Los Económicamente Débiles.

Ante la situación económica actual y los problemas por los que pasan muchos Clubes de fútbol me permito recomendar una película que cuenta un tema candente: La financiación de los Clubes de fútbol.

Una película de otra época pero que enlaza, desgraciadamente, con la actual.

Los Económicamente Débiles.

Una comedia de 1960 que dura 88 minutos.

Por Antonio Fernández Munárriz.

Su director es Pedro Lazaga. Fue un director y guionista clave en el cine español desde los años 40 hasta los 70, cuando fallece.

Director de clásicos como “Sor Citroën” y las populares comedias interpretadas por el cómico, Paco Martínez Soria. Retratos de una época dura que ponían sonrisas en el día a día de una España atrasada.

El guión es de Rafael García Serrano y de José Luis Dibildos.

Rafael García Serrano fue un escritor y periodista ligado a la prensa de la dictadura (la llamada prensa del Movimiento Falangista). Es el padre del controvertido periodista del canal de televisión Intereconomia, Eduardo García Serrano (ex redactor del Diario Alcázar, prensa que durante la transición era nostálgica del régimen de Franco).

José Luis Dibildos es un productor y guionista imprescindible del cine español. Marido de Laura Valenzuela, actriz en esta película.

El resto del estupendo elenco de actores lo encabeza Tony Leblanc, actor y humorista rescatado del olvido para el público actual gracias a la saga de “Torrente”, de Santiago Segura. De joven fue delantero del equipo de su barrio, Carabanchel; en la Tercera División.

Le siguen los inmortales, Antonio Ozores y José Luis López Vázquez.

Maruja Bustos trabajó con Pedro Lazaga en “Aprendiendo a morir”(1963), entre otras. Película interpretada por el torero, Manuel Benítez “el Cordobés” y basada en la propia vida del matador de toros.

Venancio Muro fue durante toda su vida un cómico del genero de la Revista. Actor cómico secundario en muchas películas como en “Las Ibéricas F. C” (1971), de Pedro Masó. Película que contaba la historia de machismo en clave de comedia de un Club de fútbol femenino.

Julio Riscal, actor fallecido en el 2008 y un imprescindible secundario del cine español encarnando papeles de galán cómico. Su última aparición ante las cámaras fue en televisión, en la serie “Cuéntame”.

Jesús Puente, actor y presentador de televisión y radio cierra este elenco de estupendos actores.

Enredos amorosos, historias de picaros y el retrato de una época de dificultades nos introducen en la risa. Válvula de escape para una sociedad que vivía al día y estaba dirigida con mano de hierro.

El Casa Mata Fútbol Club necesita ascender. Sin recursos, Antonio Ozores (Paco) y Tony Leblanc (Pepe) convencen a un adinerado para que entre en la directiva del Club, José Luis López Vázquez (Javier).

En una parte de la trama nos encontramos a un duro examinador, Jesús Puente. La escuela de entrenadores se convierte en una continuidad de situaciones cómicas.

Es una película que no pasará a la historia. Muchas veces, como sucedía en esa época, está anclada en un conformismo social. Si huimos de prejuicios y nos centramos en la comedia, resulta divertida. No hubo en España un realismo cinematográfico como en Italia debido a la censura y a realizadores afines o temerosos con la dictadura, pero el retrato de la picaresca es lo más aproximado que tenemos.

No se trata de una película imprescindible pero retrata a una sociedad que comienza a obsesionarse con el fútbol. Pan y circo impulsado por el régimen.

Una comedia de hace 50 años que nos parece que han pasado dos siglos, o quizá no.

El Testamento Nuevo, de Sacha Guitry.

Por Antonio Fernández Munárriz.

Dirigida, interpretada y con guión de Sacha Guitry.

Escritor de obras de teatro y cineasta con toda la extensión de esta palabra. Actor en todas sus películas.

Hijo de un actor de comedia que consiguió llevar el género a las más altas cotas de sofisticación.

El Nuevo Testamento es una adaptación teatral. Una comedia interpretada por Sacha Guitry(el doctor Marcelin), Jacqueline Delubac(Juliette Lecourtois), Betty Daussmond(Lucie Marcelin), Marguerite Templey(Madame Worms), Pauline Carton(Mademoiselle Morot), Christian Gérard(Fernand Worms), Charles Dechamps(Monsieur Worms), Louis Kerly( el criado).

Dura 85 minutos y fue estrenada en 1936.

Jacqueline Delubac interpreta a la nueva secretaria del Doctor, Sacha Guitry. En la vida real fue la tercera esposa de Sacha llegando a interpretar 11 películas del cineasta.

Betty Daussmond interpreta a la mujer adultera de Sacha. Es una veterana actriz francesa que comenzó su larga carrera ante las cámaras con el mismo origen del celuloide, en 1910.

