El grajo, el Sena y la fuente

Un grajo me ha precedido con vuelo rasante por la derecha en el boulevard de Sébastopol, acaso buen augurio de un día que se abre como promesa virginal. Pierdo su rastro y sigo el mío, el de otros días, camino del Sena. El ruido de la ciudad es compañero constante, bravucón a veces. Cruzo a la Île de la Cité por el Pont au Change, que abre sus ojos mañaneros a un río anchuroso en ese trecho, agresivo en los remolinos que lanza contra los pilares. Los turistas invaden el paso, proclaman su experiencia, fotografían los supiros. En el Pont Saint-Michel siempre me detengo, pues me gusta comprobar que las aguas ahí corren despaciosas, a pesar de estar más constreñidas por los márgenes de piedra. Apenas diez minutos más caminando en derechura y alcanzo la Place de la Sorbonne, donde tomo un café frente a los setenta y dos surtidores de la fuente, que se afanan desde las primeras horas por acallar con su rumoreo el eco de los coches. Dejo el maletín a un lado, saco mi cuaderno y busco un verso, el trazo fugaz de un pensamiento bajo un cielo cambiante.   

(Pont des Arts. París: Fuente: Silenos)

EL CAFÉ DE PRAGA, EL CAFÉ CALATRAVAS Y UN CINE.

Un poco más abajo de la iglesia de las Calatravas, en la calle de Alcalá de Madrid, donde El ciego Simarro ejecutaba su crítica mordaz con respecto al estado de las cosas del país (ver entrada del 26/10/2011 en este blog), aunque sin coincidir en el tiempo, hubo dos cafés y un cine.

El café de Praga. Situado en el número 31 (hoy nº 35 aproximado) de la calle de Alcalá fue inaugurado el domingo de Carnaval del año 1874, anunciándose como café restaurant con especialidad en chocolate, té, café y leche pura. Era la sucursal gastronómica del afamado despacho de pan y repostería “Pan de Praga”, situado en el número 5 de la calle del Barquillo.

Se trataba de un café con cierto prestigio, que organizaba conciertos desde primera hora de la tarde y era el único de Madrid donde se jugaba al dominó. Estaba bien ubicado en la muy transitada calle de Alcalá y se hallaba frente a la Presidencia del Consejo de Ministros de entonces. Manuel Pavía Rodríguez de Alburquerque, el general Pavía, era cliente de este café. 

El mismo año de su apertura el dueño del café de Praga contrató a un cocinero de París, a imitación del célebre y próximo café de Fornos (situado en la calle de Alcalá esquina con la de Peligros). Parece que el nuevo chef no tuvo el éxito esperado, ya que el periódico “La Iberia” publicó el siguiente comentario: Este cocinero debe estar subvencionado por algún médico especialista en las enfermedades del estómago, o por algún boticario que tenga gran acopio de bicarbonato. La crítica fue origen de una demanda presentada por el cocinero, justo al día siguiente de ver la luz la edición de este periódico. 

El café de Praga desapareció en los primeros años de la década de los ochenta del siglo XIX. Su casa fue derruida para levantar el actual edificio, la numeración de la calle cambió y en su mismo emplazamiento se inauguró “La Negrita”, que primero fue cantina y luego renombrada tienda de vinos, bebidas alcohólicas y ultramarinos, manteniéndose abierta hasta el final de los años cuarenta del pasado siglo. 

Foto: ABC. (1944)

En el número 31 (hoy nº 27) de la calle de Alcalá, abrió sus puertas en el año 1936 el café Calatravas

Foto: memoriademadrid.es
Café Calatravas, junto a su gran ventanal se observa la entrada del cine Calatravas, inaugurado un año antes.

El antiguo inmueble donde se ubicó el café Calatravas, había sido la sede del Banco Español del Río de la Plata hasta la construcción de su nuevo edificio en el año 1918, conocido como “El edificio de las Cariátides” y situado en las calles de Alcalá, número 49 y del Barquillo, número 2 (hoy Instituto Cervantes). Posteriormente aquel inmueble fue ocupado por el Banco Central que se fusionó con el Banco Español del Río de la Plata en el año 1934. 

Foto: Urbanity.es
A la derecha de la iglesia de las Calatravas se aprecia el edificio que primero albergó el Banco Español del Río de la Plata y luego el café y el cinema Calatravas. La fotografía está tomada después de 1918, año en que el banco se había trasladado al Edificio de las Cariátides. Sus locales pasaron a ser ocupados por el Banco Central, que es el que aparece en la foto.
 
Era el café Calatravas un local espacioso y tranquilo del que la prensa no recoge ningún alboroto destacable, salvo una denuncia de la Fiscalía provincial de Tasas por vender a precios abusivos, durante el año 1941, que culminó en una sanción por la que se clausuró el café durante tres meses. 

Foto: Memoriademadrid.es
Pista de baile del café Calatravas en la que se aprecia uno de los murales realizados por Daniel Vázquez Díaz.
 
