Nueva antología de microrrelatos: Mar de pirañas

Sabía que la nueva antología de microrrelatos preparada por Fernando Valls estaba en imprenta, pero no imaginaba que saldría antes de que acabase este tórrido verano. Mar de pirañas (Menoscuarto) ya tiene cubierta ilustrada y en breve estará en las librerías. De nuevo comparto páginas con buenos amigos y admirados escritores:

Rubén Abella | Pilar Adón | Ricardo Álamo | Carlos Almira | Rosana Alonso | Beatriz Alonso Aranzábal | Antonio Báez | María José Barrios | Felipe Benítez Reyes | Javier Bermúdez López | Eduardo Berti |Gabriel de Biurrun | Miguel Ángel Cáliz | Susana Camps | Matías Candeira | Carlos Castán | Luisa Castro | Flavia Company | Alberto Corujo | Ginés S. Cutillas | Antonio Dafos | Jesús Esnaola | Manuel Espada | Óscar Esquivias | Araceli Esteves | Federico Fuentes Guzmán | José Alberto García Avilés | Isabel González | Juan Gracia Armendáriz | Cristina Grande | Almudena Grandes | Carmela Greciet | Andrés Ibáñez | Miguel Ibáñez | Fernando Iwasaki | Fermín López Costero | Ignacio Martínez de Pisón | Agustín Martínez Valderrama | Isabel Mellado | Inés Mendoza | Nuria Mendoza| Lara Moreno | Paz Monserrat Revillo | Manuel Moya | Manuel Moyano | Juan Jacinto Muñoz Rengel | Elvira Navarro | Hipólito G. Navarro | Andrés Neuman | Ángel Olgoso | Álex Oviedo | Antonio Pomet | Gemma Pellicer | Ángeles Prieto Barba | Javier Puche | Loli Rivas | Anelio Rodríguez Concepción | Rocío Romero | María Paz Ruiz Gil | Javier Sáez de Ibarra | Raúl Sánchez Quiles | Antonio Serrano Cueto | Francisco Silvera | Iván Teruel | Eloy Tizón | Pedro Ugarte | Iván Zaldúa | Ángel Zapata | Miguel Á. Zapata. 

EL NUEVO CAFÉ DE SAN MILLÁN.


La plaza o plazuela de San Millán de Madrid nunca tuvo numeración propia, pero existió. Fue de esos lugares a los que primero engulló una gran calle, en este caso la de Toledo, y luego perdió definitivamente su nombre al ser instalada una boca de metro (La Latina) en su pequeña ubicación. 

Foto: M.R.Giménez (2010).
Lo que fue la plazuela de San Millán con su aspecto actual y un viejo farol que, milagrosamente, quedó olvidado. El poste servía para alumbrar y señalar los aseos que allí tenían su acceso. 

Tanto la plazuela como la calle de San Millán, que en ella comienza, tomaron su nombre de la iglesia que allí estuvo desde el año 1806 hasta 1869, cuando fue derribada. 

Fuente: Urbacindades.wordpress.com
Iglesia de San Millán (1860) desde la plaza de Riego (hoy La Cebada) con el mercado aún sin construir.

Tras instalar en el solar, por orden del ayuntamiento, los cajones de verduras para venta al por mayor y menor que ocupaban la antigua plazuela cercana al mercado (plaza de la Cebada, entonces plaza de Riego), la parcela fue nuevamente desalojada para iniciar las obras del edificio de viviendas que hoy conocemos, con entrada por el número 5 de la calle de San Millán y cuyo año de construcción es 1876. 

Allí, en la esquina de la plazuela y la calle, en el número 67 (hoy 61) de la calle de Toledo, estuvo el viejo café, abigarrado y chulón más simpático de Madrid: El Nuevo café de San Millán. 

Foto: M.R. Giménez (2011)
El café de San Millán.
 
Inaugurado en diciembre del año 1876 por su dueño, Manuel Vidal Gallo, estaba dividido en dos partes: La del fondo que cobijaba a la clientela fija y la de la puerta, a los de paso. 

Mucha y variopinta fue la parroquia de este café. Por él pasaron desde arrieros, tratantes de ganado, fresqueros (vendedores de pescado fresco) y trabajadores del vecino mercado de La Cebada hasta Pío Baroja y Nessi; cigarreras, verduleras, peinadoras, vecinas del barrio y casi toda la Generación del 27 con Maruja Mallo González (quien ganó en el año 1926 a Rafael Alberti en un concurso de blasfemias, celebrado en el café). Era este un lugar de tertulias y uno de los pocos espacios en que las mujeres podían reunirse abiertamente. 

En el año 1884 el café cambia de dueño y de decoración. Su nuevo propietario, Julián Uruburu Goiri, transforma el local en un lujoso establecimiento que poco tenía que envidiar a los cafés de la Puerta del Sol y sus aledaños. Con cuidado exquisito el pintor Sánchez Pescador llevó a cabo pinturas en los techos con gran propiedad, representando las costumbres de la vida del café. Desde el toreo a la graciosa manola que saborean la leche “amerengada”, hasta el periodista que, ni aún en el café, deja la noble manía de arreglar el mundo. 

Manuel Machado, hermano de Antonio, escribió en septiembre del año 1903 que en el café de San Millán celebró el torero Frascuelo (Salvador Sánchez Povedano) su fastuosa boda, pero erró en el dato porque lo que verdaderamente festejó el diestro fue haber conseguido uno de los mayores premios de la lotería del mes de julio de 1889. Allí se presentó Frascuelo el 1 de agosto, a las 11h. de la mañana, con unos amigos, invitando a los parroquianos del café a tomar lo que quisiesen. De inmediato corrió la voz entre los vendedores del mercado de La Cebada que fueron recibidos por el matador, apostado en la puerta del local, haciéndoles entrar para ser convidados. El mercado quedó vacío y la aglomeración en la plazuela de San Millán fue de tal magnitud que hubo de intervenir el orden público. 

