Ayer, en las Libreras, sin pijamas

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En la librería gaditana Las libreras se colgó el cartel de "no hay... más sillas". Unas setenta personas quisieron ser testigos de cómo me quitaba el pijama y me quedaba en la flor de la epidermis. Desde la atalaya en la que estábamos Ana Sofía (espléndida presentadora) y yo, veía llegar a amigos, incluso desde otras geografías, que se iban arracimando al fondo del local. Ana estuvo soberbia: dio una lección sucinta de narrativa breve y fue hilando, con la ironía y tino que la caracterizan, los temas centrales de los microrrelatos de Fuera pijamas: la muerte como factor de tensión narrativa, la tradición clásica, los miedos maternos y paternos, lo cotidiano observado desde el sobresalto, el humor...





Después de leer una selección, hablamos de los límites del microrrelato a la luz de formas muy cercanas, como la poesía -y especialmente el epigrama- o la fábula. Coronamos en acto como se debe, con vino, jamón y queso.





Para mí fue una tarde memorable, que prolongamos luego un grupo de magníficos hasta bien entrada la madrugada. Nunca esperé ver a tantos amigos arropando mi desnudez sin pijama. Mil gracias, familia y amigos (Luis T., Arturo, Salu, Tito, Toñi, Mª. Paz, Guillermo, Nieves, Cuco, Hipólito, Celi, Lourdes, Ángel, Mª. Ángeles, Charo, Luis G., Luis Ch., Mª. Carmen, Jesús, Ana, Beatriz, Antonio, Armando, Carmen, Ángeles...). Y gracias redobladas para las anfitrionas, las hermanas Raposo (Auxi, Mª. José, Lola, Susi y Pati), artífices del que ha sido el primero de los muchos actos que esta joven librería nos ofrecerá en días venideros.





Como podéis ver, en la mesa estaba, llegado desde Isla de Siltolá esa misma tarde para no perderse el acto, No quieras ver el páramo. Ya lo dije una vez: los libros se atraen y se emparejan, algo lascivos, a poco que nos descuidemos.