Pauline Carton interpreta a la secretaria que se despide de la consulta del doctor para ser profesora de inglés.

Christian Gérard interpreta al amante de la esposa de Sacha.

Marguerite Templey y Charles Dechamps interpretan a la pareja amigos de Sacha y su esposa, padres del amante de Betty Daussmond(Lucie Marcelin). Louis Kerly interpreta al nuevo criado del doctor.

El elenco de actores está presente en muchas películas del cine de entreguerras francés.

Una historia: La mentira.


La película es una tormenta de engaños donde la mentira y la hipocresía se esfuerzan en conseguir la sonrisa del espectador.

Los brillantes diálogos y la particular visión de la clase alta de París dan una idea de la peculiar escala de valores de la clase social privilegiada frente a la moral estricta de la época, puertas para fuera.

El tejido social de esa época se identifica en la consulta y vida diaria de un medico con fama y dinero, al servicio de aristócratas y ricos.

El permanente engaño provoca situaciones cómicas que desarrolla un precioso depósito de diálogos llenos de humor caustico. Una vocación por elevar la risa durante toda la proyección frente a la tentación de crear episodios esporádicos de humor.

Los personajes se definen a partir de la austera interpretación de Sacha Guitry. Una contención que enriquece esta comedia frente a la tentación de la teatralidad y el vodevil.

Las infidelidades de los protagonistas tienen como encuentro el nuevo testamento del médico que es leído por su esposa, amante y amigos sin el permiso del interesado.
El descubrimiento de la mentira con mayúsculas que genera situaciones al más puro sentido del misterio de Hitchcok, teniendo como cómplices a unos espectadores que son participes del engaño.

La cámara, estática, presenta la película en un decorado domestico. Toda la acción transcurre en el domicilio-consulta del doctor sin tener que echar en falta exteriores, salvo al comienzo de la película y en esporádicas ocasiones. No es teatro grabado como cine puesto que las películas de Sacha Guitry tienen personalidad propia, llena de contenidos cinematográficos de gran maestro.


Una de las mejores comedias del cine europeo.

Café Muller, de Peter Schafer.

Espectáculo de danza estrenado en 1985. Grabado en la Alemania Federal. Dura 55 minutos.

Por Antonio Fernández Munárriz.

Podemos disfrutar de una de las mejores bailarinas de todos los tiempos, por desgracia ya fallecida, Pina Bausch.

En una gran estancia repleta de sillas transcurre la obra. Drama y belleza en una parsimoniosa puesta en escena que desde el comienzo crea intriga. La obra representa el drama de la vida con gestos y bailes frenéticos.

Un esplendido espectáculo de danza que cautiva a los espectadores sean o no aficionados a este arte.

Je l´ai été trois fois, una película de Sacha Guitry.

Je l´ai été trois fois” (“Han sido tres veces”), de Sacha Guitry.

Por Antonio Fernández Munárriz.

Comedia de 1952. Francia.

Dirigida, interpretada y con guión de Sacha Guitry.

Dura 81 minutos.

Se trata de una historia sobre la infidelidad de la pareja y de ahí el peculiar título. Sacha Guitry interpreta a un reconocido actor de teatro que mantiene una relación adúltera con una mujer adinerada. Su marido es engañado hasta tres veces con distintos hombres.

Aparecen caras conocidas. En un pequeño papel interpretando al secretario de un Sultán reconocemos a un joven Louis de Funes, años más tarde cómico imprescindible del cine francés interpretando a un gendarme.

En un hotel de lujo tiene un pequeño papel como ascensorista con unas breves frases incluidas, Jacques Anquetil. Como ciclista ganó cinco veces el Tour de Francia los años: 1957, 61, 62, 63 y 64. En 1952 intentaba situarse como actor.

Es original el comienzo de la cinta con una curiosa presentación de todo el elenco, incluyendo a los obreros que construyeron los decorados. La presentación se realizó en los aledaños y entrada de los Estudios de Neuilly. En coche, helicóptero, andando, transporte público, barca o calesa aparecen todas las personas que han participado en esta película.

Una película divertida y con brillantes diálogos.

“Senna”, de Asif Kapadia.

Largometraje documental de 104 minutos.

Es una producción de Reino Unido, del año 2010.

Por Antonio Fernández Munárriz.

Asif Kapadia es un guionista y director inglés. Ha dirigido varias películas pero con este documental ha saltado a la fama. En Brasil y Japón, Senna fue un ídolo de masas y ha sido en estos países donde ha conseguido una gran acogida el documental. En España ha sido estrenado en cines.

