A año muerto, gran lanzada

Maldito y bendito a partes desiguales, se acaba 2010. Ya hace tiempo que no me detengo en el umbral de la medianoche a hacer balances, que no está uno para muchas cuentas, aunque sí creo necesario, aunque sea para coger impulso, asumir la cara de Jano Bifronte que mira, sobre las nubes sombrías, el color de las entrañas de los días venideros. La ignorancia del mañana es el mejor antídoto contra la certeza impuesta del hoy. Así que, queridos lectores, mirad hacia mañana, que ya ha empezado.

FELIZ AÑO 2011

(El río Duero en la comarca de los Arribes. Fuente: Silenos)