Estación Poesía 2

Sevilla ya tenía una Isla de poesía (de sugerente nombre) y ahora también tiene una Estación. Si la primera invita a embarcarse y navegar en busca de quién sabe qué soledades, la segunda sugiere al lector de versos una parada, un respiro en el tráfago cotidiano, acaso en el mismo andén donde aguardan las Musas el tren con destino al Helicón. Por mor de la polisemia, esta estación también reivindica la poesía como fruto granado en tres de los cuatro cuartos en que se divide el año (invierno, primavera y otoño). Dirigida por Antonio Rivero Taravillo y financiada por el CICUS (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) que dirige Concepción Fernández, el número 2, recién salido de las prensas, ofrece 31 poemas de 31 poetas diferentes, dos artículos (uno de Martín Merino Ruiz-Funes sobre la actualidad de la poesía china y otro de Carolina Depetris sobre Octavio Paz, Cortázar y Pizarnik) y tres reseñas de poemarios por José de María Romero Barea, Ioana Gruia y Juan Carlos Abril.
.....He aquí el elenco de poetas: Lorenzo Oliván, Marta Sanz, Enrique Barrero Rodríguez, Olga Bernad, José Luis Piquero, Luis Artigue, Manuel Lara Cantizani, Inmaculada Moreno, Ángeles Mora, Francisco Díaz de Castro, Luis Bagué Quílez, Manuel Ruiz Rico, Andrés Trapiello, Juan Cobo Wilkins, Alejandro López Andrada, Xelo Candel Vila, Antonio Serrano Cueto, Javier Lostalé, Andrés Catalán, Jesús Tortajada, José Antonio Fernández Sánchez, Víctor Jiménez, Jacobo Cortines, Elías Moro, Sara Mesa, Vicente Gallego, Aitor Francos, Adriana Schlittler Kausch, Rafael Fombellida, Jesús Cotta y Eloy Sánchez Rosillo.
.....Os dejo mi contribución:
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NAVIDAD EN UNTER DEN LINDEN
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El temblor de los tilos despojados,
las luces redentoras de la fiesta,
la nieve desprendida
en esquirlas de luna mancillada
como salutación de la ciudad.
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Helaba en toda Europa
y huíamos del frío brabantino
por raíles de nieve interminables.
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Nos habían hablado tantas veces
del calor berlinés, de la llama prendida
en el vaso de vino callejero
─ese trago caliente que acaricia
y redime los huesos ateridos,
que aquella Navidad de dos mil nueve
llegamos a Berlín esperanzados.
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Tú buscabas el cielo
por plazas y avenidas terrenales
y el temblor de los tilos deshacía
en esquirlas de luna destrenzada
el recuerdo lejano de la nieve. 
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(La revista puede leerse íntegra AQUÍ)