Brindaré por el maldito año que se va

Poco tengo que agradecerle al maldito año que se va. En lo literario no ha estado mal: aparte de escritos menores, he publicado un libro, entregado otro como encargo de una editorial y concluido un tercero, pendiente de valoración en una editorial capitalina. En lo personal solo me han reportado alegría mi propia boda, bien tardía en lo ceremonial, y el nacimiento de un bebé muy esperado por una buena amiga. Pero alguna monstruosa divinidad ha estimado que no nos merecíamos esas pinceladas de felicidad y que debían ser borradas con tinta negra y roja. El año nos ha arrebatado a un buen amigo y a un familiar muy querido y ha instilado el veneno de la enfermedad en otro buen amigo y otros tres seres queridos. Con este saldo solo me queda esperar a esta noche para, como a execrable enemigo que huye, tenderle un puente de plata. Lo cual precisamente me da más razones que nunca, queridos lectores, para desearos a todos un

FELIZ AÑO 2014