Otra reforma del café tiene lugar en el año 1891 en la que su dueño, Julián Muguruza, vuelve a engalanar la decoración del espléndido café añadiendo molduras, adornos y cuadros con reproducciones de calles y edificios de La Latina, del pintor aragonés Manuel Zapata, además de instalar luz eléctrica. 

Fuente: Urbanity.es
Plazuela y Nuevo café de San Millán en 1897. La vendedora de verduras tiene el cesto entre la acera y la vía, para no pagar el impuesto al ayuntamiento.
 
En el año 1903, el abuso de autoridad de los nuevos dueños del café de San Millán propició la primera huelga de camareros de Madrid, que se extendería por todos los cafés de la ciudad. Pero dos años más tarde, en 1905, la suerte sonríe a los trabajadores y parroquianos del café haciéndoles partícipes del tercer premio de la lotería de Navidad, que recayó en el número 15.554 y fue vendido por el fosforero Manuel Sevilla, que no se reservó participación alguna. El premio se abonó en una de las salas de tresillo de los billares del mismo café, el día 29 de diciembre, en la que se hallaban presentes el cerillero, un administrador de lotería y una pareja de seguridad mientras la mujer del vendedor que había repartido la suerte, ponía orden a la entrada del café. 

Fuente: B.N.E.
El fosforero Manuel Sevilla, con su mujer, preparado para entregar los premios. (1905).
 
El café de San Millán fue agraciado en otras dos ocasiones por importantes premios de la lotería. En el año 1915 otro fosforero llamado José Cando, vuelve a repartir participaciones de dos reales del número 28.535, agraciado con el segundo premio y en 1923 el gordo de Navidad recae en el personal de cocida del café, que jugaba un vigésimo del billete, correspondiéndoles la suma de quince millones de pesetas. 

El Nuevo café de San Millán estuvo abierto durante la Guerra Civil Española, sirvió de comedor social para el barrio y debió cerrar entre las décadas de los años cuarenta o cincuenta. Hoy es sólo un lugar de paso a la salida del metro, aunque mantenga el nombre de café de San Millán; sus pinturas y cuadros se perdieron hace tiempo cuando cerró el antiguo. Los dueños del nuevo bar van con prisa, desconocen tanto su historia pasada como en qué año se reanudó el negocio de la cafetería, lo que no deja de ser triste para la historia de Madrid. 







Fuentes:
Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC.
“Las calles de Madrid” Pedro de Répide.
Urbanity.es
Urbancidades.wordpress.com

Un microrrelato literariamente apocalíptico

LA SINGULARIDAD DE MARTA

Marta acapara microrrelatos, cuentos y novelas de variadas extensión y propósito. Marta es la protagonista de miles, millones de historias, y su nombre incluso figura ya en ensayos filosóficos, monografías de historia y tesis doctorales resultado de sesudas investigaciones. Marta empieza a estar cansada de tanto esfuerzo, de sostener el peso de tantas vidas y afrontar tantos desenlaces no siempre satisfactorios. Pero, sobre todo, Marta está hastiada de ser la última superviviente del planeta y tener que dedicar todo su tiempo a leer tanta literatura sobre sí misma.

Fuego y nieve en agosto (con permiso de A. Rivero Taravillo)

Agosto está siendo un mes de fuegos perdurables. A los incendios forestales en las islas y el continente, hay que sumar las llamas mantenidas (que serán avivadas en septiembre) por este Gobierno incendiario, y a todo ello, el calor insufrible incluso junto al mar. Para colmo, se nos dice frecuentemente desde el poder que somos unos pecadores poque hemos vivido por encima de nuestra posibilidades, nos hemos acostumbrado a la vagancia, malgastamos los recursos públicos, permitimos que no fructifiquen embarazos con graves malformaciones, nos oponemos a la segregación de sexos en la escuela... Todo lo cual nos lleva de cabeza al Infierno.  
* * *

Ragtime, de E. L. Doctorow, y Baudolino, de Umberto Eco, son mis lecturas de narrativa de este agosto. Del segundo me quedan pocas páginas, y estoy disfrutando de las aventuras de ese embustero piadoso que es el protagonista. Quienes hayan leído el Libro de las Maravillas de Marco Polo y estén familiarizados con los prodigios de Oriente que imaginaron los hombres del Medievo desde Occidente, acompañarán con gusto, como hago yo, a Baudolino y sus amigos hacia el reino del fabuloso Preste Juan. En cuanto a la novela de Doctorow, he de decir que, salvo algunos elementos decorativos que no termino de ver (como la insistente aparición del escapista Houdini) y la previsible venganza del protagonista, me gustó el desfile de coches de época, personajes de vida turbia, psicoanalistas, políticos y anarquistas que sirven de fondo de pantalla a la familia de New Rochelle. Por cierto, la leí días antes de que comenzaran los incendios. No parece casualidad que el negro Calhouse Walker encauce su rabia incendiando estaciones de bomberos. Ya veis, hasta la literatura anticipa tan temibles ardores. Yo, por si acaso, hago votos para encontrarme en el Infierno, al menos, con Virgilio y Dante, y, si el toscano me lo permite, tener algo de grato con la etérea Beatriz. Mientras tanto, espero que el Gobierno dimita en pleno y los bomberos (los nuestros, no los de Doctorow) vengan felices a rescatarnos.

* * *
Sin intención alguna, me traje entre los libros una antología de poesía de T. Tranströmer publicada por Nordica. Y he aquí que el título es Deshielo a mediodía. Leo los versos del sueco con la esperanza de que ese deshielo se demore mucho más allá, incluso hasta la hora más postrera de la tarde. La imaginación y la poesía son de los pocos bienes que nos quedan. Incluso en las sedes infiernales.  

