Otro microrrelato de "Fuera pijamas"


A la memoria de David Lagmanovich

LA LECCIÓN

Aunque la tarima es exigua y resbaladiza, el profesor pasea de un lado a otro su enésima lección. Gesticula solemne ante tan callado auditorio y diríase que acompasa la elevación del puntero con un cierto timbre de barítono. A intervalos regulares se detiene en el centro del entablado, mira circunspecto a los alumnos y grita señalando con el puntero: ¡tú!. El profesor hace preguntas que el viento sabiondo se lleva. Ante la vastedad ondulada del silencio, amenaza con suspensos y partes de indolencia y desacato. Ama su oficio y podría seguir impartiendo su lección toda la tarde, pero una voz insolente le recuerda que la cubierta del pesquero debe estar baldeada antes de anochecer.

Del capítulo "Oficios son amores", de Fuera pijamas.

La isla y la poesía



Nuevos poemarios en Isla de Siltolá. Aquí.

De Montcada



Como ya sabéis, el pasado 15 de octubre presentamos Fuera pijamas en Montcada (Barcelona). Fue un acto grande para un libro pequeño, primicias de una cosecha vacilante. Me sentí cómodo entre amigos (Lluís, Laura, Pilar, Silvia, Sonia, Pedro...), feliz de volver a la ciudad que se fijó en mí hace dos años y me retó a que escribiera un libro de microrrelatos, quizás para cerciorarse de que detrás del premio había algo más que una aparición mariana, quizás porque temía que un autobús circular no hace primavera. Leí algunos microrrelatos, temeroso de que estas piezas mínimas no estuviesen a la altura de las exigencias de los lectores. Pero hubo general asentimiento y común aceptación. Y hasta intervino Pedro Herrero, sentado en primera fila, para comentar con su habitual perspicacia el relato que da título al libro. En la mesa, Sonia Hernández, miembro del jurado de aquel certamen (junto con Juan Antonio Massoliver y Fernando Valls), hizo un preámbulo certero y enjundioso del libro, sugiriéndome la lectura de algunas historias que le habían gustado. No menos atinada fue la intervención de Lluís Maldonado, director del acto y alma máter de la vida cultural montcadense. En primera fila, Laura Grau, discreta como siempre, asistiendo al nacimiento de un libro que debe mucho a su competencia y desvelos. Y sí, Pedro, voy a hablar de la foto de la cubierta. Porque no sólo me sentí primerizo yo con mi opúsculo, sino también una joven de 17 años, Jessica Vega Manjón, a la que Lluís encargó, con toda generosidad, el proyecto de una fotografía que diera luz y cuerpo al libro. Y lo hizo con los temores propios del principiante, pero con la pasión de quien cree haber encontrado un camino anchuroso, una invitación a caminar. Gracias, amigos de Montcada, por esta tarde memorable.



(En la foto, Mª. Elena Pérez, alcaldesa de Montcada i Reixac,

un servidor, Sonia Hernández y Lluís Maldonado)


Mapa abajo


Regreso de Alcañiz (Teruel) mapa abajo, como quien se deja caer despacio por el resbaladero de un parque vespertino. Regreso más cansado, con más peso fuera y acaso también dentro. Regreso porque siempre se regresa, porque, si no se regresara, la partida estaría incompleta: los humanos no sabemos vivir al margen de la circularidad. Dejo allí ciencia y amistad, y algunos reencuentros que valen su fugacidad en oro. Mientras el tren me zarandea por los campos de Córdoba, sigo regresando, mapa abajo, con los pies ya levantados para recibir el saludo de otra tierra.

(Ayuntamiento de Alcañiz)

En la encrucijada no sólo duda Hércules


Queríamos ser adultos y ya empezaba a escapársenos la vida. ¿Crecer para qué? ¿Para ver pasar los postes, los árboles, las lomas y los caseríos sin poder atraparlos un instante? ¿Para descubrir que al tomar un camino en cada encrucijada estamos renunciado a otros acaso más anchurosos y umbríos? ¿Por qué viajo en tren hacia el norte y no hacia el sur, África adentro, o hacia el este, camino de las estepas insondables? ¿Por qué me hago estas preguntas y no otras, como, por ejemplo, qué nueva chocolatería conoceré en la ciudad a la que voy porque un día tomé un tren camino de esa ciudad? Ayer me desperté niño y hoy no consigo recuperar el sueño.

Un microrrelato de "Fuera pijamas"


Éste es uno de los ochenta microrrelatos incluidos en Fuera pijamas.

ANÁBASIS

Desde que hago el amor de la mano de Virgilio, siento que mi vida sexual es plenamente satisfactoria. Es una de las consecuencias de mi devoción por Dante. Al iniciar el descenso a la cueva oscura, me dejo guiar por el poeta mantuano a través de las primeras sombras infernales. Mientras descendemos por la pendiente del Inframundo, compadeciéndonos de la aflicción de los desdichados que allí moran entre lamentos, me digo para animarme que un gran gozo por venir bien merece este dolor pasajero. Luego un fogonazo de luz me recibe empapado en la orilla de una playa y comienzo la subida hacia la cumbre por los peldaños de la purgación y la esperanza. Como Virgilio me abandona para regresar a la confusa morada del Limbo, continúo el viaje solo, suspendido en volandas hacia el centro de la rosa donde palpita el corazón del fuego cegador. Ya mi Beatriz acaricia el final de su espera, me abraza y muerde con sus labios los míos, ya siento muy cercano el Empíreo, ya me remolinea el vórtice que ha de proyectarme, exhausto y renovado, de vuelta a la soledad del dormitorio.

(Dante en el Bosque Oscuro. Ilustración de Paul Gustave Doré)

Hoy José M. Benítez Ariza ha escrito sobre Fuera pijamas en su Columna de humo.

Aprender a escribir sin escuela


La sala de duelo se ha llenado de visitantes, cariacontecidos y fugaces. Delante del cristal, dos hombres de edad trabajada contemplan al difunto, rejuvenecido en su último atuendo, acaso sonriente debajo del bigotito. Uno de ellos suspira y baja aún más la voz:

- Era analfabeto a medias, porque durante la mili aprendió a escribir solo, sin más maestro que la constancia y la vigilia. Juntaba las vocales como quien junta los dedos, hasta componer las palabras que veía en los letreros: COMEDOR, FURRIEL, GUARNICIÓN, RETRETE... Lo hizo para poder escribir a su novia y no tener que pedir a nadie que le escribiera o leyera la correspondencia. Aprendió a escribir por amor...
- Y por dignidad, que era muy digno cuando quería.

Los dos hombres vuelven la mirada silenciosa al finado y salen juntos de la sala, no sin antes besar a la viuda, que les pregunta de qué conocían a su difunto esposo).

Control

No fue tanto el agudo dolor de cabeza como la vaga y desconcertante sensación de extrañeza, de no tener el completo control de sí mismo, lo que llevó a Erbo a detener su vehículo y quitarse el escáner. Disimulado en un cómodo y elegante casco de cuero que cubría poco más que el pelo, su escáner de última generación, tenía todas las características de la versión Estándar. El módulo de pensamiento, el de cálculo y el enciclopédico eran excelentes... 

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Invitación













Un poema de Carmen Moreno


............... ... ......"La angustia es esa nada
................... ...........que de pronto florece
..........................................en la oquedad"

.........................................Claude Maillard


salir
del miedo del llanto del dolor
salir
a la superficie
.............romper el círculo
aún escribo para sobrevivir
sobrevivirme
y reaparecer
desnuda ante mis miedos

Del libro Cuando Dios se equivoca, a cuya presentación en la sala Pay-Pay de Cádiz asistí el pasado jueves. Fue un acto donde la poesía convocó a dos almas cercanas: la música y la escena. Todo ello sazonado con el limón de la ironía. Lástima que tuve que marcharme pronto. La noche cálida prometía. Carmen Moreno es autora de varios libros de poesía y posee varios premios nacionales de relato corto. Dirige el blog literario Letratlántica. Podéis ver más información AQUÍ.