EL CAFÉ DE PLATERÍAS.


Allá por la década de los años cuarenta del siglo XIX, cuando la casa que hoy ocupa el número 38 de la calle Mayor era otra y se designaba con los números 74 y 76, fue inaugurado el café de Platerías. No es hasta el año 1860, fecha aproximada de edificación de la finca que hoy podemos contemplar, cuando el café restaurado abre también puerta a la plaza de Herradores, número 1, agrandando su espacio. 

Fotografías: Alfonso Begué (1900) y M.R.Giménez (2012)
Aspecto actual de lo que fue el café de Platerías, de la calle Mayor, 38.
La fotografía de A. Begué está tomada en la plaza de Herradores, con la fuente vecinal que había en ese momento y apreciándose, tras ella, la puerta trasera del café, en el nº 1 de la plaza.
En la tercera fotografía se ve el mismo lugar, hoy.

El café de Platerías fue uno de los negocios del ramo que más tiempo se mantuvo abierto en Madrid. Sus más de cien años de vida recogieron conciertos de piano del entonces famoso pianista Miralles, acumularon tertulias, vieron pasar a incipientes escritores, a periodistas renombrados y fue uno de los más “llorados” cuando el día 30 de noviembre de 1946, cerró sus puertas definitivamente para convertirse, entonces, en un almacén de paños. 

Fuente: B.N.E. (1930)
Tertulia en el café de Platerías.
 
A pesar de estar a pocos minutos de distancia de la Puerta del Sol, el de Platerías era considerado un café de barrio. Acogedor y simpático, su parroquia se componía de funcionarios, enamorados y cordiales tertulianos, abundando en él los liberales, los progresistas y los republicanos. También tuvo trabajando en sus dependencias a un joven mozo de café que daría mucho que hablar en la prensa de finales de los años setenta y principios de los ochenta del siglo XIX; sus inmejorables notas en bachillerato y en la carrera de Derecho que luego cursaría, cuajadas de notables y sobresalientes, mereció la admiración de todos, pero nadie reflejó nunca el nombre de aquel aprovechado mozo en los papeles. 

Mucho se conspiró en el café de Platerías antes y después de que “La Gloriosa” (1868) destronara a la reina Isabel II. Sobre sus mesas de mármol se aliaban contra la monarquía Juan Prim Prats y Práxedes Mateo Sagasta, también Nicolás Salmerón Alonso en su época de estudiante y Manuel Villacampa del Castillo, militar progresista que en año 1886 intentó una fallida sublevación republicana. 

También en este café esperaba José Isidro Osorio Silva-Bazán, el duque de Sesto, a que Alfonso XII terminara sus entrevistas amorosas con la cantante lírica Elena Sanz, vecina del barrio. 

Fuente: B.N.E.
Tertulia en el café de Platerías con el vidente Tomás Menés (con bigote) en el año 1934.

Fue mucho también lo que se escribió sobre las mesas del Platerías en el siglo XX. Obras como “Las Corsarias” (1919) de Enrique Paradas del Cerro, Joaquín Jiménez y Francisco Alonso López, “El sobre verde” (1927) de Paradas, Jiménez y Jacinto Guerrero, “La copla andaluza” (1936) de Rafael Cansinos Assens, entre otras, fueron compuestas por sus autores en este café lleno de espejos empañados por el humo de los cigarrillos. 

El periodista Mariano de Cavia Lac (1855-1920), parroquiano diario, escribía en el Platerías. Un camarero le traía la pluma y la tinta para redactar sus crónicas, siendo adquirida la mesa sobre la que cada día trabajaba el redactor por Mariano Rodríguez de Rivas, director del Museo Romántico, para formar parte de los fondos de la colección, al cerrar el café. 

Las tertulias literarias eran frecuentes en el café de Platerías. Cesar González-Ruano, José de Ciria Escalante, José María Quiroga Pla, Federico Carlos Sainz de Robles Correa, entre otros, leían versos y prosas. Miembros de la Generación del 27 como Luis Buñuel Portolés, Salvador Dalí Doménech, Alejandro Rodríguez Álvarez (Alejandro Casona) y el pintor muralista Hipólito Hidalgo de Caviedes Gómez, también eran asiduos a este café que cerró para ser tienda y ha terminado como frío negocio de restauración, en el momento actual. 





Fuentes:
Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC.
Es.wikipedia.org
Eldistrito.es
Prensahistorica.mcu.es

Breezi: la herramienta con la que tu abuela podrá crear la web de su club de ganchillo


Puede parecer que esto de los creadores WYSIWYG (o sea, editores visuales) de HTML no es nada nuevo. El Dreamweaver es quizá el editor de webs que llegó a ser más popular, de hecho hace unos años era una de las herramientas más pirateadas por los desarrolladores. Lo cierto es que con el Dreamweaver podías más o menos hacer webs aunque no tuvieras ni idea, pero llegaba un momento en que no era tan fácil. Ese momento en el que sentías que la herramienta no te dejaba hacer lo que querías, todo se embarullaba y perdías por completo el control sobre tu creación. Las tablas dentro de tablas dentro de tablas dentro de tablas no había nadie que las manejara ya, de repente tenían vida propia. Ya no podías cambiar lo que habías hecho, ya no estabas pensando en cómo quedaba mejor la web. Ya no sabías por qué salía ese hueco ahí ni qué podías hacer para quitarlo. Eso se había convertido en una guerra contra la herramienta. Sólo puede quedar uno.

En cualquier caso, lo que acabó matando a Dreamweaver del todo (aunque la herramienta sigue existiendo, pero su popularidad ya no tiene comparación con la que tuvo) fue el declive del diseño de layouts con tablas y la popularización del diseño basado en CSS. Hacer un diseñador de layouts basados en CSS que resulte intuitivo es mucho más complejo, e incluso muchos podrían pensar que es imposible hacer uno que no requiera de ningún tipo de conocimiento de HTML y CSS.

En este contexto, aparece Breezi. Y Breezi es... la leche. Así de claro. Hace unos días la estuve probando, y hacía tiempo que no probaba algo que me haya entusiasmado tanto. Todo está tan bien pensado y queda tan natural que parece fácil. Pero no lo es, ni mucho menos.

Para mis pruebas quise hacer algo para lo que no tuviera que ir creando imágenes ni logotipos ni fotos, porque no soy diseñador y como tenga que ponerme yo a hacer dibujillos podía tirarme meses. Además quería basarme a ser posible en un caso real, un rediseño de una web sería genial. Así que mi planteamiento fue... ¿cómo haría yo un rediseño de la web de... mi escuela de baile? (sí, amigos, también bailo, o lo intento, ¿a que soy una caja de sorpresas?). Por cierto, si os gusta el baile, queréis aprender y vivís en Madrid, ya estáis tardando en ir a esta academia, porque es muy buena y no sólo aprendes mucho sino que además te lo pasas a lo grande: escuela de baile Sálsalon. Como podéis ver su web se está quedando un poco antigüilla, así que me pareció perfecta para las pruebas (sé que están trabajando en cambiarla, y digo yo que la harán diseñadores de verdad, no informaticuchos sin gusto estético como yo).