(Donatus Park de Lovaina nevado 
en diciembre de 2009. Fuente: Silenos)

El mar saliente

El mar, pese a ser de marea liviana, cubre el pedregal de la costa, empapa las toallas y bolsos de los bañistas, sube por la escalera de piedra, escala la pared de arenisca del suave acantilado, cruza la carretera, se aremolina perezoso en los bajos del edificio, asciende por la fachada despacio, inunda los balcones de los dos pisos inferiores y, al fin, penetra como animal rastrero en el apartamento. De momento el agua juguetea a salpicarme los pies, pero pronto anegará la casa, la mesa en la que escribo contemplando el Mediterráneo, el trwclalo dqst ordn+0r


Sobre la hipocresía en el asunto de Gordillo y Mercadona


Aunque tengo mis reservas sobre la ideología del alcalde de Marinaleda, al que no considero ningún héroe de la clase trabajadora, sin embargo el asalto de los suyos al supermercado de Écija ha servido de necesario revulsivo para que sigan cuestionándose las medidas salvajes del Gobierno contra una crisis que ha sido cuidadosamente aderezada durante meses para que sirva de coartada para todo, es decir: el fin de acabar con la crisis justifica los medios utilizados por ZP y ahora por el PP. Mientras que muchos esgrimen la consabida sentencia para criticar la actuación de Sánchez Gordillo, otros, como el teólogo José Ignacio González Baus, escriben al ministro apelando al supuesto humanismo cristiano del que hace tanta gala el PP. 
  

CARTA AL MINISTRO SOBRE LOS SUCESOS DE ÉCIJA

Mi querido señor ministro: Acabo de oír por radio sus declaraciones a propósito de los sucesos en el supermercado de Écija. Reconoce Ud. que hay mucha gente que lo está pasando mal, pero arguye con el clásico axioma moral: el fin no justifica los medios.
Como el ideario de su partido apela a “los principios del humanismo cristiano”, me permito recordarle que según esos principios no hubo en aquella acción ningún uso de medios moralmente ilegítimos (en su legalidad no entro ahora). Los principios del humanismo cristiano proclaman que “en casos de extrema necesidad todas las cosas son comunes” (in extrema necessitate omnia sunt communia). Porque “la distribución y apropiación de las cosas que procede del derecho humano no puede impedir que estas cosas remedien las necesidades de los hombres. Por eso todo lo que uno tiene de más lo debe a los pobres para su sustento. Y si la necesidad de alguien es tan grave y tan urgente que hay que remediarla con lo primero que se tenga a mano…, entonces cualquiera puede remediar su necesidad con los bienes de los demás, tanto si los quita de modo público como secreto; y esta acción no reviste carácter de robo ni de hurto”.
Estas palabras no son del alcalde de Marinaleda ni del innombrable Carlos Marx. Son de Santo Tomás de Aquino, uno de los pilares de ese humanismo cristiano al que Uds. dicen seguir. Y puede verlas en la Summa Theologica (2ª 2ªe, cuestión 76).
A ellas añadirá el cardenal Cayetano, gran comentador de Tomás, que un juez puede distribuir entre los necesitados el dinero sobrante de los ricos. Me pregunto, pues, si no están Uds. en el atolladero de aplicar la ley contra unos principios que dicen regular el ideario de su partido, quedando como embusteros ante la ciudadanía.
Entiendo además que si Ud. esgrime ese principio de que el fin no justifica los medios, se volverá inmediatamente contra toda la política de este gobierno: para un fin de suyo legítimo y necesario como es rebajar nuestra deuda, ha recurrido el gobierno a medios inmorales (temo que quizás también anticonstitucionales) como son privar a mucha gente de derechos constitucionales, de los ingresos mínimos indispensables, abocarlos al hambre, a la desesperación, a la falta de asistencia médica indispensable, a tener que recurrir a unas Caritas ya desbordadas y a quedarse sin vivienda después de un enorme esfuerzo y encima con una deuda impagable para la que ni siquiera vale el principio lógico de la dación por pago.
La mayoría de los medios que han aplicado Uds. para saldar la deuda española son inmorales y no se justifican por ese fin tan legítimo.
Hace poco habló el presidente del Gobierno de posibles nuevos recortes en esa misma dirección, para reunir 65.000 millones de euros imprescindibles. Su gobierno debe saber que, en España, hay 16 personas que poseen ellas solitas unas fortunas cercanas a los 60.000 millones. Sólo 16 personas entre más de cuarenta millones de españoles. No creo pues que, a la luz del humanismo cristiano, pueda caber duda de cuáles hubieran sido los medios legítimos.
Porque, por otro lado, se repite ahora que todo el dinero que nos va a prestar draconianamente la UE es “para tapar los agujeros de los Bancos”. Ya habíamos oído mil veces que el problema de nuestra deuda era sobre todo de carácter privado y no público; y ahora lo vemos confirmado al saber dónde van a ir esos primeros 30.000 millones que esperamos recibir el mes que viene. Los Bancos y sus agujeros han sido efectivamente los primeros causantes de nuestro desastre actual (sin negar ahora otros factores exteriores a España).
Y lo fueron porque, para un fin de legitimidad muy discutible (como era el enriquecerse más y más) pusieron en juego medios absolutamente ilegítimos, otorgando préstamos que sabían que no podían ser devueltos pero de los que esperaban resarcirse con expropiaciones forzosas mucho más pingües de lo que se expropió en el supermercado de Écija.
¿Sabe Ud. cuántas viviendas inútiles son hoy propiedad de los Bancos? Un ministro del interior debe conocer ese detalle. Como sabrá también que a bastantes gentes ancianas y no muy letradas que tenían en Bankia unos ahorros de seis mil o diez mil euros que constituían toda su fortuna, se las engañó haciéndoles firmar un papel que “iba a ser su solución”, y se les convirtieron los depósitos en acciones, robusteciendo al Banco y debilitándolas a ellas al impedirles disponer de su dinero ahora que lo necesitan. Si Ud. está decidido a no permitir que para fines en sí legítimos se usen medios ilegítimos, no dudo de que, antes que al alcalde de Marinaleda y su grupo, llevará Ud. a los tribunales a una serie de banqueros de cuyo nombre prefiero no acordarme para esperar a que los investigue la justicia.
O mejor: déjeme decirle que dudo mucho de que Ud. se atreva a hacer eso que sería tan justo: porque son esos Bancos quienes financian buena parte de sus campañas electorales que, tal como están, son otro medio ilegítimo que no queda justificado por el fin de ganar unas elecciones. Y, por supuesto, esto último no vale sólo para su partido sino también para otros del Estado.
Puedo equivocarme como todo ser humano. Pero siempre he tenido la impresión de que, en su partido, suelen argumentar apelando a grandes principios universales indiscutibles, pero que no se aplican al caso concreto que se discute. Y que además suelen exigir a los demás lo que no se exigen a Uds. mismos. Debo confesar que las declaraciones suyas que acabo de oír por radio, me confirman una vez más en esa impresión. Gracias por haberme leído. Quedo de Ud. Atentísimo.