Fue el arquitecto Luis Gutiérrez Soto (cine Callao, bar Chicote) quien diseñó su proyecto, encargando las pinturas de sus murales a Daniel Vázquez Díaz (maestro de Salvador Dalí).

En este local se volvió a usar un estilo que había dejado de estar en boga hacia unos años pero que no pasaba nunca de moda. Una mezcla de las normas clásicas e imperiales convirtieron al salón del café Calatravas en un pedacito de la desaparecida Pompeya. Contaba el local con un amplio escaparate  a la calle de Alcalá que inundaba de luz parte del salón principal y algunas de las estancias de la planta sótano, ya que junto a este gran ventanal se encontraban las escaleras de acceso a la planta baja donde se habían instalado los aseos y la cocina.“  David Miguel Sánchez Fernández autor del libro “Cines de Madrid”.

El café Calatravas cerró sus puertas en los primeros años de la década de los cincuenta del siglo pasado, perdiéndose así su mobiliario en tonos claros, su pista de baile y las espléndidas pinturas de sus paredes. 

En el mismo edificio de la calle de Alcalá, un año antes de la inauguración del café, abrió al público una nueva sala de cine: El cinema Calatravas

Foto: Urbanity.es
Entrada del cine Calatravas en el año de su inauguración (1935).
 
La enorme dificultad de esta obra fue bien solventada por el arquitecto Manuel Cabanyes Mata (Hotel Menfis y Hotel Roma de la Gran Vía). 

El viejo inmueble había sido construido en el siglo XIX y contaba con cuatro alturas, la planta baja y las buhardillas. Para la instalación de la sala de cine hubo que eliminar hasta la segunda planta del edificio, locales que fueron la antigua sede del Banco, pero había que tener en cuenta que las plantas superiores eran casas de vecinos. La dificultad era sujetar toda la parte superior sobre una superficie diáfana, como lo es el cine. Para ello hubo necesidad de colgar el bloque de construcción, dejando diáfana la parte baja en la que, como una pieza aparte, se encajó el proyecto. 

Así se inauguró el cine Calatravas, el día 15 de noviembre de 1935 para lo más selecto de la sociedad madrileña y al día siguiente para el público en general. El proyecto y la ejecución de toda la decoración corrieron a cargo de Francisco Ferrer (Loewe de la Gran Vía).

Foto: Urbanity.es
Entrada del cine Calatravas. Toda la decoración era de Francisco Ferrer. (1935).

El cine Calatravas comenzó su primera temporada ofreciendo programación en sesión continua desde las 11h. de la mañana y hasta la 1h. de la madrugada. En la década de los años 50 del siglo pasado, fue uno de los pioneros en proyectar películas en V.O. (francés e inglés). Desapareció poco después. Hoy ocupa los bajos del edificio una anodina entidad bancaria.



Fuentes:
Hemeroteca de la B.N.E.
Hemeroteca del ABC.
Cinesdemadrid.blogspot.com
“Pombo” Ramón Gómez de la Serna.
Memoriademadrid.es
Agradeciendo de forma muy especial la colaboración de David Miguel Sánchez Fernández, autor de los libros: “Cines de Madrid” y “Un paseo por la Ciudad Lineal” por sus magníficas aportaciones.

Gracias a todos por la acogida del cortometraje “Oportunidad”, de Antonio Fernández Munárriz, en el Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega (Cantabria).



El Miércoles, 23 de Mayo, a las 19:00h; en el Salón de Actos del I. E. S “Marqués de Santillana” fue exhibido el cortometraje “Oportunidad”, de Antonio Fernández Munárriz. Interpretado por Alberto J. Herrera y Sandra Bolado. Colaborando en la realización técnica, Jesús Cembrero.

Contó con la presentación, antes del visionado, del director.

Junto a “Oportunidad” fueron visionados un total de doce cortometrajes de Roberto Ruíz Céspedes, Ángel De La Fuente, Gonzalo Gutiérrez García y Gregorio Frechoso Fernández.

El nexo de unión fue el origen cántabro de los cortometrajes y la sesión duró alrededor de dos horas ante numeroso público.
Diferentes medios de comunicación anunciaron el visionado en radio, televisión, periódicos, internet y redes sociales; como por ejemplo:

Así mismo, en O. I. D Radio Cantabria se habló del cortometraje en el programa “Los primeros de la tarde”, de Salvador Álvarez Ibáñez; al día siguiente de su visionado. También, en el programa “Tierra Verde” de Pablo de la Torriente; en Onda Cantabria. En los dos casos, contaron con la presencia del director.

Gracias por apoyar este proyecto.

El cortometraje.




