II Ruta Quiñones

Salvo que el cielo reviente con un mar de cristales sobre el casco histórico de Cádiz, mañana sábado, 31 de marzo, tendrá lugar la II Ruta Quiñones, organizada por los escritores Blanca Flores y Juan José Téllez, y a la que nos sumamos encantados un buen número de escritores, artistas, cantaores, cantautores, periodistas, profesores... que conocimos, en persona o en sus escritos, a Fernando Quiñones. La inciativa, que en la convocatoria del año pasado fue un éxito, pretende reivindicar el nombre de un escritor injustamente olvidado. Aquí os dejo el programa. Si estáis cerca, estáis invitados:


Hora: A las 10.00 horas en la Plaza de la Catedral. Casa Hidalgo. Punto de encuentro.

Interviene: Pepa Parra. Por la Fundación Caballero Bonald.

(Manifiesto por el reconocimiento de la población civil a Fernando Quiñones).

10.35: Mijitas del Freidor, calle Flamenco.

Interviene: Antonio Serrano Cueto.

Poema leído por Paco Camas de la Asociación Argónidas

10.45 horas: Muelle de Cádiz. Junto al emplazamiento del Vaporcito.

Intervienen: David Palomar y Anabel Rivera

Interpreta: Antonio Estrada

Lee: Carmen Sánchez por la asociación de personas lectoras

11.00 horas: Monumento a las Cortes de Cádiz. Bicentenario.

Intervienen: Javier Osuna y el cantautor Paco Medina.

Subida por las murallas de San Carlos. Alameda.

11. 15 horas: Plaza de Mina. Museo.

Intervienen: Inma Márquez y Antonio Flor

Lee: Representantes de Indocencias: José Luis Rubio y Rosario Sánchez…

11.30 horas: APC. Reivindicamos la faceta periodística del Quiñones articulista.

Interviene: Fernando Santiago (Presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz)

Emilio López Mompell (Periodista y amigo del Poeta)

Marieta Cantos (Profesora de la UCA y estudiosa de su obra)

Cecilia Martínez Bienvenido (coautora de El baúl del pirata)

12.00 horas: Casino Gaditano

Intervienen: Ana Rodríguez Tenorio, Ripoll y Fenández Palacios. Canta: Nacho Moreno.

Crónicas del Al-Ándalus. Y otras anécdotas…

12.30 horas: Oratorio de San Felipe. Más Cádiz, Iberoamérica y más Bicentenario.

Interpretan: Alejo Martínez y Las damas del 3x4

Alberto Ramos (Experto en Bicentenario, Catedrático de Historia de la UCA)

Lectura de un texto de Amalia Vilches por Paloma García

13.00horas: Teatro Falla. Alcances o concurso Carnaval

Interviene: Antonio Martínez Ares.

13.30 La Caleta

Presentación que Quiñones hizo al libro de Osuna y Erasmo Ubera sobre las piedras de La Caleta.

Alfonso Baro. Cantautor.

Valcárcel.

Compromiso ciudadano. Intervienen: Miguel Ángel García Argüez y Fernando Lobo

14 horas: Monumento a Quiñones y Peña Juan Villar. (Presidente de la Peña)

Ofrenda floral y de arenques.

Intervienen: Familia Quiñones, Luis Quintero, Juan Gómez Macías

Interpreta: Mariana Cornejo y Carmen de la Jara

Tras la comida, a partir de las 15. 30 intervienen representantes de colectivos, asociaciones literarias de la provincia y otros invitados como los grupos La Canalla y La Buena Mujer, el saxofonista Pedro Cortejosa y Javier Ruibal. Joaquín el Niño de Sola.

Colectivos: Pléyade, Indocencias, Azahar, Sostenes, Colectivo de Personas Lectoras, Fundación Caballero Bonald, Fundación Quiñones... Resto de adhesiones en el blog.

Gráficos: Jap Peralta y Fermín Aparicio.

Cartel: Juan Gómez Macías

Edición de carteles: Eduardo Albaladejo de El Boletín.

