Los libros nuevos se atraen



Como los pesares, las alegrías también vienen juntas (mientras escribo esto suena en mi estudio el Gloria de Vivaldi). Ando todavía recogiendo los pijamas y me llegan las cubiertas del poemario No quieras ver el páramo. Es mi otoño un mes de salto sobre salto, que es lo mismo que un sobresalto continuado. Quienes aún no conozcáis Siltolá Poesía, admirad el exquisito diseño y la bella tipografía de estos libros, acaso los más cuidados de cuantos se publican en la España poética. Un honor que debo al espléndido tándem que forman Javier Sánchez Menéndez y Abel Feu. Mi agradecimiento.



"Fuera pijamas" más cerca aún



Sólo tres días después de que anunciara la presentación de Fuera pijamas me llega esta foto desde Montcada, por gentileza de Laura y Silvia, donde puede apreciarse cómo el libro ya se ha hecho carne. La presentación será el 15 de octubre en



Casa de la Vila

Calle Major, 32

Montcada (Barcelona)

7,30 h.



Texto de la contra-cubierta:

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La realidad oculta en sus relieves minúsculas imágenes de lo extraño y lo fantástico, pero también escenas de lo cotidiano que, por su sencillez, se nos escapan discretas con el flujo de las horas. Para ver las primeras, es menester mirar la realidad con los ojos del inconforme; para valorar las segundas, basta detenerse un instante y recordar que lo simple y ordinario se sustenta con frecuencia en los más sólidos fundamentos. Al servicio de esa doble indagación, los ochenta microrrelatos de Fuera pijamas contienen historias muy diversas, como el florecimiento de varios energúmenos en el alféizar de una ventana, los problemas de eyaculación de un amante, los secretos de una novicia, la extraña enfermedad de un noble, la insólita rebelión de una ciudad, el amor por su oficio de un interventor, el vuelo ilusorio de un saltimbanqui inmigrante, la batalla secular de un copista medieval, la inquietante fiesta de unas peluqueras, el viaje postrero de un autobús circular, la rebeldía de un perro ante el triste final de su amo, el doloroso nacimiento de Venus en la pintura de Botticelli…

"Sileno". Un poema de Francesc Cornadó


A propósito del título de este blog, me manda Francesc Cornadó un poema de su libro Odis, venjances i altres traçats geomètrics. Al final lo tenéis en el original catalán. Gracias, Francecs.
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SILENO

Un plomo de hostilidad
le dobla la espalda.
Extendido boca abajo,
sobre la tierra baldía,
el vientre hinchado del sileno
se deforma y dibuja
la imagen asquerosa
de suciedad y sudor.

El pene embarrado,
eternamente erecto,
fuera de toda medida,
no ayuda al equilibrio
de su embriaguez crónica
y lo hace esclavo contrahecho
por el deseo violento
que apunta al futuro.

En el monte antiguo
la humedad ahogaba
los alaridos de sátiros y silenos,
los monstruos primigenios
huérfanos de razón y fuego
que nada conocían
de trazados regulares
ni de las geometrías

para construir la torre
soberbia de Babel,
la que hicimos nosotros,
la de piedra granítica,
que nos confundió las palabras
y dijimos amor
y queríamos decir ira
y beso en lugar de cólera.

El caos de la torre,
la maraña de la palabra,
también nos trajo la guerra,
el odio heredado de los sátiros,
la eterna noche de siempre,
la de los lobos que también
atacan a causa de las palabras,
bajo los muros de Babel.




original en catalán

Silè

Un plom d?hostilitat
li doblega l?esquena.
Estès bocaterrosa,
damunt la terra eixorca,
el ventre inflat del silè
es deforma i dibuixa
la imatge fastigosa
de brutícia i suor.

El penis enfangat,
eternament erecte,
fora de tota mida,
no ajuda a l?equilibri
del seu vell embriac
i el fa esclau contrafet
pel desig violent
que escampa pel futur.

