Nekromanteia, rituales de los muertos: novela negra no, ¡negrísima!

Introducción

Hoy hablamos sobre "Nekromanteia, rituales de los muertos", una escalofriante novela sobre espíritus y...


Ejem. Después de que Jen... la sensacional Hulka de John Byrne, que tan excelsamente publicó Marvel, y que cada día está más guapa... me haya interrumpido, nos ponemos serios y como decía... con todos ustedes, ¡"Nekromanteia, rituales de los muertos"!. Una novela que no es para tomarse a broma, como vamos a ver.

El Protagonista

No es fácil ser Etham Loss... tu obsesión por el estudio de los misterios que hay más allá de la muerte te ha llevado a no valorar a los vivos, y tu absoluta falta de empatía hace que ni tú mismo seas consciente de tus propios sentimientos y que los evites continuamente, convirtiéndote así en un grandísimo hijo de perra. No tienes amigos, y ni siquiera piensas que te importe. Conoces varias personas dentro del mundo de la nigromancia, sí, pero ninguno se puede considerar realmente un amigo. Ni siquiera tu maestra en dicho arte, Noa, siempre queriendo demostrar su superioridad a ti. Ni tampoco otros, como Erictho, esa falsa vidente, o como Margoth, esa hedonista chiflada con demasiado contacto con la magia infernal. Y no hablemos de Darren, ese asqueroso necrófilo idiota, que te es útil para conseguir algunos cadáveres, pero de quien piensas que realmente el mundo estaría mejor sin él. ¿Parejas?. ¿Judith? Muerta. ¿Mara?... Mara... se acaba de suicidar. Y eso te obsesiona, te obsesiona capturar su espíritu, preguntarle por qué ha hecho tal cosa, apresarla todo el tiempo que puedas.

Aparte de eso tienes tus libros, tus conocimientos, tus conjuros... y un puñado de espíritus que a menudo te vienen muy bien para ocupar el cuerpo de alguien y enloquecerlo o matarlo. Al fin y al cabo, uno tiene que tener sus diversiones.

La novela





Uno de los mayores logros que tiene el libro es precisamente conseguir que no chirríe con un personaje tan amoral y falto de empatía como este. Especialmente, cuando es un libro muy en primera persona, es decir, muy centrado en el protagonista, siguiendo continuamente todas sus acciones y pensamientos. Uno de los motivos por los que consigue que sintamos cierta empatía o identificación por él es que está rodeado en general de personajes aún más detestables.

La estructura del libro me recuerda mucho a la novela negra, la de detectives solitarios investigando un crimen y metiéndose en un enorme lío casi sin darse cuenta, normalmente instigados por mujeres malas y de voluptuosas curvas. Sólo que la ambientación cambia por completo. No es un detective solitario borracho y autodestructivo pero duro, sino un nigromante igual de solitario y autodestructivo, pero obsesionado con la muerte... y también duro, claro. No es una mujer mala de voluptuosas curvas la que engaña al detective de primeras, sino que lo que le mueve y le mete en el lío es su propia obsesión por invocar el espíritu de su amante suicida. Y por supuesto, casi sin querer se meterá en un lío, en un enorme lío. Y la mayor parte del tiempo no tendrá ni idea de qué está ocurriendo a su alrededor ni por qué le ocurren las cosas, e incluso muchas veces actuará sin tener muy claro por qué, e intentando coscarse de algo investigando como puede (ya sea hablando con vivos o con muertos, o haciendo visitas a lugares alegres como cementerios o iglesias abandonadas...).

Lo que cambia es el entorno, especialmente la ambientación esotérica. Con eso de tanto invocar espíritus, lo cierto es que lo de estar muerto no es para tanto. La muerte de primeras no es tan definitiva como en otros, y que un personaje muera no significa ni mucho menos que no vaya a volver a aparecer para tener unos momentillos de charla con nuestro nigromante favorito. Y claro, os podéis imaginar que muere un montón de gente. El protagonista no está asediado por un señor feo que le sigue, sino que lo que le acosan son espíritus o "larvas" que quieren adueñarse de su cuerpo. Por otra parte, el lío en el que se mete en el protagonista no es algo como un simple asesinato, sino que lo que tenemos son multitud de cuerpos muertos pululando por la ciudad cual zombies, y cargándose aún más gente. Y cómo no, con el diablo y la magia demoníaca de por medio. Hay momentos en el libro realmente brutos y asquerosillos (no es para todos los estómagos, vaya).

Es decir, que me recuerda a la novela negra, pero deja a aquella en pañales como un simple "gris clarito" y a esta la podemos catalogar como "novela negrísima".

El libro está bien escrito, tiene muchas descripciones realmente desasosegantes. Si se puede leer de noche y bajo la luz de una vela mejor... bueno, si luego somos capaces de dormir, quiero decir. Está muy bien documentado todo el tema esotérico de la nigromancia, los rituales, símbolos, demonios (¡viva Tetragramatón!), incluso con citas de los, esto, "grandes del género", al principio de cada capítulo. Por otro lado, la portada es impresionante. Es de esas que llama la atención, que te deja muy a las claras cómo es el libro (chicos, os presento a Mara, ¿a que es mona?), que invitan a comprarlo y a leerlo.

Aunque el escritor es un "casi novato" (es su segundo libro, más alguna historia corta), el guión está muy bien estructurado. La información va cayendo a cuentagotas, bien dosificada, y nos invita continuamente a averiguar más. El ritmo está bien medido, y la resolución no decepciona. Eso no quita que existan en mi opinión algunos aspectos mejorables. Hay momentos en que se echa de menos algo mas de tensión dramática, quizá todos los personajes sean demasiado parecidos en algunas cosas (básicamente, en ser todos unos hijos de perra sin corazón) y llegue un momento en que falte algo de sentimiento. Por otra parte no me acabó de convencer el principio del libro. Hay varios capítulos al principio que dan sensación al leerlos de ser prácticamente introductorios, que no acaban de meterse en la historia. Está hecho así con un propósito, es parte de la dosificación de la información, pero el problema es que llegas al tercer capítulo y todavía no acabas de tener muy claro qué te están contando, parece todo algo inconexo. No es grave, y lo mismo es sólo una impresión personal. En cualquier caso, luego el libro ya despega y no para.

En definitiva, si te gustan las novelas del género negro y además te atrae el ocultismo y los espíritus que hacen cosas como hablar y controlar un cuerpo para asesinarse a sí mismos, no dejes pasar este libro.