Cuestiones lapidarias (1): "El Junco"

Todas las ciudades se afanan por exhibir la nombradía de sus hijos ilustres. En las capitales de provincia, y más aún en las que disponen de ateneos literarios, culturales y científicos, dicha exhibición se canaliza en una notable afición a rotular las fachadas con nombres y gestas sobre fondo lapidario. En Cádiz, ciudad antigua y pródiga en la mostración de sus propios méritos, abundan, en una curiosa mezcolanza, la memoria de numerosos próceres del XVIII, navegantes y aventureros ultramar, literatos y músicos, cantaores flamencos y bailaoras descendientes de las puellae Gaditanae que hacían las delicias en Roma en tiempos de los Balbo. Trabajo para artesanos del mármol y la cerámica. Pero he aquí que dicho soporte, además de exigir buena caligrafía y una acertada distribución de las letras, requiere que el texto esté exento de errores ortográficos, erratas y otras anomalías, so pena de que estos pervivan junto con las gestas o acontecimientos invocados. Así sucedió en esta placa dedicada a un espigado bailaor, que resultó ser también coregrafo.

(Placa en la calle Suárez de Salazar. Cádiz. Fuente: Silenos)

¿QUIÉN HA PASADO ALGUNA VEZ POR LA CALLE DEL RECODO?.

La del Recodo es una curiosa vía de Madrid, superviviente de mil remodelaciones colaterales, que se encuentra aún entre las calles de la Flor Baja y la de Isabel la Católica, (calle esta última que primero fue llamada del Espíritu Santo, luego de la Inquisición y posteriormente de María Cristina).

Foto: M.R. Giménez
Fachada correspondiente a la calle del Recodo esquina a Isabel la Católica. 

El nombre de esta calle proviene de su forma, en ángulo o recodo. El terreno donde se asienta esta pequeña manzana que la forma, está ocupado por una sola casa que tiene su entrada por la calle de Isabel la Católica. Queda separada de las fincas contiguas, desde el siglo XVIII, para formar en su trasera esta calle del Recodo.

Plano de Nicolas Chalmandrier (1761)
La calle de Isabel la Católica era entonces llamada de la Inquisición. El recuadro corresponde a la calle del  Recodo, que aparece sin nombrar.

Plano de Pascual Madoz (1848).
 La calle de Isabel la Católica aparece con el nombre de María Cristina. En el recuadro aparece, con su nombre, la calle del Recodo.
Se trata de una calle sin numeración que en el año 1853 disponía para alquilar de una “cochera con capacidad para dos carruajes y de dos cuadras para animales, con cuartos para mozos y pajera”. En aquellos momentos, según la Ordenanza de la Villa de Madrid, esta calle pertenecía al barrio de Leganitos, “que contaba con 3.748 almas”.

Esta callejuela del Recodo nunca estuvo especialmente transitada, por lo que en el año 1866 los vecinos colindantes reclamaban más “vigilancia pública” debido a que en ella “los muchachos encienden hogueras y molestan a los transeúntes” que pasan por sus inmediaciones. Pero se ve que aún en el año 1879 no estaba resuelto el problema sino, por el contrario, se agravó al convertirse en un “depósito de inmundicias y ser escenario de obras pornográficas”.

Foto: M.R. Giménez (2012)
Calle del Recodo y al fondo la calle Isabel la Católica.

Foto: M.R. Giménez (2012)
Calle del Recodo. Al fondo la Gran Vía.

Hoy en día, la calle del Recodo sigue siendo un callejón por el que nadie transita.




Fuentes:
Hemeroteca B.N.E.
“Las calles de Madrid” Pedro de Répide.
Cartotecadigital.icc.cat

El mundo que fue y el que es.


Es una película española del 2011 que dura 97 minutos.
Por Antonio Fernández Munárriz.
Una película artesanal y muy personal de un director que no deja indiferente: Pablo Llorca. Pedro Casablanc recibió el premio al mejor actor en el Festival de Cine de Las Palmas. Ha participado en numerosas películas y series de televisión.
Aparecen caras conocidas en la cinta y amigos del director como Luciano Berriatúa (escritor e historiador cinematográfico) y su hijo, Wiro Berriatúa; que es el encargado de la fotografía en esta película.
Pablo Llorca.

El argumento trata sobre la historia del Partido Comunista de España en la clandestinidad durante la dictadura del General Franco hasta la llegada de la democracia. A través de dos dirigentes comunistas, sus actividades políticas y su etapa en la cárcel nos introducimos en la dura represión de la dictadura y espantosa vida carcelaria.
Con imagen digital que nos acerca a la estética del documental y trucos del guión, el espectador se encuentra con una película ficción basada en hechos reales. Es un cine esquemático que busca la pureza y claridad del argumento. Al director le interesa menos el decorado que el argumento.