Por lo pronto, Breezi es una aplicación web, que además incluye el hosting. Esto quiere decir que cuando tengas hecha tu web no tienes por qué andar pegándote con servidores FTP ni otras zarandajas. Pulsas el botón de "Publicar" y automáticamente tu web está en Internet, en la dirección "midominio.breezi.com". Si no quieres pagar nada, puedes hacer una web pequeña que esté en esa dirección y que tenga un máximo de 3 páginas, insuficiente en el mayor parte de los casos pero potencialmente suficiente para algunas empresas pequeñas que sólo quieren tener un pequeño escaparate, sin demasiadas necesidades informativas. Si quieres hacer una web completa y que tenga su propia dirección, puedes hacerlo por 150 dólares al año. Teniendo en cuenta que esto incluye el hosting, no me parece ninguna barbaridad. Existe también una modalidad de pago a dólar por cada hora de uso del editor, que puede ser muy interesante si no queremos gastar mucho dinero y queremos apurar (esta modalidad puede dar mucho lugar a la picaresca, así creo que se puede considerar muy española). Pero dejemos a un lado el vil metal y vamos al lío.

En cuanto a los layouts, Breezi permite crearlos usando un diseño basado en cuatro elementos:

  • El primer elemento son los bloques principales, que son contenedores horizontales que vienen ya creados por defecto para facilitar las cosas: cabecera, introducción, cuerpo y pie.
  • Dentro de cada uno de ellos se pueden crear secciones, que vuelven a ser bloques horizontales que se añaden libremente
  • Dentro de cada sección se pueden crear varias columnas, que son bloques verticales. Se pueden ir creando, eliminando y redimensionando sobre la marcha
  • Dentro de cada columna se van apilando de forma vertical los componentes de contenido, que Breezi llama aplicaciones. El nombre me parece un poco engañoso, la verdad, quedaros conque son unidades prediseñadas de contenido. Quizá hubiera quedado más claro si las hubieran llamado widgets.

Todo esto está muy bien, pero evidentemente crear una página desde cero siempre es complicado, y Breezi lo sabe. Así que nada más crear una página, lo primero que te da para elegir son un montón de plantillas prediseñadas, para que puedas partir del layout que se parezca más a lo que tengas en la cabeza e ir modificándolo sobre la marcha. Se agradecen detalles como que estas plantillas vengan en blanco y negro y sin grandes suposiciones sobre el estilo gráfico (aunque también tienen otras que incluyen el diseño, para los más vagos). También se agradece que no sean layouts vacíos, sino que incluyan textos, noticias u otros elementos de contenido que se suelen utilizar en las páginas. Esta es una de las grandes maravillas de Breezi, te da siempre ya prediseñado lo que más se suele utilizar, y luego te permite cambiarlo.

En cuanto a la personalización del estilo cada elemento, uno de los problemas típicos que han tenido siempre los editores gráficos es cómo hacer que el usuario pueda elegir correctamente cuál personalizar. Es decir, si un bloque tiene dentro una sección que tiene dentro una columna que tiene dentro una aplicación, ¿cómo puedo hacer que cada una tenga un botón distinto para personalizarla?. La opción por la que opta me parece inteligente: separar cada botón de personalización de los contenedores adyacentes para que puedan pulsarse por separado: uno aparece en horizontal, otro en vertical, otro en diagonal, otro más separado... Para cada elemento podrás personalizar sus márgenes y espaciados y podrás ponerles bordes, sombreados...


Una vez tenemos nuestro layout más o menos definido (o fusilado directamente de la plantilla), comenzamos a meter contenido. Para eso tenemos las aplicaciones. Una aplicación puede ser desde un menú hasta combinaciones de texto e imágenes, pasando por botones, formularios de contacto, galerías, noticias, conjuntos de iconos sociales... Cada aplicación tiene un botón para configurarla en general, como por ejemplo editar los elementos del menú, o las imágenes que aparecerán en la galería. Además, cada aplicación estará compuesta por varios elementos que se pueden configurar por separado. En el caso de los textos, por supuesto tendremos el inevitable editor con sus fuentes (incluyendo las fuentes de Google, por cierto), negritas, colores, etc. A cada elemento de una aplicación se le puede dar estilo por separado, dependiendo los estilos disponibles del tipo de elemento en cada caso.


Otra de las cosas que más me ha gustado es que los contenidos se adaptan al tamaño de su contenedor. Esto es especialmente chulo en el caso de las imágenes. Cuando añades una imagen, esta calcula el tamaño que tiene disponible y te permite seleccionar qué parte de la imagen es la que quieres mostrar, redimensionándola si es necesario y sin deformarla salvo que le digas explícitamente que la quieres así. Sin apenas darte cuenta, has adaptado la imagen en unos segundos.


En fin, lo más importante que puedo decir es que en todo momento tenía la sensación de que el tiempo lo estaba empleando en jugar con el diseño, no en que el diseño jugara conmigo. Sobre todo, tenía la sensación de que no me estaba pegando con la herramienta, sino que en todo momento Breezi me estaba ayudando a sacar el diseño adelante. El resultado no es precisamente espectacular, porque ya he dicho que no soy diseñador, pero teniendo en cuenta mis grandes limitaciones sí que llegó a sorprenderme. En unas horas, ya tenía hecha una página de inicio casi completa, a pesar de que tuve que ir aprendiendo a usar la herramienta sobre la marcha. Podéis verlo en salsalon.breezi.com (no lo he puesto como enlace a propósito, para evitar que aparezca en los buscadores y engañe a algún incauto).


Cabe añadir también que puedes exportar la web resultante, para que se sincronice con Dropbox o con un FTP. Es decir, puedes publicar la web en otro servidor sin problema alguno, incluso con la opción gratuita. Y que la web resultante funcionará bien en todos los navegadores, y si accedes con un móvil te das cuenta de que sin querer acabas de crear un diseño responsive (que no sé cómo narices se traduce, si es que tiene traducción).

Por supuesto, no es oro todo lo que reluce. Al ejecutarse todo en el navegador y con un porrón de Javascript, se necesita un ordenador con cierta potencia para que vaya fluido. Y consume un montón de memoria. También es obvio que es más limitado que el HTML escrito a mano. Por último, el código que se genera es inevitablemente sucio, aunque no tanto como podría haber sido. Pero creo que todo estas limitaciones son inevitables en un editor WYSIWYG. También debo reconocer que no he probado otras herramientas del mismo tipo, como Weebly, Sidengo ó Wix (aunque si he probado esta es precisamente porque es la que me dio mejor pinta). Por último, esta herramienta apenas tiene unos meses, así que todavía puede mejorar aún más con el tiempo (o estropearse, que ejemplos hay miles).

