Discurso de género


(Pronunciada y pronunciado ante oyentas y escuchantas y oyentes y eschuchantes entregadas y entregados, fervorosas y fervorosos aplaudidoras y aplaudidores)

Estimadas amigas y estimados amigos, bien sabéis todas y todos que es para mí un gran honor ser vuestro director, y aún lo es más porque sustituyo en la carga y el cargo a la que ha sido para todas las trabajadoras y todos los trabajadores una excelenta directora. Después de estos años tan difíciles (seguro que las veteranas y los veteranos no recuerdan una época así), ya parece vislumbrarse una salida con su correspondiente salido. Debéis ser optimistas y optimistos, como miembras y miembros que ya estáis incardinadas e incardinados en la senda del futuro. Porque trazar las avenidas del futuro es la tarea y el tareo que juntas y juntos emprendemos en este mismo instante, comprometidas y comprometidos cada una de vosotras y cada uno de nosotros con la superviviencia de ésta que es la casa y el caso de todas y todos. Porque si este barco se hunde, como náufragas y náufragos deambularemos por las arenas y arenos de cualquier playa y playo, y ni siquiera (ni siquiero) nuestras amigas y nuestros amigos podrán socorrernas y socorrernos, sin duda ni dudo necesitadas y necesitados de ayuda y ayudo también ellas y ellos. Así que ánimo y ánima, compañeros y compañeras, subamos por las escaleras y los escaleros que llevan hasta el éxito perfecto y perfecta, hasta la plena satisfacción y el pleno gozo de las unas y los unos. Segidme voluntariosas y voluntariosos en este empeño y empeña: sembraremos la semilla y el semillo para que nuestras hijas y nuestros hijos, nuestras nietas y nuestros nietos puedan algún día disfrutar de las frutas y los frutos que vosotras y nosotros les legaremos. Salud a todas y a todos, sin excepción, amigas y amigos del alma y almo.