Pedro Casablanc en la película.


Es una cinta narrativamente lenta que aborda el tema general de la lucha política en la clandestinidad fijándose en los pequeños detalles del día a día en la cárcel: Como el problema de la comunicación entre el preso y el exterior. Llorca construye un cine que huye del despiadado diseño lleno de florituras y fuegos de artificio. Un punto de estabilidad para el cine modesto y de calidad.
La película se engalana de realidad para contar la historia reciente de España.
Pablo Llorca a través de anacronismos buscados enfatiza el choque entre una sociedad en evolución con el deprimente y aislado mundo carcelario. La utilización de un transistor actual que lleva las noticias a los presos es significativo. La vida en la cárcel se retrata de una manera lánguida. Recordando la proximidad inmediata de la muerte: La tuberculosis, maltrato, mala alimentación y los fusilamientos.
La imagen del régimen está desprovista de nobleza y de caridad, frente a unos presos llenos de humanidad.
La película fue visionada el 25 de Febrero en la Filmoteca de Cantabria. Su director, Pablo Llorca, presentó la película y participó en el coloquio posterior a la proyección; en compañía de Fernando Ganzo y José Luis Torrelavega, los habituales colaboradores de la Filmoteca de Cantabria.
Trailer de la película:


Pereira no pudo sostener a AntonioTabucchi

Sostiene Pereira que nunca se le ocurrió escribir una necrológica anticipada de su autor porque su padre literario era luz imperecedera. Sostiene que estaba escribiendo la efemérides de Novalis, acompañado de una tortilla a las finas hierbas, en su despacho del Lisboa, cuando sobre la ciudad se desató una lluvia triste de primavera. Sostiene Pereira que entonces sonó el teléfono.









(Fotografía tomada el 7/4/2010, durante un encuentro
literario en el programa de Les Mille-Feuilles (París): http://mille-feuilles.fr)

Una caricatura universitaria

Era lunes y todos volvíamos a la universidad después de la semana de Carnaval. Al entrar en clase sorprendí a un grupo de alumnos alrededor de un compañero sentado en la primera fila. No debieron de percatarse de mi llegada, pues estaban de espaldas a la mesa del profesor. Me acerqué y les pregunté qué ocurría. El alumno que atraía sobre sí las miradas curiosas tapó disimuladamente un folio con las manos. Le pedí que me mostrara aquello tan preciado que escondía. Me fui hacia la mesa en silencio, propiciando un instante de expectación en todos. Imagino que el joven caricaturista temió que la exhibición pública de su arte le saliera cara. Me dirigí de nuevo hacia él (hacía esfuerzos por contener la risa) y le espeté con autoridad: "Mañana quiero tres copias firmadas". Rompieron todos a reír. Desde entonces tengo la caricatura colgada en la pared de mi despacho de la facultad, a la vista de todos. El alumno se lamaba Jairo y además era buen estudiante. Hoy es profesor de instituto.

DE ALOJERÍAS, BOTILLERÍAS Y CAFÉS EN LA CALLE DEL PRADO.

A menudo se conoce a la calle del Prado como la del Ateneo porque desde el año 1884, esta sociedad privada declarada de utilidad pública tiene su sede en el número 21. Pero mucho antes de la llegada del Ateneo de Madrid ésta era ya una zona de esparcimiento, de sitios donde “tomar algo”, que contaba con una alojería que luego tornó en botillería y posteriormente con numerosos cafés. 

Foto: ateneodemadrid.com
Fachada del Ateneo de Madrid, tras su inauguración.
Las alojerías provienen de la época en que los árabes dieron en llamar Magerit a este territorio conquistado. Eran tiendas en donde se fabricaba y vendía la aloja, bebida refrescante compuesta por agua con nieve, miel, aromatizada con especias finas, como la canela y muy anterior a la horchata. Quevedo, Lope de Vega e incluso Moratín, hacen mención de las alojerías en sus obras. Pero a finales del siglo XVII estos establecimientos se fueron transformando gradualmente en botillerías. 

Cuando Madrid aún se remataba con los árboles del prado de San Jerónimo y con las huertas del de Atocha (lo que hoy es en su conjunto el Paseo del Prado) en la última década del siglo XVIII, estos establecimientos estaban de moda. 