En resumen, Breezi tiene dos cosas que son alucinantes: una, que es una gran herramienta para hacer un prototipo y ayudarte a pensar en el diseño de tu web, y dos... que gracias a ella hasta tu abuela es capaz de hacer una web chula, y dejar en pañales tu último intento de meterte a diseñador. Mejor no se la enseñes, que corres el riesgo de quedarte sin "cocretas" y lentejas para siempre.


Nota: No recibo comisión (ni jamones) ni de Breezi ni de Sálsalon, ¡de verdad!. Sé que prometí en la columna de la derecha que iba a gruñir mucho, y ahora voy y salgo con esta entrada pelota... imperdonable, lo sé. Prometo ser más capullo la próxima vez... 

Aguas otoñales

El Duero a su paso por los Arribes zamoranos. Fuente: Silenos
Trae el otoño, ya mediado, fríos primerizos. Hay algo de memoria dolorida en la luz de la tarde. Los amigos se ocultan en la penumbra de sus casas, heridos por la claridad extinta. Últimamente veo imágenes de agua corriente, de manantiales que saltan, rumorosos, salpicándome de un frescor que no logro descifrar. El agua fluyente y límpida fue símbolo de la poesía clara, elegante, cantarina en la Grecia antigua, mientras que las aguas lentas y cenagosas eran trasunto del verso indigno, lastrado por lo peor de la tradición. Mas esas visiones acuosas no creo que tengan nada que ver con la poesía, sino con una paulatina y ardua aceptación de la insularidad en la que vivimos, rodeados de agua en movimiento, de agua que pasa, de amigos que nadan como pueden contra la corriente.    

LOS BILLARES Y EL CINE DE VERANO EN EL CALLAO.


Mucho se ha escrito sobre el más antiguo y conocido cinematógrafo de la Gran Vía de Madrid, el cine Callao, que además de seguir milagrosamente en pie tuvo también una espléndida sala de billar y un magnífico cine de verano. 

Foto: M.R.Giménez (2010)
Detalle de la ornamentación decó de la fachada del cine Callao.

El proyecto original del arquitecto Luis Gutiérrez Soto incluía en este edificio, además de la gran sala interior con capacidad para 1.333 localidades, un gran café con escenario para actuaciones en su sótano que posteriormente sería convertido en sala de billar, siendo ésta inaugurada el domingo 1 de abril de 1928. 

Fuente: Urbanity.es
Proyecto para el cine Callao, firmado por Luis Gutiérrez Soto, en el que se aprecia como la planta baja del edificio estaba destinada a ser gran café, en un principio.

La sala de billar del Callao era un establecimiento de la cadena Burbbiks de París. Su puerta de acceso se encontraba junto a la del cine y a penas puestos los pies en el primer peldaño de la escalera por la que se bajaba al gran salón, había un balcón desde el que visualizar el ambiente. 

Fuente: mcu.es - Archivo Loty. Autor: Antonio Passaporte.
Fragmento de la fotografía realizada entre 1927 y 1931. El edificio Carrión aún no aparece.
A la izquierda, junto a la puerta del cine, se ve la entrada y el rótulo de los billares de Callao.

Sala espaciosa, grande, de amplias paredes y pródiga luz. En una de las esquinas del salón había un bar americano donde un experto barman ofrecía sabrosísimos tónicos a los infatigables aficionados, que podían jugar sus partidas en las 32 mesas de billar disponibles. El local contaba también con mesas para profesionales y una sala con graderío para contemplar las competiciones. 

Fuente: B.N.E.
La sala de billar contaba también con ventanales que proporcionaban luz natural.

El salón de billar del Callao se mantuvo abierto hasta la década de los años setenta del siglo pasado y sirvió, en la Guerra Civil Española, como comedor colectivo durante el asedio a Madrid. Hoy es la sala 2 del cine y su puerta se ha convertido en salida de emergencia. 

"Los que pasan por la plaza del Callao y dan la vuelta a la Gran Vía podrán observar que la parte superior del edificio termina con unas columnas con traviesas pintadas en granate, como unos ventanales grandes sin techo, donde ahora han colocado plantas de hoja perenne. Esa es la fachada de la terraza donde se ubicó el cine de verano del Callao. En ella se colocaron 300 butacas de madera con sus brazos, sujetas al suelo por listones atornillados y todo pintado en color granate." 

Quien esto relata es Rosario González Truchado, hija del primer conserje y posteriormente representante del cine Callao (José González Ángel), que vivió con su familia en el mismo cine entre los años 1926 y 1965. 

"En la pared alta que daba a la casa de al lado, también propiedad de la empresa del cine Callao y que se utilizó para instalar las oficinas, se elevó una gran pantalla (visible hoy desde la calle) con su correspondiente escenario; debajo, el sitio para la orquestina separado por una verja de maderas entrelazadas y tiestos con campanillas que se enredaban en la misma." 

Foto: M.R.Giménez (2012)
La deteriorada pantalla del cine de verano del Callao, en la actualidad. La plataforma del escenario y el sitio para la orquestina han desaparecido.
 
"También se construyeron, a lo largo de la pared, frente al escenario, seis hornacinas como de 1,25m. de alto por 0,60m. de ancho y en su interior unos jarrones de escayola que fueron decorados con los colores clásicos de Talavera: azul, amarillo y verde, rellenándoles después de petunias con todos los colores."

Foto: M.R.Giménez (2012)
Se aprecian las hornacinas para los jarrones de cerámica de Talavera y lo que fueron las puertas de acceso a la terraza.

"En la parte izquierda, y según se salía de los ascensores, se montó un bar muy completo que, además del surtido de cerveza, bebidas y café, contaba con un puesto de horchata, agua de cebada y limón granizado, a cargo de unos valencianos.

A la terraza se accedía, por cuatro puertas de madera acristalada, desde el pasillo-vestíbulo y los ascensores; todo estaba muy bien iluminado por luces de colores, como en una verbena. 

En la parte de arriba, donde empieza el torreón (visible desde la calle), se instaló la platea o sobreterraza, con 6 filas de butacas que iban montadas de la siguiente manera: la primera fila en el suelo con listones y las otras cinco escalonadas sobre maderas, a distinto nivel para facilitar la visión de los de atrás. En medio de esta platea, la cabina de proyección. A mano izquierda diez palcos separados por rejillas de madera con sus cinco butacas." 

Foto: M.R.Giménez (2012).
Sobreterraza del edificio.

"A lo largo de toda esta sobreterraza había unas barandillas, también de madera, como de dos metros, haciendo dibujos, separadas con bloques de cemento pintados de blanco. Debajo de ellas sobresalían unos poyetes igualmente de dos metros, con su correspondiente rejilla para proteger los tiestos que se colocaron con plantas de geranios de hiedra de todos los colores y de verbenas. 