Cementerios y cuervos en París

En ciudades como París se evidencia una suerte de necrofilia turística. Sus tres grandes cementerios (Père-Lachaise, Montparnasse y Montmartre) son lugares visitados a diario, si bien es justo decir que el paseo y la búsqueda de las plazas de difuntos célebres suele ser reposado, grato y nada bullicioso. Son pocos los visitantes de la ciudad que optan por caminar un rato entre sombras y graznidos de cuervos, y contados los parisinos que prefieren estos espacios de recogimiento para leer o incluso correr en ropa deportiva.  
Me gusta especialmente el de Père-Lachaise, el más grande, derramado sobre un espacio irregular, de montículos y veredas descuidadas. Quizás los moradores que allí gozan de más éxito sean Chopin, Édith Piaf y Jim Morrison, pero merece la pena detenerse delante de la tumba humilde, semiescondida entre mausoleos, de Modigliani, o la más visible de Ionesco. 
El de Montparnasse también cuenta con inquilinos de nombradía, como el par Sartre-Beauvoir, Baudelaire, César Vallejo, Margarite Duras y el siempre venerado Cortázar (enterrado con su esposa, Carol Dunlop), culpable de que muchos de nosotros veamos rincones de París con los ojos de Horacio Oliveira y la Maga. Y pronto contará con Carlos Fuentes, que tal vez anduvo hace tiempo por entre estas tumbas, como yo en estos días de mayo. 
Uno sale de estos camposantos sombreados por cipreses, arces y sauces con la impresión de que responden a un diseño más o menos estandarizado. Sin embargo, el de Montmartre es un cementerio anómalo, como corresponde a un barrio tan poco ajustado a normas. La rue de Caulaincourt, elevada sobre una estructura de hierro "eiffeliana", cruza una parte. Debajo de esa línea de asfalto se arracima un buen número de mausoleos, condenados a sombra perpetua y al estrépito constante de los vehículos. Más reducido que los otros y encajado entre viviendas, es por ello el más abigarrado. Stendhal, Truffaut, Edgar Degas, Offenbachy y Alfonsine Plessis, la "Dama de las Camelias", flor cortada con solo 23 años, son algunos de sus reclamos.  
Buscando graznar en el silencio, los cuervos de París van de uno a otro de estos cementerios según soplen las ganas. Cuando se cansan de tanto reposo, se marchan a los jardines del Campo de Marte y se ufanan delante de los turistas de volar más alto que la Torre Eiffel. Desde allí arriba los cementerios parecen cosa de otro mundo. 

(1: Cuervo en Montmartre; 2: Modigliani en Père-Lachaise; 3. Cortázar en Montparsasse; 4. Estatua de un sepulcro en Père-Lachaise; 5. Mausoleos enen Père-Lachaise. Fuente: Silenos)

El callejero parisino

En París no hay dos sin tres


 Ni tres sin cuatro


(Nota: entre una y otra imagen median unos cien metros. Fuente: Silenos)

Publicado ya el número 7 de "Isla de Siltolá. Revista de poesía"

Acaba de aparecer el último número de Isla de Siltolá. Revista de poesía, donde publico algunos poemas. Estoy, como puede verse, en magnífica compañía.


 Colaboraciones inéditas de: Nicanor Parra, Aquilino Duque, Jaime Quezada, Miguel Ángel Yusta, Tomás Rodríguez Reyes, Efi Cubero, Luis Alberto de Cuenca, José María Jurado, Manuel Martínez Forega, Juan Cobos Wilkins, Luis Miguel Rabanal, Marta Navarro, Inmaculada Moreno, José Manuel Benítez Ariza, Antonio Rivero Taravillo, Pilar Pardo, Antonio Serrano Cueto, Jordi Doce, Antonio Gil García, José Luis Gómez Toré, Sergio Fernández Salvador, Rodrigo Olay, Gonzalo Gragera, Mascha Kaléko (traducción de Inmaculada Moreno). Crítica y reseñas de: Rafael Adolfo Téllez, Miguel Ángel Lama, Manuel Moya, Javier La Beira, Olga Bernad y Pilar Pardo.

Un microrrelato de estreno

De estreno porque ha aparecido en el número 1 de la revista cultural El ático de los gatos, que dirige la poeta gaditana Rosario Troncoso. Y también porque es niño que se estrena.

EL NIÑO CURIOSO
Pese a tener el cuerpo y el alma menudos, el niño curioso ejerce de averiguador de intersticios, tarea a la que se aplica con diligencia en la soledad de su largo cautiverio. No hay oquedad, pliegue o hendidura, por muy ocultos que estén, que escape al prodigio de su olfato. Hoy el saco de las sombras se ha roto de repente, dejando al descubierto un nuevo y húmedo resquicio. El niño curioso, los negros ojillos chispeantes, se acerca seducido por los cantos de sirena que llegan desde el exterior. Ante los anillos de un fuelle que se contrae y distiende al compás de una música dulcificadora, husmea y husmea indeciso. Al fin hunde la cabeza en la juntura y siente, como prima salutación, las ráfagas de aire que exhala su madre dolorida en la cabalgadura del potro.
(Imagen: Cuna del príncipe imperial, s. XIX. Museo Carnavalet, París. Fuente: Silenos)

ISIDRO, ROSQUILLAS Y LA TIA JAVIERA.