Las botillerías eran lugares de paso en los que tomar vino, licores o refrescos al salir de los toros o de cualquier otro espectáculo. En su inmensa mayoría eran locales oscuros y bastante sucios, alumbrados por candiles y llenos de humo, con ventanas pequeñas, pocas mesas y una larga barra en la que solía haber un ejemplar del periódico “El Mercurio de España”, a disposición del público. No eran centros de reunión para las tertulias ni para pasar la mañana o la tarde, como luego se haría en los cafés. 

En la calle del Prado se encontraba la botillería de los Valbases, muy conocida en todo Madrid y que en el año 1796 estaba en su máximo esplendor, siempre llena. Pero todos estos establecimientos fueron desapareciendo en el segundo tercio del siglo XIX con la llegada de los cafés; más limpios y amplios, con mesas donde degustar las consumiciones y, sobre todo, donde desarrollar las tertulias. 

El café de Venecia estuvo situado en la calle del Prado esquina con la del Príncipe, junto a la plaza de Santa Ana. Este café fue abierto al principio de la Década Ominosa (últimos años del reinado de Fernando VII) y se mantuvo hasta finales del siglo XIX. 

Felipe Juliani era el dueño del café de Venecia y él mismo fabricaba los licores finos que vendía en su establecimiento, además de los refrescos de limón o naranja, el “agraz” frío (zumo de uva sin madurar) y los “quesitos helados” los días festivos. El local contaba con un concurrido billar y era muy popular entre los comediantes, que lo frecuentaban con el fin de contratar sus trabajos. 

El café de Levante se encontraba en la calle del Prado, número 10 (antiguo). A finales de la década de los años 50, del siglo XIX, la Puerta del Sol fue completamente remodelada para levantar los edificios que podemos ver hoy y así, el primer café de Levante (situado en una de las casas que fueron derruidas), se traslada a su nueva ubicación de la calle del Prado. 

Fuente: Hemeroteca B.N.E.
Esta es la "muestra" de Alenza que había sobre la puerta del café de Levante.
Este café era muy famoso por la “muestra” del pintor Leonardo Alenza Nieto (1807-1845) que había sobre su puerta de acceso. Dicho cuadro representaba una partida de ajedrez con el gesto satisfecho del ganador, la expresión de enfado del perdedor y los rostros variopintos de aquellos que presenciaban el lance. Alenza pintó varios cuadros con escenas del café de Levante, en uno de los cuales aparece un parroquiano ilustre: Francisco de Goya y Lucientes. La obra que el pintor Alenza realizó sobre el café de Levante fue vendida al volver a trasladar este negocio a la calle del Arenal, número 15 y, tras pasar por varios compradores, fue adquirida por el mecenas José Lázaro Galdiano

Fuente: cervantesvirtual.es
"Café de Levante", Leonardo Alenza.
También en la calle del Prado estuvo el café Eldorado al que solía asistir el músico Tomás Bretón Hernández (1850-1923), compositor de “La verbena de la Paloma”. En los años veinte, del siglo pasado, este café ya era sólo una excelente sala de billar. 

El café del Prado fue el más famoso y duradero de todos los cafés de esta vía que abrió sus puertas haciendo esquina con la calle del León. En los años sesenta del siglo XX cierra para convertirse en un anticuario, pero actualmente un nuevo café se asienta en este mismo recinto. 

Foto: M.R. Giménez (2012)
Aquí estuvo el antiguo café del Prado.
Los orígenes de este café del Prado (porque antes hubo otros con el mismo nombre) se remontan a la sexta década del siglo XIX. Alrededor de 1870 un joven Tomás Bretón tocaba allí el violín los domingos, acompañado al piano por Teobaldo Power Lugo-Viña (compositor de “Cantos Canarios” obra de la que luego saldría el “Himno de la Comunidad Autónoma de Canarias”). Cierto domingo los músicos recibieron la visita de un audaz joven de diez años, con una gran melena y dotado de una prosopopeya asombrosa. El niño se acercó a los músicos y comenzó a hablar de sus conciertos, de sus triunfos y anunció su próximo viaje a América. Este muchacho se llamaba Isaac Albéniz Pascual (1860-1909). 

