De lecturas: Calders, Walser, Swift

Ando leyendo en estos días cuentos de Pere Calders, cuyo sentido del humor me parece envidiable, sobre todo en los relatos de conflictos y enredos comunitarios, como "La rebelión de la azotea". Calders, además, es autor de microrrelatos, varios de los cuales han sido recogidos en la edición de Anagrama que tengo (Ruleta rusa y otros cuentos), como, por ejemplo, "El árbol doméstico". Un hallazgo. He comenzado una novela corta que, debo reconocer, no me ha seducido para continuar con su lectura: El paseo, de Robert Walser. Representante de ese subgénero de la flânerie (o paseos), posee un tono irónico algo simplón que, a mi modo de ver, la perjudica. Y quizás sea este aspecto insustancial el que me ha hecho relegarla. Esta noche probaré suerte con El país del agua, de Graham Swift, que viene recomendada por mi mujer, lectora fina que acertó al regalarme los cuentos de Calders.


(Pere Calders, en la magnífica fotografía de 1984
de Isabel Steva Hernández (Colita). Fuente: Colita/Corbis)