Ayrton Senna da Silva fue un piloto de Fórmula 1 que falleció en un brutal accidente en el circuito de Imola(Italia), en 1994.

A finales de los años 80 y principios de los 90 su gran rival era Alain Prost. Una buena parte del documental cuenta esta dura rivalidad.

Todo el documental gira en mostrar la vida familiar, sentimental y como piloto de Senna; basado en grabaciones de la época. El cariño del público y del pueblo de Brasil por Senna se desborda en la cinta.

Un montaje frenético que crea las mismas sensaciones que una película ficción (biopic) sobre el espectador. Dramatiza la historia de la misma forma. Sin necesidad de actores nos introduce en el mundo de Senna y de la Fórmula 1 con verosimilitud.

Senna era un piloto que no solo se enfrentó a sus rivales, tuvo la valentía de plantar cara a los dueños de la Formula 1 de entonces. Su rivalidad con Prost y su interés en mejorar la seguridad de los circuitos y de los coches a favor de todos los pilotos le trajo problemas que le llegó a costar un título. Pero Senna nunca se rindió, era valiente y siempre habló y actuó con libertad mientras el resto callaba.

Con la muerte de Senna, azares del destino, la Formula 1 se tomó en serio poner la seguridad por encima del espectáculo. Tuvo que morir para que nadie más muriera.

La película: “Distancia”, de Sergio Ramírez.

Por Antonio Fernández Munárriz.

El 21 de Septiembre del 2011 tuve la oportunidad de asistir a la presentación en Santander de la película “Distancia”, del director guatemalteco Sergio Ramírez; en los cines Groucho de Santander.

Dura 75 minutos y es una producción de Guatemala del 2010.

Ganadora del Festival de Toulouse 2010 (Cine en Construcción), seleccionada para el Festival de cine de San Sebastián 2011 y ha sido seleccionada para participar en el Festival Internacional de Cine FICiP (Argentina).

Cuenta la historia de un reencuentro entre un padre y una hija tras 20 años de separación.

La situación de guerra civil en el pasado de Guatemala dividió a la población en dos bandos y muchos quedaron atrapados entre ambos. Muchos campesinos, indígenas, tuvieron que huir a México; otros fueron masacrados o sufrieron secuestro, como es el caso que trata la película.

Es la historia reciente de Guatemala.

El director acudió a la presentación y comentó anécdotas del rodaje. También participaron en el coloquio con el público, posterior al visionado; el guatemalteco perteneciente a la O. N. G “Intrapaz”, Luis Mario Martínez Turcios y el torrelaveguense miembro de la O. N. G “Movimiento por la Paz”, Carlos Arribas.

La sede en Cantabria de esta O. N. G se encuentra en la C/Profesor Jiménez Díaz, 9-Bajo, de Santander. Para más información sobre esta O. N. G, esta es su dirección en internet: http://www.redciudadanaporlapaz.org/.

“Un cuento chino”. Una gran comedia argentina.

El cine argentino, una vez más, se gana al público.

Por Antonio Fernández Munárriz.

El dueño de una ferretería interpretado por Ricardo Darín, solitario y gruñón, acoge a un chino (Huang Sheng Huang) que sin dinero llega a Argentina en busca de su único pariente vivo; un tío suyo.

El encuentro casual, la convivencia, la falta de comunicación entre ambos (puesto que el chino no sabe hablar castellano) y la búsqueda del pariente provocan situaciones cómicas y otras algo trágicas pero siempre se tiene presente la comedia como nexo de unión.

Ricardo Darín es un reconocido actor argentino protagonista de la oscarizada “El secreto de sus ojos” (2008).

Huang Sheng Huang, conocido en argentina como Ignacio Huang, es un actor taiwanes hijo de emigrantes residentes desde hace muchos años en Argentina. Llegó de niño y compagina su trabajo como actor y el de diseñador gráfico. Al final de la película podemos disfrutar de unos bonitos dibujos y un gran mural de este artista plástico.

El director es Sebastián Borensztein. Hijo del gran cómico argentino, Tato Bores. Tato es autor de innumerables monólogos cómicos y bastante ácidos sobre la sociedad argentina y estrella de la televisión durante muchos años. Por desgracia, ya fallecido; podemos disfrutar de sus actuaciones y monólogos gracias a youtube y otras páginas de internet.

Es una película que resalta la convivencia y la tolerancia entre razas y diferentes culturas en una sociedad como la argentina, donde la emigración desde diferentes países del mundo es el nutriente de su población.

Estrenada en el 2011. Dura 95 minutos.