El antiguo café del Prado tenía dos puertas, una por la calle del León y otra por la del Prado. Decoraba sus techos con pinturas de pequeños ángeles que realizaban las tareas propias del café y por sus mesas pasaron: Gustavo Adolfo Bécquer (que escribió aquí parte de sus “Rimas y Leyendas”), Marcelino Menéndez Pelayo y Santiago Ramón y Cajal, quien gustaba de ir cada tarde a hora temprana y ocupar en soledad una mesa del fondo, para escribir la obra “Charlas de café”. 

Foto: Hemeroteca del ABC.
El café del Prado antes de su cierre.
Años más tarde, en la década de los veinte del pasado siglo, otros jóvenes como Luis Buñuel, Federico García Lorca, Benjamín Jarnés, Humberto Pérez de la Osa y Rafael Barradas, también hicieron del café del Prado su lugar de encuentro. 

Foto de Guillermo de Torre
Miembros de la Generación del 27, ante el café del Prado.
Cuando ya en la última época de este café el actor Manolo Gómez Bur y el académico Melchor Fernández Almagro asistían a sus tertulias, el camarero Dionisio, que era toda una institución, siempre contestaba al saludo: “¿Qué hay, Dionisio?” con un “Mucho mal y mal repartido”. 



Fuentes:
“Guía de Madrid” A. Fernández de los Ríos.
“Las calle de Madrid” Pedro de Répide.
“Pombo” Ramón Gómez de la Serna.
Hemeroteca ABC.
Hemeroteca B.N.E.
Ateneodemadrid.com

Celebración para la poesía / La poesía como bálsamo

Día Internacional de la Poesía. Tres niños y un adulto asesinados a balazos en Toulouse. Un atentado con decenas de muertos ayer, en Irak. Matas, a prisión por corrupción. El chófer del ex-consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, a prisión con su jefe, por corrupción múltiple. Camps afirma estar en forma para hacerse con las riendas del Gobierno. La vergüenza nacional de los políticos, cuyos cinismo y mediocridad se han vuelto endémicos. El juego archisabido de los sindicatos en las vísperas de una huelga general... ¿Puede la poesía mitigar el horror y la náusea? ¿Es la poesía una invitación a la fuga del poeta, del lector? ¿Qué es la poesía, para que hoy se la celebre entre naciones?

"Fuera pijamas" en Documenta Mínima


Documenta Mínima se hace eco de mi Fuera pijamas. Se trata de un blog que nace con el propósito de "reseñar todos los libros dedicados a esos subgéneros supuestamente menores, las microformas". Como podrá verse, los autores del blog no hacen reseñas críticas, sino que reproducen alguno de los textos de los libros seleccionados. Un eco de la publicación que siempre se agradece.

Harakiri.


Película alemana de 1919 que dura 80 minutos. Cine mudo.
Por Antonio Fernández Munárriz.
Fue la cuarta película dirigida por Fritz Lang. Aprovecha los decorados de “Las arañas” (1919), una película de aventuras, antecedente de la saga de Indiana Jones de Steven Spielberg, que fue la primera de una serie dedicada a las aventuras exóticas dirigidas por Fritz Lang. Incluso aparece la figura del aventurero occidental y la arqueología. En la década de los años 50 retomaría la estética con dos películas ambientadas en la India, “El tigre de Esnapur” (1958) y “La tumba india”(1959).
Cartel de la película.

Harakiri” es una adaptación de la Ópera “Madama Butterfly”, con música de Giacomo Puccini. Estrenada en Milán, en 1904.
Al igual que la Ópera, una japonesa se enamora de un marino occidental. Su familia había decidido como destino convertirla en sacerdotisa. El choque cultural le da una dimensión de tolerancia y superación de divisiones étnicas. Final trágico al estilo tradicional japonés. La unión de dos pueblos a través de una hija en común que rompe barreras culturales.



Los decorados de la película recrean la ciudad de Nagasaki, en el Japón de finales del siglo XIX. Brutalmente destruida tras un bombardeo nuclear de los EE.UU durante la II Guerra Mundial. Los decorados y la ambientación es efectiva y está lograda, tanto la ciudad y el interior de las viviendas; como los jardines típicos japoneses.
Salvo un grupo muy reducido de asiáticos el resto de los actores y figurantes son alemanes caracterizados como japoneses de finales del siglo XIX, con ropas y peinados tradicionales. A comienzos del siglo XX la temática oriental y los objetos del lejano oriente estaban de moda. Incluso el propio Fritz Lang decoraba su casa con objetos orientales y exóticos.

Carátula del DVD.