Esta idea del cine de verano tuvo mucho éxito y el público lo puso enseguida de moda, llenándose todas las noches. Resultaba muy vistosa la presencia de las señoras con los mantoncillos de seda bordados y flecos pequeños, para ponerse sobre la espalda y los brazos ya que la noche refrescaba. Todavía no se conocía la "rebeca". 

Todo tenía su inconveniente y, en este caso, tal era las tormentas de verano que solían presentarse por la noche y hacían suspender la proyección; en estos casos el espectáculo pasaba a darse en la sala cubierta. Duraban las sesiones desde mediados de junio hasta septiembre. 

En las noches de verano, cuando se daban las funciones de cine, asustaba ver a las chachas de las casas de la calle Preciados trepando por los tejados de los edificios próximos y acomodándose sobre las tejas para ver la película, ¡qué valor!, en cualquier momento un resbalón y al fondo del patio." 

La terraza del Callao se inauguró el día 6 de junio de 1927 con tres películas, entonces de cine mudo: “¿Dónde vamos a parar?”, “La criada del coronel” y “Dick, el guarda marino”. Se mantuvo abierta hasta la Guerra Civil Española y después dejó de utilizarse, tristemente. 




Fuentes:
“El cine, la Gran Vía y yo” de Rosario González Truchado.
“Cines de Madrid” de David Miguel Sánchez Fernández.
Hemeroteca ABC.
Hemeroteca B.N.E.
Urbanity.es
Mcu.es (archivo Loty).

La escritura y los besos

Hace semanas que no escribo. O que no escribo lo distinto, lo otro, lo que me proporciona gozo a la vez que desconfianza y recelo. No practico la mecánica de la escritura, el oficio de ocho horas y a ver qué sale. No me tengo por tan bueno, ni por tan repleto de mundos que con sólo hurgar un poco afloren en forma de historias extraordinarias. Asido a los impulsos, a merced del vaivén de las aguas, escribo cuando lo distinto, lo otro reaparece y me demanda. Los besos demorados saben a pulpa roja, a fruto estallante en la boca.

(Figuras antropomorfas en el Museo de Heraklion, Creta. Fuente: Silenos)

CAFÉ DEL PEZ.


La calle del Pez, que durante el Sexenio Revolucionario (1868-1874) fue llamada calle de Moriones, no siempre terminó en la de San Bernardo, como lo hace ahora. El tramo final que hoy conocemos, donde la vía se ensancha, fue conocido con el nombre de calle de la Fuente del Cura. Fue allí precisamente, en la última casa de la calle del Pez, entonces número 40 y que hacía esquina con la de Pozas, donde estuvo el afamado café del Pez.


Fuente: Cartotecadigital.icc.cat
Plano de Madrid de Francisco Coello y Pascual Madoz (1848).
Señalado con una flecha, el lugar donde estuvo el café del Pez. Se aprecia la fuente que dio nombre al último tramo de la calle, que en esta época ya se llamaba calle del Pez.


Las primeras noticias sobre este café provienen de la década de los años ochenta del siglo XIX. Su marca varió en numerosas ocasiones: Pez, Japón, Torralba y de nuevo café del Pez, al finalizar el año 1884.


Fuente: B.N.E.
Anuncio del café, del día 19 de enero de 1884, cuando aún tenía la marca de Torralba.  


El del Pez era un café de cante y baile flamenco en donde el guitarrista y maestro Ramón Montoya Salazar (1880-1949) tocó durante tres años, al principio de su carrera.  Asistían a él con asiduidad los hermanos Antonio y Manuel Machado y también el dramaturgo Joaquín Dicenta Benedicto (1862-1917), quien allí conoció a la bailaora Amparo de Triana.

Amparito contaba con quince años de edad cuando abandonó su carrera artística para unir su vida a la del escritor, entonces sin suerte, varios años antes de que éste compusiera “Juan José” (drama estrenado en 1895 y que dio a Dicenta fama internacional). Años después Joaquín Dicenta Alonso, hijo del dramaturgo, escribió “Amparo la de Triana. Escenas de la vida del inmortal escritor don Joaquín Dicenta y una cantaora” (estrenada en 1938), sobre las vicisitudes de aquella relación y ambientada en el café del Pez.


Foto: M.R. Giménez (2011)
Aspecto de la casa actual en donde estuvo el edificio que albergó al café del Pez.


El café del Pez contaba, a parte del tablao flamenco, con tres mesas de billar como indicaba su publicidad en la prensa de 1895, año en que también fue famoso por un altercado que se convirtió en conflicto diplomático.

Bajo el epígrafe “Un escándalo por una cuenta escandalosa” la prensa hace la crónica de dos señoritos, uno inglés(diplomático) y otro escocés (médico), que en la madrugada del día 29 de julio se negaron a abonar la cuenta en el café del Pez. Tras haber pasado toda la noche encantados con el cante y el baile del local, la factura de los “acomodados jóvenes” se desglosaba así:

1 botella de cerveza.- 0,75
2 cajetillas de tabaco.- 1,00
11 copas de jerez.- 8,25
8 botellas de jerez- 80
Desperfectos y roturas de una mesa de nogal.- 40
TOTAL: 130 PESETAS.

El impago de la minuta originó tal escándalo que ambos pisaverdes, junto al dueño del café y el camarero que los atendió,  terminaron la noche en el Juzgado de Guardia. Un mes más tarde, el embajador de Inglaterra presentó una nota al Ministerio de Estado reclamando contra la conducta de los funcionarios del Gobierno Civil de Madrid, respecto a los dos súbditos. 

El  dueño del café del Pez “el mejor café de su clase” anunciaba su intención de traspasarlo en los periódicos del mes de abril de 1899, por no poder atenderlo. Durante el mes de junio se liquidaban sus mesas de mármol, las lunas y las sillas. Un año  después la casa correspondiente al número 40 de la calle del Pez, esquina a la de Pozas, fue derribada junto a sus aledañas para construir el conjunto de viviendas modernistas para Urbano y  José Peña Chávarri, entre los años 1900-1901, que hoy podemos contemplar. (Pez, número 36, Pozas, número 2 y Minas, número 1).







Fuentes:

Es.wikipedia.org
“Los cafés cantantes de Madrid (1846-1936)” José Blas Vega.
Hemeroteca ABC.
Hemeroteca B.N.E.
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
cartotecadigital.icc.cat.

Mi Camino de Santiago

El presente diario recoge las impresiones de mi Camino de Santiago realizado del 17 al 21 de septiembre de 2012 entre las localidades de Ponferrada y Sarria.

 

Lunes 17/09/2012 16:00 Autobús a Ponferrada

 

Salvo desgracias, un viaje no puede empezar peor. He perdido el autobús de las 9:30. Lo he visto salir, le he hecho señas al conductor pero no se ha detenido. Mal rollo. Vuelta a casa en metro y a esperar un nuevo bus. Esta vez si lo he pillado.

