Islas, calores y ardores patrióticos

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Durante unos días estos Silenos tendrán la puerta abierta de par en par para vosotros, pero la ventana por la que yo me asomo estará entornada. Estamos en islas de fortuna antigua, en mitad del Atlántico. Me dicen que una ola de calor asuela la Península, aunque supongo que el partido del miércoles se llevará esos calores y traerá otros ardores. Nada como la suma de patria y deporte para que el mundo gire en otra dirección. Yo, que peco de ser nada futbolero, saldré a pasear junto al mar, porque allí la espuma rompiente todavía puede ahogar el grito unánime de exaltación golera. Abrazos a mis lectores.