Ahora que han pasado todos los festejos de San Isidro menos los taurinos, relegados al disfrute de una ínfima parte de los ciudadanos de Madrid, dedicaremos un homenaje a quienes en aquellos participaron y han quedado en la memoria colectiva, aún sin saber del todo quienes eran. 

La primera romería del año en Madrid siempre fue la de San Isidro, que luego derivó en verbena.

Isidro de Merlo Quintana (1082 aprox.-1172) labrador de profesión, fue un hombre de estatura elevada, muy dado a la plegaria y al milagro. Desde el siglo XVI hay constancia de la romería a él dedicada. Su nombre dio pie a conocer como “Isidros” a aquellos viajeros del resto de España, que acudían a la capital con ocasión de su fiesta, el día 15 de mayo.

Foto: Memoriademadrid.es
Verbena en la Pradera de San Isidro (1929). Atracciones de Tíovivo, puestos de golosinas, paseantes y meriendas.

Hay constancia en la prensa del progresivo desinterés que a través de los años ha deteriorado tanto la romería como la verbera, celebradas ambas en la Pradera de San Isidro. A esto habría que añadir la merma en la extensión del lugar desde el año 1788, cuando Francisco de Goya lo pintó, debido a la proliferación de edificaciones que hoy ocupan dicho emplazamiento. En la actualidad la verbena de San Isidro parece relegada a ser el único sitio donde los políticos madrileños no dudan en mezclarse con los ciudadanos, pero con el único fin de hacerse un retrato.

Fuente: El País.
"La Pradera de San Isidro" de Francisco de Goya (1788).

Todo lo que se vendía en la Pradera de San Isidro llevaba incorporada la coletilla “del santo”; así botijos, campanillas, pitos, figuritas de barro con la cara del político más popular del momento y también las rosquillas, eran llamadas del santo para distinguir estas mercancías de las feriadas en otras verbenas. 

También Madrid siempre ha acompañado todas sus fiestas con una comida especial y un dulce tradicional siendo, en esta ocasión, las rosquillas del Santo el confite más celebrado y famoso.

Foto: M.R. Giménez.
Rosquillas del Santo. "Tontas", sin azúcar añadido. "Listas", hoy de variados sabores. 

Dichas rosquillas del Santo, como dejó escrito Jacinto Benavente Martínez (1866-1954), son de tres clases: “Las tontas, las de Fuenlabrada, o de yema y las de Villarejo de Salvanés, o de la tía Javiera, que por rosquillas hizo famoso su nombre y el de su pueblo”. 

La tía Javiera se inmortalizó por sus rosquillas “que eran las del baño blanco, y la gracia de ellas estaba en que el baño no se cuarteaba ni se desprendía al partirlas”. Viajaba hasta cualquier verbena, desde su natal Villarejo de Salvanés, con el cargamento de rosquillas y muy pronto tuvo imitadores. Así, en su puesto de vendedora podía leerse: “Yo, como verdadera tía Javiera, no tengo hijas ni sobrinas”. 

Anuncio en prensa del año 1863. (Es muy probable que se refiera a la sobrina segunda de la tía Javiera).
 
Tan sólo una sobrina segunda de la tía Javiera, parece que tenía la fórmula magistral de las famosas rosquillas y también iba por las verbenas más populares, acomodando su puesto. A ella se refiere Benavente cuando habla de su infancia en la fiesta de la Pradera de San Isidro: “No vestía de lugareña, como las otras vendedoras, pero sí llevaba al cuello un collar de aljófar (pequeñas perlas de forma irregular) de muchas vueltas”. 

La tía Javiera falleció durante el primer tercio del siglo XIX, pero la receta de sus rosquillas “listas” –que parece duraban alrededor de seis días sin alteración- ha perdurado en el tiempo tanto como su personaje, representado en forma de cabezudo acompañando a Luis Candelas, Madame Pimentón, Goya, La Arganzuela y tantos otros, en algunas fiestas de Madrid.

Foto: Wikipedia.org
La tía Javiera representada en un cabezudo, en la plaza del Callao de Madrid.





Fuentes:

Hemeroteca ABC.
Hemeroteca de la B.N.E.