En el forest antic
la humitat ofegava
els esgarips dels sàtirs,
dels monstres primigenis
orfes de raó i foc
que res no coneixien
dels traçats regulars
i les geometries

per a bastir la torre
superba de Babel,
la que vam fer nosaltres,
la de pedra granítica,
que ens va confondre els mots
i diguérem amor
i volíem dir ira
i bes en lloc de còlera.

El caos de la torre,
l?embull de la paraula,
també ens dugué la guerra,
l?odi heretat dels sàtirs,
l?eterna nit de sempre,
la dels llops que també
ataquen per els mots,
sota els murs de Babel.

(Estatua de Sileno ebrio en el Louvre. París. Autor desconocido)

El puente de Brooklyn

Antes de responder, Jenny volvió la vista hacia los intensos ojos negros que la observaban. Las cosas no suceden como uno lo espera, pensó. Aunque en realidad nunca había esperado nada concreto. En todo caso tenía claro lo que no quería que le ocurriese. Por eso abandonó Jacksonville. Por eso y porque la vida es así, había cruzado el puente de Brooklyn y se encontraba ahora allí.

Para seguir leyendo puedes Descargar El puente de Brooklyn
 

¿Micros? ¿Minimicros? ¿O simples ocurrencias?


Si lo de Monterroso ha sido calificado de "microrrelato", ¿cómo calificaríais estas ocurrencias?
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1. Desde que nos han construido el carril-bici en el cementerio, echo de menos mi bicicleta.
2. A fuerza de tanto esperarlo por la mañana, el dinosaurio se me ha comido el sueño.
3. Se pintan casas a domicilio. Llamé al pintor de inmediato y mi hija aprobó dibujo artístico.
4. Después de la confesión, guardé celosamente el secreto del cura.
5. No hace falta que te ofrezcas de mediador: entre él y yo siempre estarás .



(Detalle de las estatuas de la columnata San Pedro. Vaticano. Roma)

Cala salada

Apenas llegamos a Cala salada, tuve la sensación de que diez días de vacaciones veraniegas iban a ser muchos para un pueblo tan pequeño. Poblado más que pueblo, con una hilera de casa en la misma arena y una carretera tras la segunda fila de casas, Cala salada tenía un hotel, dos chiringuitos, tres restaurantes y quinientas almas en verano. En invierno quedaba reducido a una veintena de habitantes y uno de los dos chiringuitos que abría los fines de semana.

Para seguir leyendo puedes Descargar Cala salada
                                                            

Un poema en Revista Isla de Siltolá 2


Este poema apareció publicado en primavera en Isla de Siltolá. Revista de Poesía 2 (2010). Gracias, Javier.
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POÉTICA

Aparejo mi voz y sus acentos,
convoco la osadía de escribir
por la celebración de mantenerme
en los altos pretiles del asombro.
Soy un niño mirando boquiabierto,
con su mirar redondo detenido
en la flor del estanque, en la variable
trabazón de las nubes que figuran
su bestiario celeste, en la floresta
donde liban los dioses transmigrados
los néctares amables del crepúsculo.
Acariciar la piel de los enigmas
con las yemas discretas de los versos,
festejar mucho más lo reservado,
la espesura que invita y se resguarda,
los amplios aledaños del misterio.
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Aparejo mi voz para esta causa:
la suma trascendencia de lo oculto
en la forma mendaz de lo visible.

Corto Río Seco (o hacer fraternal elogio)

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Igual que a veces hay que hacer patria chica, también a veces es preciso contribuir al fraternal elogio. En la red facebookiana se ha publicado este vídeo de Río Seco, un cortometraje que rodó mi hermano José Manuel en homenaje a los actores olvidados. Como hace poco murió su protagonista y productor, Aldo Sambrell, sirva este post de recuerdo póstumo del hombre barbudo que cabalgó junto a Clint Eastwood.





RIO SECO from Victor Olid on Vimeo.

