Cuando no se es leal a los tuyos...

Tomás Martínez, militante de Izquierda Anticapitalista-Andalucía

Cuando no se es leal a los tuyos te acusan hasta de tener tijeras. A ti, que combatiste y combates las de Rajoy y Zapatero, te dicen incluso algunos por la calle “que ya no los representas”. Cuando no se es leal a los tuyos oyes rimas en las manifestaciones de los movimientos sociales que has dejado de lado o has vampirizado una vez entrados en el gobierno. Pero tú te miras al espejo y crees que no has cambiado nada. Has estado el primero en la pancarta en muchas luchas para merecer esto.

Cuando no se es leal a los tuyos te sientes incómodamente aludido en las marchas del 22M cuando se grita contra los gobiernos de la troika, mirado de reojo al sacar tu bandera, y eso que tú entonaste con muchos que “PSOE y PP la misma mierda es” y luchas contra sus políticas, o eso pensaste en la campaña electoral andaluza. Cuando no se es leal a los tuyos tienes que aguantar cómo te piden que te pongas al otro lado de la barricada y no con el régimen, como si hubieras estado del lado de los mercados.


Cuando no se es leal a los tuyos aquel “rebélate” se da la vuelta y como boomerang te acompaña y torpedea el camino adonde quiera que vayas, aunque seas el último militante de base y a la firma del pacto no te avisaron ni Valderas ni Centella y en el referendum no entendieras a qué venía tanta prisa. Cuando no se es leal a los tuyos te cuestionas por qué las izquierdas son inflexibles y te exigen tanto en época de recortes duros, ni reconocen el esfuerzo de tu organización y el papelón de sostener a Susana.

Cuando no se es leal a los tuyos, cuando también los tuyos son docentes despedidos, cuando tú siempre has dicho que estabas por la defensa de la pública, la cifra de 4502 despidos no te la puedes sacar de la cabeza en las manifestaciones de Marea Verde y en las huelgas educativas. Cuando no se es leal a los tuyos tienes que recordar a tus compañeros del sindicato estudiantil que las tasas aquí no han subido tanto, que se hace lo que se puede y que al menos las juventudes comunistas no querían este pacto.

Cuando no se es leal a los tuyos te acusan también de no haber estado con Somontes y las Turquillas, ni apoyar sin fisuras desde San Telmo a Cañamero y Gordillo, a pesar de que marchaste con ellos aquel verano. Cuando no se es leal a los tuyos no entiendes que la Marea Blanca se manifieste en Sevilla por la fusión de dos hospitales, que amenacen trabajadores de empresas con encerrarse en tu sede y que las infatigables monitoras llamen a los tuyos cómplices. Pero si tú eres y estás con ellos…

Cuando no se es leal a los tuyos te repugna el retintín de quien habla de “los recortes vengan de donde vengan” y no te hace falta que te aclaren que implican el mismo sufrimiento porque a ti también te han retirado la beca, bajado el salario y reducido la pensión. Cuando no se es leal a los tuyos te muerdes la lengua con tus electos en la fiesta constitucional, alabando a Suárez y el siendo equilibristas en Catalunya.

Cuando no se es leal a los tuyos te parece una injusticia mayúscula que se le pidieran responsabilidades a tu consejera tras el desalojo de la Corrala Utopía y se señalara a la Junta tanto como al ayuntamiento, después de lo que se ha trabajado para sacar la ley antidesahucios. No te gusta que recuerden que para dilatar la negociación se pidiera a las vecinas que bajaran de intensidad, ni que muchos grupos de Stop desahucios con los que paraste desalojos se sintieran excluidos y ninguneados.

Cuando no se es leal a los tuyos los mismos tuyos de Delphi te confunden con Valderas y te llaman traidor y vendido, encuentras el rechazo y plante de tu propio sindicato en las asambleas y te preguntas qué has hecho para merecerlo. Cuando no se es leal a los tuyos cierras filas con aquéllos que dicen que Griñán ya dejó limpio este patio y que sonríen manchándose la mano en saludos con Botín. Cuando no se es leal a los tuyos te estremeces al oír de Rajoy que Andalucía cumple, porque a ti también te felicita.

Cuando no se es leal a los tuyos eres un incomprendido por quienes tensan la cuerda y te exigen poner más los pies en las calles que en los despachos, y aunque nunca entraste en uno te toca purgar su culpa. Cuando no se es leal a los tuyos te obligas a poder estar en dos sitios, en la gestión y en la pelea, sin llegar a asumir esta endiablada esquizofrenia y dando explicaciones que otros te imponen desde el golpe de BOJA.

Cuando no se es leal a los tuyos sólo cabe una respuesta: no hacer más daño a la conciencia de clase remendando la ropa vieja y volver a ser leal a los tuyos dejando de partir y repartir las migajas de pan y el caducado plato de lentejas que gestionan la sumisión. Muchos escépticos hay que te esperan en el mismo sitio del que no se han movido, no buscan cerrar el círculo de la unidad de la izquierda con la socialdemocracia, sino que gestionan la unidad de la lucha de la extrema lealtad a las y los trabajadores