Memoria histórica en París

Leo en estos días Y siguió la fiesta. La vida cultural en el París ocupado por los nazis, el ensayo de Alan Riding publicado en 2011 por Galaxia Gutenberg. Ya antes de comenzar la lectura, el día 8 de mayo, al ser testigo de la celebración del aniversario de la Liberación, fiesta nacional en Francia, caí en la cuenta de que, mientras a los españoles nos resultan lejanos los eventos relacionados con la Segunda Guerra Mundial, en Francia se mantiene viva la memoria histórica de esta guerra, ya sea para orgullo, ya para vergüenza. En París todavía sobreviven algunos ancianos octogenarios testigos directos de la invasión alemana, así como muchos hijos de exiliados, luchadores de la resistencia o colaboracionistas que acataron los dictámenes del gobierno de Vichy. No cuesta imaginar los estandartes nazis colgando  de los inmensos muros del Palais de Chaillot, frente a la Torre Eiffel, o el eco de las botas de los oficiales invasores resonando entre los mármoles de las salas de la Opera Garnier. La memoria del nazismo sigue viva también en numerosas fachadas de colegios de varios distritos parisinos, en especial en los arondissements donde habitan los judíos, como Le Marais. Y lo hace de forma lapidaria, con el recuerdo escrito de los muchos escolares judíos que fueron llevados a los campos de exterminio. La presencia de estas placas es tan abrumadora, que al visitante le cuesta olvidar que la legendaria ciudad que lo acoge sufrió la barbarie nazi no hace tanto tiempo.   
(Imagen: lápida conmemorativa en la rue de Turenne. Fuente: Silenos)

El cortometraje “Oportunidad”, de Antonio Fernández Munárriz, será visionado en el Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega (Cantabria).



El 23 de Mayo, a partir de las 19:00h, en el salón de actos del Instituto de  Educación Secundaria “Marqués de Santillana” (Avenida de España, 2; Torrelavega); se podrá ver el cortometraje “Oportunidad”.

Será el primer cortometraje exhibido.

Más información en: http://www.fictorrelavega.es/
Américo Gutiérrez Hoyuela, Director del Festival.


Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega. Del 19 de Mayo al 2 de Junio. En el salón de actos del I. E. S “Marqués de Santillana” y en el Teatro “Concha Espina”.






El cortometraje: “Oportunidad”.
Por Antonio Fernández Munárriz.
Título: Oportunidad.
Duración: 2 minutos 37 segundos (2:37 minutos).
Ficha artística:
Alberto J. Herrera.
Sandra Bolado.
Ficha técnica:
Guión y Dirección: Antonio Fernández Munárriz.
Cámara: Alberto J. Herrera y Jesús Cembrero.
Montaje: Alberto J. Herrera y Antonio Fernández Munárriz.
Sinopsis:
Una pareja se enamora. Recitan al unísono un poema que el espectador no puede escuchar. El cortometraje es mudo y solo se escuchan algunos ruidos.
Este es el poema:
 “El viento retuerce y nos hace mudos
que no vemos por tener cerrados los ojos.
Nunca me pregunto nada.”
El deseo es omnipotente en cuanto que nada lo detiene. El encuentro genera una construcción, con palabras, sencilla pero imaginativa. Una historia de amor sin estridencias: Pausadamente.
Aparecen frases durante el cortometraje:
“El amor nos parece un sentimiento poderoso
capaz de transformar la vida.
¿Qué esperanza ponemos en el amor?.”
“Con dureza objetiva
Preparamos los caminos.
Es hora de enjuiciar al amor.”
“Volcado hacia el futuro
un apunte impresionista:
Una evolución en el sentimiento.”
Forman parte de la narración hacia un punto de pasión e idealismo. Más allá de las injerencias de los sonidos: Ruidos.
La pregunta: “¿Qué esperanza ponemos en el amor?”, pertenece a las encuestas del movimiento surrealista de principios del siglo XX.
Se trata de romper con la estética clásica del enamoramiento en un clima surrealista. Una gramática de los sueños desde un punto de vista caprichoso cultivando la provocación de una manera agresiva.
El cortometraje es una distorsión a vueltas con la realidad.
El cortometraje:






Carta de un profesor a sus alumnos

Reproduzco la carta que un profesor compañero ha enviado a sus alumnos. Es un buen indicador de cómo nos sentimos muchos docentes españoles:


Estimados alumnos y amigos,
Son estos, días de incertidumbre y zozobra para la Educación Pública. Días grises en los que quienes detentan el poder económico y político, envilecidos por el culto al becerro de oro y amparados en una crisis que su propia ilimitada avaricia ha creado, han declarado una guerra injusta y sin tregua a la Educación Pública y, en especial, a las Humanidades.
Si desde las aulas universitarias, mis compañeros de la UCA o -así lo espero- yo mismo hemos logrado estimular vuestro interés o incluso despertar vuestro amor por estas disciplinas humanísticas que no sin razón desde hace tantos siglos hacen el mundo no sólo más luminoso, sino simplemente más soportable, todavía quedan cosas que podemos hacer. Por ejemplo:

1) Leer el hermoso artículo de Gustavo Martín Garzo que aparece hoy en El País, Contra la cultura del dinero

"No deja de hablarse del déficit, de la deuda, de las altas operaciones financieras, pero se evita hacerlo del sufrimiento de los que no tienen nada, de la pobreza creciente de jóvenes y ancianos, del envilecimiento del mundo"

"Los viejos relatos no nos alejan del mundo, lo vuelven habitable y común, lo llenan de sentido"

2) Somos muchos los que hemos estudiado en la Educación Pública: gracias a ella, hemos logrado mejorar nuestras condiciones de vida, pero también nos ha dado la oportunidad de devolver algo de lo recibido y contribuir en la medida de nuestras posibilidades al progreso de la sociedad. Los que hemos estudiado en la Educación Pública o los que ahora estudiáis en ella tenemos el deber de defenderla frente a los ataques que está recibiendo, tanto más injustos cuanto que no raras veces proceden de nuestros (?) representantes (?) políticos. Defendamos el orgullo y el honor de la Educación Pública.