Dice un afamado bloguero que no entiende como en España, con la que está cayendo, el servicio es tan malo y la gente tan poco amable. La Estación Sur de Autobuses de Madrid es un buen ejemplo: caras largas, monosílabos tono de “no me molestes”.

El caso es que el bus ya está en marcha. El retraso me obliga a replantear las etapas del viaje si es que en algún momento las he tenido claras. Esta noche dormiré, creo, en el albergue de Ponferrada y mañana ya veremos. Las comunicaciones no son buenas y mi idea es tomar un “Tren-Hotel” nocturno en Sarria, provincia de Lugo, la noche del viernes. Total cinco noches y cuatro días de marcha. Un dolor en el pié derecho (sobrecarga metatarsiana o clavo) hace que todo esté en duda. ¿Cuánto aguantaré?

El bus va medio vacío pero se ha sentado a mi lado una chica negra americana. Me ha parecido buen modo de comenzar el viaje pegar la hebra con ella, pero la chica no es del mismo parecer. En una breve conversación me ha informado de que va a Bembibre. Me ha resultado insólito y ella me ha explicado que juega en el equipo de baloncesto local. De hecho, la chica es enorme así como sus dos amigas que la acompañan. Tres la corta plática hemos dejado de hablar.

Este viaje me recuerda inevitablemente al que realicé a Etiopía hace algo más de un año. Escribiendo el diario en el bus y sin tener la certeza de cómo iba a acabar cada jornada. Entonces la máxima era: cada día pasa algo inesperado. Este será distinto, no hay duda. Menos sorpresas y de distinto tipo. Pero viajando solo estás más expuesto al mundo y habrá sorpresas sin duda. Como empezar con seis horas de retraso.


Java y el UML maldito

En la entrada de hace unas semanas, En busca del UML perdido, contaba cómo apareció el diseño orientado a objetos, por qué es bueno, y por qué el UML abrió un camino importante para su popularización. Y dejaba en el aire que aunque la programación orientada a objetos sí había triunfado con los años, sin embargo el diseño orientado a objetos no lo había hecho... ¿por qué?.

Voy a centrarme en Java, porque al fin y al cabo en general ha sido el lenguaje dominante durante estos años (lo de que además haya sido el lenguaje que he estado usando yo durante este tiempo es una casualidad nimia y sin importancia, claro).

Los profesores de Ingeniería del Software nos decían (y supongo que nos seguirán diciendo) que el lenguaje final en el que se fuera a programar no importaba, que el diseño se tenía que abstraer de eso y ser genérico, y que luego ya se preocuparía otro de programar en el lenguaje de programación que fuera lo que se había diseñado.

Así, las primeras herramientas UML que aparecieron, entre las que destacaba el Rational Rose (que para eso se había gastado Rational el dinero en fomentar la creación de UML), eran herramientas orientadas fundamentalmente a la documentación. Es decir, el producto que se obtenía al usarlas era un documento, que era el resultado del proceso de diseño, y que se entregaría al programador para que lo siguiera como guía al programar.

¿Qué pasó?. Pues que eso de que el lenguaje final no importe es la primera gran mentira del diseño. Vale, es verdad que eso es posible, pero sencillamente no es práctico.

Para empezar, si tenemos ya un diseño de clases, nos conviene que la herramienta sea capaz de generarnos el código Java a partir del diseño, porque eso nos va a quitar un montón de trabajo absurdo y aburrido. Así surgió la generación de código. Tanto el Rational Rose como otros productos por el estilo que había entonces, como el Paradigm, empezaron a implantar la generación de código en C++... y por supuesto también en Java.


Pero no bastaba con eso. Hay otro problema importante, que se presenta porque como ya comenté el planteamiento del modelo en cascada no suele ser realista. Lo recordamos: el analista Calculín hace el diseño en UML sin pensar en cómo se va a programar, y luego el programador-fontanero Mario (Bros., of course) lo tiene que convertir en Java y preocuparse porque todo eso funcione. Al final Mario Bros. acaba modificando cosas sobre el diseño inicial, porque según se va profundizando en el desarrollo de la aplicación, se van aprendiendo más cosas sobre ella, cosas que pueden afectar mucho al diseño. ¿Qué pasa entonces con ese diseño?. ¿Se tiene que modificar también, según cambiamos cosas en el programa?. ¿Vamos a hacer trabajo doble?. Qué coñazo, ¿no?.

Las herramientas entonces empezaron a implantar otra funcionalidad interesante. Como somos capaces de generar Java a partir de UML, si luego algo cambia en Java... hagamos una función que modifique automáticamente el diseño UML a partir de las modificaciones hechas en Java. A eso le llamaron con el bonito nombre de ingeniería inversa ("reverse engineering").

Todo esto de diseñar en UML - generar Java - modificar Java - volver a UML - volver a Java, etc. al final era, la verdad, un auténtico cacao. Cacao incrementado además porque cada cosa se hacía en una herramienta distinta. A algún comercial de mente despierta se le ocurrió arreglar el problema, ¡cómo no!... poniéndole un nombre chulo al tema (una de las grandes soluciones en todo manual del buen comercial). Así surgio, ¡ta-chán!, la... ¡¡¡round-trip engineering!!! (nuestro traductor a español dimitió el mismo día en el que le dijeron que tenía que traducir algo así y lo único que se le ocurrió fue llamarlo "ingeniería de rosquilla"). Si alguna vez, querido lector, has intentado trabajar en la sincronización bidireccional de dos sistemas que se pueden actualizar por separado, sin duda sabrás que la palabra que mejor puede definir eso es que es un infierno. Se le puede añadir algún calificativo, como el típico "fucking" si hablamos en inglés, o cualquiera de los múltiples equivalentes que existen en el rico castellano, pero vamos, creo que se entiende el tema. Es realmente complicado saber qué lado se modificó antes, qué lado manda, asegurarte de que al generar hacia un lado no se pierde nada que ya teníamos hecho, etc. Es complicado de programar, pero también es complicado de mantener y complicado de entender.

En ese momento, a alguien se le enciende una bombilla en la cabeza... y si nos dejamos de complicar la vida, y más importante aún, dejamos de complicársela al pobre programador... ¿¿¿y si hacemos que haya un sólo modelo???. O sea, ¿y si hacemos que el modelo UML esté representado con el propio código Java?. Creas una clase en Java, la tienes en UML. Modificas algo en un lado, lo tienes en el otro sin tener que hacer nada. Creas una clase en UML, la tienes en Java. No tienes que ejecutar una ingeniería directa ni una ingeniería inversa. Más importante aún, no tienes que ejecutar una "rosquilla" de esas chungas. Sobre todo, eliminamos de un plumazo todas las dificultades que conlleva una sincronización bidireccional. Lo que vemos en UML es lo mismo que vemos en Java. Modificamos cada vez lo que nos sea más cómodo en ese momento. Así surgió una herramienta llamada Together.

