Cuerpos

Erbo encendió la luz y la piscina se iluminó mostrando dos docenas de cuerpos. No era una gran cantidad ya que Erbo nunca había tenido dinero para muchos lujos. Pero dos docenas de cuerpos tampoco estaba tan mal; otros solo podían disponer del cuerpo dotado. Los cuerpos colgaban flácidos como si fueran trajes en un armario, esperando ser animados. Revisó la colección sin tener una idea clara de lo que buscaba. Desechó los dos cuerpos de mujer que le obligarían a una reprogramación mental que le daba una enorme pereza. Seleccionó cinco, el cuerpo ancho, el alto y delgado, el muy musculado, el bajito y el gordito. Tras revisarlos someramente, eligió el gordito.

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