El ojo del puente

El agua fluye muy deprisa si se la mira desde encima, pero demora su rodar sobre el lecho del fondo si la contemplamos con el ojo del puente. Porque el ojo es centro, lugar equidistante de las orillas, y se permite la licencia del arrobo, la indagación del misterio anegado. Tiene algo de Atlas, pues, si se fija uno bien, el ojo es hueco sostenedor de espacios comunicantes y sobre éstos descansa la bóveda celeste. Por eso en su seno el menesteroso se siente titán. El ojo del puente no se cierra nunca; ni siquiera parpadea. También de cíclope es su naturaleza.

(Imagen: Pont de la Concorde. París. Fuente: Silenos)

Stanislaw Lem y el lector inexistente

Empiezo la lectura de Doskonala Próznia de Stanislaw Lem, pero, dado mi nulo conocimiento del polaco, lo hago por la puerta falsa: en la traducción de Jadwiga Maurizio para la editorial Impedimenta (con introducción de Andrés Ibáñez): Vacío perfecto. Biblioteca del Siglo XXI. Me he topado con él por casualidad en mi biblioteca, en la sección de "En cola", esa suerte de andén en el que no todos esperan con el mismo ánimo paciente. Después de leer la crítica de Lem al Vacío perfecto de Lem, levantado a su vez sobre un edificio bibliográfico inexistente, y con la lectura reciente de La velocidad literaria, de Nieves Vázquez, me pregunto si esa biblioteca universal que nunca ha existido no tendrá efectos secundarios en el pobre lector, cada vez menos seguro de pisar el suelo de la existencia. Porque si inquietantes son los espectros, sombras de algo que fue, más lo son los nonnatos, cuyos mínimos perfiles no alcanzamos a imaginar. Lo tangible nos empuja contra la tierra y es gravedad que a menudo necesitamos. El libro de Lem, me temo nada más empezarlo, ha de llevarme a la desintegración como lector, dado que la ficción sólo sabe tratar con iguales. Y tal vez esto que escribo hoy sea lo último que escribo antes de convertirme en el lector inexistente, corifeo a la vez de un baile virtual que nunca ha existido.

CAFÉ EUROPEO Y EL CIEGO SIMARRO.

El café Europeo estuvo situado en la glorieta de Bilbao, nº 1, esquina a la calle Carranza, nº 2 y sirvió de inspiración a Camilo J. Cela para su novela “La Colmena”. Abierto bajo el título de café Europeo en el año 1898 (antes se llamó café Nueva York) acogía numerosas tertulias entre sus divanes de peluche rojo y sus grandes espejos, tenía el mostrador en el centro y al fondo una escalera de caracol que daba acceso a los lavabos y a otras salas superiores. Era propiedad de tres hermanas de las que Consuelo era la mayor y la que gobernaba con genio y figura aquel negocio. Se trataba de un café de barrio, de los llamados “de asiento”, no demasiado lleno por las mañanas, algo más ocupado por las tardes y abarrotado de público durante las noches y las madrugadas.

Los hermanos Machado frecuentaban este café cuando se inauguró y aún era bonito, a pesar de que nunca fue especialmente elegante; luego vinieron otros jóvenes escritores como Jardiél Poncela, Carlos Fernández Cuenca, Gargallo y Cesar González Ruano, entre los años 1923 y 1925. Tras la proclamación de la República Rafael Sánchez Mazas, Eugenio Montes, Samuel Ros, José Mª Alfaro, Marqueríe y Dionísio Ridruejo, Mourlane Michelena y Víctor de la Serna, establecieron en él su tertulia de madrugada a la que a veces solía asistir José A. Primo de Rivera.

El café Europeo, como la mayoría de los cafés y sus tertulias, decayó tras la Guerra Civil. Para supervivir fue vendiendo gran parte de su espacio a un banco (que hoy lo ocupa en su totalidad) hasta casi desaparecer en 1949, a pesar de que aún en los años 60 conservaba tres de sus viejas puertas con el cierre echado y sobre las que podía leerse el dorado letrero de caracteres ingleses con su nombre.

Al hilo de las peculiaridades de los personajes que pasaron por el café Europeo surge el nombre de Juan Simarro González, conocido en todo Madrid como “El ciego Simarro”, figura muy popular a pesar de su indigencia y sobre quien los periódicos del primer tercio del siglo XX se ocuparon con cierta intensidad. Había nacido en el año 1876 y comenzó a ser conocido hacia 1910 por establecerse para pedir limosna junto a la iglesia de las Calatravas (que no en la puerta), en la calle de Alcalá, durante las tardes y hasta las 11 horas de la noche.


Fotografía: M.R.Giménez (2011)
Iglesia de las Calatravas (s. XVII), en la que Juan Simarro ejercía su trabajo, aunque jamás en la puerta.

