La soledad del poeta

Con cierta frecuencia me encuentro, en la nota biográfica de la solapa de un libro o en la efímera noticia de un periódico, que fulano es poeta y escritor o que fulana es poeta y escritora. Extraña escisión esta, que contempla el noble ejercicio de la poesía como una parte desgajada de la escritura. Con más tino se establecen otras etiquetas dobles: poeta y narrador o poeta y novelista. La segregación se hace ahora por géneros, pero no por el acto (único) de escribir. Si alguien dijera que Pepe Sánchez es camionero y conductor provocaría alguna risotada, cuando no la reconvención de algún adalid de la lengua: lo primero basta; lo segundo es prescindible. La soledad del poeta es el sino de este tiempo, por más que estuviera antaño tan cerca de los dioses.