El director de “Metrópolis” (1927) trata una historia de amor, con riqueza espiritual desde la tradición y la capacidad expresiva de una Ópera llevada al cine.
La película fue presentada en la Filmoteca de Cantabria el 11 de Febrero por Fernando Ganzo y José Luis Torrelavega. Posteriormente hubo coloquio como viene siendo habitual en la primera proyección de los Sábados.

Los niños de Heverlee

En verano de 1997 y en invierno de 2009 pasé sendos períodos de tres meses en Lovaina, la ciudad universitaria flamenca, donde conservo a algunos buenos amigos. Seis meses de convivencia con los belgas que ya forman parte de mi vida. Desde allí viajé en innumerables ocasiones a Bruselas, en algunas a Gante, Brujas, Lieja, Namur, Malinas y otras poblaciones más pequeñas. Algunos fines de semana paseé por el barrio de Heverlee, que es una suerte de prolongación de Lovaina hacia el sur. Como aquella mañana de domingo en la que visité, dando un rodeo por calles para mí nuevas, la Abdij van Park ("Abadía del Parque"). Lo recuerdo claramente porque por primera vez me había dejado crecer la barba hasta un límite intolerable. Hoy contemplo las fotos que hice entonces con profunda tristeza. Yo soy padre, pero no es necesario serlo para sentir un escalofrío de terror al pensar en los niños. Los pobres niños de Heverlee. Mi abrazo, amigos belgas.

(Abdij van Park, Lovaina, Heverlee. Fuente: Silenos)

Chai, chai

Guardo variados recuerdos del tren. En tiempos, circunstancias y países distintos. En los últimos años lo relaciono con un funcional medio de transporte que, a primera hora del día, limpio, silencioso y a alta velocidad, me transporta en poco mas de dos horas a mi destino y me lleva por la tarde a casa de forma que a la noche no se realmente si he estado o no de viaje. Pero el tren es también otra cosa. ¿Recuerda usted los trenes de largo recorrido? ¿Ha pasado una noche en tren? Sí, quizá sí. Le propongo realizar un viaje conmigo. En tren. Muy lejos. Por la India.

Para seguir leyendo puedes Descargar Chai, chai


HISTORIA DE LA CALLE DE PIZARRO (Antes de la MAGDALENA ALTA).

Situada entre las calles del Pez y de la Luna, en el mismo centro de Madrid, esta calle tuvo primitivamente el nombre de Magdalena Alta.

Fuente: cartotecadigital.icc.cat
Plano de Nicolás Chalmandrier. 1761, cuando se llamaba calle de la Magdalena (Alta).

Una institución benéfica estuvo asentada en la calle de la Magdalena Alta, allá por el siglo XVII y tan sólo durante año y medio. Se trataba de “Las Recogidas” o Casa de Santa María Magdalena (de donde toma su primer nombre esta vía) dedicada a la reclusión de “mujeres públicas o embarazadas solteras”.

Siendo corregidor de Madrid (durante 1834-1835) Joaquín Vizcaíno Martínez, más conocido como Marqués Viudo de Pontejos, se tuvo a bien reorganizar el callejero de la Villa y ordenar las casas con su número correspondiente. Hasta entonces Madrid había sido un conglomerado de calles con muchos de sus nombres repetidos, tan sólo diferenciados por “alta” o “baja” (Magdalena Alta y Magdalena Baja, por ejemplo) situadas en distintos barrios y organizadas en manzanas con numeración, localizando cada casa o negocio mediante confusas explicaciones como “frente de”, “junto a”, “entremedio de”  o “entrando por”. Así la calle de la Magdalena Alta vino a llamarse oficialmente de Pizarro a mediados de la década de los años 30 del siglo XIX.

El nuevo nombre de esta calle se debe a Francisco Fernández Pizarro, marqués de la Conquista desde 1631 y descendiente del descubridor de Perú.  Felipe IV le había concedido terrenos en esta zona de Madrid y él construyó en ellos unas casas. Ya en el siglo XIX el ayuntamiento, a la hora de buscar nuevo nombre a la calle, pensó en el segundo apellido del primitivo dueño del lugar.

Fuente: cartotecadigital.icc.cat
Plano de Coello-Madoz. 1848, ya se llama calle de Pizarro.