José Ignacio González Faus

(Fotografía de EFE en Peridosta Digital: http://www.periodistadigital.com/andalucia/sevilla/2012/08/08/el-alcalde-gordillo-avisa-seguiran-robando-y-ocuparan-tierras-y-bancos-.shtml)

DON NICANOR TOCANDO EL TAMBOR Y EL BARRIO DE LAS INJURIAS.


Los juguetes para niños siempre han existido, pero la industria no pareció interesarse por su producción masiva, accesible y asequible para todos hasta bien entrado el siglo XX, en España. Fue así como pequeños artesanos y vendedores ambulantes hicieron de esta fabricación su negocio, distribuyendo sus limitadas producciones en ferias, verbenas, mercados o por las calles de las grandes ciudades. Juguetes tan simples como imaginativos, realizados con recortes sobrantes de fábricas dedicadas a otros productos, llegaron a las manos de niños y niñas siendo, en muchas ocasiones, uno de los pocos regalos que obtendrían en su infancia. 

El juguete artesanal más famoso en Madrid fue don Nicanor tocando el tambor, de origen incierto y cuyos primeros datos encontrados se remontan a la última década del siglo XIX. 

Foto: MANCHA
Don Nicanor tocando el tambor adquirido en la Puerta del Sol, en el año 1980. 

Hay quien mantiene que el creador de don Nicanor tocando el tambor (porque su nombre consta de estas cinco palabras) fue el segoviano Acacio Talega, primera criatura en confeccionar un muñeco con un pito adosado en la trasera y cuyos pequeños brazos tocaban un tambor que se accionaba mediante un fino cordel; el juguete se llamó Nicanor en honor al padre del segoviano. Pero la paternidad del juguete, compuesto de doce piezas que en origen se fabricaba a base de cartón, caña, pedazos de lata y retales nuevos o usados, está aún por demostrar. 

Don Nicanor tocando el tambor fue el primero de una colección de juguetes artesanales que competían en las calles de Madrid: “El ratón y el gato, diversión para un susto”, “don Jerónimo subiendo por la cuerda”, “la cartera mágica”, “don Toribio que saca la lengua”, “la rata mecánica”, “el gallo hincando el pico”. Pero el único que llegó a participar en París, en el IX Certamen benéfico de sesenta y nueve naciones, allá por diciembre del año 1964 y cuyas ventas resultaron ser las más fuertes del pabellón español de la muestra, fue don Nicanor tocando el tambor. (Junto al palo de la fregona y el del pirulí, fue toda una aportación de la inventiva española en el extranjero, como vemos). 

Los vendedores ambulantes de don Nicanor solían poner a la venta su mercancía en la primavera y el verano de Madrid. La Puerta del Sol era en los años finales del siglo XIX, un lugar en el que se vendía de todo: Gomas de paraguas, “El calendario zaragozano” con los pronósticos del tiempo de Mariano del Castillo Ocsiero, libros de poesía. Sin duda cada uno de estos comerciantes debía gritar a pleno pulmón las excelencias de sus géneros, mientras los vendedores de don Nicanor utilizaban como reclamo el pito y el pequeño tambor del juguete para interpretar con destreza los pasodobles y las melodías de moda. 

Foto: ABC (1979)
 
Ya en el siglo XX uno de los más famosos comerciantes de don Nicanor tocando el tambor fue Victoriano Arias, quien obtuvo por primera vez licencia municipal para vender el juguete en la Puerta del Sol y en el Rastro madrileño, durante el año 1981 y siendo alcalde Enrique Tierno Galván (1918-1986). 

El último vendedor con licencia para la fabricación de don Nicanor tocando el tambor es Carlos Naldiño, que fue homenajeado por la peña “Amigos de Julio Camba” en Casa Ciriaco en el mes de noviembre del 2008, tras más de setenta años vendiendo el juguete en la calle. 

Detrás del bullicioso y alegre don Nicanor tocando el tambor se escondía una realidad bien distinta. La fabricación del muñeco, en Madrid se llevaba a cabo por artesanos que en su inmensa mayoría vivían en el barrio de Las Injurias

Fuente:Cartotecadigital.icc.es
Plano de Madrid (1919) de P. Nuñez Granés. El barrio de Las Injurias y Casa(s) del Cabrero, en él incluido.
 
El barrio de Las Injurias o del Cristo de las Injurias, se ubicaba en lo que hoy puede localizarse en las cercanías de la estación del metro de Pirámides, entre el final de los paseos de las Acacias y de las Yeserías, casi lindando con el río Manzanares y con el Puente de Toledo (s. XVII). 

Fuente: Maps.Google.es
Señalado en el recuadro lo que, sobre la fotografía actual, correspondería al barrio de Las Injurias.
 
La prensa no llegaría a hablar del barrio de Las Injurias hasta los primeros años del siglo XX, cuando los problemas de insalubridad y delincuencia se hicieron más patentes. Pero el barrio ya tenía una población importante durante los años setenta del siglo XIX, que sin duda fue incrementando con aquellos que llegaban a Madrid buscando una vida mejor. 