Together era una gran herramienta de desarrollo. Podías editar Java a la vez que editabas UML. No se consideraba que el diseño era una cosa distinta a lo que se programaba, se consideraba que el diseño era una vista distinta del mismo modelo. Los ficheros Java contenían el modelo de clases UML completo. Cuando hacías un diagrama, el diagrama se guardaba en un fichero aparte, pero sólo se guardaba el diseño del diagrama, es decir, el modelo final era el modelo Java.


Si sabes un poco de UML y de Java te puedes dar cuenta de cuál es el problema principal. El modelo de clases de UML y el de Java son diferentes. Hay elementos que son idénticos en ambos casos, como puedan ser las clases, pero hay otros cuya correspondencia no es tan sencilla. Por ejemplo, asociaciones, composiciones, relaciones 1-N... Para esos casos, hay que definir un mapeo entre Java y UML. Pero ese mapeo es posible. Aún con eso, sigue habiendo información que nos puede resultar interesante en el diseño UML pero que en Java se pierda. Para eso Java tiene uno de esos elementos geniales que a alguien un día se le ocurrió crear aunque no dejen de ser un parche: las annotations (anotaciones). Vale, estamos hablando de finales de los 90, aún no existían las anotaciones, pero sí que existían en la forma de "comentarios Javadoc". Al fin y al cabo eran lo mismo. Pero en TogetherSoft, los creadores de la herramienta, también tenían sus comerciales molones, y rápidamente le pusieron un nombre a todo esto: le llamaron tecnología "LiveSource".

¿Por qué Together no llegó a triunfar si era una herramienta tan buena?. Lo primero de todo, como IDE no llegaba a ser tan bueno como un IDE de Java de los que existían entonces. En aquella época el IDE que triunfaba era sobre todo el Borland JBuilder, creado en el 95 y que estaba realmente bien. Eso era un peso importante, porque si tienes que elegir entre un "gran" IDE Java y un "buen" IDE Java que-además-tiene-UML, la decisión no es tan fácil. Además, en mi opinión había algunos problemas con el mapeo Java-UML, que al fin y al cabo es el problema fundamental. Algunas decisiones me parecían bastante discutibles.

Sin embargo, no creo que ninguno de ellos fuera el mayor problema. El mayor problema que se encontró Together fue puramente comercial. Por un lado, TogetherSoft no era una marca con peso suficiente como para hacer grandes campañas comerciales, no llegó a hacerse tan popular como llegó a ser el Rational Rose. Por otro, y más importante... Together nació en 1999 (o 1998, no estoy seguro)... y con el paso de los años hemos visto cómo surgió Netbeans primero (en 1999), y Eclipse después (la versión 1.0 es del 2001), y que al final fue el que se llevó el gato al agua y se convirtió en el IDE Java más usado. Ambas triunfaron no por ser mejores que JBuilder, sino porque mientras que esta era de pago, las otras dos eran -y siguen siendo- gratuitas. Ahora mismo, el modelo de sacar un producto gratuito para que domine el mercado y acabar teniendo ganancias por dar soporte a empresas y cursos se sabe que puede funcionar (siempre que el producto sea realmente bueno), pero por aquel entonces era difícil ver a compañías de desarrollo que apostaran por él. El caso es que Together era de pago. Es más, por lo que recuerdo era aparentemente cara, de esas que no dicen su precio en la web (sí, siempre usé una versión pirata...). ¿Por qué iba nadie a pagar por esa herramienta existiendo IDEs que son mejores para el desarrollo Java y que además son gratis?.

Rational Rose había llegado a tener cierta popularidad, es más, muchas empresas compraron licencias del producto, pero en el fondo no dejaba de ser un producto fallido desde el momento en el que se separaba el diseño del código. Era un gran producto académico, no tan bueno para el mundo real. Y costaba una pasta. Las nuevas versiones se centraban más en que hiciera cada vez más cosas, más que en que lo que hiciera lo hiciera bien y fuera práctico. La gente se cansó de él, y sólo las empresas que tenían que justificar la producción de un documento de diseño siguieron utilizándolo... y cada vez menos, pasándose en muchas ocasiones a herramientas con las que dibujar cajitas y diagramas, como Visio, Flowchart o sobre todo los mismísimos Word o Powerpoint. Together era un gran producto, pero nunca llegó a ser popular. Demasiado ambicioso en el momento equivocado. Como curiosidad, puedo añadir que Rational acabó siendo comprada por IBM (autores de Eclipse), y Together acabó siendo comprada por Borland (los del JBuilder, y la mejor empresa para desarrolladores hasta ese momento... a esa la mató el software libre, claro). Ambos productos siguen existiendo, pero... ¿conocéis a alguien que los use?.

Pasaron los años y el UML languideció. La cascada y un puñado de dólares lo sepultaron.

¿Qué hubiera pasado si el comercial de TogetherSoft en lugar de perder el tiempo pensando en nombres molones para su tecnología, hubiera ofrecido el producto gratis?. Estoy convencido de que la historia hubiera sido distinta, y ese tipo estaría ahora tumbado en una hamaca hecha de billetes de dólar (bueno, igual está así de todas formas, a saber). La herramienta seguramente habría seguido creciendo, pero en lugar de buscar motivos comerciales, habría buscado funcionar cada vez mejor. Como le pasó a Eclipse especialmente los primeros años. Y ahora UML estaría posiblemente en un trono. O no... (pero yo pienso que sí!).

Se puede decir que en los 2000, sin haber acabado nunca de despegar, UML se fue difuminando cada vez más. Se necesitaban nuevas herramientas. Comenzaron a aparecer "plugins" de UML para Netbeans y/o Eclipse, la mayor parte de ellos siguiendo el modelo de Rational, es decir: orientado a la documentación, y de pago. También surgió alguna herramienta de UML gratuita, como ArgoUML, pero por un lado en general seguían estando orientadas a la documentación, y por otro el acabado normalmente no era suficiente como para convencer a nadie para que las usara.

En el año 2002 (o quizá 2001), aparece un plugin para Eclipse llamado "EclipseUML" y creado por una empresa llamada Omondo. Las intenciones de Omondo eran muy buenas, el plugin es gratuito y siguen la filosofía "LiveSource" de Together, es decir, el modelo UML se guarda en las propias clases Java. Omondo rebautizó esta técnica como "live round-trip". Las primeras versiones no tenían tanta funcionalidad como tenía el Together, pero al estar integradas con Eclipse, el IDE de Java seguía siendo el mejor. Y lo cierto es que el editor de UML no estaba mal y cumplía muy bien con lo mínimo que se le podía pedir. ¿Esperanza?.