Era ciego desde niño, pero dotado de una gran destreza musical y dominaba varios instrumentos como la guitarra, con la que atraía a los transeúntes sentado en una banqueta y vestido siempre con levita. Se hacía escribir, dada su imposibilidad, un pequeño cartel que colgaba de su cuello y en el que se podía leer una frase resumen a cerca de su situación desdichada o una crítica mordaz respecto al estado de las cosas del país; así cierto día criticó un acto realizado por señoras católicas que formulaban una protesta ante Canalejas, otro combatió el socialismo de Pablo Iglesias porque Simarro sostenía que, de ser diputado por Madrid, lo haría mejor que el fundador del PSOE. Elocuente orador, sus numerosas argumentaciones eran captadas sin mayores dificultades por el multitudinario público que era capaz de congregar a su alrededor. “Mi fuerte es la política y dentro de la política, la sociología, y dentro de la sociología, la propaganda a todo trapo, en todo momento y en cualquier sitio” dijo en una entrevista publicada en 1910.

Diarios y revistas del momento dan noticia de las dificultades con la justicia del Ciego Simarro en repetidas ocasiones; así en 1911 encontramos que Simarro, ya encarcelado por un delito mayor y al que más tarde se hará referencia, es juzgado por estafa de 1,55 pesetas, importe de un desayuno y dos panecillos consumidos en el café Europeo, que dejó sin abonar el 25 de julio de 1909. Presentándose al juicio con su levita y un sombrero de copa, reconociendo que había hecho esa consumición en el referido café, adujo que lo hizo porque tenía hambre y no era cosa de dejarse morir de inanición, a lo que añadió el siguiente argumento: “Yo tengo aprendido que el hombre es un usufructuario de la vida, un mero administrador de la existencia, y como ésta no me pertenece, no creo que sea lícito que me suicide. Y a esto hubiera equivalido pasar más tiempo sin comer”. A pesar del discurso se pidió para él dos meses y un día de arresto. En este mismo año el Ciego Simarro compareció también ante los tribunales por haberse comido un filete con patatas y no haberlo pagado, alegando en su defensa que “Nadie tiene obligación de morirse de hambre”.

Los problemas con la justicia de Juan Simarro no fueron siempre tan insignificantes como las aludidas acusaciones por estafa. El día 22 de septiembre de 1910 es detenido y posteriormente acusado del delito de lesa majestad cometido mientras, sentado en su banqueta, tocaba la guitarra junto a las Calatravas. Aquel día llevaba un gran cartel al cuello en donde, primero el guardia que lo detuvo y la Sección Segunda de lo Criminal después, interpretaron que injuriaba al rey Alfonso XIII. Simarro argumentó en el juicio que: “Mis aspiraciones cifrábanse en un acta de diputado a Cortes, pues no aspiro más que a la regeneración de la patria. Escribí el cartel con injurias al rey porque deseaba llamar la atención del público para que me votaran en las próximas elecciones.” Pero en realidad, la frase del polémico cartel no era más que un fragmento de un discurso de Donoso Cortés –Marqués de Valdegamas- que había fallecido más de medio siglo antes; a pesar de ello el acusador solicitó ocho años de prisión mayor, una multa de 1.500 pesetas y la incautación de la banqueta y la guitarra del polémico ciego.


Fuente: Memoriademadrid.es
Juan Simarro González "
El hombre más consecuentemente enchisterado que hay en los Madriles".

El 23 de Julio de 1912, tras casi dos años en la cárcel Modelo de Madrid, es conmutada la pena por el destierro a Juan Simarro, que no volverá a Madrid. 

El Ciego Simarro viaja por España dando mítines y de esta forma, en 1914 recorre varios pueblos de Levante con “discursos ultrarradicales” en opinión de la prensa. Ese mismo año llega a Tortosa excitando a los republicanos para que se unan contra la campaña de Marruecos. En una entrevista publicada en agosto de 1916 el “ciego simpático y resignado”, como se le define por entonces, afirma que “España es siempre lo mismo. Presenta siempre la misma faz. En nuestra Nación, hoy como ayer, el único fin que nos guía, el único timón que nos dirige es el afán de enterrar en vida al que vale. Es un país de egoístas”.

En algún momento, alrededor de 1924, Juan Simarro se establece en Barcelona viviendo de la caridad que los suscriptores del periódico La Vanguardia donan al mismo para repartir entre los pobres. Los perceptores de las limosnas aparecen aquí con su nombre y apellido, su situación de necesidad (en el caso de Simarro “ciego”) y su domicilio completo. Más allá de 1933 no se hace mención de ninguna entrega para “El hombre más consecuentemente enchisterado que hay en los Madriles” como le apodó el periodista Mariano de Cavia.


Fuentes:

Hemerotecas B.N.E.  
La Vanguardia.
Memoriademadrid.es

Mi próximo libro de relatos



Queridos amigos, ya se está imprimiendo. En breve estará en las librerías.


