justo”. Lo mismo se podría decir de la vivienda, las medicinas, los carros sus repuestos.

Así las cosas, nuestro Estado es un paquidermo gigante y agónico, incapaz de resolver los problemas de nuestra sociedad pero con armamento suficiente para acallar los reclamos que ésta le hace. En el gobierno están más preocupados porque tengamos una navidad feliz importando productos navideños que abastecer hospitales o dotar escuelas. Mientras tanto, la sociedad atónita parece que se acostumbra y resigna a esta situación. Solo queda preguntarse si la ciudadanía continuará siendo un observador pasivo o se organizará para reconstruir lo que queda de país.

[1] https://es.scribd.com/doc/242709967/INFORME-TP6-2-pdf

Tomado de:
http://politikaucab.net/2014/10/16/paquidermo-agonizante/