3) Por último y no menos importante, también está en nuestra mano apoyar la huelga y asistir a las concentraciones del próximo martes día 22 de mayo, Huelga General en la Educación Pública. Huelga General en la Universidad de Cádiz. Por la Defensa de la Educación Pública.
Nos vemos cualquier día, cualquier año, en clase.
Un abrazo a todos.

Manuel A. Díaz Gito
Profesor Titular de Filología Latina
Universidad de Cádiz

París, gloria y vicio

Para unos vicio y pecado, para otros un signo de aceptación de que el sexo no debe ser tabú ni para el mercadeo, acaso pocos asuntos hayan merecido tanta atención en la literatura sobre París como la prostitución. Hugo, Balzac, Baudelaire, Maurice Sachs, Bruno Corra, Hélène Bessette, Henry Miller... Ciudad donde "la prostitución y el asesinato juegan en la calle", en palabras de Hugo; "capital de todas las glorias y todos los horrores", según Bruno Corra. Una pequeña parte de esta Sodoma se halla en la rue Saint Denis. Si bien el tramo más céntrico, cercano a Les Halles, ya acumula un número notable de tiendas del sexo, es en la parte norte, entre la rue de Réamur y la Porte de Saint Denis, donde cada día, a horas tempranas lo mismo que a horas tardías, se exhibe al menos una docena de mujeres. Otras tantas, esta vez de origen chino, se apostan a ambos lados del boulevard de Saint Denis, que va desde la mencionada Porte de Saint Denis hasta el boulevard de Sébastopol. Parece que el terreno está claramente delimitado entre las no asiáticas y estas. Todas se ofrecen al varón que pasa cerca con la mirada, algunas añaden un bonjour o bonsoir; las más descaradas ciñen sus cuerpos con ropas que dejan ver buena parte de sus encantos. Y lo hacen en la boca de portales que dan paso a largos pasillos, no pocos de aspecto degradado e incluso sórdido. Las veo a diario, porque estoy alojado muy cerca, en el boulevard de Strasbourg. No sé si responde a la realidad, pero parecen perfectamente integradas en la vida del barrio. Toman café en  locales cercanos en un descanso, conversan con señoras que salen a comprar el pan, saludan a los vecinos... Lo sorprendente es la media de edad: la mayoría frisa en los cincuenta o los ha pasado tiempo ha. Y, con todo, muchas no tienen empacho en mostrar el volumen estallante de sus senos, o en enfundarse en una falda de cuero. Cada día, al pasar camino de mi alojamiento, me hago la misma pregunta: ¿tendrán algún día retiro? ¿Gozarán de una pensión y el merecido descanso mientras esperan al último cliente, al que llega con nombre de mujer? 
(Prostituta en Saint Denis: Imagen: Silenos)

Antología de Irene Andres-Suárez en Cátedra

Acabo de saber que ya está a la venta en el catálogo de Cátedra la antología preparada por Irene Andres-Suárez. Comparto páginas con numerosas y espléndidas plumas. Segunda alegría editorial que me llevo en pocos días.

LO QUE LA GRAN VIA Y TELEFÓNICA SE LLEVARON POR DELANTE.

Desde aquella primavera de 1910 en que Alfonso XIII cogió una piqueta y la hincó sobre la fachada de la Casa del Cura, la máquina demoledora y artesanal contratada para la gran obra de la Gran Vía de Madrid, derribó 312 casas y eliminó, de forma parcial o total, 48 calles. Dos de ellas, situadas al principio de este segundo tramo de la obra conocido entonces con el nombre de Bulevar de Pi y Margall, fueron ocupadas por la nueva calzada y por el edificio de la Telefónica; sus nombres eran calle de los Leones y travesía del Desengaño.

Fuente: cartotecadigital.icc.es 
En el recuadro aparecen la calle de los Leones y la travesía del Desengaño (con el nombre antiguo de calle de la Flor), que estuvieron situadas entre la antigua calle de Jacometrezo y la del Desengaño. Plano de Chalmandrier - 1761.

La calle de los Leones. En el momento de hacer el inventario para las demoliciones de esta calle, con la finalidad de ejecutar la obra de la futura Gran Vía, se constató que aún tenía edificios del año 1696. 