Pero todo se fue al traste en cuanto alguien se dio cuenta de que eso que estaban haciendo ellos, hasta ese momento se estaba cobrando. El dólar volvió a aparecer. Así, el producto empezó a ofrecer una versión gratuita y otra de pago. Una de las "pequeñas" diferencias entre ellas era... que la versión gratuita no se podía usar en proyectos que estuvieran bajo control de versiones, es decir, CVS, Subversion, etc... espera... ¿¿¿pero qué proyecto medianamente serio no está en control de versiones???. Si esto ya de por sí es casi casi volver a caer en los mismos errores del pasado (hay una ventaja importante, y es que seguimos dentro de Eclipse), de repente a los señores de Omondo se les ocurre que por si acaso eso no es suficiente para hundir del todo el producto, mejor darle un empujoncito. Así, en un momento dado por cada versión nueva del plugin que sacaban, cambiaban el formato de los ficheros de diagramas. Es decir, si cambiabas la versión del plugin, tenías que volver a dibujar todos los diagramas. Como además la versión del plugin estaba ligada a la versión de Eclipse, si querías actualizar Eclipse tenías que actualizar el plugin. Ni sé, ni quiero saber, qué habrá sido del plugin de Omondo. Sólo sé que cuando he visto alguna vez su página me ha parecido que volvían a haber cada vez más y más funcionalidades "avanzadas". ¿Repitiendo más errores del pasado?.



También ha habido alguna aproximación diferente, limitada pero interesante. Por ejemplo UMLGraph, que propone algo radicalmente distinto: en lugar de dibujar nosotros los diagramas, esta herramienta los generará automáticamente y los meterá dentro del JavaDoc. El modelo por tanto es también el modelo Java, usando también anotaciones para enriquecer la información UML. Esta aproximación me parece muy interesante como herramienta complementaria, pero no tanto como herramienta única.

Han aparecido también otros plugins gratuitos con la idea del LiveSource, como por ejemplo Green UML, pero el problema de este plugin es... el que dice el nombre, que está verde cual aceituna bañada en rayos gamma (aunque confiamos en que florezca y se convierta en una linda mariposilla). Otros plugins son gratuitos pero siguen con la idea del diseño como documento y la mandanga del roundtrip, como Papyrus ó el propio plugin oficial de Eclipse MDT / UML2.

Es frustrante, porque teniendo en cuenta la arquitectura modular de Eclipse y que tiene módulos para tanto para hacer fácilmente diagramas como para manejar el código fuente de Java a cualquier nivel, lo cierto es que hoy por hoy sería fácil hacer un editor de UML con LiveSource. Ahí tenemos el ejemplo del Green UML, ¡que surgió como un proyecto hecho por estudiantes en la Universidad! (no tengo claro si fue para un proyecto de fin de carrera o para una tesis, pero imagino que fue para algo así).

¿Está todo perdido?. ¿Caemos una y otra vez en los mismos errores?. ¿Qué es lo mínimo que debería tener una herramienta UML para que sea práctica al trabajar en proyectos Java?. ¿No existe ninguna ahora mismo que apunte a eso, todo son fracasos?. ¡Quiero usar una!. ¿Andrés, eres tan abuelo cebolleta que no eres capaz más que de hablar del pasado?. La respuesta a todas estas cuestiones, en la tercera parte de esta serie sobre UML, que como no podía ser de otra forma se llamará "UML y la última cruzada". En pocas semanas en este humilde blog.

Chica de ciudad se casa en el campo.



Melodrama romántico y algo de comedia. Es una película de Corea del Norte de 1993 que dura 1 hora y 14 minutos.

Por Antonio Fernández Munárriz.

La película fue dirigida e interpretada por un grupo de teatro y estudiantes de la Universidad Kim Il Sung, de Pyongyang.

El título nos descubre el final de la película.
 La chica de ciudad que encuentra el amor en un campesino es Ri Kyong Suk. En Corea del Norte es una cantante pop de mucho éxito y tremendamente popular.
 En la película aparece, por supuesto, también cantando. Interpreta la canción de la banda sonora de la película y que comparte el mismo título: “Chica de ciudad se casa en el campo”. Una canción que se hizo muy popular en ambas Coreas.
 
Ri Kyong Suk es Ri Hyang en la cinta. Interpreta a una diseñadora de ropa de una fábrica textil de Pyongyang, la capital del país.
 Con motivo de la siembra del arroz todos los empleados de la fábrica son trasladados al campo para ayudar a los campesinos. Solidaridad y buen ambiente para apoyar el esfuerzo de los campesinos en épocas clave como la siembra o la recolección.
Los campesinos viven en una granja colectivizada. Tractores y máquinas comparten el paisaje con animales, campos y frutales. La granja es el lugar natal del director de la fábrica. Sin distinción de rangos, todos trabajan en las mismas tareas. Un trabajo que por momentos se convierte en confraternización y relaciones de amistad, incluso amor. Hay momentos para el ocio y la celebración.
Ri Hyang vuelve a encontrarse con un criador de gansos y batería de un grupo musical de la granja; que conoció accidentalmente y de un modo muy cómico, en Pyongyang.
Entre Ri Hyang y Song Sik surge el amor.
La película es un reflejo de una sociedad sin clases. Las obreras que cosen la ropa en la fábrica son tratadas de la misma manera que la diseñadora o el director. La película nos presenta a un ideal de mujer fuerte en un contexto de igualdad de sexos. El mensaje se inscribe en la poética del respeto, a tono con la sociedad que evoca: Solidaria y sin clases sociales.
 El espectador toma conciencia del valor de lo primordial. El guión es una narrativa en proceso, afín de contar una historia de amor sin supeditación de un sexo sobre el otro, sin prejuicios ligados al dinero o la clase social.
El amor sin barreras.
A continuación, la película en versión original y subtitulada en inglés:
 
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Próxima presentación en la sierra gaditana

Sirva esta foto con Jose Antonio Bajo, José Manuel Benítez Ariza y Rosario Troncoso como anticipo de otra presentación serrana, prevista para el 6 de diciembre, en Benaocaz. José Manuel y el pintor Javier Molina presentarán el libro (relato) ¡Bum!, escrito por el primero, ilustrado por el segundo; y el pintor Manuel Morgado y servidor haremos lo propio con el poemario Son caminos (podéis verlo a la izquierda de esta pantalla). Ambos han sido editados en los Cuadernos de Kronion de Del Centro Editores (Madrid), bajo la dirección de Nieves Vázquez Recio, que también nos acampañará en esa, todavía lejana y previsiblemente fría, mañana de diciembre. Cuando se acerque la fecha, confirmaré (o desmentiré, que todo es posible con estos climas) la convocatoria.