Nieves Vázquez y la fórmula de la eficacia literaria

A Nieves Vázquez Recio, Profesora Titular de Filología Hispánica en la Universidad de Cádiz y buena amiga, se le ocurrió un buen día enviar un libro de cuentos al XXI Premio Tiflos. Antes lo había registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual, donde le advirtieron de que "todos los señores" que aparecen en el libro firmando relatos debían dar su consentimiento. Ahí descubrió Nieves que la ficción de su libro se había hecho carne, porque los susodichos autores son todos inventados, en una suerte de homenaje coral que se hace al profesor Alexander Evgénievich Vinográdov. Este Evgénievich, injustamente olvidado por su alergia al academicismo, tiene el mérito de haber descubierto la fórmula que sirve para medir la eficacia literaria, esto es: el resultado de nº de acciones dividido por el nº de páginas. Con este original planteamiento, Nieves ganó el Tiflos y el libro ha salido publicado en Castalia. Yo tuve la suerte de leerlo en verano y disfrute mucho. Los nueve primeros relatos son las aportaciones escritas con que diferentes autores homenajean a Evgénievich, y cuyos nombres y bibliografía son buena muestra del humor y la ironía de Nieves. Así, por ejemplo, Cora Mac es autora de La hecatombre de cien bueyes o el arte de redundar, Harriet Mur escribió El verso enconado, un catálogo de poemas no escritos y Lunita Laredo publicó Pelofilia... El último relato lo firma el propio Evgénievich y ahí muestra su descubrimiento literario. El miércoles pasado Nieves presentó su libro en Cádiz, en compañía de su colega de aulas universitarias, José Jurado. Se habló allí mucho de creación literaria y del tributo que rinde este libro a la literatura y a los lectores. En efecto, por sus páginas desfilan las sombras de Cortázar, Borges, Joyce, Lovecraft, Poe, Keats, Tolkien, Dante, Cervantes, Galdós, Balzac, Baudelaire... E incluso Walter Benjamin, al que Nieves dedica todo un relato. La velocidad literaria es esto y mucho más, y con ella Nieves Vázquez da un salto cualitativo en el camino literario que emprendió hace ya unos años. Porque este libro, que todo amante de la literatura debe leer, ha alcanzado, por ese misterio de la ficción, la eficacia literaria cuya fórmula matemática dice haber inventado su personaje principal.

Amistad y pintura en Benaocaz

Pasamos el fin de semana en Benaocaz, con J. M. Benítez Ariza y Mª. Ángeles, que nos acogen (a Carmen, Lourdes, Ángel y a mí) en su rincón serrano. Entre otras actividades, nuestros anfitriones nos proponen visitar el estudio de tres amigos pintores, todos ubriqueños: José Antonio Martel Guerrero, Antonio Rodríguez Agüera y José Luis Mancilla Angulo. Nos sorprende primero su hospitalidad, pues nos abren las puertas de su taller y nos explican, con admirable pasión, su trabajo cotidiano: las técnicas que emplean, los motivos que los seducen, la búsqueda de un acabado que devuelva a sus ojos la imagen que sus ojos atraparon. Y observamos no sólo que sus dibujos, paisajes y retratos son de gran calidad, sino también que en sus palabras no aflora la queja de la incomprensión tan habitual en muchos artistas. Todo lo contrario: entienden la tarea de pintar como una satisfaccion en sí misma, sin que haya de ser refrendada por la recepción pública y el encomio. Agüera, el más veterano de los tres, nos dice: "Hay que pasar todos los días un rato delante del caballete". Esa entrega lo justifica todo. Y, no obstante, tienen razones para quejarse de nuestro desconocimiento y abandono. Porque Ubrique, ese mismo pueblo que brilla en el mapa por el culebrón de los Janeiro y la manufactura de la piel, se nos ha revelado como cuna de numerosos pintores, excelentes muchos de ellos, cuyo trabajo apenas tiene eco en la provincia y mucho menos en la capital, Cádiz, tan cateta en tantos aspectos. José Manuel y M. A. ya hace varios años que disfrutan de su amistad y su arte y, en un gesto de generosidad que les agradecemos, han querido compartir ambas cosas con nosotros. Justo es que yo haga lo mismo con mis lectores.

Más sobre los pintores ubriqueños AQUÍ.


(Varios cuadros de J. L. Mancilla)

La mendacidad de octubre

Octubre es mendaz, pues proclama en el calendario rigores que a veces descuida. Vamos hacia los idus de octubre, día en el que hay convocadas manifestaciones del movimiento nacido en otros idus, allá por marzo, y quizás eso sea lo más parecido a un síntoma del mes declinante, de soles bajos y hojas rastreras, en que estamos. Pues la expansión geográfica del descontento y su floja presencia a los largo de los meses, en una suerte de piano piano cercano a la indolencia, se me antoja otoñal. Ojalá me equivoque.