La miseria y la desesperación de una vida casi sin perspectivas se unían en Las Injurias y su barriada la Casa del Cabrero, con habitantes de todo tipo. Había quien trabajaba sin descanso en todos los oficios y tajos posibles, y también muchos delincuentes. Pío Baroja y Nessi en “La Busca” de la trilogía “La lucha por la vida” (1904) lo describe así: Llamaban así a un grupo de casuchas bajas con patio estrecho y largo en medio. En aquella hora de calor, a la sombra, dormían como aletargados, tendidos en el suelo, hombres y mujeres medio desnudos… Pululaba una nube de chiquillos desnudos, de color tierra, la mayoría negros, algunos rubios de ojos azules. Como si sintieran ya la degradación de su miseria, aquellos chicos no alborotaban ni gritaban. 

Fuente: B.N.E.
La Casa del Cabrero en 1909. Al fondo se aprecia la gran chimenea del Gasómetro, que existe en la actualidad.
 
Un viejo vecino del barrio describe la zona como el sobrante de todos los distritos de Madrid

Los que allí vivían pagaban al casero un alquiler diario y había un “retrete” para todos. La suerte es que las puertas y ventanas no cierran, lo que permite que el aire viciado de las viviendas, en que la gente vive hacinada, se renueve. 

Parece que en el verano del año 1906 el entonces alcalde de Madrid, Alberto Aguilera Velasco, decide demoler el barrio de Las Injurias para higienizar la Villa y Corte. En septiembre de ese mismo año una lluvia torrencial inunda gran parte de la zona, llenando de fango las huertas, ahogando a un gran número de gallinas y destruyendo multitud de pobres viviendas. El agua alcanzó más de un metro de altura. Pero el invierno de ese mismo año, las viviendas de barro, piedra y cañizo del barrio de Las Injurias también fueron casi arrasadas por una de las mayores nevadas de la época. 

Fuente: Flirckr.com
Barrio de Las Injurias en 1909. 
 
En el año 1909 se anuncia también la demolición de la Casa del Cabrero, que entonces contaba con una población de ochocientas familias. 

Es muy probable que los vecinos del barrio de Las Injurias volvieran a levantar sus míseras viviendas una y otra vez en los años posteriores a su derribo oficial. El ensanche de Madrid y la especulación del suelo permitieron que nuevas y modernas construcciones se apoderasen de la zona. A pesar de todo, en el plano de Madrid de 1950, publicado por la editorial Rápido y firmado por A. Menéndez, puede verse aún señalado el barrio de las Injurias, cuyo nombre hoy parece olvidado. 

Fuente: Cartotecadigital.icc.cat
Plano de A.Menéndez del año 1950, donde aún aparece el barrio de Las Injurias. 
 
Tan sólo a tres kilómetros de distancia de la Puerta del Sol y sus lujosos cafés hace poco más de un siglo existía otro Madrid bien distinto, como hemos visto.





Fuentes:
Hemeroteca de la B.N.E.
Hemeroteca ABC.
Hemeroteca El País.
Eladelantado.com
Prensahistorica.mcu.es
Cartotecadigital.icc.es
Maps.google.es
Especial agradecimiento a MANCHA por su colaboración.

Correr hasta el cielo.



Dura 1hora y 28 minutos. Del año 2000. Es una película de Corea del Norte.

Dirigida por Lee Joo Ho.

Interpretada por Lee Boon Suk, Chung Un-Mo y Hong Suk Bong.

En el 2001, la película fue presentada en el XXIII Festival Internacional de Cine de Moscú; con éxito de público y crítica.


Es un biopic, una película biográfica basada en la atleta norcoreana, Jong Song-ok. Fue una atleta de maratón que ganó la medalla de oroen 1.999, en los Campeonatos del Mundo de Atletismo celebrados en Sevilla (España). En la categoría masculina, ganó la medalla de oro Abel Antón; representante español.

Jong Song-ok fue muy popular y querida en el país. Nombrada héroe nacional y recibida en Pionyang tras su triunfo por miles de personas eufóricas.


La película es una dramatización de su preparación para llegar al éxito. Asistimos a su vida cotidiana y familiar. Se mezclan imágenes reales.

Como todas las películas basadas en el esfuerzo del deportista por lograr el triunfo, es el reflejo de un melodrama lleno de ilusión y esperanza.

 La atleta se caracterizó en todas sus declaraciones públicas, mientras competía, en mostrar su cariño por su país y el líder frente a medios de comunicación que pretendían lo contrario. Su vida, como relata esta película, era austera y basada en el trabajo. Su objetivo era conseguir dejar en un buen papel al país que representa por encima del dinero y cantos de sirena de la sociedad capitalista. Muy unida a su familia, amigos y orgullosa del líder, Kim Jong-il.
Enlaza con un clásico del cine relatando el esfuerzo del deportista como es “Rocky” (1976), de John G. Avildsen. Al final de la cinta, Jong Song-ok corre por una avenida de la capital del país a la que se le va sumando a su paso cientos de personas; en la memoria la escena de Rocky Balboa. Al fondo la estatua Chollima, Ave Fénix que simboliza la resurrección material y social de Corea. Un sol crepuscular y como tema musical una canción pop-rock en ruso que no tiene nada que envidiar al “Eye of the tiger”, del grupo Survivor; de la película de “Rocky”.
Es una película realista que no pone paños calientes en el día a día del deportista. Una vida de entrega al deporte llena de sencillez. Como en todos los países los éxitos deportivos están vinculados a la imagen del país.
La copia está doblada al ruso y subtitulada en inglés.

EL CAFÉ DE LEVANTE.


Desde que las botillerías de Madrid cambiaron su denominación por la de cafés, dando a estos negocios un nuevo aire que permitía la charla sosegada y la degustación de bebidas o viandas, el comercio hostelero de esta ciudad proliferó de forma asombrosa. 

