Trío literario: el dinosaurio, los talleres y el mercadeo de lectores


1.- Hoy, en "Revista del Verano" de El País, Javier Sampedro publica "Microrrelatos", una burla del dinosaurio de Monterroso. El más célebre despertar de la literatura reciente reducido a las cabezadas de sobremesa. Un bicho más de los muchos que pululan por la televisión.

2.-
Hoy, en Babelia, Emiliano Monge ("Escribir para no ser o para ser"), al escribir sobre la teorización en torno a la creación de un personaje literario, dedica perlas como ésta a los talleres literarios: Peores que estos redactores de mentiras son sus primos más cercanos: los maestros de los talleres literarios, esas comadronas especializadas en sacar con fórceps lo que debía sacarse con pujidos, esos caníbales hambrientos que succionan del personaje de su alumno lo único que en verdad era importante: el sudor, la sangre, el músculo, la bilis, esos malabaristas de las horas que cegados por el pago de una próxima visita se vuelven incapaces de aceptar una verdad como un templo: la manera indicada de crear un personaje memorable es fundamentalmente inexplicable.
Todo un alarde de amor hacia ese invento tan... ¿creativo?


3.-
Ayer, en El Cultural de El Mundo, se publica un editorial titulado "10 autores en busca de lector". No sé si por recurrir a una expresión manida o, más bien, por razones publicitarias en sintonía con los sellos editoriales que los publican, lo cierto es que resulta, cuando menos, ridículo presentar a Almudena Grandes, John Le Carré, Mario Vargas Llosa o Fiódor Dostoievski, entre otros, como pobres autores "en busca de lector". Como si no tuvieran legión. Somos los demás, la también legión de innombrados, el ejército invisible de las letras, los que andamos escasos de lectores. Un lector, por caridad.

(Imagen tomada de www.fotoaleph.com)