Un microrrelato (con dedicatoria)


EL SUICIDIO

Para Norberto Luis Romero

.....La causa de la muerte de Rogelio Pastrana fue el suicidio, mas no porque él hubiera resuelto, en plena cuarentena, poner fin a su existencia, sino porque vino a caerle encima un suicida. Nada extraño en aquel barrio de extramuros, donde cada cierto tiempo la desesperación, no pocas veces instilada en el veneno de la droga, empujaba un cuerpo al vacío.
Rogelio había oído hablar de los suicidios de altura en los relatos de su madre, pero aquellas historias de perdedores no iban con él, que había logrado salir de allí, hacer carrera universitaria y vivir con holgura en un apartamento del centro aromado por jazmines.
.....
En los días festivos Rogelio solía almorzar en casa de sus padres y, entrada la sobremesa, bajaba a comprar pasteles para la merienda. Aquel día, 1 de noviembre, era costumbre desde su infancia elegir coloridos huesos de santos.
.....
Hacía calor, pese a la madurez del otoño, y una brisa racheada permitía barruntar levante antes de que acabara la jornada. Salió Rogelio a la calle y, al girar la esquina, se detuvo a contemplar el cartel de un comercio recién inaugurado. El suicida ya había dado el salto desde el noveno, dos pisos por encima de la casa natal de Rogelio.
.....
Ningún testigo a aquella hora asomado en las ventanas o las terrazas, ni transeúnte alguno en la calle desierta. Nadie pudo ver al suicida frustrado ponerse en pie, incrédulo, y correr a ocultar su bochorno. La policía cubrió el cuerpo estrellado de Rogelio, se dio aviso al juez, que ordenó con hastío el levantamiento del cadáver, y el vecindario supo por sus padres que no podía haber sido desde su casa en el séptimo piso porque Rogelio había cerrado la puerta detrás de sus pasos para ir a comprar pasteles. Tal vez subió a la azotea. Quién lo diría. Cómo se guardaba su pena.
.....
A Rogelio se le negó la tierra santa por suicida y dos meses más tarde, en mitad de un temporal de levante, vino a compartir su fosa profana el suicida vecino, que al fin había acertado de pleno.

Félix Romeo, ya en la memoria





Otro escritor (y muchas cosas más) que se marcha.


(Fotografía tomada de Antiguo blog de Zaragózame)

Nace una editorial en Cádiz

El nacimiento de una librería o una editorial ha de ser celebrado siempre por quienes vivimos entre libros. Más aún en este desfiladero empresarial en el que se ha convertido la crisis. Y más aún si la ciudad que acoge el parto es pequeña, provinciana, isleña y, además, la propia. En Cádiz, ciudad que se empina y busca el cielo a través de más de un centenar de torres miradores, antiguas atalayas para controlar el tráfico marítimo ultramar, nació en primavera Bablé Ediciones, un proyecto dirigido por el periodista Jesús Bablé pensado inicialmente para publicar libros turísticos y comerciales, pero que, apenas cinco meses después, se abre como flor otoñal a la literatura. Para ello se ha sumado a la empresa el poeta José A. Bablé, hermano del editor, que ya dirige la colección "Torre Mirador", creada para albergar obras (prosa y verso) de escritores gaditanos. La apuesta cultural ha echado a andar con un poemario, Domus Viridis, de la poeta Patrizia Marruffi. Es este libro, editado con primor e ilustrado por Patricio Carretié, un jardín doméstico de plantas mimadas por la mano de Marruffi, donde poesía y botánica se abrazan naturalmente, como la hiedra a un muro, en cuatro apartados que delimitan el hábitat: "Media sombra", "Luz parcial", "Luz directa" y "El jardín". Ayer tarde asistimos a la presentación del libro, encomendada a la también escritora Mª. Ángeles Robles Morales. Ya está en pie la primera "torre mirador" de los Bablé, un edificio más con el que esta familia enriquece desde hace años el patrimonio cultural de Cádiz. ¡Enhorabuena y mucha suerte!




Os dejo un poema del libro:


PETROSELINUM CRISPUM

Podría participar en todo aliño
-lustrosas hojas en tres gajos dentados partidas,
y nervudos, angulosos, ramificados tallos-.
Se cuentan de mar y de monte, el oreoselino.
Se afirma de adorno o compostura excesiva.
Y honra a San Pancracio... el discreto perejil.



(Fotografía: Jesús Bablé, Patricia Marruffi y Mª. Ángeles Robles)

Si hay que escribir, se escribe, pero escribir por escribir...