Se abrieron cafés elegantes, cafés de barrio, cafés de conciertos y billares, cafés de cante flamenco, cafés con peor o mejor fama de sus parroquias, en suma, cafés para todos; pero una de las peculiaridades que más entorpecen, a la hora de indagar sobre sus historias, era la repetición casi obstinada de sus “marcas”. Parece que en los siglos XVIII y XIX nada impedía que un negocio semejante a otro llevara el mismo nombre; aunque los habitantes de aquel Madrid en miniatura, si se compara con el presente, sabían perfectamente donde se ubicaba el lugar al que deseaban ir. Así, al buscar la historia del café de Levante, nos encontramos con que al mismo tiempo hubo varios con esa denominación. De ellos nos quedaremos con dos: El situado en la calle del Arenal, número 15 y el de la Puerta del Sol, número 5. Ambos existieron simultáneamente durante casi medio siglo. 

El café de Levante de la calle del Arenal, fue inaugurado durante la década de los años cincuenta del siglo XIX. Altos espejos, relativa anchura, divanes con funda de “crudillo” en el verano (Tela áspera y dura, semejante al lienzo crudo, usada para entretelas y bolsillos) y billares, componían el decorado y los servicios del local. Era un café con música dotado de una plataforma, en el centro de la sala, donde se había instalado un piano de cola. El violinista Abelardo Corvino, regordete, coloradote y de cabello ensortijado, amable y simpático ejecutaba, junto al joven pianista Enguita, piezas de música clásica para un público eminentemente melómano. 

Café de Levante. Dibujo de Ricardo Baroja Nessi. 1905-1906.
Fuente: Museo de Bellas Artes de Córdoba.
 
En un momento dado, tal vez para diferenciar a este café de su homónimo situado en la Puerta del Sol, pasó a llamarse café Nuevo de Levante, pero todos lo conocían por “café Levante de Arenal”. 

Poco a poco el local se fue llenando de nuevos clientes dispuestos no sólo a escuchar música sino también a formar tertulias. Incipientes escritores y pintores, junto a niñas casaderas y comerciantes, formaban el heterogéneo público que asistía a las veladas musicales que, en ocasiones, eran motivo de discusión. 

Entre los años 1908 y 1914 Ramón María del Valle Inclán (1866-1936) tuvo su importante tertulia en el café Nuevo de Levante con la asistencia de José Augusto Martínez “Azorín”, Santiago Rusiñol Prats, Julio Romero de Torres, Pío y Ricardo Baroja Nessi, José Gutiérrez Solana y el joven Rafael de Penagos Zalabardo, entre otros muchos. 

Valle Inclán llegó a decir: El café de Levante ha ejercido más influencia en la literatura y en el arte contemporáneo que dos o tres universidades y que muchas consagradas academias. Y Ricardo Baroja, apostilló: Los académicos, los consagrados, los profesores de centros de enseñanza oficial del arte, nos temían como a la peste. 

A medida que la tertulia de Valle Inclán tomaba nombre y resonancia, muchos eran los que a ella se acercaban para escuchar o intervenir, mientras la música sonaba. Esto dio motivo a cierta confrontación entre melómanos y tertulianos hasta que un día Valle Inclán, que se distinguía entonces por su falta de oído musical, con voz áspera y sonora, gritó: ¡Qué se calle Wagner, que no deja que se me oiga!. Pero en aquella disputa ganó el alemán. 

Foto: M.R. Giménez (2011).
De la deteriorada fachada, a pie de calle, del número 15 de la calle del Arenal sólo se salva la placa en la que figura el año de construcción del edificio (1861) y la rejería con las iniciales R.P.M. que probablemente pertenecían al dueño del inmueble.
 
El café de Levante de la calle de Arenal cerró en el año 1915, anunciando en la prensa del mes de agosto: Se venden todos los enseres del café Nuevo de Levante, billar y licores finos. En su local se instaló un gran almacén de paños. 


El café de Levante de la Puerta del Sol, número 5 abrió sus puertas en la década de los años setenta del siglo XIX, pocos años después de que se completara el ensanche y la reforma de esta plaza semicircular cuyos edificios podemos contemplar en la actualidad. Pablo Gil y Calvo fue el primer propietario de éste que tuvo la marca de Antiguo café de Levante, donde se degustaban como platos estrella la ración de riñones y el bistec de la casa. 

Foto: Urbanity.es
La fotografía está tomada en la década de los años 30 del pasado siglo. El anuncio de los laterales dice "Primera casa de comidas a la carta. Se sirven medias raciones". A la derecha se ve el número 5 del portal de la Puerta del Sol.

El de Levante era un café tranquilo, cómodo, higiénico y de tertulias, donde todos los parroquianos se conocían entre sí. Una noticia en octubre del año 1899 indica que un caballero había olvidado una cartera con billetes de banco sobre una de las mesas del café de Levante de la Puerta del Sol. Cinco horas después volvió a preguntar por ella y tuvo la satisfacción de recuperarla merced a la hombría del camarero Juan López, que la devolvió enseguida, negándose a tomar ninguna gratificación por su honrado proceder. 

Foto: M.R. Giménez (2012)
Lo que fue el café de Levante de la Puerta del Sol, en la actualidad.
 
En el año 1892 el Antiguo café de Levante lleva a cabo importantes obras de restauración que serán objeto de noticia en la prensa. Ruiz y Morales, sus nuevos dueños, encargan al entonces afamado pintor Nicasio Pechuán la decoración interior. El local tendría un salón especial para señoras, con entrada por el portal del edificio y también modificaría sus billares de la planta superior. 

Los más de cien años de vida del Antiguo café de Levante dieron para multitud de tertulias. Toreros, actores y actrices de las varietés, periodistas y literatos principiantes o de reconocida fama, asistieron o formaron parte de las numerosas peñas de este café, mientras “el echador” ( Mozo de café encargado de llevar las cafeteras y echar el café y la leche en las tazas o vasos servidos por el camarero al consumidor) se paseaba entre las mesas: Jacinto Benavente Martínez, Sinesio Delgado García, Carlos Arniches Barreda, Félix Rubén García Sarmiento (Rubén Darío), el político José Martí, Mariano de Cavia Lac, José Francos Rodríguez, el torero Marcial Lalanda del Pino (para quien fue creado el pasodoble “Marcial, eres el más grande” por José María Martín Domingo) y hasta Ramón Gómez de la Serna llegó a frecuentar este café, durante el tiempo que le dejaba libre su Sagrada cripta del Pombo

Fuente: B.N.E.
Ramón Gómez de la Serna retransmite por radio una partida de billar en el salón del piso superior del Antiguo café de Levante. (1929).
 
