LA COMPAÑÍA PENINSULAR DE TELEFONOS DE ALCALÁ, Nº 1.

Antes de crearse la Compañía Telefónica española que hoy conocemos, en el año 1924, el empresario Enrique Parellada había fundado las compañías Peninsular (para la red de la zona noroeste) y Madrileña de Teléfonos (para la red de Madrid) a las que la CNTE absorbería con posterioridad. Desde la fundación de estas dos empresas, a finales del siglo XIX, el considerable incremento de peticiones de líneas telefónicas provocó que hubiera de levantarse un nuevo edificio para albergar las oficinas centrales de Madrid, hasta entonces instaladas en el antiguo número 12 de la calle de Alcalá. 

El día 25 de marzo de 1911, tras solo nueve meses de comenzadas las obras y sobre un terreno propiedad de la Compañía Peninsular de Teléfonos, se abrió al público la moderna edificación que por su originalidad y su belleza llama la atención, en el número 1 de la calle de Alcalá de Madrid.

Fuente: B.N.E. (1911)
Fachada del número 1 en la calle de Alcalá, de la Compañía de Teléfonos.

De fachada esbelta y exquisito buen gusto, el nuevo edificio tenía una superficie de 367,11 m2. y fue diseñado por el arquitecto Manuel Castilla Picó para el solar que hasta entonces ocupó la antigua Fonda del Comercio de la calle de Alcalá, junto a la Puerta del Sol.

Compuesta por dos pisos, más un sótano, la construcción tenía 6,52 metros de ancho en el frontal de la calle de Alcalá, siendo el principal elemento de su fachada una amplia arcadura que recogía el balcón del despacho principal y la puerta de acceso. Sobre el arco se instaló un gran reloj. A los lados, dos esbeltos pilastrones rematados por copulines en los que se habían cincelado las letras “C” y “P”, iniciales de la empresa. El conjunto estaba realizado en arenisca blanca y caliza gris marmórea combinadas con mosaicos, aplicaciones y brazos metálicos que sustentaban grandes lámparas y carteleras. 

Nada más acceder al edificio había un hermoso vestíbulo decorado con rica ornamentación pictórica, combinada con mármoles de tonos claros.

Fuente: B.N.E. (1911)
Vestíbulo de entrada.

A continuación del vestíbulo se abría un patio central con columnas de doble altura en hierro, separado del resto de las dependencias por mamparas de cristal y caoba, al estilo inglés. Su techo estaba cerrado por una claraboya, permitiendo la entrada de luz natural durante el día, y de él pendían grandes lámparas eléctricas que alumbraban por la noche. En el centro un pupitre de dos caras, con doce divisiones, construido en caoba, cristal grabado y ensambladuras de bronce. Por esta dependencia se accedía a los diferentes locutorios públicos correspondientes a las redes urbana e interurbana. 

Fuente: B.N.E. (1911)
Patio central con columnas de hierro.

Junto a este patio se encontraba un departamento para señoras, decorado estilo Luis XVI, y otro para servicios de los reporteros de prensa. 

Fuente: Europeana.eu (1911)
Departamento para señoras de estilo Luis XVI.

Otras dependencias de la planta inferior eran: el despacho del jefe de la Central, el wáter, el urinario y un closet. Al fondo, tras recorrer un pasillo que partía del patio central, estaba la escalera de acceso a la planta principal en donde se encontraba el despacho de la dirección, oficinas auxiliares y una antesala iluminada con la luz cenital de la claraboya central.

Todas las dependencias estaban separadas entre sí por tabiques donde predominaba el cristal, para favorecer la luminosidad de los recintos. Los suelos de baldosín hidráulico y la pintura al óleo en las paredes, completaban la decoración del interior.

En el sótano del edificio se encontraba el archivo general, un almacén y el cuarto de la calefacción.

Desde la estación central que contenía este edificio se podían expedir despachos telefónicos y celebrar conferencias con las localidades más importantes de la zona noreste del país, así como también con las nuevas estaciones de la red del sur. 

Fuente: Mcu.es (durante la Guerra Civil Española)

Durante la Guerra Civil Española la Puerta del Sol, al igual que todo el centro de Madrid, fue sistemáticamente bombardeada por los sublevados contra la II República. El edificio telefónico, convertido ya en un pequeño locutorio, sufrió las consecuencias del desastre y sería derruido al igual que las casas contiguas de la calle de Alcalá hasta el límite con la Real Casa de la Aduana. 

Fotografía: M.R.Giménez (2014)
Aspecto actual de la calle de Alcalá, nº1. Edificio de la Caja de Ahorros y callejón del mismo nombre.

La especulación del terreno hizo el resto y en su lugar se levantó, en el año 1951, un nuevo edificio para la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid abriendo también un pasaje peatonal con el nombre de esta entidad.





Fuentes:

Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC.
Memoriademadrid.es
Mcu.es
Revista ilustrada de banca, ferrocarriles, industria y seguros.
Es.wikipedia.org