El nombre de esta calle provenía del espectáculo que unos extranjeros montaron en ese terreno cuando aún era un arrabal de Madrid. Dos leones fueron expuestos para disfrute y perplejidad del público, que debía pagar su entrada para verlos. Posteriormente, ya en el siglo XIX, fue famosa una taberna allí ubicada por los parroquianos que a ella concurrían: Luis Candelas (vecino de la cercana calle de Tudescos), Mariano Balseiro, Francisco Villena “Paco el Sastre”, Churumbelo y Traganiños (dueño de la tasca).

Fuente: memoriademadrid.es
Así era la antigua calle de los Leones.

En abril del año 1910 se anuncia en prensa que van a ser demolidas las casas con numeración del 1 al 12 de la calle de los Leones; pero hasta el año 1917, en el mes de agosto, no comenzó el derribo de todas las fincas situadas entre esta calle y la plaza del Callao. 

Hoy en día, lo que fueron los primeros cinco números de la calle de los Leones están ocupados por la calzada de la Gran Vía, siendo la segunda mitad lo que algo modificado corresponde al arranque de la calle de Valverde.

Foto: M.R. Giménez (2011).
Calle de Valverde actual. Este tramo fue parte de la desaparecida calle de los Leones. El portal situado a la izquierda de la foto, corresponde al número 4 y se trata de un edificio construido en el año 1889, que se libró del derribo.

La travesía del Desengaño. Era la calle subalterna que comunicaba la de Jacometrezo con la del Desengaño, y de esta última tomaba su nombre. Hasta el año 1835 se llamaba calle de la Flor y conservaba construcciones particulares del año 1722. En 1914 la popular tahona del número 4 de esta travesía anuncia la venta de todos sus enseres, ante el inmediato derribo de las fincas en la acera de los números pares de la calle. 

La travesía del Desengaño fue completamente engullida por aquel nuevo Madrid. Su primer tramo, hasta el número 7, lo ocupa hoy la calzada de la Gran Vía y el resto, hasta el número 15, forma parte de los cimientos del edificio de la Telefónica.

Fuente: memoriademadrid.es
Este plano superpuesto muestra como era la zona antes y después de la construcción de la Gran Vía. En él se pueden ver, señaladas con flechas la calle de los Leones y la Travesía del Desengaño. El exágono engloba el actual edificio de Telefónica.

La calle del Desengaño también sufrió alteraciones en su fisonomía, aunque en menor medida que las anteriores. 

El tramo comprendido entre el antiguo número 1 (donde el pintor Francisco de Goya tenía su casa), que hacía esquina con la calle de Fuencarral y hasta el número 8, en ángulo con la de Valverde, quedó suprimido. Sobre esta superficie se construyó el nuevo edificio de Telefónica acortando la extensión de la calle y llevándose por medio uno de los cafés más célebres de Madrid hasta ese momento, el café Habanero.

Fuente: memoriademadrid.es
Plano del proyecto de la obra para la Gran Vía. El café Habanero aparece dentro del cuadro. Las líneas rojas y paralelas corresponden a lo que sería el trazado de la nueva vía
.

El café Habanero fue inicialmente emplazado en el número 6 de la calle del Desengaño; este café abrió sus puertas en la década de los años 70 del siglo XIX. Era un café bonito y bien decorado, que a menudo recibía “conservas de La Habana (guayaba, mamey, flor de azahar, etc. etc.) que son poco conocidas en Madrid”. También anunciaba servir manzanilla de Sanlucar y “comidas bien condimentadas” en sus menús de 2 pesetas, compuestos por “sopa, tres platos fuertes y postres”.


El café Habanero tenía éxito de concurrencia a lo largo del día, ofreciendo conciertos “a cuarteto” dirigidos por el profesor del Conservatorio, Sr. Cobeña. Pero había una queja generalizada sobre la tardanza en el servicio y es que, según la prensa de 1873, contaba con muy pocos camareros.

En el mes de octubre de 1882 el dueño del café Habanero, traslada su establecimiento al edificio inmediato, que formaba esquina entre las calles del Desengaño, número 8 y de Valverde, número 2. El nuevo espacio era sencillo, elegante y estaba dividido en café, en la planta baja y “restaurant”, en el entresuelo. Ampliaba su espectáculo con representaciones de teatro como “La isla de San Balandrán” o “Fray Liberto sin cencerro”.

Poco a poco el acreditado café Habanero fue pasándose de moda y así, en abril del año 1890, tuvo que cerrar por suspensión de pagos. Más otro dueño compró el negocio al año siguiente, despojado ya de la elegancia que tuvo en sus inicios. El café llenó su trastienda de “puntos” (pícaros) dedicados a apostar al “Monte” (juego de naipes), prohibido en aquella época y convirtió los comedores de su “restaurant” en “reservados”, ocultos de las miradas del resto de los clientes.

El día 30 de septiembre de 1909 un edicto informaba que se sacaron a la venta en pública subasta los bienes, muebles y enseres del café Habanero, tasados en 1488’50 pesetas y en el año 1915, comienzó el derribo de la casa. 
  