Durante la Guerra Civil Española el Antiguo café de Levante se mantuvo abierto, pero a su finalización el ambiente de las tertulias había cambiado de forma imperativa, como en todas partes. Otras peñas, a pesar de la prohibición de la libertad de reunión vigente en el momento, obtuvieron el derecho a reunirse en los cafés; así, Ernesto Giménez Caballero fundó en los sótanos del Antiguo café de Levante la “Cripta de Don Quijote o de los libertadores de América” tertulia de americanistas que su fundador quiso convertir en un museo lleno de figuras en bronce de los libertadores americanos. 

El Antiguo café de Levante, que quien ésto escribe tuvo la fortuna de conocer, desapareció en el año 1966, siendo sustituido por una conocida zapatería. En la actualidad el local se ha convertido en una tienda de artículos deportivos. 



Fuentes:
Hemeroteca de la B.N.E.
Hemeroteca del ABC.
Arbor.revistas.csic.es
Prensahistorica.mcu.es
Museo de Bellas Artes de Córdoba.

Previsión meteorológica y microrrelato

En la zona de Cabo de Palos donde paso estos días, pese a ser la cima de una colina frente a la llanura del mar, a veces no hay más cobertura que la de Febo-Sol, que sale por el horizonte bien temprano, chorreante de agua marina, para recordarnos antes del desayuno que agosto es sudor en rostro. No sé si será cosa solo mía, pero tienen estos días estivales algo de preámbulo, de víspera cada vez más breve de un otoño que será convulso, azotado por frentes tormentosos y colosal aparato eléctrico. Serán causantes de tal terremoto celeste unas temperaturas más altas de lo normal en las tierras de Hesperia. Como tengo unas ganas imperiosas de que se haga, de una vez por toda, completa limpieza, espero que la previsión meteorológica, pese a lo adelantado de sus señales, se cumpla esta vez. Hasta tanto eso ocurra, os dejo este microrrelato


GRATITUD FILIAL

Hombre de inquebrantable voluntad, mi padre sigue mandándome cada mes la paga para sufragar los gastos de la carrera. Ahora que estoy a punto de jubilarme, siento que no he sabido corresponderle como merecía. Por eso estoy pensando en trasladarlo a un panteón de mármol de Caraffa que acaban de poner en venta en la Avenida del Empíreo.

EL PERRO PACO.

Entre los muchos personajes populares que deambulaban por los cafés y las calles de Madrid durante el último cuarto del siglo XIX, estuvo el perro Paco. La prensa de los años ochenta de la antepasada centuria comentaba casi diariamente sus hazañas y aún hoy es posible encontrar alguna referencia a este mítico perro independiente, simpático, callejero y astuto que se ganó el cariño de todos los habitantes del Madrid de aquella época. 

Fuente: ABC.

Dada la popularidad que alcanzó este animal, las numerosas noticias encontradas sobre su origen e historia son contradictorias en muchas ocasiones. Así aparece escrito que su dueño era Francisco Lozano, quien le puso el nombre de Paco y que trabajaba como mayoral de las diligencias entre los municipios de Colmenar Viejo y Chinchón (Madrid), empresa propiedad del torero Salvador Sánchez Povedano “Frascuelo”. En otras ocasiones se hablaba de que Paco era un perro callejero y de origen desconocido, siendo bautizado por Gonzalo de Saavedra Cueto (alcalde de Madrid en el año 1884), durante una cena en el café de Fornos

Lo cierto es que Paco pasó del anonimato a la celebridad debido a su casi inteligencia, llegando a figurar en la obra “Cuentos Morales” de Leopoldo García-Alas Ureña “Clarín” y en “Pedro Sánchez” de José María de Pereda y Sánchez Porrúa. También fue protagonista de numerosas aleluyas (Dibujo que forma parte de una serie de ellos contenidos en un pliego de papel con la que se explica un asunto, generalmente con versos pareados al pie), se compuso para él una polka canesca con texto, llamada “El perro Paco” de autores desconocidos y se dice que fue el rey Alfonso XII quien, anónimamente, escribió su biografía en la obra de 320 páginas “Memorias autobiográficas de don Paco”. 

Fuente: B.N.E.
Portada de la polka canesca "El perro Paco" compuesta por los distinguidos canes Turco y Palomo, que se vendía en el almacén de música de Pablo Martín en calle del Correo, nº 4 de Madrid.

El origen de esta historia se remonta al año 1879 cuando un perro sin raza, callejero, pequeño, con la cola mutilada y de pelo negro entró por la puerta del famosísimo café de Fornos en busca de un terrón de azúcar. Pasó entre las mesas y los comensales fueron obsequiándole con pedazos de carne y otros condumios, que él comió con entusiasmo. Como agradecimiento empezó a dar volteretas, lo que hizo tanta gracia a la concurrencia que desde aquella noche tuvo la cena pagada en este café por Gonzalo Saavedra. 

Fuente: Urbancidades.wordpress.com
El café de Fornos en el año 1908.
 
Altos espejos, columnas, anchos divanes granates conformaban el decorado del café de Fornos que estaba situado en la esquina de la calle de Alcalá con la de Peligros y era el más famoso de Madrid en la época. Pinturas de Emilio Sala Francés y de Antonio Gomar Gomar, adornaban este lujoso café inaugurado en la década de los años setenta del siglo XIX y del que hoy sólo queda una placa indicativa. 

Foto: M.R. Giménez (2008).
Placa indicativa del lugar en donde estuvo el famoso café de Fornos, en la calle de Alcalá esquina con la de  Peligros.