Hoy ha muerto un amigo

Hoy ha muerto un amigo. Se ha ido plácidamente, mientras dormía, como todos querríamos irnos y como desea uno que se vayan los amigos. Porque Luis Charlo Brea, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Cádiz, era ante todo mi amigo. Tenía la rara virtud de humanizar la vida académica, a menudo trufada de luchas miserables y necias vanidades. En las primeras horas de la mañana solía hacer su ronda de saludos, con una broma temprana en los labios. Siempre tuvo palabras de ánimo sincero para quienes, alumnos suyos, empezábamos a forjarnos eso que llaman carrera académica. Y cuando recuperé la escritura hace unos años, él fue baluarte y apoyo, además de uno de mis lectores más fieles y amables. Cuántas veces habrá visitado, silenciosamente, estos Silenos. Hombre sin sombras, profesor querido, amigo Luis, descansa en paz.

Un microrrelato parisino (nuevo libro)

Avanzo en un nuevo libro de microrrelatos, dedicado íntegramente a la ciudad de París. Un marasmo de notas y recuerdos aún vivos son el caudal. Dejo aquí una muestra, acaso el relato pórtico del libro.


SOÑAR EN PARÍS

Usted está en París, cree culminar un sueño, se goza con la imagen de una urbe legendaria. Como hace buen tiempo, sentado en una terraza de Saint-Germain, disfruta del sol vespertino y una tónica crepitante. Intuye usted que, bajo el rostro luminoso, esa ciudad es fragua de misterios, de seres menoscabados que habitan en catacumbas musicales o merodean por regios campanarios. Aunque también sospecha que París es viejo crisol de otras historias más amables, verosímiles. Pero usted no puede saber que el verdadero sueño, el sueño que se enrama bajo frondosas pesadillas, está a punto de comenzar. Tan pronto como esa cigüeña que  desciende sobre usted lo atrape con su lazada. 

(Imagen: Tritón en los jardines de Versalles. Fuente: Silenos)

Aplicaciones Facebook: Las claves del éxito


Sí, programador, a casi todos nos ha pasado en alguna ocasión... Un día te levantas de la cama y una vez recorridos todos los canales de la tele varias veces, hasta que te aseguras de que lo que ponen es la misma basura de siempre, decides... ¡hacer algo de provecho!. Y surge la duda de qué. ¿Limpiar la casa?, no, que estoy empezando a hacer amistad con los seres vivos que están surgiendo de entre la mierda. ¿Hacer la compra?, no, que estamos en crisis, ¿qué hago yo derrochando mientras los pobres niños africanos se mueren de hambre?. ¿Cambiar la bombilla esa que lleva 7 años sin funcionar?, no, porque rompería el frágil equilibrio de luces y sombras que tanto estilo le está empezando a dar a la casa. ¿Poner la lavadora?, no, porque corro el riesgo de que mis maravillosas camisetas a manchas marrones "estilo Rorschach" vuelvan a ser blancas, y ya no pueda usar el truco del test de personalidad para ligar con las "churris"... hmmmm bueno, rascarme la barriga puede valer mientras me decido por algo.

Pero nosotros somos programadores, así que tenemos en nuestra mano hacer algo que sea de provecho y que a la vez mole. Y hoy has decidido... ¡hacer tu primera aplicación Facebook!.

Ya que el proceso de rascado de barriga te ha llevado toda la mañana, tampoco es que te quede tiempo para grandes cosas. Descartaremos por esta vez hacernos ricos. ¿Pero en una tarde te dará tiempo a hacer una aplicación?. Habrá que currárselo un poco, ¿no?, no querrás hacer una gansada absurda.

Regla 1 ("duck soup" rule): no merece la pena hacer una aplicación Facebook que no sea una gansada absurda. Llevaría mucho más trabajo y rompería las expectativas de los usuarios. Si quieres hacer algo que no sea absurdo, ¿por qué lo ibas a hacer en Facebook?

Ok, gansada absurda, pues. Puedes con ello. ¿Cuál puede ser la interacción con el usuario?. ¿Quizá hacer que el usuario rellene un completo test para después hacer un análisis estadístico de...?

Regla 2 ("braindead" rule): ni se te ocurra hacer currar al usuario. El usuario probablemente esté perreando en la oficina, o perdiendo un poco el tiempo en casa para no tener que ponerse a hacer la cena. ¡Lo último que necesita es pensar!

Vale, pues le pones un botoncico al usuario y ya está. O como mucho un test con 3 preguntas tontas para que parezca que estamos haciendo algo. Y si acaso sacamos de su perfil su edad, o su nombre, o cosas así. ¿Pero qué puedes calcular con tan poca información?.

Regla 3 ("the sting" rule): no hay que calcular nada, mucho mejor inventárselo. Es más rápido y el efecto es el mismo. Tranquilo, el usuario no te va a pedir que le devuelvas el dinero

Bueno, bueno, esto está tomando forma... ¿qué tipo de información puedes dar?, te la estás inventando, y leche, ¡estamos en la época de Internet, donde cualquier información puede contrastarse con facilidad en unos segundos!

Regla 4 ("back to the future" rule): fácil, basta conque des informaciones esotéricas que no se puedan verificar de forma científica. Los ejemplos típicos son "adivinar" el futuro o hacer una conexión con otros amigos o con cualquier grupo de cosas o personajes, como por ejemplo "si fuera un hermano Marx cuál sería"

En fin, la aplicación ya casi está. Pero qué poca gracia, ¿no?. ¿Por qué iba a propagarse una aplicación tan tonta como esta?. ¿Por qué iba a ser mejor que las demás?. ¿Por qué a nadie le iban a interesar las tontunas que te inventes?. Supongo que hay que hacer que parezcan reales, ¿no?.

Regla 5 ("liar liar" rule): ¡ni se te ocurra!, ¡sería el mayor error!. Al revés, las respuestas tienen que ser exageradas, e incluso llevadas al extremo. Es la forma de que los amigos del que ha hecho la aplicación comenten como locos, hagan bromas, se tiren los trastos, se deseen suerte, etc. Así conseguirás el objetivo: todos ellos pincharán en la aplicación y la propagarán cual virus zombie.

Siguiendo estas 5 básicas reglas, querido lector, conseguirás el éxito en el Facebook, no ligando (que igual también, oye), sino creando esa aplicación hecha en una tarde de la que todo el mundo habla.

Este "post" está inspirado en una aplicación Facebook que ha demostrado sobradamente su eficacia estos días entre mi círculo de amistades. Pongo una imagen en la que se ve perfectamente de qué va...


Obsérvese la perfecta aplicación de las reglas... ¿cuántos comentarios se pueden hacer con información de este estilo?. Por supuesto, nada de poner que vas a tener 1 coche, 0 hijos, 1 casa y 1 gato, ¡eso no sería "cool", nadie lo comentaría!. ¿Cuánto pensáis que se puede tardar en hacer una aplicación así?. No, no, ¡menos aún!.

Bueno, pues ya está... ya has hecho algo de provecho. Ahora... ¿qué pondrán en la tele?...