Otra de las construcciones que sucumbieron a la piqueta por las obras para la realización de la Gran Vía fue el conjunto de las casas de la marquesa de Murillo, que estuvieron ubicadas al inicio de la calle del Desengaño y tenían también fachada a la calle de Fuencarral.

Según el expediente de obra conservado en el Archivo de Villa de Madrid, en el año 1747 se solicitó licencia para incorporar a la casa de la marquesa otras pequeñas propiedades aledañas, que serían integradas a la ya existente.

Fuente: memoriademadrid.es
Plano de lo que fueron las casas de la marquesa de Murillo, en su fachada a la calle de Fuencarral (1747).

El solar donde se asentaban estas casas, calle del Desengaño, nº 2, fue expropiado para la construcción de la Gran Vía por la cantidad de 235.000 pesetas. 



Fuentes:
Hemeroteca B.N.E.
Memoriademadrid.es
Cartotecadigital.icc.cat


Fraude: México 2006 y ¿Quién es el Señor López?. Dos documentales imprescindibles para conocer la realidad mexicana actual.


En el cartel se aprecia “El Ángel”, el Monumento a la Independencia que se encuentra en una glorieta de la capital, con los ojos tapados y en el centro de una diana.

Fraude: México 2006.

Es un documental mexicano del 2007 que dura 110 minutos.

Por Antonio Fernández Munárriz.
Está dirigido por Luis Mandoki. Es un director de cine mexicano comprometido con la democracia que por medio de este documental contó lo que la mayoría callaron: Denunciar el fraude electoral orquestado por el partido que estaba en esos momentos en el poder, el P. A. N, con la complicidad del otro gran partido hegemónico de México, el P. R. I; para no ceder el poder a una coalición de partidos de izquierda liderados por Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del 2006.
El director: Luis Mandoki.


 En el año 2004, la Sociedad de Directores de México le reconoce como el director destacado de ese año. Este documental ha circulado por internet y copias privadas ante los problemas de distribución. Los intentos por visionarlo en salas de cine han sido infructuosos en algunos lugares, en otros se ha retirado en uno o dos días a pesar de agotar localidades y solo, excepcionalmente, se pudo visionar durante un tiempo en algún cine del país. El documental se financió por medio de una colecta popular.
La incipiente democracia mexicana se escandalizó y salió a la calle en todo México a pesar de ser un país acostumbrado al fraude electoral y a las dictaduras con apariencia de democracia. Solo en la capital, más de un millón de personas llenaron el inmenso Zócalo (Plaza principal de la ciudad) y aledaños para denunciar el fraude electoral.


Este documental cuenta con muchos relatos de mexicanos anónimos y los comentarios del candidato, Andrés Manuel López Obrador; junto a vídeos privados y de la televisión mexicana. Esta última, principalmente, y el resto de medios de comunicación masivos fueron cómplices del fraude.
Se denuncia el papel del ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari y el Presidente de México saliente, Vicente Fox. Se relata el temor de las grandes fortunas del país que influyeron para evitar el triunfo de la izquierda. El documental, crudamente, relata las conexiones de políticos y empresarios para planificar y realizar el fraude electoral.
Mexicanos en un cine viendo Fraude México 2006.
 
Igualmente se relatan los intentos de acabar con la figura pública de Andrés Manuel López Obrador por cualquier medio: Acusaciones de corrupción, relacionándolo con posturas extremistas y desafuero para impedir presentarse como candidato. Al final, Andrés Manuel López Obrador decidió pasar página para que no hubiese derramamiento de sangre.
Un censo electoral manipulado y un recuento de votos lleno de anomalías, que se prueban en el documental, es la guinda de esta cinta.
Para conocer los orígenes familiares y políticos de Andrés Manuel López Obrador es necesario ver las entrevistas a diferentes personajes de la vida pública de México y al propio Andrés Manuel; junto a vídeos de la televisión y privados. A través de su visionado conocemos la faceta pública y privada de Andrés Manuel López Obrador. Se trata de un documental distribuido en DVD titulado: “¿Quién es el Señor López?” (2006), de Luis Mandoki.

Imprescindible documento para conocer la persecución política, judicial y personal que tiene como fin hundir la reputación y carrera política de Andrés Manuel López Obrador; y denuncia el nivel de corrupción que existe en todos los poderes públicos del país: Especialmente relevante fue el escándalo del Fobaproa (un organismo público que garantizaba activos a los clientes de bancos quebrados), un rescate a los bancos tras la crisis bancaria de finales de los años 90 que llevó a pagar con deuda pública la bancarrota de muchos bancos y a incluir millonarios créditos falsos e incobrables; todo pagado con el dinero público y la connivencia de los partidos políticos: P. R. I y P. A. N.
Se trata de una serie documental de varias horas. Se pude visionar a través de internet.
Trailer de Fraude México 2006:

Una parte de ¿Quién es el Señor López?: