Un microrrelato en la espesura


PARENTESCO SOBREVENIDO

Entre Patro y Carmela, vecinas de patio y corredor, se había establecido un vínculo de consanguinidad ficticio, forjado en las incontables horas de ocio que dedicaban a indagar en los entresijos de una y otra parentela. A fuerza de tanto evocar nombres, en un desfile interminable de primas, tíos, abuelos y cuñadas, alcanzaron ambas un conocimiento tan cabal de la otra familia, que acabaron atrapadas en la espesura de un mismo árbol genealógico. Desde entonces viven semiocultas en el dédalo sombrío de las ramas, que no abandonan ni siquiera al reclamo de los cacahuetes. Los visitantes del zoológico han difundido el rumor de que con ellas habita, rampante, un barón italiano.