Vivir de lo que uno escribe tiene sus servidumbres, como las tiene la política para el político "profesional", ese que, ayuno de oficio (aunque no de beneficios), se devana los sesos para mantenerse porque en ello le va el puchero. Si ya tener un trabajo es tener un tesoro en estos tiempos, escribir con ese respaldo es una bendición. Porque así podemos sentarnos a escribir cuando las palabras se agolpan y solicitan salir al campo de batalla, no cuando acucia la necesidad. No sé la vuestra, pero mi escritura tiene algo de cambio climático: tan pronto llueve en tromba, como asfixia el calor extremo. Y entiendo que esos períodos de abundancia o carencia se corresponden con los niveles de presión verbal. He aprendido a no escribir cuando no siento la picazón, y a hacerlo justo cuando el prurito empieza a manifestarse. Por eso me cuesta entender a los escritores que siguen a rajatabla una disciplina, que muchos justifican, por ejemplo, por el largo aliento que requiere una novela. Y aquí me pregunto si esa férrea aplicación la impone el material de investigación que es sustrato de muchas novelas. Si es así, lo comprendo, pero ¿y el flujo literario, ese que hace que dos palabras bien juntadas no sean lo mismo que juntar palabras? Ya sé que una novela son más cosas: una historia, personajes bien perfilados, una trama... en definitiva, un edificio que se levanta sobre un andamiaje complejo. Sin embargo, cuando falla el lenguaje literario, en dicho edificio se abren grietas y con las primeras lluvias ya se observan los destrozos. En estos días leo La vieja sirena, de José Luis Sampedro, después de haber dejado por aburrida la novela de Isaac Rosa, El vano ayer. Con Sampedro hay un gozo estético; con Rosa, no. Cuestión de gustos, lo sé, pues no todo el mundo busca lo mismo en la lectura. Quizás por eso cuando me preguntan (a mí también, Rosana) cuándo escribiré una novela, suelo responder con la frase que titula esta entrada, parodia de un célebre gag de Cruz y Raya: "Si hay que escribir, se escribe, pero escribir por escribir..."

(San Miguel en plena acción. Esquina de un edificio
en la calle homónima. Cádiz. Fuente: Silenos
)

El delito de escribir un microrrelato


Siendo yo estudiante de Filología Clásica en la Universidad de Sevilla, me preguntó un familiar lejano qué cosa estaba estudiando. Temiendo que lo de "filología" solo le sonara al afilador de cuchillos y que el adjetivo "clásica" ni siquiera le sonara a música, le respondí: "latín y griego". Se quedó pensativo un instante y añadió: ¿Y para qué estudias una cosa que se habla tan lejos? Algo parecido sucede cuando se te acerca un conocido alérgico a la literatura y le dices que, de vez en cuando, escribes microrrelatos. ¿Microqué...? No censuro tal desconocimiento en el profano; lo que sí es un despropósito es que el amigo, conocido o colega ducho en letras te espete: "¿Microrrelatos? ¡Ah! Es una forma de perder el tiempo como cualquier otra." Mas a este mismo interlocutor no se le ocurriría pensar que escribir novelas es una forma de perder el tiempo como cualquier otra. Ya lo he dicho algunas veces: en la brevedad del microrrelato está su cruz. Quienes escribimos microrrelatos somos unos escritores vagos, que nos dedicamos a esos "primorcicos" porque somos incapaces de emprender aventuras literarias de más calado y peso. Curiosamente no he tenido esta impresión cuando mi respuesta a la pregunta de qué escribo ha sido "poesía". Ahí la gente suele guardar silencio, quizás respetuoso, no sé, como cuando el sacristán de Divinas palabras soltó la frase final en latín y los vecinos enmudecieron y cesaron en el acoso a la despendolada Mari-Gaila. Pese a que hay estudiosos, como Valls, Lagmanovich, Noguerol y Andres-Suárez que insisten en que grandes de la literatura como Kafka, Cortázar, Borges, Juan Ramón Jiménez, José María Merino, Mateo Díez... han escrito microrrelatos, ello no conlleva ni mucho menos un marchamo de prestigio para esta forma narrativa breve. Lo contrario le ocurrió al género paremiológico: fue tenido por "cosa baxa", impropia del buen cultivador de la literatura, hasta que Erasmo de Rotterdam publicó sus Adagios y dio timbre de nobleza a toda forma paremiológica. La autoridad del "Príncipe de los humanistas" fue determinante. Las cosas han cambiado mucho. Quizás hoy tendría que salir a escena un Pérez Reverte o una Rowling afirmando que escribe microrrelatos para que se disipara la sombra de sospecha que recae sobre nosotros.