Hubo en esta calle una afamada fábrica de alfombras propiedad de Gabriel José Estrada, hacia 1760, quien entró como aprendiz en el taller de Juan Antonio Lencaster, propietario de la primera fábrica privada de alfombras con exención de impuestos de Madrid. Lencaster abrió franquicias de su negocio y una de ellas fue para su primer oficial Gabriel José Estrada que, andando el tiempo, casaría con la viuda de su maestro y abriría el negocio en la calle Magdalena Alta, trabajando para la realeza y la nobleza con afamado éxito.

Otros negocios importantes, de la calle de la Magdalena Alta, fueron la Fábrica de bizcochos mallorquines que en 1817 se traslada a esta calle desde la de Jacometrezo y cuyas señas para llegar hasta ella eran: “la primera puerta entrando por la calle de la Luna”. La Cerrajería de las Descalzas Reales que se encontraba, en 1831, estaba “entrando por la calle Luna, a la izquierda”. El maestro de coches Juan José de Torres que “vende y repara tartanas, berlinas inglesas y carros en la calle Pizarro, nº 14 (antes Magdalena Alta)”, ya tenía su negocio durante el verano de 1835.

Olvidado de todos pasa inadvertido el que fue palacio del Conde de Cheste, situado en el número 19 de la calle de Pizarro y haciendo esquina con la del Pez. En el año 1697 fue adquirida esta casa al entonces propietario el canónigo Hipólito Martínez, por Luis de Salazar y Castro (1658-1734), genealogista y cuya amplia colección de documentos se encuentra recogida en la Real Academia de la Historia.

Foto: M.R. Giménez (2009)
En la calle de Pizarro esquina a la calle del Pez. Este fue el palacio del conde de Cheste.

La casa tenía entonces fachada a la calle del Pez, de 93 pies y a la calle de la Magdalena, de 101 pies. Fue reedificada por el nuevo dueño y tres años después de su compra se anexionó a ella una nueva finca inmediata, de la calle Magdalena, y de 50 pies. Como resultado de esta incorporación la casa resultante tuvo las dimensiones de la actual con 6 huecos o balcones a la calle del Pez y 7 huecos a la de Magdalena, más un bello jardín.

Posteriormente los herederos del afamado cronista vendieron la casa a Antonia Erguera y más tarde, de nuevo reformada, fue adquirida por el Capitán General Juan Manuel de la Pezuela y Ceballos (1810-1906), militar, diputado, senador, ministro de Marina, escritor y primer Conde de Cheste.

El Marqués de Cerralbo, Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), vivió también en Pizarro, 19 durante los años 1871 y 1893, ocupando el primer piso del palacio, hasta que hubo sido terminado el de la calle Ventura Rodríguez, hoy museo Cerralbo.

El Correo Español” diario tradicionalista de la mañana, se publicó desde 1888 hasta 1921.

Foto: M.R. Giménez (2008)
Antigua sede del periódico "El Correo Español".

El 9 de marzo de 1912 se inaugura su nueva sede en la llamada Casa de los Tradicionalistas, sita en la calle de Pizarro, nº 14. El edificio de 592 m2. existente hasta la fecha en este emplazamiento, fue restaurado por el arquitecto Mauricio Jalvo dotando a su fachada de un singular modernismo mezclado con rasgos neogóticos. En él se albergaban la sede del periódico, sus oficinas y rotativas además del centro social para el Círculo Tradicionalista de Madrid. En las mismas rotativas también se imprimía el periódico liberal y de la noche “El Nuevo Heraldo” que después pasó a llamarse “Hoy”.

Fuente: Hemeroteca B.N.E.
Inauguración de la nueva sede de "El Correo Español", en la calle de Pizarro, 14. En la parte superior, a la izquierda,  la nueva fachada del edificio y, a la derecha, la antigua fachada de la casa. Debajo, el arquitecto con todo el equipo del periódico (1912). 



Fuentes:
“Luis de Salazar y su colección” 1973. Antonio De Vargas Zúñiga Y Montero De  Espinosa.
Hemeroteca B.N.E.
“Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid”, Antonio Campmani Montpalau (1867)

Cuando las islas emergen

Entre los versos de la Eneida que a menudo me vienen a la memoria están aquellos del libro II en los que se da cuenta de la ubicación de Ténedos, isla del Egeo visible desde las costas de Troya:

Está a la vista Ténedos, isla de de notabilísima
fama y rica en recursos mientras el reino de Príamo perduraba.
Ahora solo bahía y refugio poco fiable de naves.

