Los anti-MUD y los MUD-Dependientes, @Olgak26


Por Olga K, 22/10/2014

En estos días donde la política ha creado toda una gama de dependencias que van de lo económico a lo afectivo, de lo meramente utilitario a lo que se quiere vender como sublime y casi califica mejor para el ridículo-en ambos bandos-, hay una dependencia a la que me quiero referir en particular. Es una que se balancea, precariamente, entre lo malsano, lo lastimoso y lo ridículo. No sé si exista una palabra para tal combinación.

Me refiero a la MUD-dependencia de algunos anti-MUD.

Y es que –estemos claros- no es lo mismo ser Anti-MUD, que MUD-Dependientes aunque si se pueda ser las dos cosas a un mismo tiempo.

Me explico: los que se limitan a manifestar con precisión dirigida su desacuerdo y desagrado con ella, son simplemente anti-MUD. Y ¿qué decirles?, están en su derecho…

Políticamente vivimos en un régimen autoritario, pero en lo personal, los gustos y preferencias de cada quien, siguen siendo libres. Mal puede nadie trabajar por la ¨democracia¨ intentando imponer un pensamiento único… un gusto único.

Así que nadie ¨tiene¨ que querer a la MUD por obligación y a juro.

Si no te gusta, simplemente la ignoras.

Si crees en ella, bien.

Y si eres además, un ciudadano en ejercicio, la acompañas, la apoyas y aportas en la medida que puedes, incluyendo una crítica constructiva de la que no está exenta la rudeza. Rudeza que no te hace ¨anti¨ porque el buen ciudadano-por definición- no puede ser incondicionalmente ¨pro¨. ¡Vamos! eso que llaman sanidad… equilibrio… coherencia .

Pero en nuestro folklórico panorama político tenemos a los (léase todo pegadito y sin respirar) ¨MUD-Dependientes-Anti-MUD¨ que son otra casta. Son esos sujetos que cual Giardia lamblia solo tienen vida porque ella-la MUD- existe. Dependen de ella para poder ¨ser¨… en su reducido círculo intestinal, se entiende. Que más se dedican a combatirla a ella que al gobierno que ¨dicen¨ rechazar. Son esos que la adjetivan profusamente y a ratos parecen competir a ver quien la insulta más grueso. Que se aplauden mutuamente entre sí como quien se da autobesitos en el espejo y se cree profuuuuundamente amado(¡ops!)

En el twitter espacio es particularmente notorio. Tanto así, que investigando sobre eso que llaman ¨dependencia¨ encontré esto que los retrata tan bien a ellos como personajes así como a su patológica relación con la MUD: Estas relaciones (de dependencia) se caracterizan por ser inestables, destructivas y marcadas por un fuerte desequilibrio, donde el dependiente se somete, idealiza y magnifica al otro… Pese al malestar y al sufrimiento que la relación les cause se sienten incapaces de dejarla, siendo los intentos nulos o fútiles. Son frecuentes las distorsiones cognitivas como el autoengaño y la negación de información que le proporciona su entorno.

¡Vaya pues!

Claro, que hay profesionales en la materia y yo no soy ni pretendo ser uno de ellos. Pero leer todo y a todos, observar e hilar lo que pasa en mi país, es tarea en la que me aplico y como escribidora, comparto. Estos personajes anti-MUD y MUD-dependientes a un tiempo, tienen una desesperada necesidad de ser tomados en cuenta a costa de lo que sea. Pero la Realidad, esa impertinente inoportuna, les obliga a ver que, primero, la MUD existe pese a su odio, y segundo, que hagan lo que hagan y digan lo que digan, la MUD es sólo una ¨instancia¨, un ente que no pueden asir, cambiar de sitio o hacer desaparecer. Cuando eso ocurre, les entra como un ahogo irritado y como solución alternativa, ante la imposibilidad de convertir a ese ente que es la MUD en polvo cósmico, vierten su patología, aumentada e intensificada por la frustración, en las personas que, en sano ejercicio de su libertad, le expresan (¡mos!) apoyo a la MUD como espacio unitario. Nos convertimos así en la personificación y el blanco de su obsesión, de su insuficiencia… y de ahí en adelante, no conocen freno.

¿Son muchos? No. Más que muchos, son muy ruidosos. Les ha venido al pelo emparentarse con los ¨hater”, esa nueva ¨especie¨ de internet que algunos llaman odiadores y otros aborrecedores. Uno de ellos lo expresa así: “No estamos de acuerdo con nadie¨, tanto que, ahora que los hater han aumentado en número, se odian entre sí¨.

Pues sí. Ese suele ser el destino al que lleva el camino del odio. Odiarse entre sí.

Ese es justamente el camino que no queremos transitar los que apoyamos la Unidad… esa que aun con sus errores, sigue siendo la opción deseada por la mayoría.

Para desengaño y frustración de los ¨Hater-MUD-Dependientes-Anti-MUD¨, resulta que su existencia ¨per se¨ es imposible. Dependen de que existamos la MUD y los que creemos en ella porque su vida somos nosotros. ¡Menuda ironía! ¿Entienden por qué decía que esta dependencia , aun sin nombre, se ubica en un balanceo precario entre lo malsano, lo lastimoso y lo ridículo?

Cada dardo de odio no hace otra cosa que confirmar que ¡oh desdicha suya! nos necesitan. Desesperadamente.

Que dependen de nosotros. Irremediablemente.

Pero más claro aun, que el calibre de sus insultos, refleja cuánto nos magnifican…

¡Vaya voltereta!

Cabría para ellos otra alternativa, pero es demasiado sana, un reto sólo para espíritus libres y valientes. No apta para guardias en condición de dependencia: que creen su propia instancia, perfecta según sus propios parámetros… y que se fajen a sumar seguidores… que ahí, justo ahí es donde está el detalle.

De resto, los de este ente inasible, suerte de Fuenteovejuna que es la MUD y los que la apoyamos, con darle ¨block¨ al odio tenemos.

Para fatalidad de los Hater-MUD-Dependientes-Anti-MUD ¨su destino se parece más al del Comendador porque, como en el pueblito cordobés de Lope de Vega, el espíritu unitario, no es sujeto de ¨block¨… ¿Quién detiene a Fuenteovejuna?


Olga K
@olgak26