Marea el mar con sus mareas

Hoy, día del padre, en Cádiz, como en otros lugares ribereños, hay mareo colectivo. Desde bien temprano. La luna llena está tan cerca de la Tierra, que las mareas bajan y crecen en estas horas alcanzando un insólito coeficiente, cercano a 1,20, y hay quienes, apocalípticos e ignorantes, asocian este fenómeno al tsunami japonés. Tengo que reconocer que, a pesar de haberme levantado a la hora en que la bajamar está plena (8,45 h.) y vivir a tres minutos a pie del mar, me he quedado en casa haciendo café. Debe de ser porque, como tengo tendencia al mareo (cervicales + presbicia = subida en pendiente), me he temido que la visión de un mar tan retirado podría alterar mi torpe equilibrio. Tampoco me parece decente que las aguas se levanten la falda y muestren sus húmedas vergüenzas, por muy libres, cosmopolitas y extrovertidas que sean. Pero mucho me temo que en una ciudad-barco como esta va a ser difícil no marearse con las mareas del mar. Habrá que mitigar los efectos con un par de cervezas, que el esplendor del día así lo pide. Feliz día del padre a los que, como yo, tengáis la suerte de serlo.



(La Caleta hoy. Imagen: Silenos)