Lecturas pre-otoñales


Debo confesar que, leídas unas cuarenta páginas, he perdido el interés por la novela de Neuman, El viajero del siglo. Mi mujer me lo advirtió ("Hay demasiadas frases hechas y muchos loci communes"), y, aún así, quise probar suerte. Pero al poco de empezar me topé con perlas como: Todo estaba tan quieto que parecía que alguien los espiaba conteniendo la respiración; o, al cargar con un baúl pesado: ¿Qué llevas aquí, un muerto? Más adelante leo frases tan poco agraciadas como estas: Se levantó tarde con un hueco en el estómago... La noche había caído como una tabla... Hans se escuchó pensar. No dudo de que el libro tenga sus méritos, que quizás asomen más adelante, pero, por ahora, lo he cambiado por las Historias de amor de Bioy Casares, que alterno con Anatomía de un instante de Cercas, mientras espera turno el soldado Chonkin de Voinóvich. En el ínterin leo poemas sueltos, que es como deben leerse los poemas, huyendo del atracón: Colinas, Spenser, JRJ... Hay escritores que presumen de que sus obras se hayan traducido a este o aquel idioma. Pero, a ver, ¿cuántos españoles pueden presumir de haber sido traducidos al guaraní? Lo del Platero y yo sí que es mérito.

(Traducción guaraní de Platero y yo en la Casa-Museo del poeta en Moguer. Fuente: Silenos)

Brigde over troubled water


Las aguas de la Bahía de Cádiz son turbulentas cuando sopla, airado, el levante. Mas eso no ha sido obstáculo para hundir en ellas un nuevo puente, un tardío homenaje a la generación de Simon and Garfunquel. Y si el puente será altísimo en su cima, fijaos en esa grúa del fondo, que le saca decenas de metros. Creamos titanes que acabarán rebelándose contra los olímpicos moradores del cielo.




(Foto tomada de José, del eleconomista.es)

Poemario en pruebas



Corrijo pruebas de No quieras ver el páramo, el poemario que en pocas semanas estará en las librerías, editado por Ediciones La isla de Siltolá (Sevilla). Leo versos que no reconozco míos, veo palabras que me parecen ajenas y, si hago el intento de elevar la voz, el recitado deja en mi habitación una estela de extrañamiento. Temo que cuando el libro cobre cuerpo, yo habré perdido definitivamente el alma de autor.

Mudez, balbuceo, vagancia


Esta mañana me he dicho que estos silenos se me están acostumbrando a la vagancia y, como el baile es ejercicio noble y saludable, me he quebrado los cascos por darles negocio (en su sentido etimológico: nec -otium, que estos silenos saben latines), pero hete aquí que no ha sido posible. Esta tarde he vuelto al empeño, sin más resultado que un borrador borrado. Anochece en mi ciudad y, comoquiera que soy terco para ciertas cosas, me he propuesto que no se vayan a la espesura de los bosques sin danzar un poco. Éste es el pobre resultado de mis esfuerzos, del que ellos harán, a buen seguro, merecido escarnio. Porque hay días mudos, o, en todo caso, de balbuceo torpe, en los que escribo por no aflojar velas y seguir apostando por los vientos. Lo cual es sólo eso: una apuesta. Y en las apuestas nos jugamos (y con frecuencia perdemos) soplos de vida y jirones de hacienda.

Un microrrelato de partes


CADUCIDAD

Ayer por la mañana se me cayó una mano, preludio de otoño. Hoy, a mediodía, se me han caído una pierna y una oreja completa. Mi mujer, harta de recoger mis pedazos cada septiembre, amenaza con no hacer este año discriminación de carnes en el frigorífico.

Calendas de septiembre


La tarde se ha nublado en las Calendas de septiembre, como si el cielo quisiera, al menos por un rato, consentir con la grisura de este día de difícil retorno. A mí septiembre me ha parecido siempre el mes más calmoso de todos, el rellano de la escalera donde descansamos después de la sudorosa subida. Porque agosto es mes de inactividad estresante (nada estresa más que el gentío atropellado en plazas, arenas y restaurantes; nada desmitifica más el idílico descanso que el cuerpo empapado en indeseables sudores nocturnos), mientras que octubre es el mes laboral en plenitud. Así hay que tomarse septiembre, como un tren de vagones renqueantes, de trayecto aún indefinido, que este año empieza con nubes generosas y, quizás, con algún verso memorable.