El perro Paco dormía en las cocheras del tranvía de la calle de Fuencarral y nunca accedió a ser acogido por dueño alguno. El animal en cautividad dejaba de comer y beber hasta que exhausto, era puesto en libertad. 

Sus paseos por la Puerta del Sol, calle de Sevilla, Carrera de San Jerónimo y El Retiro eran saludados por todos e incluso era mostrado a los provincianos que llegaban a Madrid como una curiosidad más de la ciudad. Sin duda el perro Paco era la figura más interesante de esta corte, el héroe favorito de los madrileños

Al perro Paco le gustaba ir a las carreras de caballos en el hipódromo de la Castellana, no se perdía las paradas militares ni las procesiones, pero donde verdaderamente se divertía era en los toros. 

La antigua plaza de Felipe II era su lugar predilecto, donde llegó a tener un lugar reservado en el tendido número 9. Paco iba y venía por cada rincón del coso sin que nadie entorpeciera su camino. 

Fuente: Urbanity.es
Plaza de toros de Felipe II (hoy Palacio de los deportes), sobre el año 1890.

Los periódicos de los años ochenta del siglo XIX dieron completa información sobre todos los detalles relativos a las corridas de toros que tenían lugar en Madrid. Allí se podían leer las faenas de toreros como Fernando Gómez García “El Gallo”, Manuel Hermosilla Llanera “Hermosilla”, Rafael Molina Sánchez “Lagartijo” o “Frascuelo”, los pormenores de cada toro y las gestas del perro Paco que solía saltar al ruedo, tanto para enfrentarse con el astado mordiendo su hocico como para intervenir en el paseíllo del diestro. Los achuchones, revolcones y cogidas de relativa importancia que sufría el tuso estaban bien detallados en estas crónicas, así como sus partes médicos. 

Parece que la salud mental del perro Paco fue deteriorándose con el tiempo. Los golpes y testarazos recibidos de los morlacos llegaron a convertir a este perro callejero, aunque bien alimentado, en un peligroso mordedor. En el mes de mayo de 1882 Paco agredió a un transeúnte y a una niña en la calle de Sevilla, por lo que fueron muchos los comentarios en prensa pidiendo al ayuntamiento ¡Qué le den la morcilla! (matar con morcilla envenenada) porque el perro Paco se ha hecho insoportable

El día 21 de junio de 1882 el gremio de vinateros celebró una becerrada en la plaza de toros de Madrid. El novillero José Rodríguez “Pepe el de Galápagos” (que posteriormente sería elegido concejal del ayuntamiento) remataba ya su faena cuando el perro Paco saltó al ruedo para realizar la suya. El becerro se lanzó a por el animal con tan mala suerte que tropezó contra el novillero e hizo que éste diera con sus huesos en el suelo. Al levantarse iracundo fue directamente a por el perro que le entorpecía, asestándole una estocada entre las costillas ante el estupor del público. 

El cabo de areneros (encargado de mantener en condiciones convenientes, durante la lidia, la superficie de arena del redondel.de la plaza) recogió al animal herido y trató de reanimarle, aunque nada se pudo hacer por su vida. 

Nadie quiso olvidar al perro Paco. Su cadáver fue llevado al famoso disecador Ángel Severini, que tenía su negocio instalado en la Carrera de San Jerónimo, número 21, en el año 1882. 

Fuente: B.N.E.
Noticia en prensa del fallecimiento y disecación del perro Paco.

La conmoción que sufrió la ciudad de Madrid por la triste pérdida del perro Paco hizo que todos se agolparan ante el escaparate de la tienda de Severini, para despedirse del animal. Posteriormente fue expuesto en una taberna de la calle de Alcalá y más tarde fue Rafael Sanjaume, dueño de la herboristería de la calle del Desengaño, número 22 (hoy Droguería Manuel Riesgo), quien se hizo cargo de la figura disecada del malogrado perro Paco. 





Fuentes:
Hemeroteca B.N.E.
Hemeroteca ABC.
Bib.cervantesvirtual.com
Urbancidades.wordpress.com
“Madrid en la vida de…” José Montero Alonso.

Mudanza ribereña y microrrelato

Queridos amigos, en apenas una semana he pasado de las ondulantes riberas del Sena a la piel espejeante del Mediterráneo murciano, previo paso apresurado y pleno de ocupaciones por la isla antaño llamada Gadeira y en estos día titulada con el rimbombante y efímero nombre de Cádiz del Bicentenario. Cuesta con tanto ajetreo ocuparse de estos Silenos como es debido. Ahora que estoy algo más descansado, retomo el baile para dejaros un microrrelato que escribí precisamente aquí, frente al mar de Cabo de Palos, hace ya un año.


UN PASADO GLORIOSO

Al cartero Giacomo Galantini le cupo en suerte un antepasado ilustre, un varón desprovisto de épica historia, pero testador de un repertorio de aventuras amorosas de sorprendente nombradía. Una hermosa Gonzaga, una joven de la familia D’Este, otra tal de sangre de los Sforza… Era fácil imaginar al ancestro quitando el polvo a su galería de retratos linajudos, conversando con sus damas ante los ojillos cómplices de un armiño o un extraviado unicornio. Era fácil imaginarlo aparejar un encuentro furtivo en el jardín, bajo la mirada complaciente del dios Pan o la sonrisa lasciva del rojo Príapo. Giacomo Galantini se negaba a contar las escenas íntimas de su antepasado, los requiebros dulcísonos en las recónditas estancias del palacio que acababan en revuelo de sábanas y balanceo de doseles. Y pese a la insistencia de sus compañeros de partida de naipes en la taberna La Posta para que sentara a la mesa esas confidencias, Giacomo Galantini se atusaba el bigotito, tiraba de la cadenita del reloj de bolsillo y, antes de despedirse, enarcaba los ojos con una sonrisa melancólica. Por más que mediasen los siglos, pensaba, un caballero es siempre un caballero. 

(Estancia del Palacio de Versalles. Fuente: Silenos)