El olor de la lluvia en septiembre


Un chaparrón inesperado ha roto la mañana de este septiembre caluroso. Huele distinta la lluvia en los meses de tránsito entre estaciones. Esta mañana olía al aire vespertino del Malecón de La Habana, a los juncos que se mecen en las riberas del Danubio, a los pilares tristes de los puentes de París, a grumos de tierra en las salinas murcianas. Y olía a cilantro, albahaca y cúrcuma. En mañanas así no hace falta salir de casa. Bastan las viejas fotografía de aquel viaje a ultramar, la lectura del libro de Claudio Magris, la revisión de algunos dibujos traídos del Sena, el recuerdo cercano de paseos estivales junto al Mar Menor. Todo ello condimentado con salidas a la terraza, al modesto jardín de las especias.