Los miserables, @MiguelVelarde


Por Miguel Velarde, 28/10/2014

El ministro de Finanzas, Rodolfo Marco Torres, presentó el martes de la semana pasada el Proyecto de Ley de Presupuesto 2015, que fue elaborado, según sus palabras, con base en la "prudencia, racionalidad económica, con foco en cumplimiento de inversión social y cumplimiento de compromisos internacionales que ha caracterizado a la revolución".

Sin embargo, lo primero que debe estudiarse son las premisas sobre las que se desarrolló esta propuesta de presupuesto: ¿Se basa en cifras económicas reales? La respuesta es no. De cara al próximo año, el gobierno estimó el presupuesto en 741.708 millones de bolívares, lo que supone un incremento del 34,7% con respecto al de 2014. Así mismo, prevé un endeudamiento de 143.790 millones de bolívares, mientras que lo destinado para los aportes por concepto de Situado Constitucional para las regiones supera en 82,3% a la de este año.

Sin embargo, más importante que lo que el ministro dijo en su corta presentación en la Asamblea Nacional, es lo que olvidó mencionar. Por ejemplo, que el tipo de cambio utilizado es de Bs. 6,30 por dólar, cuando es de conocimiento general que la economía en el país se mueve a un precio mucho más alto. Torres también mencionó que la inflación estimada es entre 25% y 30%. Tampoco es una novedad que la inflación de Venezuela es la más alta del mundo en la actualidad, tres veces mayor a la pronosticada oficialmente para el próximo año. Si, además, se analizan los niveles de escasez, deuda y reservas, solamente se confirma la terrible situación en la que se encuentra la economía nacional.

Una de las pocas cifras que quizás se acerque a la realidad es la estimada para el precio del barril de petróleo. Después de muchos años de preverla en niveles mucho menores al real para así disponer libremente del excedente que generan los altos ingresos por petróleo, esta vez los 60 dólares por barril en los que se estima el precio para el próximo año podrían estar muy cerca del real. Luego de años de haberse ubicado alrededor de 100 dólares por barril, el precio del petróleo viene sufriendo una caída constante que, según expertos, será duradera. Desde hace algunas semanas se encuentra por debajo de los 80 dólares por barril.

Esta es una mala noticia para el país, pero una peor noticia para el gobierno, que se concentró en repartir irresponsablemente los altísimos ingresos que le generó el petróleo la última década buscando rédito político y sin preocuparse por la sostenibilidad de un modelo inviable. Ahora, cuando ya no le alcanzan para cubrir la demanda de los que se acostumbraron a los dádivas sin esfuerzo, pierden su apoyo y su frágil lealtad.

La realidad es que en el último año hay dos millones de venezolanos más en la pobreza, el sector productivo está destruido, el país se ha convertido en uno de emigrantes y por donde se mire hay caos. Nuestra debacle, aunque predecible, para muchos fue una pesadilla que se convirtió en realidad de golpe. Hoy, somos miserables.

Sin embargo, de nada sirve revolcarnos en nuestra mala fortuna, porque ella solamente se fortalece de nuestra desesperanza. Los ciudadanos decentes, la gran mayoría de este país, tenemos un solo camino para salir de esta miseria: la reconstrucción nacional.

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