En el año 2005, de viaje por Creta, me detuve a contemplar desde la sinuosa carretera del norte esa otra isla mítica que se divisa enfrente, Día, donde algunos autores antiguos situaban el abandono de Ariadna por el pérfido Teseo. La isla asomaba su inmensa giba en medio de la bruma marina.
.....Entre las lecturas que alterno estos días figuran Por último, el cuervo, los cuentos rurales en tiempos de guerra de Italo Calvino, y
Le Horla y Contes du jour et de la nuit, un volumen de cuentos de Maupassant que leo en edición de Gallimard para refrescar mi francés. Uno mezcla lecturas breves por el placer de la alternancia y porque el cuerpo exige tal o cual texto en función de alguna reacción química ignota. Pero a veces acontece una confluencia extraña, una suerte de maridaje sobrevenido sin más explicación que el capricho del azar. El cuento "Hombre en tierras yermas" de Calvino comienza con la visión de Córcega desde las costas de Italia, mole solo visible en las mañanas claras y valorada así por el narrador: "Córcega es una tierra pobre, más pobre que la nuestra, nadie ha ido nunca y nadie ha pensado nunca en ir". Apenas veinticuatro horas después, leía "Le bonheur" de Maupassant, relato de un amor fugitivo desterrado en la misma Córcega, ahora vista desde la costa francesa "dans certaines conditions d'atmosphère exceptionnelles", y descrita por el narrador como un lugar inhóspito, varado en un tiempo rudo y primitivo. Que Calvino conocía la obra de Maupassant es un hecho, como evidencia que lo recogiera en su antología Cuentos fantásticos del XIX, y es posible que esta visión costera de Córcega como un secarral se deba al autor francés. Y que Ténedos es un referente en el imaginario mítico de las islas inquietantes, tampoco ha de ponerse en duda. De vez en cuando, como me ha ocurrido en estos días, las islas emergen para recordarnos que siguen ahí, situadas en el límite entre dos mundos: el tangible y el otro, el que se nos escapa siempre porque se envuelve en la capa mágica de la neblina.

(Isla de Día vista desde Creta. Fuente: Silenos)

El cine de Corea del Norte.







El cine de Corea del Norte.


El libro lleva el título “El cine de Corea del Norte” y es una introducción al cine realizado en la República Popular Democrática de Corea.

Es el primer libro que aborda este cine. Está orientado al lector cinéfilo pero sin excluir a todas las personas curiosas que buscan conocer cosas nuevas y los interesados con todo lo referente a Corea.

El autor, el torrelaveguense Antonio Fernández Munárriz, habla del cine y su contexto social y político. Pone ejemplos, cita y hace críticas. Siempre desde el respeto y admiración a un cine que lo define como “bello, bien ejecutado y de enormes cualidades morales”.

 El libro tiene una extensión de 80 páginas.

Cuenta con un prólogo a cargo de Mikel Vivanko, Delegado Oficial de la Asociación de Amistad con Corea (KFA).

Es un libro imprescindible para conocer el cine de Corea del Norte. La clave para su conocimiento y difusión.

Después de una autoedición inicial y que supuso un éxito, ahora se pone a disposición de todos los lectores una edición muy cuidada y más completa pues hay mucho más contenido e incluye más críticas de películas, a cargo de la Editorial Chiado.

Para poder adquirirlo:

Enviar 10€ a través de un giro postal.

Para envíos al extranjero dependerá del precio de los gastos de envío.

Para ambos casos; antes se debe mandar un E-mail, al autor, a afmunarriz@yahoo.es adjuntando los datos personales de la persona que está interesada en adquirir el libro para poder realizar el envío.

En Torrelavega (Cantabria) se puede adquirir en la Librería Esmeraldo (Avenida de España, 3) al precio de 10€.

Quién esté interesad@ en la distribución de la obra o que se realice la presentación del libro por el autor debe de ponerse en contacto a través de este E-mail: afmunarriz@yahoo.es

El 27 de Abril del 2012 se presentó en Torrelavega: En el Centro Social y Cultural Ítaca y en Santander, el 21 de Abril del 2012 se presentó en la librería asociativa La Libre. En ambos lugares se presentó la autoedición.



La presentación del libro (la edición más completa a cargo de la Editorial Chiado) se realizó el 14 de Enero del 2014, a las 19:00h, en la sala 2 de los Cines Groucho, en la Calle Cisneros, 4; de Santander.