Maduro amenaza con tomar las empresas que se vean obligadas a cerrar en Venezuela, por @ludmilavino

LUDMILA VINOGRADOFFLUDMILAVINO 30 de septiembre de 2014

La nueva advertencia se produce poco después de la ocupación de la estadounidense Clorox, que tuvo que abandonar el país por las «restricciones operativas» impuestas por Caracas

El presidente de VenezuelaNicolás Maduro, amenazó este martes con tomar las empresas que se vean obligadas a cerrar por tener dificultades para continuar sus operaciones, como es el caso de la estadounidense Clorox, que ha sido ocupada por sus trabajadores.

«Empresa abandonada, empresa tomada por la clase obrera con el apoyo del gobierno revolucionario. Que lo sepa quienes no lo saben y los que los saben, también lo asuman. No dejaremos abandonado a ningún trabajador de este país», dijo el mandatario tras el cierre de operaciones de la empresa Clorox.

Maduro adelantó asimismo que se está «derrotando» la supuesta «guerra económica»y alertó que viene una nueva fase de ataques, como la «guerra financiera internacional». Señaló que ahora «comienzan los capitalistas a tirar la toalla. Ya la tiró una empresa llamada Clorox».

Maduro señaló que los propietarios de la empresa de detergentes y productos de limpieza son estadounidenses y «abandonaron el país», según los documentos legales «de las distintas instancias gubernamentales y judiciales».

A continuación dijo quela empresa fue tomada: «Inmediatamente llegamos y ahí está la empresa Clorox produciendo, trabajando y le vamos a meter todo el apoyo en recursos financieros, logísticos y legales, administrativos y gerenciales para que esa empresa continúe sus funciones y, si es necesario, que se expanda en su capacidad productiva».

The Clorox Company informó la semana pasada desde su sede en Oakland (California, EE.UU.) que abandonaba Venezuela por las «restricciones operativas» impuestas por el Gobierno de Maduro, la «incertidumbre económica» y las «interrupciones de suministros» en el país.

Precios congelados

En una nota informativa, la compañía estadounidense aseguró que durante casi tres años se vio obligada a vender más de dos tercios de sus productos a precios congelados por el Gobierno, lo que provocó «grandes incrementos en los costos de producción» y «constantes pérdidas operativas».