Qué cosa sea microrrelato



......Muchas personas que conozco, algunas de ellas cultas, no saben o no tienen claro qué cosa sea un microrrelato. No porque no hayan leído ninguno, que quizás sí, sino porque, al leerlo, no tuvieron conciencia de que lo fuera y, por tanto, no les quedó la constancia. Con brevedad, como cuadra a su esencial naturaleza, les explico qué creo yo que puede ser, pero luego, en privado, advierto que a mí también me asaltan dudas, por más que lleve muchos leídos y algunos escritos.

......Se ha dicho que la red propicia el menudeo de los microrrelatos y contribuye de manera escandalosa (en especial los blogs) a la autoedición, sin más filtro que el propio. Advierten estas voces censoras de que ello está animando a mucho ocioso a convertirse en escritor, editor y hasta crítico de "su obra", lo cual genera enorme literatura de postal navideña y carpeta de instituto. No es momento de detenerse en este debate continuo, al que ya he dedicado otras entradas.

......VVolvamos al microrrelato. Voces más autorizadas que la mía, como F. Valls (entre otros muchos escritos dedicados al tema, véase el reciente prólogo a su libro Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos), Ana Mª. Shua (léase, por ejemplo, su ingenioso undecálogo en el blog Puerta Falsa), D. Lagmanovich, R. Brasca, A. Olgoso, J. Mª. Merino, etc., han teorizado o conformado en la práctica algunas características que parecen indudables, como que ha de ser, obviamente:

......1) Un relato brevísimo. No es forzoso que se atenga al esquema introducción-nudo-desenlace, pues bastaría una parte desgajada de una de esas partes, a condición de que "ocurra algo" (y no simplemente "se exponga o describa algo").

......2) Esta breuitas narrativa ha de sustentarse en una breuitas lingüística, es decir, en la medida justa de las palabras (de ahí el uso general de la parataxis y una reducida adjetivación), sin que sobre ni falte nada, aunque hay que reconocer que este exceso o defecto es, sobre todo, un elemento de valoración subjetiva del lector.

......3) Un relato sugerente. Este aspecto es el más complejo, el que requiere mayor oficio, ya que, elevado a grado máximo, puede mermar las posibilidades narrativas. De hecho, en el célebre microrrelato (¿lo es?) del dinosaurio de Monterroso apenas hay narración (de ser fábula greco-latina se diría que es fábula "de posición", contraria, pues, a la fábula de acción o agonal), pero sus posibilidades de evocación son muchas. Ahí reside, entiendo, su éxito.

.......Con esto el guiso está cocinado en lo primordial. Ahora bien, hay otros ingredientes que aderezan el plato. Por ejemplo, un final sorpresivo (aguijoneador incluso, como en el epigrama), que trastoca la lectura que se venía haciendo y, en consecuencia, invita a una inmediata relectura. Igualmente son gustoso condimento las alusiones metaliterarias, históricas, culturales o de cualquier otro tipo, que no pocas veces agradecen los lectores más exigentes. Pero hay que procurar que sean sutiles, como un finísimo trazo en un dibujo. Por otra parte, el autor de microrrelatos (de relatos en general) ha de huir de un trato exagerado con difuntos, resucitados, espectros, caserones misteriosos, sueños, saltos temporales y otros recursos de la literatura fantástica, ya que estas historias se vuelven sustancialmente más previsibles en tan corto espacio. De hecho, un buen microrrelato puede tocar un sencillo hecho cotidiano y devolverlo matizado, abierto a otras miradas. Añádase a todo esto, como colofón, que al microrrelato debe exigírsele calidad literaria, como a un poema o a un relato mayor. Esto es tan esencial, que marcará la diferencia y acallará (o debería) las voces que tachan el microrrelato de nadería o vacuo entretenimiento. Ahora bien, a menor extensión, mayor la dificultad de imprimir un tono literario. ¿Puede hablarse de calidad literaria en las dos frases del dinosaurio de Monterroso? Esto es posible en poesía, mas difícil en tan menguada prosa. Dicho todo lo cual, nos topamos con la receptividad del lector: sus gustos literarios, su bagaje cultural, su conocimiento-valoración del uso del lenguaje, etc.

......Ilustremos todo con algún ejercicio práctico. Escribimos, por ejemplo:



Vine antes acá porque me dijeron que debía familiarizarme con esto y ser yo el que te esperara. Pero yo voy a cumplir treinta años y tú aún no has nacido.



......Cabe preguntarse: ¿es esto un microrrelato? Hay algo de narración, es brevísimo (en fondo y forma) y presenta un final, cuando menos, poco esperado, donde reside la apuesta sugerente. Además añade un alusión literaria, que no desvelo para invitar a mis lectores a encontrarla. ¿Tiene calidad literaria? No, simplemente está escrito con corrección.



......O este otro, variación del primero:



Vine antes acá porque me dijeron que yo debía crearte y no tú a mí. Te juro, Dios, que he puesto en ello todo mi ser y sigo dudando del resultado.



......Algo de narración, más breve aún y con un final menos logrado. Pero, gracias a ese vocativo (palabra clave), el conjunto se muestra más sugerente que el anterior, de mayor recorrido (filósofico-religioso). ¿Tiene calidad literaria? No, simplemente está escrito con corrección.

......Termino ya. No es fácil lograr un microrrelato cerrado, que el lector concluya asistiendo a un movimiento de explosión y expansión literarias. Requiere mucho trabajo de taller y no poco dominio del lenguaje. Pero a esto debe añadirse, en la medida de cada cual, sal literaria, porque, si no es así, el microrrelato corre el riesgo de convertirse en un paria, en un molesto e insulso vecino en la casa común de la narrativa.



(Imagen: gárgola de la Tour St. Jacques, París. Fuente: Silenos)