Hoy todos somos sospechosamente funcionarios


Hoy todos somos sospechosamente funcionarios. Te cruzas temprano por la calle con alguien y piensas: ése es funcionario. Y, sacando de ti el mejor Sherlock Holmes, infieres: luego, si está fuera de casa tan de mañana, es que va camino del trabajo. Más tarde te cruzas con una joven, cartera en mano, y piensas: ésta también es funcionaria. Y, acudiendo de nuevo a tus dotes deductivas, estableces que es profesora quizás de Secundaria y que sus alumnos hoy lamentarán que su profe no haga huelga. Sigues tu camino y zas, te topas con un joven que te mira de soslayo, y entonces te preguntas si tienes cara de funcionario, como él, y si en tu mirada hay también ese mirar menguado y escurridizo.